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Tony Martin - Thorns (2022)

Calificación: **** (9)

Me encontraba hace un par de días preparando una reseña sobre el “Headless Cross” de Black Sabbath con Tony Martin como vocalista (en muy pocos días podréis leerla) cuando caí en la cuenta de que iba a ver la luz en pocos días el nuevo álbum solista, concretamente el tercero en su trayectoria, del propio Martin, bajo el título de “Thorns”, por lo cual decidí dejar lo que estaba haciendo y comenzar esta reseña que a continuación da inicio.

 

Tony Martin está de regreso y, tratándose de quien se trata, esta noticia no puede despertarme otra cosa que no sea alegría. Y es que sus años junto a Black Sabbath, aunque hayan sido olvidados y/o maltratados por la mayoría, trajeron un total de cuatro álbumes de estudio donde “The Cat” se dio a conocer como el grandioso vocalista que era, con una capacidad de desenvolverse en diferentes registros que recordaba más a Dio que a Ozzy (también en el tono gótico-neoclásico que adoptarían las composiciones durante su estancia). Tampoco puedo dejarme en el tintero sus dos álbumes previos como solista, contando con músicos de la talla de Brian May o Cozy Powell entre otros, así como sus colaboraciones puntuales con otros artistas como Candlemass, Wolfpakk, Phenomena o Magnus Karlsson. Con semejante historia, lo raro sería no alegrarse de poder escuchar música nueva de este artista.

 

Seguramente muchos de los lectores que estén pasando por aquí desconozcan la trayectoria del bueno de Tony, pero espero que este disco y el párrafo previo os anime a indagar en uno de los cantantes más dotados que he escuchado.

 

“Thorns” es uno de los primeros discos que nos ha dejado 2022. Para esta ocasión Tony Martin se ha aliado con un buen puñado de grandiosos músicos a los que nombro a continuación: Scott McClellan en la guitarra, Magnus Rosen en el bajo, Danny Needham en la batería, Greg Smith en el bajo y Bruno Sa en los teclados. Con ellos se aventura a presentar un disco variado y que, aunque quiero desgranaros poco a poco, contiene una infinidad de puntos a tener en cuenta.

 

 

Una base rítmica poderosa y más contemporánea de lo que quizá alguno podría esperar, nos vuela la cabeza desde el inicio de “As The World Burns” dejándonos claro que, aunque sea un proyecto protagonizado por un vocalista para la historia, detrás también hay un buen puñado de músicos de altísimo nivel que, como comprobaréis, no van a dejar de sorprendernos a lo largo de un disco intenso. Tras una fantasía de doble pedal y unas guitarras bien muteadas emerge Tony y pone toda la carne en el asador, rugiendo como en tiempos de antaño (hablo muy en serio cuando digo que canta igual de bien y técnico que en tiempos de antaño), con versos y puentes llenos de cambios y de alguna repetición lírica con ese sabor a Dio que me encanta, para siempre terminar derivando en un no menos épico estribillo. Pero justo cuando pensaba que ya no podía sacar nada más de este tema, va y después del instrumental, introducen un pequeño pasaje más melódico y dramático donde Martin muestra esos dotes teatrales que también le han hecho grande.

 

Las guitarras escupen ahora unos riffs mucho más pesados y pausados que, sin duda, dibujarían una sonrisa en la cara del maestro Iommi. Un corte muy en la onda de Black Sabbath o Black Label Society, con un Martin especialmente acertado en el estribillo, donde se desgañita sin aparente dificultad. Pero ojo que , contra todo pronóstico, Magnus Rosen toma su bajo y, de la nada, se marca un solo de bajo (creo que con slaps incluidos) que cambia por completo el ritmo del número. Insisto de nuevo en que Tony Martin es el amo del disco, pero los músicos que ha elegido para acompañarle son excelentísimos. 

 

¿Listos para un numerazo? Seis minutazos abarca la mítica “Book Of Shadows”, un número que nos hace viajar a los años de Martin en Sabbath donde lo gótico recuperó la esencia que Dio había introducido un tiempo antes. Aquí no hay trampa ni cartón. Tony Martin está en plena forma y se entrega en cuerpo y alma para firmar una interpretación que pone a cualquiera los pelos de punta, con una voz de las que encanta, que te mantiene en vilo durante todo el número para, una vez finalizado, obligarte a ponerte en pie y aplaudir. Recuerdo que tiene 64 años, en abril serán 65, y no 32 que fue la edad con que grabó “Headless Cross”. 

 

“Crying Wolf” es un tema creado en clave acústica (puedo imaginármela con guitarras muy distorsionadas) y contiene unas variaciones estructurales que me encantan, algunas con ciertos dejes progresivos (el solo de eléctrica, las percusiones más comedidas o los teclados dan un tono diferente) que me encantan, así como la interpretación de Martin, que no duda en lanzar un par de agudos de los suyos.

 

Viajé al pasado con “Damned By You”. No sabéis lo feliz que me puso este número que tan bien revive el espíritu de los mejores Whitesnake. De hecho hay elementos en las voces de Martin y Coverdale que resultan similares, algo que solo puede traer cosas buenas. Como tan bien hacía la Serpiente Blanca, los versos desarrollan ese Blues con mucha distorsión durante los versos para terminar en un acojonante estribillo en el que Martin alarga la nota como si fuera algo fácil.

 

 

“No Shame At All” nos devuelve ahora a los tiempos de Black Sabbath (con o sin Martin). Aquí hay guitarras rápidas y malintencionadas, con un estribillo básico (muy bien cantado) y una buenísima línea de batería. Sin ser grandiosa, es un número que no dudaré en escuchar con ganas siempre que pinche el disco.

 

Durante muchos momentos “Nowhere To fly” nos muestra la voz más limpia y melódica de Martin. Estamos ante un número hecho por y para el lucimiento de nuestro querido protagonista, quien no dudará ni un solo instante en aprovechar su oportunidad. Corte lento, en la onda de “Book Of Shadows”, con ese toque gótico o neoclásico que tanto nos gusta.

 

“Passion Kiler” apuesta por un Heavy/Rock crudo en sus versos y más cálido (interesantísima batería) en el puente. El estribillo amaga varias veces con entrar (hasta el segundo bridge no llegará) pero convence sobradamente bien. Aunque sean registros muy lejanos, en esos “yeah” y “wow”, la manera en que entona hay algunos momentos donde pienso en el legendario Robert Plant, pero más en la forma de cantar que en el tono.

 

El último número Heavy que escucharemos en el plástico es “Run Like The Devil” y no está nada mal tratándose, como digo, de un cierre. Guitarras y batería metiendo la quinta marcha (aquí encontrarás el mejor solo de todo el disco…¡¡¡¡¡para temblar!!!!), Tony Martin paladeando cada sílaba con mucho gusto de los versos para, poco después, elevar sus agudos al viento en el puente y rugir en el estribillo.

 

El tema que más nos romperá los esquemas por su apuesta sonora es “This Is Your Damnation”, inspirada claramente en la tradición Folk y Country de Norteamérica, especialmente en los versos (es curioso ver a Tony en “modo narrador”), aunque es gracioso como, en el puente y el estribillo, se anime a rugir con un tono más metalero, aunque la banda siga sonando completamente acústica. Los licks de guitarra son una gozada absoluta (me hipnotizaron desde la primera escucha).

 

Llegamos al final de este maravilloso viaje con la homónima “Thorns” que, en su mayor parte, actúa como una balada, ofreciéndonos la faceta más emotiva del cantante (¡qué buenas líneas de guitarra le acompañan!), aunque también habrá secciones distorsionadas donde se inyecta más fuerza en el desarrollo de la canción. Martin pletórico de inicio a fin.


Tony Martin y sus secuaces han acertado de lleno. “Thorns” en un disco de mucha calidad, sobrado de momentos sobresalientes tanto en lo instrumental como vocal (sigo sin creerme lo bien que sigue cantando Martin) y rico en variedad. Ojalá no tengamos que esperar tanto tiempo hasta su próximo trabajo, aunque tras lo escuchado creo que podemos estar tranquilos ya que nos queda Tony para rato. De momento le pongo un nueve bien merecido.




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