Ir al contenido principal

Lynyrd Skynyrd - (Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd) (1973)

Calificación:*****

Antes de entrar en materia conviene desmontar un tópico. Para buena parte del gran público, Lynyrd Skynyrd es poco más que la banda de "Sweet Home Alabama", un himno tan gigantesco que ha terminado eclipsando el resto de una discografía extraordinaria. Es una injusticia comprensible, porque hablamos de una de las canciones más populares de la historia del rock, pero injusticia al fin y al cabo. No es casualidad, por tanto, que la primera reseña que he querido dedicar en el blog a un disco de la banda no sea la de “Second Helping”, el álbum que contiene ese clásico inmortal, sino la del que, al menos para mí, representa su obra cumbre y uno de los debuts más grandiosos y revolucionarios que ha dado la historia del rock.

“Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd” llegó a las tiendas en agosto de 1973. El grupo todavía no era un fenómeno mundial, pero ya había forjado una identidad absolutamente reconocible. En apenas ocho canciones dejó claro que el southern rock podía ser mucho más que una derivación del blues o del country. Lynyrd Skynyrd demostró que la música del sur de los Estados Unidos podía ser elegante, poderosa, emocionante y, sobre todo, profundamente auténtica.

La historia de Lynyrd Skynyrd ya forma parte de la mitología del rock. Un puñado de chavales de Jacksonville que pasaban más horas ensayando que haciendo cualquier otra cosa, bautizados con una divertida deformación del nombre de Leonard Skinner, el profesor de gimnasia que les reprendía por llevar el pelo demasiado largo. Detrás de esa anécdota se escondía una formación obsesionada con perfeccionar cada composición hasta el último detalle. Cuando el productor Al Kooper los descubrió comprendió que acababa de encontrar oro. Aquellos temas llevaban años creciendo sobre los escenarios y la química entre Ronnie Van Zant, Gary Rossington, Allen Collins, Ed King, Leon Wilkeson, Billy Powell y Bob Burns era tan natural que lo único importante consistía en capturarla con la mayor fidelidad posible.

El resultado fue uno de esos debuts que parecen obra de una banda veterana. No hay sensación de aprendizaje ni de estar todavía buscando su sonido. La combinación de tres guitarras eléctricas, el piano de Billy Powell, una sección rítmica sólida y, por encima de todo, la voz inconfundible de Ronnie Van Zant conforman una personalidad sonora que nadie había presentado de esa manera hasta entonces. Había influencias evidentes del blues, el country, el hard rock e incluso el soul sureño, pero Lynyrd Skynyrd supo fundirlas hasta convertirlas en algo propio e imposible de imitar.

El viaje comienza con “I Ain’t The One”, una canción que funciona como una declaración de intenciones perfecta. En apenas unos segundos la banda deja claro cuál será el camino que recorrerá durante toda su carrera. Las tres guitarras suenan perfectamente empastadas y comparten protagonismo con absoluta naturalidad, demostrando que Collins, Rossington y King eran capaces de construir diálogos repletos de técnica y buen gusto. Sobre semejante despliegue instrumental emerge la voz de Ronnie con esa mezcla de chulería y naturalidad que acabaría convirtiéndose en una de sus grandes señas de identidad.

Tras un comienzo enérgico, la atmósfera cambia radicalmente con "Tuesday's Gone", probablemente una de las composiciones más bellas que jamás escribió la banda y uno de los grandes clásicos de todo su catálogo. Siempre me ha parecido una pieza difícil de describir porque no necesita grandes artificios para emocionar. Todo sucede de forma pausada. El piano de Billy Powell envuelve la interpretación desde el primer instante mientras las guitarras aparecen con una delicadeza arpegiada casi cinematográfica. Ronnie transmite una melancolía absolutamente creíble, sin caer nunca en el dramatismo excesivo, saboreando con una teatralidad contenida una letra autobiográfica sobre el final de la vida que el grupo había llevado hasta entonces tras firmar su primer contrato discográfico. Mira hacia su ciudad natal con una añoranza profundamente sincera. Siéntese y disfrute, querido lector.

"Gimme Three Steps" nos permite descubrir el lado más desenfadado del grupo. Basada en una historia real vivida por Ronnie Van Zant, la canción narra la huida desesperada de un hombre que, tras coquetear con la mujer equivocada, acaba encañonado por un revólver. La forma en que Van Zant convierte esa situación en un pequeño relato costumbrista resulta maravillosa, aunque quizá lo más impresionante sea el trabajo de las guitarras. El intercambio constante entre Collins y Rossington, mientras King sostiene la rítmica, convierte el tema en una auténtica exhibición de compenetración. No hace falta tocar más notas que nadie cuando se posee semejante sentido del ritmo y de la melodía. Un tema absolutamente adictivo.

Y llegamos a una de esas canciones que dejan huella en cualquiera que tenga el privilegio de escucharla. "Simple Man" representa el verdadero corazón emocional del álbum. Lejos de cualquier exhibición técnica, Lynyrd Skynyrd da forma a una balada de una sinceridad desarmante. La letra, concebida como una serie de consejos de una madre a su hijo, habla de vivir con humildad, buscar aquello que realmente importa y no dejarse arrastrar por la ambición vacía ni por el materialismo. Fue escrita por Ronnie Van Zant y Gary Rossington tras el fallecimiento de la madre del primero y de la abuela del segundo. Musicalmente también es una pequeña obra maestra. Comienza con enorme delicadeza y va creciendo de manera orgánica hasta desembocar en un solo cargado de sensibilidad, de esos que remueven lo más profundo del alma. Palabras mayores para Ronnie y su legendaria interpretación, capaz de pasar de unos versos contenidos a un estribillo icónico en el que sus agudos ponen los pelos de punta.

De hecho, si me preguntaran qué tema resume mejor todo lo que significa este álbum, seguiría eligiendo "Simple Man". No solo porque me parezca una de las canciones más hermosas que ha dado el rock, sino porque terminó encontrando un lugar muy especial en mi propia vida. Cuando falleció mi tío, a quien he querido dedicar este escrito, fueron sus amigos quienes decidieron despedirlo haciendo sonar precisamente esa canción. Desde entonces nunca he vuelto a escucharla igual. Es una de esas composiciones que, sin pretenderlo, acaban formando parte de nuestros recuerdos más íntimos.

La cara más despreocupada del grupo aparece en "Things Goin' On" y "Mississippi Kid", dos cortes que suelen pasar más desapercibidos cuando se habla del disco, pero que ayudan enormemente a comprender su riqueza y a los que, personalmente, me gusta regresar con bastante frecuencia. La primera introduce un punto de crítica social, cargando contra la pasividad de los gobernantes sin perder ese carácter eminentemente rockero —mención especial para los teclados de Billy Powell—, mientras que la segunda abraza con absoluta naturalidad las raíces blues y country de la banda. Incluso en los momentos menos conocidos del álbum resulta evidente que Lynyrd Skynyrd poseía una personalidad propia y una capacidad extraordinaria para lograr que todo sonara espontáneo.

La electricidad vuelve a ocupar el primer plano con “Poison Whiskey” y su riff demoledor. Ronnie Van Zant vuelve a firmar una interpretación sobresaliente, cantando con una autoridad impropia de alguien tan joven sobre los excesos y el alcohol a modo de advertencia. Uno de los cortes más contundentes del disco y una nueva demostración del músculo instrumental del grupo.

Y entonces llega "Free Bird" para cerrar de forma épica un álbum destinado a la inmortalidad. Pocas canciones han alcanzado una dimensión tan legendaria dentro de la historia del rock. Sin embargo, reducirla únicamente a sus últimos cuatro minutos, como hacen muchos expertos en música, sería quedarse con una parte muy pequeña de lo que realmente representa. Su primera mitad es una preciosa balada cargada de nostalgia y deseo de libertad, sostenida por una interpretación vocal extraordinaria de Ronnie Van Zant. Todo está medido con infinita paciencia, dejando que la emoción fluya lentamente hasta que, casi sin darte cuenta, la pieza cambia completamente de piel.

Lo que sucede a partir de ese instante pertenece ya a la historia de la guitarra eléctrica. Allen Collins, Gary Rossington y Ed King convierten el desenlace de "Free Bird" en una de las mayores exhibiciones colectivas que ha dado el rock. No se trata únicamente de velocidad o técnica. Lo verdaderamente admirable es la forma en que los tres guitarristas levantan un crescendo continuo que parece no encontrar jamás su techo. Es uno de esos finales que justifican por sí solos la compra de un disco y que, más de medio siglo después, siguen poniendo los pelos de punta.

CONCLUSIÓN

Uno de los grandes méritos de “Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd” reside precisamente en ese equilibrio entre accesibilidad y profundidad. Las canciones son inmediatas, memorables y están repletas de estribillos inolvidables, pero detrás de esa aparente sencillez existe un trabajo compositivo gigantesco. Las tres guitarras nunca se pisan; cada una desempeña una función muy concreta. Billy Powell aporta elegancia desde los teclados sin robar protagonismo a sus compañeros, mientras la base rítmica sostiene todo el conjunto con una naturalidad admirable. Y por encima de todos aparece Ronnie Van Zant, un cantante que jamás necesitó presumir de un rango vocal descomunal para convertirse en uno de los mejores narradores que ha dado el rock estadounidense. Sus letras hablan de bares, carreteras, amores, peleas o libertad, pero siempre lo hacen desde una honestidad que convierte cada historia en algo creíble y completamente alejado de cualquier artificio.

Quizá por eso este disco ha envejecido tan bien. No depende de modas ni de grandes artificios de producción. Su fuerza reside en unas canciones magníficas interpretadas por una banda que sonaba como si llevase toda una vida tocando junta. Muchos grupos posteriores intentaron reproducir la fórmula del southern rock, pero muy pocos lograron capturar esa mezcla de crudeza, elegancia y cercanía que desprende este debut.

Con el paso de los años, "Sweet Home Alabama" terminó convirtiéndose en la tarjeta de presentación de Lynyrd Skynyrd. Es inevitable y, probablemente, seguirá siendo así para siempre. Pero quien decida profundizar un poco descubrirá que la verdadera esencia de la banda ya estaba aquí, en este debut irrepetible. Personalmente, siempre lo he considerado su obra definitiva, incluso por encima del magnífico “Second Helping”. Quizá porque aquí todo suena fresco, natural y completamente libre de cualquier presión. No sobra una sola canción ni encuentro un solo instante en el que la inspiración decaiga.



Comentarios

Te recomendamos leer...

Detrás de la Canción: Holy Wars...The Punishment Due

En esta entrada analizamos la letra de una de las canciones más importantes dentro de la amplia discografía de los legendarios Megadeth. Muchos al leer el título de "Holy Wars...The Punishment Due" (Rust In Peace) nos imaginamos que Mustaine se marcó una nueva crítica a las "Guerras Santas" entre religiones. Lo curioso es que no es exactamente así el mensaje que se quiere dar en esta curiosa composición. Primero hay que aclarar otro asunto importante. Pese a ser una única canción, en lo lírico son dos canciones que están unidas por unos punteos de guitarra que se suceden en el minuto 2:42, siendo todo lo anterior "Holy Wars" y, lo que viene después, "The Punishment Due". Comenzamos por analizar rápidamente la segunda parte, que es mucho más sencilla de entender.  "The Punishment Due" (El Debido Castigo), está inspirada en el personaje "The Punisher" ("El Castigador"), que aparece en los comics de Marvel, sie...

Ozzy Osbourne - Tribute (1987)

Calificación: ***** Lo reconozco. Nunca he podido escuchar Tribute como un simple álbum en directo. Cada vez que vuelve a sonar en mi reproductor de CD siento que estoy asistiendo al último gran testimonio de una de las asociaciones más mágicas que ha conocido el heavy metal. Hoy, además, hacerlo y reseñarlo tiene un significado especial. Se cumple un año desde la muerte de Ozzy Osbourne y pocas maneras encuentro más apropiadas de recordarlo que regresando al hombre que transformó para siempre su carrera: Randy Rhoads. Cuando Ozzy fue expulsado de Black Sabbath a finales de los setenta, muy pocos daban un duro por él. Había sido la voz de la banda que prácticamente inventó el heavy metal, sí, pero también era un músico perdido entre adicciones e incertidumbres, con la sensación de haber alcanzado demasiado pronto la cima. Entonces apareció Randy Rhoads. Aquel joven guitarrista, formado en la música clásica y curtido en Quiet Riot (muy recomendables sus dos álbumes junto al grupo), n...

Black Sabbath - Master Of Reality (1971)

Calificación: ***** Pocas bandas pueden presumir de haber publicado dos obras maestras en un mismo año. El caso de Black Sabbath, amos y padres del Heavy Metal, es muy especial. Tras publicar el viernes 13 de febrero de 1970 su primer disco, de título homónimo y que inició el género, no tardaron sino 4 meses en ponerse a trabajar en lo que sería el segundo LP que salió en septiembre del mismo año y que llevó el título de "Paranoid". Si estás leyendo esta reseña y no has escuchado estos dos álbumes te recomiendo que empieces por ello antes de adentrarte en este tercer álbum. "Black Sabbath" y "Paranoid" habían confirmado al mundo que el Heavy Metal había nacido para quedarse para siempre. La oscuridad y la fantasía de las letras y de las portadas, la pesadez de los riffs, que mezclaban las primitivas influencias blueseras con algo más tétrico  y mal visto en aquellos tiempos, y el siniestro "look" de sus miembros los convirtieron rápidame...

Anthrax - Persistence Of Time (1990)

Calificación: **** * (9) Cuando llevas más de una década reseñando álbumes, es normal que en alguna ocasión des por hecho que ya has analizado un disco y, tiempo después, descubras que nunca llegaste a escribir sobre él. Algo así me ocurrió con el impresionante "Persistence Of Time", un trabajo que juraría haber reseñado hace años, pero del que, para mi sorpresa, no encontré ni una sola línea. De hecho, me di cuenta precisamente mientras veía a Anthrax por primera vez en directo, hace apenas unos días en Lisboa, donde ejercieron de teloneros de Iron Maiden. Ver a Scott Ian, Joey Belladonna, Charlie Benante y Frank Bello defendiendo todavía canciones como "Got The Time" o "Keep It On The Family" (esta última, en realidad, solo la interpretaron en otras fechas de la gira) me recordó algo que con demasiada frecuencia pasa desapercibido: este disco merece estar, por méritos propios, en cualquier conversación sobre los grandes clásicos del thrash metal. Porq...

The Rolling Stones - Foreign Tongues (2026)

Calificación: **** * Confieso que escribir sobre un nuevo disco de los Rolling Stones nunca me resulta una tarea sencilla. En primer lugar, por la magnitud del acontecimiento que supone en sí mismo: no todos los días tenemos entre manos un álbum firmado por una de las bandas más grandes, influyentes y revolucionarias de la historia de la música popular. Hay grupos con los que uno puede mantener una distancia razonable, valorar cada canción con la cabeza fría y analizar el conjunto desde una objetividad ajena a cualquier tipo de admiración. Con los Stones, sencillamente, soy incapaz de hacerlo. Estamos hablando de una de las bandas que más ha marcado mi vida como aficionado. Han puesto banda sonora a distintas etapas de mi existencia y, todavía hoy, siguen despertando en mí la ilusión de poder quitarme la espina de no haberlos visto nunca en directo. Por eso, como tantos otros seguidores, llevo décadas esperando cada nuevo lanzamiento con la misma ilusión con la que un niño se acue...

Lex Legion - Lex Legion (2026)

Calificación: **** * Vivimos tiempos curiosos para el heavy metal. Mientras muchas bandas legendarias sobreviven a base de nostalgia, giras de aniversario —o de retiradas interminables— y reediciones, otras parecen empeñadas en recordarnos que la experiencia sigue siendo un arma formidable cuando se combina con inspiración. En teoría, Lex Legion podría haberse quedado en un simple ejercicio de arqueología musical. Al fin y al cabo, reunir a Andy LaRocque, Pete Blakk, Hal Patino y Mikkey Dee supone congregar a buena parte de la formación clásica que acompañó a King Diamond durante algunos de los momentos más brillantes de su carrera. La incorporación del gran vocalista Nils K. Rue, conocido por su trabajo al frente de Pagan's Mind, terminaba de completar un proyecto que, desde su anuncio, despertó enormes expectativas. También es justo señalar que la palabra "supergrupo" suele ser una de las más peligrosas del vocabulario rockero. Muchas veces se traduce en músicos extr...

Barón Rojo - Volumen Brutal (1982)

Calificación: Amigo lector, antes de comenzar a hablar de este trabajo como suelo hacer, creo que es necesario avisarte que en los siguientes párrafos vas a poder adentrarte en uno de los discos más grandes en la historia del Rock Nacional, si es que no es el mejor. Barón Rojo será recordada siempre como una de las primeras bandas de Heavy Metal que existieron en nuestro país junto a Obús, Leño o Coz, entre otros. Precisamente, los hermanos De Castro, guitarristas del Barón, habían comenzado tocando en Coz. Junto a ellos, dos compañeros de viaje que todo músico querría tener, el "uruguasho" Hermes Calabria en la batería, grandísimo músico, y don José Luis Campuzano, mejor conocido como "Sherpa", del que siempre me he considerado un gran admirador por su forma de cantar, componer y de tocar su legendario Rickenbacker. En 1980 el Barón comenzó a volar hacia el estrellato. Un año más tarde debutaban con "Larga Vida al Rock and Roll", otro disco que ...

The Rolling Stones - Hackney Diamonds (2023)

Calificación: **** *(8) “Well, my mother told my father Just before hmm, I was born "I got a boy child's comin', he's gonna be He's gonna be a "Rollin' Stone"   Creo que no somos plenamente conscientes de la fortuna que tenemos al poder hablar en este momento sobre el lanzamiento de un nuevo álbum de los legendarios Rolling Stones, una banda que no necesita presentación alguna después de más de seis décadas dedicadas al Rock, un género que ellos mismos elevaron a nuevas alturas con una serie de álbumes verdaderamente icónicos que vieron la luz entre las décadas de los sesenta y setenta ("Beggars Banquet", "Let It Bleed", "Sticky Fingers", "Exile On Main St."...). Estos álbumes contienen algunos de los himnos más emblemáticos en la historia de la música contemporánea. Si consideramos el legado musical de los Rolling Stones y su impacto cultural, liderado principalmente por su distintivo lenguaje que pr...

Black Sabbath - Vol. 4 (1972)

Calificación: ***** No todas las bandas tienen lo que hay que tener para desechar "la oportunidad" de  aprovechar su momento de fama y lanzar un par de discos con pegadizos singles y éxito garantizado. Black Sabbath había lanzado en dos años (1970 y 1971) tres discos que, a día de hoy, son considerados piezas claves dentro del Heavy Metal. Ozzy, Tony, Geezer y Bill se habían convertido rápidamente en una banda de culto a la que le aguardaban  grandes éxitos. Su oscuro y homónimo debut, el álbum que dio vida al Heavy Metal, "Paranoid", un disco que no necesita ningún tipo de presentación, y el Master Of Reality, otro clásico con el que la banda mantiene gran solidez compositiva. Con este panorama lo normal es que Sabbath hubiera grabado rápidamente un nuevo álbum donde al menos 3 temas fueran extremadamente pegadizos con la finalidad de mantener su status dentro del Rock y el resto mantuvieran la estética pesada y característica del conjunto. Afortunadame...