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Análisis a la discografía de Saxon

No puedo ocultar que Saxon, la popular banda originaria de Barnsley (Reino Unido), ha marcado mi vida desde mi adolescencia convirtiéndose en una de mis agrupaciones predilectas. A lo largo de casi 50 años de trayectoria, los británicos han engrandecido y definido el Heavy Metal con obras inmortales, así como también han coqueteado con otros estilos y tendencias saliendo, en muchas ocasiones, bien parados. 

Este artículo analiza brevemente sus 23 álbumes de estudio desde el cariño y el respeto que este conjunto merece. 


SAXON (1979)

Calificación:*****(7)
Rainbow Theme -Frozen Rainbow - Big Teaser - Judgement Day - Stallions Of The Highway - Backs To The Wall - Still Fit To Boogie - Militia Guard

Antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la NWOBHM, Saxon fue una banda en construcción. Bajo el provocador nombre de Son Of A Bitch, el grupo comenzó a forjarse en el triángulo industrial de Barnsley, Sheffield y Doncaster hasta consolidar en 1977 la formación clásica con Biff Byford, Graham Oliver, Paul Quinn, Steve Dawson y Pete Gill. Con el cambio de nombre llegó también una nueva ambición: dejar de ser una promesa local para aspirar a cotas mayores.

Tras años de carretera, conciertos constantes y una férrea ética obrera, el quinteto logró finalmente firmar y publicar en 1979 su debut homónimo. Aunque su sonido todavía no respondía por completo a las señas de identidad que harían célebre a la banda, la obra seminal de Saxon nos permite disfrutar de una banda más influenciada que nunca por el hard rock británico de los setenta (Thin Lizzy, Uriah Heep, UFO,…). Esa diversidad se aprecia especialmente en la dupla inicial “Rainbow Theme” / “Frozen Rainbow”, piezas de atmósfera melancólica y ambición épica que muestran a un Saxon más introspectivo de lo habitual.

Cuando el grupo endurece el pulso es donde comenzamos a vislumbrar el futuro de cuero y distorsión del grupo. “Stallions of the Highway” anticipa su posterior imaginería motera con gran autoridad, mientras “Backs to the Wall”, “Big Teaser” y “Still Fit to Boogie” desprenden crudeza callejera y una energía juvenil directa que, aunque en algunos momentos se sienta irregular, ya dejaba entrever lo que este grupo era capaz de hacer cuando endurecía su música.

Una obra a la que me gusta volver con frecuencia.

 

WHEELS OF STEEL (1980)

Calificación:*****
Motorcycle Man - Stand Up And Be Counted - 747 (Strangers In The Night) - Wheels Of Steel - Freeway Mad - See The Light Shining - Street Fighting Gang - Suzie Hold On - Machine Gun

Tras un debut valiente y certero, la banda tuvo las agallas de lanzar su segundo álbum de estudio el mismo año que otras obras determinantes dentro de la historia del Heavy Metal, como fueron “British Steel”, el debut homónimo de Iron Maiden o “Ace of Spades”. Sin embargo, Saxon logró firmar una obra de enorme personalidad y peso específico dentro del género.

El álbum se abre con “Motorcycle Man”, una descarga inmediata de energía, riffs afilados y una interpretación vocal arrolladora de Biff Byford. “Stand Up and Be Counted” mantiene la intensidad con un pulso combativo y un estribillo de gran pegada. Después llegan dos composiciones históricas: “747 (Strangers in the Night)” y la propia “Wheels of Steel”.

La primera destaca por su atmósfera envolvente, su narrativa cargada de tensión y uno de los mejores estribillos del repertorio de la banda. La segunda, construida sobre una aparente sencillez, resume a la perfección la esencia del Heavy Metal clásico: contundencia, actitud y eficacia melódica.

Lejos de agotarse en sus himnos más conocidos, el disco conserva un nivel notable en cortes como “Suzie Hold On”, “Freeway Mad”, “See the Light Shining”, “Street Fighting Gang” y la acelerada “Machine Gun”, cierre impecable del conjunto.

Wheels of Steel no solo consolidó a Saxon en las listas británicas, sino que confirmó su condición de referente generacional. El primer golpe sobre la mesa estaba dado.


STRONG ARM OF THE LAW (1980)

Calificación:*****
Heavy Metal Thunder - To Hell and Back Again- Strong Arm of the Law - Taking Your Chances - 20,000 Feet - Hungry Years - Sixth Form Girls - Dallas 1 PM

Si “Wheels of Steel” supuso la consolidación definitiva de Saxon, “Strong Arm of the Law”, publicado apenas cinco meses después en 1980, confirmó que el grupo británico atravesaba un momento creativo extraordinario. En plena efervescencia de la NWOBHM, y compartiendo calendario con lanzamientos capitales del género, la banda volvió a golpear con un tercer álbum que afianzó su estatus en el Reino Unido y terminó convirtiéndose en uno de los grandes títulos de su discografía.

Musicalmente, el disco mantiene la base hard rockera de su predecesor, aunque con una orientación más dura, directa y marcadamente metálica. Desde la portada hasta su sonido compacto, todo transmite la sensación de una banda consciente de su identidad y decidida a explotarla al máximo.

La apertura con “Heavy Metal Thunder” no deja lugar a dudas: riffs afilados, ritmo implacable y una declaración de intenciones convertida en clásico inmediato. “To Hell and Back Again” añade velocidad y crudeza con evidentes conexiones con Motörhead, mientras la canción titular ofrece uno de los grandes himnos de Saxon: un corte irresistible, de estructura sencilla pero demoledoramente eficaz.

El nivel no decae en la segunda mitad. “Taking Your Chances” y “Hungry Years” equilibran melodía y pegada, mientras “20,000 Ft” acelera hasta rozar territorios que anticipaban el speed metal. También hay espacio para la ironía juvenil en “Sixth Form Girls”, antes de llegar al gran cierre del álbum.

“Dallas 1 PM” merece mención aparte. Inspirada en el asesinato de John F. Kennedy, la canción combina solemnidad narrativa, tensión creciente y una de las interpretaciones vocales más memorables de Biff Byford. Es una pieza ambiciosa, emotiva y distinta dentro del repertorio clásico de la banda.

Más de cuatro décadas después, "Strong Arm of the Law" permanece como una de las obras esenciales de la primera edad dorada del Heavy Metal británico. Un disco sin fisuras, poderoso y representativo de una banda que supo convertir la constancia en legado.


DENIM AND LEATHER (1981)

Calificación:*****
Princess of the Night - Never Surrender - Out of Control - Rough and Ready - Play It Loud - And the Bands Played on - Midnight Rider - Fire in the Sky - Denim and Leather

“Denim and Leather” llegó tras el año más explosivo de Saxon, que en 1980 había encadenado dos clásicos esenciales como “Wheels of Steel” y “Strong Arm of the Law”. En lugar de repetir fórmula sin más, la banda supo aprovechar el auge de la New Wave of British Heavy Metal, movimiento del cual se habían convertido en abanderados junto a otros nombres propios como Iron Maiden o Judas Priest o Diamond Head, para firmar un disco que, además de mantener el nivel musical, retrataba como pocos el espíritu de aquella escena emergente.

Saxon ya era una referencia en Europa, giraba sin descanso y compartía cartel con los grandes nombres del momento. Ese contexto se siente en todo el álbum: energía juvenil, orgullo obrero, pasión por el directo y sentimiento de comunidad metalera. También sería el último trabajo con Pete Gill a la batería (Lemmy no tardaría en contratarlo para grabar “Orgasmatron”) antes de la entrada definitiva de Nigel Glockler.

El arranque con la celebérrima “Princess of the Night” es legendario. Probablemente una de las mejores canciones de su carrera, con un riff inmortal y un estribillo hecho para estadios. “Never Surrender” continúa con fuerza y actitud, mientras que cortes como “Out of Control” y “Rough and Ready” muestran la solidez general del repertorio pese a no haber obtenido tanto reconocimiento como otros cortes del LP.

Uno de los grandes momentos llega con “And the Bands Played On”, homenaje a su paso por el Monsters of Rock de Donington y al crecimiento imparable del heavy metal. “Fire in the Sky” pisa el acelerador con ecos de Motörhead, y el cierre con otro hit inmortal como “Denim and Leather” se convirtió en un himno eterno a la estética y forma de vida metalera.

Puede que no siempre reciba el mismo foco que sus dos predecesores, pero “Denim and Leather” es otra fundamental dentro del catálogo de Saxon y posee algo único: capturó el alma del heavy metal en su edad dorada. Un clásico indispensable.


POWER & THE GLORY (1983)

Calificación:*****(9)
Power and the Glory – Redline – Warrior – Nightmare - This Town Rocks - Watching the Sky - Midas Touch -The Eagle Has Landed

“Power & The Glory” suele quedar algo eclipsado por la trilogía formada por Wheels of Steel, Strong Arm of the Law y Denim and Leather, pero sigue siendo una pieza fundamental en la historia de Saxon. Lejos de ser un paso menor, el disco muestra a la banda endureciendo su sonido, refinando la producción y entrando en una etapa más ambiciosa sin perder identidad.

Este fue además el primer álbum con Nigel Glockler a la batería, quien se convertiría en una pieza clave en el sonido de Saxon a partir de ese momento: Nigel trajo pegada, precisión y una energía renovada que impulsa al resto de sus compañeros. También hay una producción más robusta y pulida, orientada en parte al mercado americano, pero sin sacrificar músculo metálico.

El arranque con “Power and the Glory” es sencillamente monumental. Uno de los grandes himnos de Saxon: riff marcial, ritmo demoledor y una interpretación enorme de Biff Byford. Sigue siendo una de las mejores canciones de toda su carrera y una indiscutible en sus repertorios actuales. “Redline” aporta velocidad y aroma motero, mientras “Warrior” descarga heavy metal directo y combativo, con las guitarras de Paul Quinn y Graham Oliver en gran forma.

El disco también muestra variedad. “Nightmare” mezcla melodía y tensión con un enfoque más atmosférico, y “Watching the Sky” introduce un toque más accesible sin perder fuerza. “This Town Rocks” funciona como himno de directo inmediato, puro espíritu ochentero, mientras “Midas Touch” es una joya algo infravalorada, con cambios de dinámica muy logrados.

Para el final el quinteto tenía preparada una auténtica joya sonora como “The Eagle Has Landed”. Composición épica, solemne y envolvente, distinta al resto del álbum y convertida con los años en clásico absoluto. Los solos de guitarra y la interpretación solemne de Byford la erigen como un diamante en grupo de los sajones.

Quizá no tenga la espontaneidad callejera de los primeros discos, pero “Power & The Glory” compensa con solidez, madurez y varios temas esenciales. Muchos lo ven como el último capítulo de la gran primera era de Saxon, y no les falta razón. Un álbum poderoso, inspirado y mucho mejor de lo que a veces se recuerda. 


CRUSADER (1984)

Calificación:*****
The Crusader Prelude – Crusader - A Little Bit Of What You Fancy - Sailing To America - Set Me Free - Just Let Me Rock - Bad Boys (Life To Rock N’Roll) -  Do It All For You - Rock City - Run For Your Lives

“Crusader” representa uno de los momentos culminantes en la carrera de Saxon y, para muchos, el cierre perfecto de su etapa clásica. Tras una secuencia casi irrepetible formada por “Wheels of Steel”, “Strong Arm of the Law”, “Denim and Leather” y “Power & the Glory”, los británicos llegaban convertidos en una institución de la NWOBHM. Ya no eran promesas o una banda potencial, sino referentes absolutos del heavy metal europeo. 

La portada del álbum, probablemente una de las mejores de toda su discografía, ya deja clara la intención épica del trabajo. Y esa ambición se confirma desde el arranque con “The Crusader Prelude” y la homónima “Crusader”, una composición majestuosa que se convirtió de la noche a la mañana en un clásico para la eternidad donde el conjunto mezcla momentos atmosférica, con riffs solemnes y densos hasta desembocar uno de los estribillos más memorables de la banda. Biff Byford ofrece aquí una actuación formidable, guiando una canción que se convirtió en himno inmediato.

Lejos de quedarse en un único gran tema, el disco mantiene un nivel altísimo. “A Little Bit of What You Fancy” descarga hard rock musculoso y actitud callejera, mientras “Rock City” funciona como celebración pura del espíritu rockero con un estribillo irresistible. “Bad Boys (Like to Rock ’n’ Roll)” añade un aire macarra cercano a AC/DC, y “Run for Your Lives” cierra con contundencia y gancho.

En el lado más veloz aparece “Set Me Free”, brillante versión del clásico de Sweet pasada por el filtro metálico de Saxon, con una batería demoledora del gran Nigel Glockler. También hay espacio para sonidos más accesibles en “Sailing to America” y “Do It All for You”, dos piezas donde la banda comienza a acercarse progresivamente al mercado estadounidense, algo que se haría más notorio en los discos que vendrían justo después de este.

Las guitarras de Paul Quinn y Graham Oliver brillan constantemente: riffs afilados, solos efectivos y ese equilibrio perfecto entre crudeza y melodía que definió a la banda en sus mejores años.

Puede que “Crusader” marcara también el inicio de cierta orientación más comercial que se acentuaría después, pero aquí todo funciona. Sigue habiendo hambre, energía y grandes canciones. No siempre recibe el mismo reconocimiento que otros títulos de su catálogo, pero estamos ante otro clásico mayúsculo: un álbum poderoso, variado y esencial para entender la grandeza de Saxon.

 


INNOCENCE IS NO EXCUSE (1985)

Calificación:*****(7,5)
Rockin' Again Video - Call Of The Wild - Back On The Streets - Devil Rides Out - Rock & Roll Gypsy - Broken Heroes - Gonna Shout - Everybody Up - Raise Some Hell - Give It Everything You've Got

"Innocence Is No Excuse" es, probablemente, uno de los discos más valientes y discutidos de toda la carrera de Saxon. Tras varios años instalados en la élite de la NWOBHM, la banda decidió en 1985 cambiar parte de su piel y acercarse a un sonido más pulido, melódico y claramente orientado al mercado internacional. El resultado fue un álbum transgresor dentro de su trayectoria: irregular, sí, pero también injustamente menospreciado.

Lejos de repetir la fórmula de “Wheels of Steel” o “Strong Arm of the Law”, Saxon apostó aquí por mezclar hard rock ochentero, estribillos accesibles y una producción brillante que, de alguna forma, ya podíamos apreciar de alguna forma en “Crusader”. Era una jugada arriesgada en un momento donde el metal caminaba hacia terrenos más duros con la Bay Arena norteamericana en plena explosión o Maiden y Judas dominando en Inglaterra. Mientras muchos endurecían su propuesta, Saxon optó por abrir ventanas y probar otra vía.

El disco arranca con “Rockin’ Again”, una declaración de intenciones pegadiza y energética. “Call of the Wild” mantiene cierto nervio metálico, mientras “Back on the Streets” y “Rock ’n’ Roll Gypsy” abrazan sin complejos un enfoque más comercial, pero con oficio y grandes melodías (como si llevaran toda la vida grabando canciones así). Son canciones quizá alejadas del Saxon clásico, aunque funcionan muy bien dentro del contexto del álbum.

La gran joya del LP es la imprescindible “Broken Heroes”, uno de los temas más emotivos jamás grabados por la banda. Su homenaje a los veteranos de guerra combina sensibilidad, épica y una interpretación desgarradora de Biff Byford. Es, sin duda, el punto más alto del disco y una prueba de que Saxon también sabía emocionar sin recurrir únicamente a la potencia.

Tristemente, la innovación también trajo consigo momentos menos inspirados. Algunas composiciones resultan más genéricas y el tono general no siempre mantiene la chispa necesaria. Esa irregularidad es lo que impide considerarlo un clásico absoluto. Aun así, incluso en sus pasajes más discutibles, se percibe una banda intentando evolucionar y no conformarse con vivir del pasado.

“Innocence Is No Excuse” es una obra arriesgada, distinta y mucho más interesante de lo que su reputación indica. Quizá irregular, quizá desconcertante para algunos fans, pero también una muestra de que Saxon tuvo lo que había que tener para desafiar sus propias reglas cuando más fácil habría sido repetir fórmulas. 

ROCK THE NATIONS (1986)

Calificación:*****(6)
Rock the Nations - Battle Cry - Waiting for the Night - We Came Here to Rock - You Ain't No Angel - Running Hot - Party Til You Puke - Empty Promises - Northern Lady

Probablemente el mayor paso en falso de Saxon a lo largo de toda su trayectoria fue el infame “Rock The Nations”, una obra en la que los británicos mostraron indicios de una crisis creativa seria. Si “Innocence Is No Excuse” se sentía como una obra valiente y de identidad propia, aquí la banda se siente desorientada, atrapada entre recuperar dureza y seguir persiguiendo fórmulas comerciales. El resultado es un álbum flojo, irregular y bastante falto de inspiración.

Eso no significa que sea un desastre absoluto. De hecho, arranca sorprendentemente bien: “Rock The Nations” es un buen opener, musculoso y directo, mientras que “Battle Cry” probablemente sea lo mejor del disco, con ese aire épico y metálico que recuerda al Saxon clásico. También “We Came Here To Rock” funciona como himno sencillo y efectivo, y la efectiva “Waiting For The Night” (un acertado single) tiene gancho, aunque tire claramente hacia el AOR de la época.

El gran problema es que el LP se desinfla en seguida. Mucho relleno, ideas poco desarrolladas y una sensación constante de que la banda no sabe qué quiere ser exactamente. Temas como “Running Hot” o “You Ain’t No Angel” pasan sin dejar huella, mientras que experimentos como “Party Til You Puke” o la blandísima balada “Northern Lady”, ambas con el mismísimo Elton John al piano, resultan realmente extraños y fuera de lugar teniendo en cuenta que estamos hablando de una de las bandas que poco tiempo antes había abanderado la NWOBHM.

En resumen: un disco muy flojo, con tres o cuatro canciones rescatables y poco más. Saxon aún conservaba talento y oficio, pero en 1986 estaba lejos de su mejor versión. 



DESTINY (1988)

Calificación:***** (7,5)
Ride Like the Wind - Where the Lightning Strikes - I Can't Wait Anymore - Calm Before the Storm - S.O.S. - Song for Emma - For Whom the Bell Tolls - We Are Strong - Jericho Siren - Red Alert


“Destiny” fue el último intento de Saxon por conquistar el mercado americano y, contra lo que suele decirse, no es un desastre ni mucho menos. Tras el tropiezo casi mortal de “Rock The Nations”, la banda volvió a acertar parcialmente, abrazando un rock ochentero accesible, melódico y mejor construido que en sus dos discos anteriores. El problema no es tanto la calidad, sino que muchos fans jamás aceptaron ver a Saxon tan lejos de su identidad clásica.

Desde el inicio dejan claras sus intenciones con una sorprendente versión de “Ride Like The Wind”, original de Christopher Cross. Y la verdad: funciona de maravilla. Los británicos la transformaron en un himno hard rock elegante, pegadizo y con mucha personalidad. Junto a ella, “Where The Lightning Strikes” y “For Whom The Bell Tolls” son de lo mejor del álbum, combinando gancho comercial con riffs más reconocibles dentro del universo Saxon.

También hay temas muy logrados dentro del enfoque AOR como “I Can’t Wait Anymore”, “We Are Strong” o “S.O.S.”, donde la banda demuestra que sabía escribir canciones melódicas con oficio. Eso sí, otros números como “Song For Emma”, “Jericho Siren” o “Calm Before The Storm” se quedan en correctas sin terminar de despegar, y la producción recargada de teclados y coros puede sonar excesiva en muchos momentos.

“Destiny” fue probablemente el mejor de los tres álbumes que Saxon lanzó en esta etapa más comercial. Para mí es, sin duda, mejor que “Rock The Nations”, más sólido que “Innocence Is No Excuse” y mucho más disfrutable de lo que dicta su fama. No es el Saxon de “Denim and Leather” ni pretende serlo, pero como álbum de hard rock melódico ochentero está bastante bien parido.

Es más. El verdadero problema de “Destiny” fue llamarse Saxon. Si lo hubiera firmado una banda americana de segunda línea, hoy muchos lo reivindicarían sin complejos.


SOLID BALL OF ROCK (1991)

Calificación:*****

Solid Ball of Rock - Altar of the Gods - Requiem (We Will Remember) - Lights in the Sky - I Just Can't Get Enough - Baptism of Fire - Ain't Gonna Take It - I'm On Fire - Overture in B-Minor / Refugee - Bavarian Beaver - Crash Dive - Requiem (We Will Remember) - Reeperbahn Stomp

Después de una etapa de sonidos atípicos y una reacción algo fría por parte de sus seguidores, Saxon reaccionó con “Solid Ball of Rock”, un trabajo que recupera buena parte de su identidad metálica. No es un retorno completo al esplendor clásico, pero sí una corrección de rumbo clara: más riffs, más pegada, menos experimentos AOR y una banda sonando otra vez con hambre.

La gran novedad, y creo que una causa de esta evolución en positivo, fue la llegada de Nibbs Carter, cuya entrada aportó músculo, energía y protagonismo al bajo, además de peso compositivo. Se nota en un sonido más robusto y en canciones con mayor empuje. También Biff Byford recupera agresividad y presencia vocal, alejándose del tono domesticado de la etapa anterior.

El disco arranca fuerte con “Solid Ball of Rock”, un himno rocoso y pegadizo, seguido por piezas más metálicas como “Altar of the Gods” (un tema que hubiera encajado perfectamente en los primeros álbumes del grupo), “Lights in the Sky” o “Baptism of Fire”, donde reaparece el Saxon galopante y combativo que tantos echaban de menos. También destacan “Crash Dive”, con gran trabajo de bajo, y momentos de hard rock directo y eficaz como “I Just Can’t Get Enough”.

No todo mantiene el mismo nivel. “Requiem (We Will Remember)” suena algo blandita y pensada como single, mientras que algunas composiciones intermedias cumplen sin dejar huella. Se percibe que el grupo todavía está reconstruyéndose y buscando la fórmula definitiva para los 90.

Aun así, “Solid Ball of Rock” es un disco importante: no por ser perfecto, sino por devolver a Saxon la dignidad, la contundencia y el camino correcto. Fue el primer paso serio hacia la gran segunda juventud que llegaría después.


  FOREVER FREE (1992)

Calificación:*****
Forever Free - Hole in the Sky - Just Wanna Make Love to You - Get Down and Dirty -  Iron Wheels - One Step Away - Can't Stop Rockin' – Nighthunter – Grind - Cloud Nine

Tras recuperar fuerza y clase con Solid Ball of Rock (1990), Saxon publicó Forever Free, un trabajo que buscó afianzar aquella resurrección, aunque con resultados más irregulares. El disco acercaba parcialmente su sonido al metal contemporáneo de comienzos de los noventa, con guitarras más densas, una producción más seca y un enfoque más robusto, pero sin alcanzar la inspiración ni la frescura de su predecesor o de las obras que pronto llegarían.

La apertura con “Forever Free” sigue siendo su gran carta de presentación: un himno motero efectivo, melódico y con ese espíritu de carretera tan ligado a la identidad de la banda. También destacan los temas más veloces como “One Step Away” y “Nighthunter”, donde el grupo muestra nervio, buenas guitarras y una base rítmica sólida muy acorde a los estándares de la NWOBHM. En cortes como “Can’t Stop Rockin’” o “Hole in the Sky” aparece ese Saxon musculoso y directo que todavía sabía golpear con autoridad.

El momento más especial llega con “Iron Wheels”, una pieza acústica y sentida dedicada al padre de Biff Byford que, alejada del tono festivo general, aporta profundidad emocional y demuestra que la banda aún podía ofrecer algo distinto sin perder personalidad. Es, junto al tema título, lo más disfrutable del álbum.

Sin embargo, gran parte del repertorio se mueve en terrenos menos memorables. Algunas canciones parecen bocetos bien ejecutados más que composiciones redondas, y la producción, modesta y algo embarrada por momentos, resta impacto a varios pasajes. Donde Solid Ball of Rock sonaba inspirado y consistente, Forever Free transmite cierta sensación de transición.

No estamos ante un mal disco, ni mucho menos, pero sí ante una obra claramente inferior a Solid Ball of Rock que, sintiéndolo mucho, incluiría entre las más flojas que han editado los británicos a lo largo de su carrera. Aún así, mantiene dignidad, pegada y suficientes buenos momentos como para resultar disfrutable dentro del catálogo noventero de Saxon. Un paso menor, pero todavía honesto, en su proceso de recuperación.

 

  DOGS OF WAR (1995)

Calificación:*****(7,5)
Dogs of War - Burning Wheels - Don't Worry - Big Twin Rolling (Coming Home) - Hold On - The Great White Buffalo - Demolition Alley - Walking Through Tokyo - Give It All Away - Yesterday's Gone

Tras el irregular Forever Free, Saxon reaccionó con acierto en Dogs of War, un disco claramente superior que devolvió a la banda parte del filo perdido y la encaminó hacia una etapa mucho más sólida. Sin ser todavía una obra redonda, sí supuso una auténtica resurrección creativa y el inicio de la transición hacia el sonido más duro y consistente que desarrollarían después.

Desde el arranque con la monumental “Dogs of War” queda claro el cambio de rumbo. Riffs pesados, aire marcial y una interpretación poderosa de Biff Byford convierten el tema título en uno de los grandes himnos noventeros del grupo junto a la posterior “Burning Wheels”, corte duro y directo a la sesera de resucita el espíritu motero del grupo.

En “Demolition Alley” o “The Great White Buffalo” aparece un Saxon más áspero, oscuro y musculoso, adaptado a los nuevos tiempos sin perder identidad, mientras que “Big Twin Rolling (Coming Home)” vuelve a apostar por el rock sucio que tanto nos gusta.

Uno de los mayores méritos del álbum es precisamente ese equilibrio entre raíces y modernización. La producción suena más robusta que en Forever Free, las guitarras recuperan pegada y el grupo experimenta con nuevos matices sin caer en la impostura.

En todo caso, no todo funciona igual de bien. Temas como “Walking Through Tokyo” o algunos cortes finales rebajan el nivel y evidencian que la banda aún no había alcanzado la regularidad que mostraría poco después. Se percibe que todavía quedaba margen de mejora tanto en composición como en contundencia global.


UNLEASH THE BEAST (1997)

Calificación:*****
Gothic Dreams - Unleash the Beast - Terminal Velocity - Circle of Light - The Thin Red Line - Ministry of Fools - The Preacher - Bloodletter - Cut Out the Disease - Absent Friends - All Hell Breaking Loose

Con “Unleash the Beast”, Saxon firmó uno de los grandes puntos de inflexión de su carrera. Tras la notable mejoría mostrada en “Dogs of War”, aquí la banda dio un paso definitivo hacia un sonido más duro, moderno y afilado, iniciando la etapa que consolidaría su prestigio en las décadas siguientes. No es exagerado decir que el Saxon contemporáneo nace en este disco.

También fue un álbum clave por los cambios internos: salía el histórico guitarrista Graham Oliver y entraba Doug Scarratt, cuya llegada aportó frescura, técnica y una nueva energía a las guitarras. Su incorporación resultó fundamental para endurecer el sonido y abrir nuevas posibilidades compositivas junto a Paul Quinn.

Desde la explosiva canción título se percibe la transformación: “Unleash the Beast” es uno de los mejores temas de su etapa moderna, veloz, poderoso y con un estribillo imponente. A su lado brillan cortes como “Terminal Velocity”, directo y adrenalínico; “Circle of Light”, tremendamente pegadizo o “All Hell’s Breaking Loose”, cierre musculoso y vibrante. En piezas como “The Preacher” o “Cut Out the Disease” aparece una faceta más oscura y pesada, mientras que “The Thin Red Line” añade épica y ambición temática.

Uno de los grandes aciertos del álbum es que combina contundencia con variedad, lo cual evita la sensación de relleno que percibíamos en otras obras de la banda. Hay riffs más cercanos al power metal europeo, bases rítmicas enérgicas y un Biff Byford en gran forma, dominando tanto registros melódicos como momentos más agresivos.

Si “Dogs of War” fue el puente, “Unleash the Beast” fue la llegada a destino. Más inspirado, más coherente y claramente superior a sus inmediatos predecesores, supuso la mejor obra de Saxon en muchos años y el comienzo de una larga segunda juventud creativa. Un álbum imprescindible para entender por qué la banda sigue siendo una institución del heavy metal.


METALHEAD (1999)

Calificación:*****(7,5)
Metalhead  - Are We Travellers In Time – Conquistador - What Goes Around - Song Of Evil - All Guns Blazing – Prisoner - Piss Off - Watching You - Sea Of Life

“Metalhead” es otra obra que forma parte del “renacer de Saxon” en los noventa, aunque para mí queda un escalón por debajo de “Unleash The Beast”. Si aquel disco combinaba frescura, gancho y una nueva energía creativa, aquí la banda apuesta por endurecer todavía más su sonido, adentrándose en terrenos más oscuros, densos y contemporáneos. El resultado es sólido y convincente, aunque menos inmediato y algo más irregular.

Desde el inicio queda claro el enfoque imperante a lo largo de todo el LP: grandes dosis de riffs pesados, una producción robusta y el predominio de una atmósfera sombría que aleja al grupo del espíritu más callejero y festivo de sus primeros años. La canción titular “Metalhead” funciona como declaración de intenciones, con pegada moderna y actitud desafiante. También destacan temas como “Are We Travellers in Time”, de aire inquietante y gran trabajo rítmico, o “Conquistador”, probablemente una de las mejores piezas del álbum, donde Saxon mezcla melodía, fuerza y un cierto sabor épico muy logrado que, por motivos que desconozco, ha caído en el olvido.

Otro aspecto importante es la consolidación de Doug Scarratt en la guitarra, cada vez más integrado en la maquinaria compositiva del grupo. Su presencia aporta un punto más técnico y agresivo, mientras que Biff Byford mantiene el nivel vocal con una interpretación poderosa y llena de carácter.

El problema principal del disco es que, pese a su consistencia, no siempre alcanza la inspiración de su predecesor. Algunas canciones cumplen sin dejar demasiada huella, y en ciertos momentos el tono uniforme juega en su contra. Donde “Unleash The Beast” brillaba por variedad y chispa, Metalhead apuesta más por la contundencia continuada. Aun así, cortes como “Sea of Life” o “All Guns Blazing” elevan claramente el nivel y recuerdan la enorme clase de la banda.

En conjunto, Metalhead es un buen disco, quizá inferior a “Unleash The Beast”, pero muy valioso dentro de la evolución del grupo. Supone una transición firme hacia una versión más dura, seria y moderna de Saxon, preparando el camino para los álbumes del nuevo milenio. No será un clásico absoluto, pero sí una muestra clara de una banda veterana que seguía mirando hacia adelante sin perder identidad.


KILLING GROUND (2001)

Calificación:*****(7)
Killing Ground - Court Of The Crimson King - Coming Home - Dragon's Lair - Deeds Of Glory - You Don't Know What You've Got - Shadows On The Wall - Running For The Border - Rock Is Your Life - Hell Freezes Over

“Killing Ground” es una obra sólida y que confirmó que Saxon había vuelto de lleno a su vertiente más heavy. Aunque no es una obra perfecta, ni la incluiría entre mis preferidas del nuevo milenio, creo que es un LP sólido y altamente convincente.

De hecho, el inicio no puede ser mejor de la mano del tema-título, un corte bélico que retrotrae al espíritu de “Crusader”, pero con tintes modernos, y de la sorprendente versión de “Court of the Crimson King” de King Crimson que el grupo se marca con enorme naturalidad lográndola llevarla a su terreno sin perder la esencia original.

El resto del álbum mantiene un nivel aceptable, aunque resulte inferior que los dos primeros temas. “Coming Home” ofrece un hard rock melódico y pegadizo, mientras “Till Hell Freezes Over” apuesta por el heavy directo y coreable. “Dragon’s Lair” destaca por su velocidad y energía casi power metal, y “You Don’t Know What You’ve Got” aporta groove y solidez rítmica.

De este segundo grupo de canciones, debo mencionar de forma especial “Shadows on the Wall”, una pieza oscura y dinámica que alterna pasajes suaves con explosiones pesadas, mostrando a unos Saxon abiertos a sonidos más contemporáneos sin perder personalidad.

Puede que no alcance la inspiración total de otros clásicos modernos del grupo, pero “Killing Ground” es un disco muy sólido, variado y honesto. Sobre todo, dejó claro algo fundamental: entrados en el nuevo milenio, Saxon volvía a sonar duro.

 

  LIONHEART (2004)

Calificación:*****(7)
Witchfinder General - Man And Machine - The Return – Lionheart - Beyond The Grave - Justice - To Live By The Sword -Jack Tras - English Man O' War - Searching For Atlantis - Flying On The Edge

“Lionheart” llegó en un momento dulce para Saxon tras haber recuperado crédito entre los seguidores más tradicionales con discos sólidos como los ya reseñados “Unleash the Beast” (1997), “Metalhead” (1999) y “Killing Ground” (2001). Es por ello que, lejos de dar un giro de 180 grados, la banda decidió dar continuidad a su buen hacer y firmó una obra altamente disfrutable, aunque con el paso de los años haya quedado relegada a un segundo plano en su propia discografía.

Cabe señalar que la batería corrió a cargo de Jörg Michael, reconocido por su trabajo en Stratovarius y una figura muy respetada dentro del power metal europeo. Su presencia aportó precisión, pegada y una energía distinta al sonido del grupo, aunque sin perder la identidad clásica de los británicos.

Desde la inicial “Witchfinder General”, un corte agresivo y de doble bombo, queda claro que no estamos ante un ejercicio nostálgico, sino ante una obra cruda y valiente. “Man and Machine” mantiene el impulso con un enfoque más melódico, mientras que “Lionheart”, el tema que da título al álbum, combina épica medieval, cambios de ritmo y un estribillo para la eternidad.

Aunque insisto en que la obra nunca suele ubicarse entre las más destacables del quinteto, creo que esta combina como pocas la contundencia moderna con ADN clásico. “Beyond the Grave”, “Justice” o “To Live by the Sword” conectan directamente con el espíritu guerrero del grupo, mientras que “English Man O’ War” recupera con orgullo la tradición británica y la narrativa histórica tan ligada a Biff Byford.

En perspectiva, “Lionheart” logró dar continuidad a la buena racha de LPs que venía firmando Saxon hasta ese momento y dejaba entrever lo que pronto podríamos escuchar (y disfrutar) en su próximo álbum.

 

INNER SANCTUM (2007)

Calificación:*****
State Of Grace - Need For Speed - Let Me Feel Your Power - Red Star Falling - I've Got To Rock (To Stay Alive) - If I Was You - Going Nowhere Fast - Ashes To Ashes - Empire Rising -  Atila The Hun

Lanzado en marzo de 2007, “The Inner Sanctum” vino a confirmar la “segunda edad dorada” de Saxon. A lo largo de 10 canciones el grupo lograba dar continuidad al proceso de reencuentro con su faceta más dura que venían experimentando desde “Unleash the Beast”, y que se había ido reforzando con “Killing Ground” y “Lionheart”. Además, esta obra supone el regreso del bueno de Nigel Glocker, ya recuperado de los problemas de cuello que forzaron su retiro en 1998.

“The Inner Sanctum” no es un intento de mostrar que el grupo seguía vivo, sino que da fe de que este grupo era capaz de seguir siendo muy relevante en pleno Siglo XXI.

Quizá la mayor diferencia con el previo “Lionheart” es que aquí, sin renunciar al músculo que estaba renaciendo en su sonido, apostaron por una mayor variedad compositiva, mejores melodías y una producción muy equilibrada. No es casual que muchos fans lo sitúen entre lo mejor de su etapa reciente.

Desde la apertura con “State of Grace”, precedida por una introducción solemne y casi litúrgica, el disco deja claro que busca sonar grande. El tema combina contundencia, épica y melodía con una naturalidad admirable. A continuación, llegan las salvajes “Need for Speed” y “Let Me Feel Your Power”, dos cortes agresivos y directos que para mí fueron un flechazo desde la primera escucha.

Palabras mayores para la elegante y sobria “Red Star Falling”, donde las melodías ganan protagonismo dando pie a una interpretación vocal exquisita por parte de Biff Byford. También incluiría entre mis preferidas dos piezas más desenfadadas como “I’ve Got to Rock (To Stay Alive)” (deudora de los mejores AC/DC) y la accesible “If I Was You”.

La guinda del pastel la pone “Attila the Hun”, una compleja pieza de más de ocho minutos de extensión donde la banda no para de introducir giros rítmicos, riffs musculosos y una narrativa muy cuidada que cierra el álbum dejando una sensación de lo más grata. 


INTO THE LABYRINTH (2009)

Calificación:*****(7)
Battalions Of Steel - Live To Rock - Demon Sweeney Todd - The Letter 5. Valley Of The Kings - Slow Lane Blues - Crime Of Passion - Premonition In D Minor - Voice -Protect Yourselves - Hellcat - Come Rock Of Ages (The Circle Is Complete) - Coming Home (Bottleneck Version)

Publicado en enero de 2009, Into the Labyrinth llegó en un momento especialmente favorable para Saxon gracias al aluvión de críticas positivas cosechadas por “The Inner Sanctum”. Fue por ello que el conjunto británico no dudó en tratar de dar continuidad a este gran momento con un nuevo álbum de estudio que, aunque contendría varias canciones realmente disfrutables, se siente algo menos inspirado que su predecesor.

Pese a ello, temas como la inicial “Battalions of Steel, con su equilibrio entre solemnidad y fuerza, y la festiva “Live to Rock” justifican su escucha, por no hablar de la magnánima “Demon Sweeny Todd”, que para mí es uno de los temas más impresionantes que ha lanzado Saxon en el nuevo milenio gracias a su despliegue de velocidad powermetalera, lírica gótica y un excepcional Biff Byford tras el micrófono.

Antes de que el nivel baje con temas irregulares como “Crime of Passion”, “Voice”, “Protect Yourselves” o la innecesaria regrabación de “Coming Home”, la banda nos regala otro par de temas más disfrutables como “Valley of the Kings” o la más clásica “Hellcat”.

En definitiva, “Into the Labyrinth” no es la cima de la etapa moderna de Saxon, pero sí un disco al que volver cada cierto tiempo ya que su escucha resulta disfrutable. No redefine nada, pero muestra a un grupo que ha sabido envejecer con dignidad sin perder músculo ni personalidad.

CALL TO ARMS (2011)

Calificación:*****(7,5)
Hammer Of The Gods -  Back In ’79 - Surviving Against The Odds - Mists Of Avalon - Call To Arms - Chasing The Bullet – Afterburner - When Doomsday Comes (Hybrid Theory soundtrack) - No Rest For The Wicked - Ballad Of The Working Man 

Tras el  “Into the Labyrinth” (2009), que pese a sus virtudes dejaba cierta sensación de desgaste compositivo, la banda regresó en 2011 con Call to Arms, una obra que devolvió parte del hambre, la energía y la inspiración que siempre se le exige a una leyenda de semejante calibre, aunque sin alcanzar las cotas más altas de su discografía moderna (no hablemos ya de la clásica).

Desde el inicio con “Hammer of the Gods” la banda parece sonar algo más fresca que en su obra previa, transmitiendo una mayor autoridad y carácter, aunque siempre haya preferido el encanto denso que esconde “Back In ‘79” y su letra sobre los orígenes del grupo y la NWOBHM.

Uno de los mayores aciertos del álbum reside en su equilibrio entre contundencia y melodía. Si cortes como “Surviving the Odds” y “Afterburner” rezuman agresividad, “No Rest for the Wicked” ofrece ese medio tiempo robusto y clásico que tan bien domina la banda. Por otro lado, “Mists of Avalon” recupera la vertiente épica y narrativa de Saxon, con una atmósfera muy conseguida y ese gusto por las temáticas históricas y legendarias tan ligado a la pluma de Byford.

La pieza central del trabajo es, sin duda, la homónima “Call to Arms”, una composición de tono solemne y emocional inspirada en la I Guerra Mundial, donde la banda combina con sensibilidad el dramatismo y la fuerza contenida. Es aquí donde Byford firma una de las interpretaciones vocales más sentidas de toda su carrera.

No obstante, y como decía al inicio, la obra no alcanza la regularidad absoluta de los discos que llegarían después. Algunos cortes, sin ser flojos, carecen del impacto de los mejores momentos del álbum, y en conjunto se percibe una obra notable más que sobresaliente. Probablemente, el verdadero salto cualitativo de los Saxon más contemporáneos llegaría con Sacrifice y, especialmente con las tres obras posteriores: Battering Ram, Thunderbolt y “Hell, Fire & Damnation”.


SACRIFICE (2013)

Calificación:*****(7,8)
Procession – Sacrifice - Made In Belfast - Warriors Of The Road - Guardians Of The Tomb - Stand Up And Fight - Walking The Steel -Night Of The Wolf - Wheels Of Terror - Standing In A Queue

Tras Call to Arms (2011), Saxon regresó en 2013 con Sacrifice, vigésimo álbum de estudio y un trabajo que parecía destinado a devolver al grupo a su mejor versión, algo que los singles promocionales parecían garantizar. La intención era clara desde el primer momento: menos adornos, más potencia. Y, en efecto, nos encontramos ante uno de los discos más agresivos y pesados de la etapa moderna del grupo. Sin embargo, pese a sus evidentes virtudes, también deja una sensación de irregularidad que ya sentíamos en la obra anterior, y que le impide situarse entre los mejores títulos recientes de la banda.

El álbum presenta un sonido musculoso, compacto y contemporáneo. Las guitarras suenan densas, la batería golpea con firmeza y la mezcla ofrece una contundencia poco habitual incluso dentro del catálogo de Saxon. Esa orientación más dura queda patente desde la introducción “Procession”, que desemboca en la potente canción titular, uno de los grandes momentos del disco gracias a su riff incisivo y su aire marcial.

También brillan “Warriors of the Road”, rápida, pegadiza y con un estribillo de los que permanecen; “Guardians of the Tomb”, con cierto exotismo temático y excelente trabajo de guitarras; y “Stand Up and Fight”, corte directo y eficaz que conecta con la vertiente más clásica del grupo. “Made in Belfast”, dedicada al orgullo industrial de la ciudad, aporta además ese carácter obrero tan reconocible en la identidad de Saxon.

No obstante, el conjunto pierde algo de fuerza en su segunda mitad. Temas como “Walking the Steel”, “Night of the Wolf” o “Standing in a Queue” cumplen con solvencia, pero resultan más planos y menos inspirados de lo deseable. No hay canciones realmente fallidas, aunque sí cierta sensación de piloto automático en algunos pasajes, algo que se les puede perdonar teniendo en cuenta su longeva carrera y su tendencia por mantenerse siempre bajo unas fórmulas bastante definidas.

Biff Byford vuelve a rendir a gran nivel, manteniendo autoridad y personalidad al micrófono, mientras Quinn, Scarratt, Carter y Glockler sostienen el álbum con profesionalidad incuestionable.

“Sacrifice” mejora en contundencia respecto a “Call to Arms”, pero no termina de redondear todo lo que promete. Un buen disco de veteranos, con varios momentos notables, aunque todavía algo irregular dentro de una etapa moderna especialmente sólida.


BATTERING RAM (2015)

Calificación:*****
Battering Ram - The Devil's Footprint - Queen Of Hearts – Destroyer - Hard And Fast - Eye Of The Storm - Stand Your Ground - Top Of The World - To The End -Kingdom Of The Cross - Three Sheets To The Wind (The Drinking Song)

Tras un par de álbumes buenos, pero con algunos cortes algo menos interesantes, “Battering Ram” dejó entrever una mejoría sustancial en lo que a composiciones y regularidad se refiere. La banda recuperaba músculo y garra sin por ello renunciar a los tintes modernos que habían ido mostrando en los álbumes del nuevo milenio.

La homónima “Battering Ram” es un auténtico himno de guerra que deja boquiabierto a cualquier heavy con su ritmo salvaje y la voz rota de Byford, cuyo rendimiento vuelve a ser uno de los grandes activos del disco: poderoso, expresivo y con una solvencia impropia de alguien con tantas décadas de carrera.

Entre los momentos más destacados sobresale “The Devil’s Footprint”, con una introducción teatral y un desarrollo intenso cargado de riffs pesados y atmósfera oscura que también podemos hallar en “Queen Of Hearts”. Por su parte, “Destroyer” y “Hard and Fast” apuestan por la vertiente más directa y combativa del grupo que rara vez decepciona.

En la segunda mitad aparecen algunas piezas más prescindibles como “Eye Of the Storm” o “Stand Your Ground” (solventes, pero sin mucho que aportar al conjunto de temas), pero también hay momentos de luz gracias a la guitarrera “Top of the World” o una dupla más reflexiva conformada por “To the End” y “Kingdom of the Cross”, siendo especialmente destacable la segunda por su letra sobre los estragos de la I Guerra Mundial. 

Sin ser una de sus obras más recordadas, “Battering Ram” llegó a los seguidores como una noticia muy positiva ya que Saxon volvía a sonar hambrienta y compacta. 


THUNDERBOLT (2018)

Calificación:*****
Olympus Rising - Thunderbolt - The Secret Of Flight - Nosferatu (The Vampires Waltz) - They Played Rock And Roll – Predator - Sons Of Odin - Sniper - A Wizard’s Tale - Speed Merchants - Roadie's Song - Nosferatu (raw version)

“Incombustibles” es, probablemente, el término que mejor podríamos emplear para definir a Saxon a estas alturas de su trayectoria.  En 2018 regresaron con Thunderbolt, su vigésimo segundo álbum de estudio, donde, lejos de vivir de la nostalgia, el grupo volvió a demostrar una regularidad admirable.

Sin reinventar sus fórmulas sonoras, el grupo entrega otra obra sólida y con canciones realmente poderosas como la homónima “Thunderbolt”,  pieza diseñada para el directo, con riffs incisivos y un Biff Byford en excelente estado vocal, o “The Secret of Flight”, un corte donde las guitarras de Quinn y Scarratt brillan con luz propia.

Uno de los momentos más llamativos llega con “Nosferatu (The Vampires Waltz)”, una composición atmosférica y teatral que se aparta ligeramente del sonido habitual del grupo en favor de los teclados ambientales, el tono sombrío y la interpretación dramática de Byford.

Tampoco podemos pasar por alto otros títulos como “They Played Rock and Roll”, sentido homenaje a Motörhead y a Lemmy Kilmister, “Roadie’s Song” y su guiño a todas las personas que hacen posible cada gira del grupo, la veloz “Speed Merchants” o una incisiva “Predator” en la que colaboró Johan Hegg (Amon Amarth)

Thunderbolt no alcanza la dimensión histórica de sus obras maestras ochenteras, pero muestra a una banda fiable y vigente pese al paso del tiempo. 


 

  CARPE DIEM (2022)

Calificación:*****(8,5)
Carpe Diem (Seize The Day) - Age Of Steam - The Pilgrimage - Dambusters -Remember The Fallen - Super Nova - Lady In Gray - All For One - Black Is The Night - Living On The Limit 

Tras superar tiempos convulsos marcados por la pandemia del COVID-19 y los problemas de salud de Biff Byford, Saxon regresó en 2022 con Carpe Diem, vigésimo tercer álbum de estudio. El título no puede ser más apropiado: una reivindicación vitalista firmada por una banda que sigue componiendo con hambre y convicción y que es consciente que debe disfrutar al máximo de lo que resta de carrera antes de su irremediable retirada en algún momento futuro.

Con Andy Sneap repitiendo como productor y la maravillosa portada de Paul R. Gregory —responsable también del icónico arte de Crusader—, el disco presentaba diez nuevas composiciones donde convivieron potencia clásica, oficio y una energía sorprendentemente juvenil.

La apertura con “Carpe Diem (Seize the Day)” funciona como declaración de intenciones: riffs veloces, estribillo rotundo y un Byford imponente al frente. “Age of Steam” mantiene el impulso con musculatura rítmica y un excelente trabajo de guitarras, mientras que la solemne “The Pilgrimage” y sus más de seis minutos de extensión aportan uno de los momentos más inspirados del álbum gracias a su atmósfera épica y su elaborado desarrollo melódico.

En el bloque central destacan la arrolladora “Dambusters”, la pegadiza “Remember the Fallen” —dedicada a las víctimas y sanitarios de la pandemia— y “Super Nova”, puro Heavy Metal directo y sin artificios. “Lady in Gray” introduce matices oscuros y cierta elegancia sinfónica, mientras “All for One” recupera el espíritu más veloz y callejero de la vieja escuela.

El cierre con “Black Is the Night” y “Living on the Limit” confirma la fortaleza del conjunto: contundencia, buenos estribillos y una banda sonando compacta y plenamente convencida.

Aunque el posterior “Hell, Fire & Damnation” también funcionó a las mil maravillas, no dudaría en incluir Carpe Diem como uno de los mejores trabajos recientes de Saxon. 


HELL, FIRE & DAMNATION (2024)

Calificación:*****(9)
The Prophecy - Hell, Fire And Damnation - Madame Guillotine - Fire And Steel - There's Something In Roswell - Kubla Khan And The Merchant Of Venice - Pirates Of The Airwaves - 1066 - Witches Of Salem - Super Charger

Tras la excelente acogida de “Thunderbolt” (2018) y “Carpe Diem” (2022), Saxon regresó en 2024 con “Hell, Fire and Damnation”, un álbum marcado además por un cambio histórico en sus filas: la salida de Paul Quinn de la dinámica de giras y su relevo por Brian Tatler, legendario guitarrista de Diamond Head. La entrada de una figura tan respetada dentro del Heavy Metal clásico no solo despejaba dudas, sino que añadía un atractivo especial a esta nueva etapa.

Producido nuevamente por Andy Sneap, el disco ofrece diez composiciones compactas, directas y notablemente inspiradas, con un incendiario Biff Byford tras el micrófono. Tras la breve introducción “The Prophecy”, narrada por Brian Blessed, la canción titular irrumpe con fuerza: riffs agresivos, estribillo inmediato y una energía contemporánea que encaja con la mejor versión reciente del grupo.

Entre los momentos más destacados aparece “Madame Guillotine”, una de las piezas más sólidas del repertorio, con gran tensión rítmica (honor a Nibbs Carter tras el bajo) y un excelente desarrollo instrumental. “Fire and Steel” pisa el acelerador con una velocidad poco habitual incluso para los estándares recientes de la banda, mientras “There’s Something in Roswell” combina atmósfera densa y gancho melódico con gran eficacia.

El gusto de Byford por la temática histórica vuelve a aflorar en “Kubla Khan and the Merchant of Venice”, “1066” o “Witches of Salem”, canciones donde el contenido narrativo se une a una ejecución poderosa y sin fisuras. También hay espacio para la nostalgia en “Pirates of the Airwaves”, homenaje a Radio Caroline y a una época crucial para la difusión del rock británico.

Cierra “Super Charger”, broche contundente para un álbum que confirma varias certezas: Saxon seguía componiendo con hambre, la llegada de Brian Tatler funcionó con naturalidad y la banda conservaba una credibilidad al alcance de muy pocos veteranos.

“Hell, Fire and Damnation” es otra obra mayúscula dentro del catálogo de los británicos. 

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