Pocas presentaciones
necesitan Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon, cuatro
británicos que, bajo el nombre de Queen, conquistaron el mundo con su música, y
coronándose como la que probablemente sea la banda más grande del Rock. Su
carrera, que estuvo marcada por alegrías y desgracias, por una evolución sonora
en el tiempo, por extensas y exitosas giras, por éxitos que a día de hoy siguen
siendo escuchados por millones de personas y por otros aspectos, es una de las
más laureadas y adoradas que se recuerden en la música
Como toda historia, la
carrera de Queen tuvo un inicio y, tristemente, también un final (para mí después
del fallecimiento de Freddie Mercury no se terminó Queen, con mucho respeto al
gran Paul Rodgers y a Adam Lambery). En esta reseña, con vuestro permiso, voy a
analizar detenidamente el primer LP del cuarteto británico, o lo que es lo
mismo, la primera piedra en una de las “edificaciones” más grandes del Rock.
Comenzaba la década de
los 70s. Queen, anteriormente conocidos como Smile, con dos años de constantes
shows por pubs y colegios de todo Londres y una demo de cinco canciones grabada
en los De Lane Lea Studios, se ganó la aprobación de Norman y Barry Shheffield,
representantes de los Trident Studios, para grabar su primer álbum de estudio.
Rápidamente, estos cuatro jóvenes se pusieron manos a la obra, aunque para ello
tuvieron que adaptarse a las condiciones impuestas por Norman y Barry. Una de
ellas era que solamente podían usar el estudio cuando los artistas que pagaban
por grabar se retiraban, lo que se puede traducir en una grabación comprendida
entre las 3 y las 7 de la mañana. Lo mismo ocurrió a la hora de mezclar las
pistas y realizar los correspondientes
arreglos. 6 meses fueron necesarios para que el primer álbum de Queen quedara
completamente listo. Otra causa de este alargamiento en el estudio estuvo
causado por las disconformidades del conjunto con Roy Thomas Baker, productor
por aquel entonces, al no gustarle la mayoría de lo grabado y al haber
desechado su primera demo. Fue poco después cuando conocieron a Mike Stone,
quien se quedaría para trabajar sus cinco álbumes siguientes, además de
encargarse de remezclar las canciones y obtener el disco de debut de Queen que
aquí se está comentando.
Una vez terminada la
grabación y el montaje de “Queen” llegó el siguiente problema: ninguna
discográfica quería publicar el disco. Los ocho meses de búsqueda fallida
llevaron al grupo a lanzarlo por sí mismos. Llama la atención este hecho
tratándose de Freddie Mercury y compañía, pero así de difíciles suelen ser los
comienzos de toda leyenda.
Si bien es cierto que
este no fue el despegue definitivo de Queen hacia la fama, de eso ya se
encargaría “Sheer Heart Attack”, en los 10 temas que componen este primer LP el
conjunto británico muestra ya todo su arsenal de imaginación y creatividad
musical. Además, como veremos a continuación, también pueden observarse
influencias notables de otros gigantes del Rock que por aquellos tiempos
reinaban en la escena musical setentera.
Sin mucho más que
añadir comienzo ya con el análisis “tema a tema” del homónimo debut de Queen:

Doing All Right: Acreditada a Brian May y a Tim
Stafell, anterior cantante en los tiempos de Smile. Balada sublime con cierto
sabor a clásicos de Led Zeppelin publicados tiempo antes como “Ramble On”,
“Thank You”, “Your Time Is Gonna Come” o “What Is And What Should Never Be” o
“Tangerine”, entre otras, aunque con una identidad también propia de Queen. Me
encantan, a nivel personal, los inesperados cambios de ritmo que se suceden
después de cada estribillo.

My Fairy King: Otro punto álgido del LP. Queen
vuelve a marcarse una composición atractiva y que predecía todo lo que estaba
por llegar. Gran presencia de coros, importancia del piano, voces intercaladas,
efectos progresivos, cambios de ritmo….Queen en estado puro. Los gritos que se
escuchan al inicio, muchas veces atribuidos a Freddie Mercury, son del
mismísimo Roger Taylor, que además de un batería de primer nivel siempre mostró
mucha habilidad como segunda voz en esta banda. Una curiosidad reseñable de
este tema es que inspiró a Freddie Bulsara a adoptar el nombre artístico de
Freddie Mercury. En su letra sobre el
mundo de las hadas y su aparente destrucción, que curiosamente fue compuesta
por el propio cantante, hay una frase
que dice “Mother Mercury, look what they've done to me”, y que fue la que
supuestamente originó el mencionado cambio de nombre de Freddie.

The Night Comes Down: ¿Soy el único que piensa en
Led Zeppelin cuando escucho la introducción de este tema? Bella balada con
sabor añejo y cargada de buenas vibraciones. Tengo miedo a sonar repetitivo
pero Freddie Mercury vuelve a bordarlo, jugando con su inigualable registro
vocal.
Modern Times Rock ‘N’ Roll: El tema más cañero de
todo el LP. Roger Taylor toma las riendas en el micrófono y en la composición,
marcándose un corte que roza el Punk por su fiereza y actitud. El solo de Brian
May merece toda la atención del mundo siempre que se escuche este cañonazo. Dos
minutos vibrantes y extremadamente disfrutables.
Son And Daughter: Aquí encontramos el parecido más
descarado con Led Zeppelin. No dejo de pensar en “When The Levee Breaks” y en
algunas partes de “Black Dog” cada vez que lo escucho. Esta similitud siempre
es maquillada con el estilo propio de Queen, una combinación siempre ganadora.
El Riff principal es monstruoso, aunque en general May está soberbio durante
todo el tema.
Jesus: Queen
se adentra en terrenos religiosos repasando momentos en la vida de Jesús de
Nazaret, un hecho llamativo en una banda de Rock. Fácilmente este corte pudo
haber pertenecido a la banda sonora de Jesucristo Superstar, musical en cuya
versión original estuvo presente otra voz prodigiosa del Rock duro como mi querido
Ian Gillan. No es ni mucho menos el tema más gran del LP, pero cuenta con una extensa sección instrumental
que se inicia en la parte central
increíble, en la que Brian May se marca el solo del álbum.
Seven Seas Of Rhye: Finalmente, el breve instrumental
de los “siete mares” cierran el álbum por todo lo alto. Esta es la primera
versión del reconocido tema que apareció terminado en el siguiente álbum,
“Queen II”.

¡Un 9 es una nota justa para semejante discazo!
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