Aunque últimamente acostumbremos a
cruzar fronteras para hablar con músicos y bandas de todos los rincones del
mundo, ya era hora de que nuestro propio rincón, nuestra islita de Tenerife,
tuviera también el espacio que merece. Y qué mejor manera de hacerlo que con
Esclavitud, una de las bandas fundamentales del Heavy Metal hecho en Canarias,
que lleva tres décadas demostrando que haber nacido en las Islas Afortunadas
nunca fue suficiente motivo para ponerse límites. Mauro y Alex, fundadores y
únicos miembros que han permanecido desde aquel comienzo, han compartido esta
historia con músicos como Ramón, Fonsi y el resto de integrantes que han pasado
por sus filas, construyendo una trayectoria marcada por la perseverancia, un
sonido propio y una absoluta fidelidad a sus principios.
Tres décadas después, Esclavitud no
quiere mirar atrás desde la distancia, sino volver a reunirse con buena parte
de las distintas esencias que han formado parte de su historia. El próximo 23
de octubre, el Aguere Cultural acogerá un concierto muy especial en el que
Mauro, Alex, Ramón, Fonsi y el resto de músicos que han formado parte de la
banda recorrerán 30 años de música y Heavy Metal. Será una noche de
reencuentros, recuerdos, emoción y, sobre todo, canciones. Estamos ante una
celebración que ningún seguidor del Metal en Canarias debería perderse (¡últimas entradas disponibles aquí!). Desde
Anfetamina y Rock nos sumamos a ella con esta conversación en la que Esclavitud
repasa su pasado, habla de su presente y demuestra que, treinta años después,
todavía queda mucho corazón y mucho desafío por delante.
Mauro y Alex. Treinta años parecen una vida. Si pudierais entrar hoy en el local de ensayo
donde nació Esclavitud y hablar con aquellos chavales que empezaban, ¿qué les
dirían? ¿Y qué creen que pensarían ellos de la banda en la que se han
convertido?
Alex: Pues les diría que se mantuvieran
siempre firmes a la idea que tenían en aquella época, la idea que creó a
Esclavitud hace 30 años, y que es la misma que sigue hoy en día en pie en esta
banda: ser fieles a la música que amamos, que no permitan que ni nada ni nadie
los desvíe de los principios que tengan. Es muy fácil dejarse llevar por muchas
cosas cuando empiezas en una banda, cosas que te pueden desviar de tu camino,
por ejemplo, las modas, las opiniones de los demás, ¡¡¡¡hasta los halagos!!!,
que como dice el dicho “a veces debilita”. Ser fiel a ti mismo es algo
fundamental para que un grupo pueda sobrevivir a 30 años de carrera, y eso
viviendo en Canarias y haciendo Heavy Metal… ¡¡¡equivale a 100 años!!!… jeje…
Mauro: Suscribiendo todas las palabras de
Alex, añadiría la constancia, que tiene que ir de la mano de la fe y la
fidelidad a las ideas. Si no se trabaja en el local de ensayo, una banda muere.
Hay que ser constante y pasional con lo que se hace y los frutos llegarán,
creer en sí mismos, pero con curro, componer, aunar ideas, seguir componiendo,
arreglar temas, pulirlos, ensayar, ensayar y ensayar.
Este concierto en el Aguere Cultural
reúne a músicos que han formado parte de distintas etapas de Esclavitud. ¿Qué
han redescubierto los unos de los otros durante los ensayos que quizá habían
olvidado con el paso de los años?
Ramón: pues aparte de reencontrarme con
la creatividad de todos y con los buenos arreglos que tocábamos en las
canciones, la sensación de que somos parte de algo grande y que fue importante
para todos nosotros como músicos y personas.
Fonsi: que verdaderamente son unos
magníficos músicos, que con el paso del tiempo no han perdido la vena metalera.
Eso sí, se hacen las cosas con más seriedad.
Mauro: ¡¡que sólo me queda pelo largo a
mí!!... jajajajajaj. Bromas aparte, yo en lo personal no he tenido que
redescubrir nada. Los antiguos miembros que se incorporan para este 30
aniversario no han perdido ni un ápice de calidad, de hecho, Adrián y Fonsi siguen
en activo con otros proyectos musicales. La semilla que engendró Esclavitud
goza de muy buena salud.
Muchas bandas llegan a los treinta años
reinventándose constantemente. En vuestro caso, sin renunciar a evolucionar,
siempre ha existido un hilo conductor muy claro. ¿Hasta qué punto han protegido
deliberadamente esa identidad?
Alex: Si, siempre ha habido un estilo
muy personal y muy marcado dentro de Esclavitud. Nunca hemos funcionado como
una máquina a la que programas con una idea y hace las cosas de manera
automática. Las ideas han ido fluyendo de manera natural, y hemos logrado
mantener un sonido característico, un estilo personal. Creo que si oyes todos
los discos de Esclavitud vas a ver una evolución, un cambio de un trabajo a
otro, pero siempre, como bien dices, con un hilo conductor que se ha mantenido
ahí desde un principio. El crear un estilo, una idea de música y poder
mantenerte fiel a ella es fundamental a mi entender, pero obviamente dejando
espacio para que ese estilo y esa idea vaya evolucionando con el tiempo.
Mauro: creo que esa protección no es
deliberada, simplemente ha sido mantener la idea principal de cómo es
Esclavitud. Nosotros hacemos lo que nos sale desde dentro, y es lo que ha
creado y seguirá creando a la identidad de la banda. La evolución ha sido de forma
natural, gracias a nuestros propios caracteres personales como al conjunto que
sopone trabajar en equipo en el local de ensayo, siempre buscando ser el
complemento adecuado para el instrumento de tu compañero. Y eso se puede
apreciar en cada trabajo discográfico, tal y como dice Alex, donde cada disco
tiene algo nuevo que ofrecer con respecto a los otros.
Es una pregunta realmente difícil de
responder. Si tuvieran que elegir una canción de Esclavitud que les represente
especialmente como músicos, no necesariamente vuestra favorita, ¿cuál sería y
por qué?
Ramón: todas las canciones son
importantes para mí porque cada una, sin excepción, fueron un desafío
compositivo y arreglístico. No se puede dejar de nombrar canciones que en
directo generaban una energía especial como “Orgullo y Libertad” o “Mi
Decisión” pero por su profundidad musical y letrística mis preferidas siempre
serán “Wounded Knee Creek” y “Return to Eden”.
Fonsi: Creo que el tema “Esclavitud”
porque resume en una canción, con los arreglos y el sonido, el estilo de la
banda.
Mauro: esto es como ser padre o madre: se
quieren a todos los hijos por igual. No sabría posicionarme con uno o dos temas
solamente, pero ya que lo preguntas te voy a dar uno por disco: de Involución
sería “Sin perdón”, de Condenados al paraíso “Gritarle al silencio”, de Return
to Eden “This time” y de Stronger than a God “Lord have mercy”, sin olvidar
temas de las maquetas como Esclavitud, Harto o Sin miedo…
Mauro y Alex. Mirando atrás, y teniendo
en cuenta que una carrera tan longeva puede pasar por momentos de “curvas”,
¿hubo algún momento en el que pensaron seriamente que Esclavitud había llegado
a su final? ¿Qué les hizo seguir adelante?
Alex: Pues sí, han habido momentos de
curvas, y algunas muy cerradas y peligrosas. Nos hemos asomado al abismo en más
de una ocasión, pero siempre hemos tenido muy claro que ESCLAVITUD tenía que
estar por encima de todo y de todos, y que había que luchar y mantener la fe en
esta banda, y eso es lo que nos ha mantenido vivos durante 30 años. No es todo
un camino de rosas, te vas a ver con mil problemas y momentos difíciles, como
en la vida misma, y ahí tienes dos opciones: tirar la toalla o seguir adelante
y luchar por lo que crees y lo que amas, y esta última opción, es lo que
siempre hemos elegido. Mauro y yo, que
llevamos desde que esta banda se creó hace 30 años, tenemos ya el culo pelado
de vernos en situaciones complicadas… jajaja….
Mauro: por supuesto que ha habido esos
momentos. Es imposible no tener dificultades durante 30 años. Siendo una banda
amateur, donde cada miembro tiene su trabajo, su profesión, sus metas
personales distintas al resto, y no vive profesionalmente de la misma, es
complicado mantener la línea recta. En nuestro caso, y suerte hemos tenido de
no tener que padecer ninguna baja por enfermedad o algo más grave, los cambios
de formación nos han marcado ese punto de “curvas”, pero como bien dice Alex, “ahí
tienes dos opciones: tirar la toalla o seguir adelante”. Nosotros siempre hemos
mirado hacia adelante, y aquí seguimos, 30 años después.
En estos treinta años el negocio
musical ha cambiado completamente: desaparecieron las grandes discográficas,
llegaron las plataformas digitales y las redes sociales. ¿Creen que hoy sería
posible construir una banda como Esclavitud empezando desde cero?
Ramón: sí porque nada ha cambiado para un
grupo como el nuestro. No estábamos en la Península así que estábamos fuera del
“circuito principal”; no teníamos agencia de management y todo lo teníamos que
luchar a base de coraje y perseverancia; nunca estuvimos en una “major” o en
una discográfica importante, así todo estaría igual de difícil para nosotros.
Fonsi: yo creo que sí, incluso teniendo
el problema que tienen las bandas de vivir en un archipiélago y el no haber
locales para poder hacer directos y mostrar su trabajo.
Mauro: por supuesto que sí, si no, no
habría nuevas bandas actualmente. Es cuestión de ganas y creer en que puede ser
un proyecto interesante y convertirse en más que un proyecto. Claro está, tal y
como está el panorama con las redes sociales y las plataformas musicales, hay
que tener claros los conceptos de cómo usarlas, pero con el hándicap de que es muy complejo, nada fácil
manejarlas, pero con la ventaja de tener el control de tu material en un 90%.
Todos los músicos tienen alguna canción
que disfrutan tocando y otra que les exige un esfuerzo especial. ¿Cuál es
vuestra relación de amor y odio dentro del repertorio de Esclavitud?
Ramón: ya comenté anteriormente que todas
las canciones de Esclavitud fueron un desafío en lo compositivo y lo mismo
tengo que decir en lo interpretativo. Nunca he tocado un tema de Esclavitud que
me permitiera perder la concentración. No se puede bajar los brazos tocando
este material.
Mauro: todas las canciones de Esclavitud
son exigentes, pero somos nosotros los creadores, así que por mi parte no hay
ninguna que le tenga ese sentimiento de amor y odio.
Mauro y Alex han visto crecer la escena
metálica canaria desde los noventa. ¿Qué bandas de las islas consideran
imprescindibles y sienten que no han recibido el reconocimiento que merecen?
Alex: Bueno, creo que sería injusto
nombrar a bandas concretas, ya que todas en Canarias hemos tenido, tenemos y me
temo que seguiremos teniendo, varios hándicaps muy grandes en contra: por un lado,
la insularidad, que ya sólo esto es una complicación enorme; por otro lado, la
cultura musical en estas tierras que es la que es, muy alejada de la escena del
Rock y Heavy Metal. Todo sumado es igual a una loza enorme que hemos tenido que
cargar las bandas canarias. Siempre hemos dicho que, si una banda de Metal en
la península tiene una dificultad, por ponerle una cuantificación de un 80 por
ejemplo, pues una de Canarias tiene un 400, y esa es una realidad, cruda, jodida,
pero real.
Mauro: ufffff… es muy complicado nombrar
bandas de las islas, ya que hay infinidad. Canarias siempre se ha caracterizado
por tener muchos grupos de Rock y Metal, y con mucha calidad, pero si he de
nombrar a alguna, que sean los pioneros de nuestro rollo en las islas, como
fuero Krull.
Y ampliando esa idea, si un aficionado
europeo les preguntara qué cinco bandas canarias de metal debería escuchar para
entender la riqueza de la escena, ¿cuáles le recomendarían?
Ramon: Krull por encima de todo. También
Meridian Zero, The Zeronaunt, An Endless Path y Underground Kombustible.
Fonsi:
para mi gusto recomendaría Alea Jacta, Ayra, Ella la rabia, Meridian Zero e
Hybris.
Mauro:
Krull, Nadien, Recicler, Species e Histeria colectiva.
Siempre se habla de las influencias
internacionales. Todos podemos imaginar nombres como Iron Maiden o algunos
nombres icónicos del thrash metal. Pero me gustaría darle la vuelta a la
pregunta: ¿qué músicos o bandas canarias os han inspirado realmente, aunque
nunca hayan salido de las islas?
Ramon:
Krull, Conemrad y
Alquimia. Fui parte de Alquimia y siempre quise mantener vivo su legado.
Fonsi:
a mí,
personalmente me han inspirado bandas de Punk, incluso fusiones de varios
estilos.
Mauro: pues suscribo las bandas que
nombra Ramón, y añadiría, aunque son del género punk y sí han salido de las
islas, a los incombustibles Guerrilla Urbana.
El metal siempre ha hablado de
libertad, resistencia y autenticidad. ¿Qué significa hoy ser una banda de heavy
metal nacida en Tenerife? ¿Sentís que todavía existe cierto aislamiento
geográfico o Internet ha eliminado esas barreras?
Ramón: han existido siempre dos barreras:
la insularidad y el estilo. Ser canarios y tocar rock o metal es casi un
imposible metafísico. Una cosa vale, pero, las dos…
Fonsi: hombre, internet ha eliminado un
poco esas barreras, pero el aislamiento persigue con el paso del tiempo.
Mauro: ser de Tenerife y banda de Heavy
Metal es un orgullo, independientemente que hayamos sufrido y seguiremos
sufriendo la insularidad, el estar alejados del continente. Pero gracias a esa
lejanía, somos los que somos, y tenemos el estilo Esclavitud bien marcado, ya
que no hemos tenido nunca la influencia del “metal godo”, como decimos
nosotros. Quizás eso nos marca de forma diferente.
¿Cuál ha sido el mejor consejo musical
que han recibido en vuestra carrera y quién se los dio?
Ramón: Bruce Dickinson siempre decía que
“fueras al baño antes de subir a escena y te aseguraras de tener la cremallera
cerrada”. No me lo explicó en persona, pero siempre le hice caso.
Fonsi: yo creo que por lo mismo en lo que
yo estuve en la banda, el mantenerse fiel al estilo, a pesar de lo que
comentaba la gente, duración de los temas, bla, bla, bla. Y seguramente el
mejor consejo se lo habría dado Andi Deris (esto ya es imaginación mía, ya que
yo ya no estaba en la banda).
Mauro:
tal y como dice Fonsi, el propio Andi nos dijo una vez: “no toques tu mierda en
tu casa”. Muy fácil para el tito Deris, estrella mundial… jajajaja. Nosotros,
gracias a que dimos a conocer nuestra mierda en nuestra casa, nos permitió dar
el salto fuera de las islas.
¿Qué canciones no faltarán el próximo
23 de octubre?
Ramón: las que todos quieren que suenen y
alguna menos de las que querrían.
Mauro: Todas aquellas que nos han
definido como banda durante 30 años.
Después de tantos años fuera de la
banda, ¿qué sintieron Ramón y Fonsi la primera vez que volvieron a tocar estas
canciones con ellos? ¿Fue como si no hubiera pasado el tiempo?
Ramón: soy una persona muy emocional y
sabía que iba a ser difícil gestionar los sentimientos y los recuerdos. Pero ya
me emocioné muchísimo preparando los temas en casa, así que cuando nos reunimos
ya estaba preparado para tocar, compartir y sonreír.
Fonsi: la verdad es que en mi caso es muy
emotivo revivir aquellos tiempos, a pesar que siempre hemos estado en contacto,
somos como una familia. También me sorprende mucho cómo podíamos tocar, hace
años, a tanta velocidad… jajajajaja.
Definan Esclavitud en una sola palabra.
Ramón: desafío.
Mauro: corazón.
¿Qué canción le recomendarían a alguien
que nunca ha escuchado Esclavitud y quiere iniciarse en su maravillosa
discografía?
Ramón.: pues seguramente Mi Decisión y
Return to Eden. Tienen todo lo que es Esclavitud en mi opinión.
Fonsi: Mi decisión.
Mauro: Mi decisión, Sin perdón y This
Time.
¿Cómo les gustaría que la comunidad
metalera recordara a Esclavitud?
Ramón: pues con el mismo buen rollo que
siempre quisimos generar. Si eso trasciende, aunque sea a una sonrisa o a
tararear alguna de nuestras canciones, misión cumplida.
Fonsi: por ser una banda con estilo
propio.
Mauro: pues como una banda luchadora y
humilde.
Con tres décadas de historia a las
espaldas es posible que hayan vivido alguna que otra experiencia surrealista,
¿hay alguna anécdota divertida o extraña que pueden compartir con nosotros?
Ramón: unas cuantas buenas, pero ayudar a
“hacer el pino” en escena a Fortu de Obús cubre mis expectativas de
surrealismo.
Mauro: Llegar a creer que hay un ente o
fantasma en el local de ensayo… eso acojona.
Finalizamos la entrevista con una
pregunta obligatoria: ¿qué pueden aspirar los asistentes al concierto del
próximo 23 de octubre?
Ramón: pues a una noche de la música que
todos amamos, con un buen río de emociones.
Fonsi: yo creo que van a disfrutar de un
bonito show, muy emotivo, donde disfrutarán de buena música y serán testigos de
un reencuentro, después de muchos años, de todos los músicos que han formado y
forman parte de Esclavitud.
Mauro: verán a Esclavitud con sus 7
esencias, con todos los músicos que han formado y forman parte de la banda,
recorriendo 30 años de música, 30 años de Heavy Metal. Un concierto único e
irrepetible, que no hay que perderse.
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