Algunos proyectos paralelos nacen como simple distracción entre giras. Otros, en cambio, terminan revelando facetas creativas que la banda principal no siempre permite desarrollar. Elegant Weapons, iniciativa liderada por Richie Faulkner, nos brinda la oportunidad de descubrir otra cara de este grandísimo guitarrista. Junto a él encontramos al enorme Ronnie Romero, una de las grandes revelaciones de la pasada década dentro del rock gracias a su celebrado paso por Rainbow o sus colaboraciones con Michael Schenker, además de Dave Rimmer al bajo y otro músico curtido como Christopher Williams tras la batería.
Si el
debut Horns for a Halo (2023) cosechó grandes críticas gracias a su
sorprendente colección de canciones, este nuevo lanzamiento, publicado bajo el
título de Evolution, busca afianzar el sonido, la química interna y la
dirección artística del grupo, algo que ya os adelanto que consiguen con
creces. Conviene señalar, además, que Richie ha vuelto a contar con su
compañero en Judas Priest, Andy Sneap, para encargarse de la producción del LP.
Confieso
que tenía muchas ganas de escuchar una segunda entrega de este proyecto, así
que no me detengo mucho más en los preliminares y os invito a leer a
continuación el análisis de cada tema.
El
arranque con Evil Eyes funciona como una declaración inmediata de guerra. Es
breve, directo y despliega riffs agresivos desde el primer segundo. La
irrupción de Faulkner a la guitarra es de las que te dejan boquiabierto por esa
combinación de músculo y elegancia melódica. Williams y Rimmer arropan a Richie
con una base rítmica sólida, mientras que Ronnie no tarda en lucirse poniendo a
prueba sus dotes vocales con una interpretación de altos vuelos.
En segundo
lugar, la banda introduce un groove más pesado en la deslizante Generation Me,
una pieza concebida para el lucimiento vocal de Romero y también para la
crítica social, con una letra centrada en el narcisismo de la sociedad actual.
Es un corte más sencillo en el plano instrumental, aunque eso no lo convierte
en una composición menor.
Bridges
Burn llegó a nuestros oídos hace un par de meses como primer, y único, single
del álbum. Una pieza donde convergen las melodías y los cambios dinámicos,
sostenida por una estructura de gancho instantáneo. Adoro la voz de Ronnie
aquí: me parece que pocos vocalistas actuales poseen esa capacidad para sonar
poderosos al mismo tiempo que cálidos. Un single muy bien elegido.
Hard rock
del bueno es lo que encontraremos en Holy Roller, un tema oscuro y con ciertos
matices setenteros que mejora con el paso de las escuchas, aunque quizá le
sobre alrededor de un minuto de duración.
Casi a
mitad de camino aparece uno de los primeros giros sonoros de la obra. Come Back
to Me vuelve a adentrarse en el terreno de las baladas con una sensibilidad
notable que convence sin caer en excesos innecesarios. Ronnie está bien, pero
aquí debo destacar el monumental trabajo de Faulkner a la guitarra,
introduciendo acústicas y licks distorsionados con ciertos toques de Blues que
aportan un aroma más clásico. No soy el mayor amante de este tipo de piezas,
pero reconozco que esta en concreto me ha gustado bastante.
Confieso
que me ha costado más digerir The Devil Calls. Aunque se agradece que Faulkner
quiera salir de su zona de confort, la inclusión de sintetizadores se siente
algo fuera de lugar en algunos momentos y no termina de integrarse con
naturalidad. No es una mala canción, pero tampoco me ha parecido nada
extraordinario. Menos mal que la banda no tarda en reconducir la situación y
firma Thrown to the Wolves, un corte 100% guitarrero y pegadizo hasta la médula
en el que Ronnie deja su impronta con ese derroche de actitud frontal.
Tras una
prescindible e irregular Shooting Shadows, Faulkner nos muestra su faceta más
personal en Rupture, una composición 100% instrumental inspirada en la cirugía
a corazón abierto que sufrió en 2021 tras padecer un aneurisma mientras
interpretaba el solo de Painkiller en un concierto de Judas Priest (me sigue
pareciendo sobrehumano que fuera capaz de terminar la canción pese a todo). Más
que un mero interludio, Richie logra levantar una pieza donde se respiran
tensión, fragilidad y resistencia sin necesidad alguna de palabras.
El disco
llega a su final de la mano de dos canciones disfrutables. Primeramente, nos
encontramos con Mercy Of The Fallen, un medio tiempo cumplidor y compacto que
crece con las escuchas. Cierra la power ballad Keeper of the Keys, la cual
enamora desde el primer momento gracias a la magia que desprende Ronnie al
cantar y a las aportaciones de guitarra de un sobresaliente Faulkner, que no
deja de introducir licks y pistas dobladas para dar más cuerpo a un tema
realmente interesante.
CONCLUSIÓN
“Evolution”
convence desde la primera escucha y creo que gran parte de ese acierto reside
en la secuenciación lógica de los temas. Hay contrastes bien medidos y cierta
intención narrativa en el propio orden del repertorio. Todo ello, sumado a la
excelente labor de cada uno de los músicos y a la no menos destacable
producción de Sneap, termina conformando un disco poderoso y compacto.
Obvio que
hay puntos débiles y canciones algo más flojas (dos o tres me parecen
excesivamente irregulares), pero creo que Elegant Weapons ha logrado con
Evolution algo que hace un tiempo parecía difícil de creer: ya no estamos ante
“el proyecto paralelo de Richie Faulkner”, sino frente a una entidad con peso
propio que, sin reinventar el género, consigue convencer a todo el mundo con un
hard rock muy personal.
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