sábado, 4 de febrero de 2017

Black Sabbath - Master Of Reality (1971)

Calificación:
Pocas bandas pueden presumir de haber publicado dos obras maestras en un mismo año. El caso de Black Sabbath, amos y padres del Heavy Metal, es muy especial. Tras publicar el viernes 13 de febrero de 1970 su primer disco, de título homónimo y que inició el género, no tardaron sino 4 meses en ponerse a trabajar en lo que sería el segundo LP que salió en septiembre del mismo año y que llevó el título de "Paranoid". Si estás leyendo esta reseña y no has escuchado estos dos álbumes te recomiendo que empieces por ello antes de adentrarte en este tercer álbum.

"Black Sabbath" y "Paranoid" habían confirmado al mundo que el Heavy Metal había nacido para quedarse para siempre. La oscuridad y la fantasía de las letras y de las portadas, la pesadez de los riffs, que mezclaban las primitivas influencias blueseras con algo más tétrico  y mal visto en aquellos tiempos, y el siniestro "look" de sus miembros los convirtieron rápidamente en una banda a tener en cuenta para el futuro, no solo de ellos, sino de bandas que nacerían influidas por esta. Y es que cualquier banda que toque algo relacionado con el Metal, ya sea Thrash, Stoner, Doom.....tiene en su ADN, aunque sea en pequeñas proporciones, genes "sabbathianos".

Aprovechando la buena acogida que en pocos meses habían tenidos sus dos primeros trabajos, Ozzy, Tony, Bill y Geezer no tardaron en volver a encerrarse en el estudio para componer y grabar una serie de pistas nuevas que conformarían su tercer álbum en menos de dos años. Para ello volvieron a contar con Rodger Bain, quien ya había producido las dos joyas anteriores. Esta sería su última colaboración con los de Birmingham. La grabación se llevó a cabo durante los meses de febrero y abril de 1971 en los Island Studios de Londres.

Este álbum se caracterizó por la confirmación definitiva del sonido de Sabbath, en el sentido de que abandonaron definitivamente toda influencia del Blues, para explotar a tope su vertiente más oscura y Heavy. Por lo tanto, los 8 temas (6 + 2 instrumentales) que componen este interesantísimo materia van a ser muy cañeros y pesados, por lo que todo amante del género tiene diversión asegurada con este "Master Of Reality".

Tony Iommi declaró para Guitar World en 1992 que este álbum fue el resultado de un mayor trabajo en el estudio. Las composiciones se cuidaron mucho más, alejándose de la que este considera "mayor simpleza" a la hora de componer los temas de "Paranoid" y del homónimo debut. Ward también opinó para la Mojo magazine algo similar, definiendo al "Master" como un álbum de "exploración". Sea como fuere, realmente creo que los episodios de mayor cambio en el sonido de Sabbath, hablando de los tiempos de la formación clásica obviamente, vinieron con el "Vol. 4" y el "Sabotage" y no tanto en este tercer LP ya que no suena tan diferente de lo escuchado en "Paranoid".

Además, si escuchas la discografía desde el principio es imposible decir que Sabbath no cuidaba el nivel compositivo hasta el álbum que aquí reseñamos. Siempre fueron una máquina muy engrasada, por no decir perfecta.  

Aviso que Black Sabbath es una de mis bandas preferidas, por lo que es muy probable que en las siguientes líneas impere la subjetividad:

Una tos entrecortada abre el álbum de la mejor manera posible. "Sweet Leaf" muestra las primeras evidencias de que los Sabbath más crudos estaban de regreso. Un Riff perfecto, pegadizo y sencillo sirve nos ataca desde el inicio, ganándose nuestro respeto y nuestro amor por siempre. Precisamente sobre el amor habla esta letra tan buena como polémica. Pero no sobre amor entre una pareja de personas, sino sobre un persona y el cannabis. Butler, en una entrevista en 2001 para Guitar World, recordó la manera en la que escribió esta letra.

"Acababa de llegar de Dublín, y ellos (los irlandeses) tenían esos cigarrillos llamados Sweet Afton, que solo podías comprar en Irlanda. Estábamos discutiendo sobre lo que podíamos escribir cuando de repente saqué la cajetilla y, mientras la abría, leí en esta un mensaje que ponía "It`s the sweetest leaf that gives you the taste" (es la hoa más dulce que te da sabor) Y entonces dije "Oh, Sweet Leaf!"

Iommi nos tenía preparado un solo de primera categoría para el intermedio del tema, como si nos estuviera diciendo "vale que el Riff inicial puedas más o menos emularlo, pero este solo de guitarra no lo harás en tu vida ni en la próxima".

De segundo plato tenemos la canción que cerró un par de bocas a todos aquellos grupos religiosos que crearon diversas campañas contra Sabbath por "ser satánicos". "After Forever" es, en pocas palabras, la "canción cristiana" de Black Sabbath, ya que en su letra se defiende el mensaje de amor de dios y la importancia de este en el devenir del mundo. No por ello no deja de ser algo extraño escuchar a Sabbath mandando mensajes de este tipo. Instrumentalmente es un tema mucho más elaborado que el anterior, con constantes cambios de ritmo que nos mantienen alerta en todo momento ante una nueva sacudida de buenos Riffs de la mano de Iommi, quien parece que nunca ha perdido la inspiración. Butler se marca una línea de bajo destacadísima, demostrando lo fundamental que es su labor en esta banda. Un tema poderosísimo que nos  prepara para la que se va a liar en el siguiente tema.

La tétrica instrumental "Embryo" introduce con sus 30 segundos de duración una de las canciones más grandes de la historia, un clásico que vivirá por siempre...."CHILDREN OF THE GRAVE". Una entrada 100% Iommi, con Riffs procedentes del inframundo en poco tiempo serán acompañados por el cabalgante sonido del bajo de Butler y Bill "pulpo" Ward que hace magia con las baquetas de principio a fin. Ozzy Osbourne canta con una dosis añadida de rabia, lo que hace de esta interpretación una de sus mejores con el micrófono. Aún así, recomiendo escuchar la versión que Sabbath grabó en el "Live Evil" con Ronnie James Dio  a la voz....¡terriblemente brutal! Poco se me ocurre decir que no se haya dicho nada sobre este himno del Metal. Simplemente destacar de nuevo la variedad de ritmos que la banda vuelve a ofrecernos, con una coordinación instrumental envidiable.

Tras disfrutar de lo lindo es hora de relajarnos durante algo más de un minuto de la mano de "Orchid", un nuevo pasaje instrumental donde Tony Iommi nos va a deleitar con unos bellísimos arpegios. Sin tiempo para más se inicia otro de los hits del disco, "Lords Of This World". Ozzy cumple con su papel, cuajando una gran actuación, aunque lo que más destaca es el colosal trío guitarra-bajo-batería. Es una canción muy interesante en este ámbito, ya que los tres músicos se compenetran como única fuerza derivando en crudos Riffs, afilados solos, una línea de bajo técnica y unos baquetazos de mucha variedad.

El momento más bello del disco se llama "Solitude".  Si nunca has oído este baladón oscuro vete preparándote para emocionarte. Como si se tratara de una continuación de "Planet Caravan", nos sorprendemos ante una canción que rompe con la tónica metalera del álbum. Ozzy Osbourne canta en un registro completamente inédito. La suavidad y la belleza de su tono a la primera escucha nos hace incluso pensar que no se trata del "Madman", sin desvalorar su voz habitual. El  bajo de Butler tiene muchísima presencia en todo momento, manejando los hilos que mueven al resto de artistas. No obstante, Tony Iommi vuelve a ser clave en la canción. Y es que el bigotudo no solo toca esos preciosos acordes y arpegios, sino que también se encarga del dulce sonido de la flauta y del piano. Por cosas así Black Sabbath fueron genios y van a estar siempre en la mente de todo metalero.

Cerramos por todo lo alto el LP. "Into The Void" tiene uno de mis Riffs preferidos de Tony Iommi...¡qué pegadizo es el jodido! Una introducción magna donde cada instrumento destaca como solista y en conjunto. Es innegable que los Sabbath crearon el Heavy Metal, pero al escuchar este tema podemos aventurarnos a decir que algunos derivados del género como el Thrash y el Sludge también nacieron de los metafóricos espermatozoides y óvulos de los de Birmingham, así como otros estilos musicales como el Punk. Esta canción, gracias a los cambios de ritmo que tiene, va saltando en diferentes estilos, obviamente en una perspectiva primitiva. Creo que no existe una canción de Sabbath repetitiva. Cada canción tiene un trabajo previo muy elaborado por el que cada canción es un mundo totalmente diferente en el que hay que aventurarse.

 Tres discos firmados, tres obras únicas y difícilmente insuperables. El siguiente capítulo del conjunto, que recibe el nombre de "Vol.4", mantendría el nivel de las producciones, aunque esa historia os la cuento en otra entrada. El "maestro de la realidad", como tantos discos de Sabbath, fueron una clara inspiración para todas las bandas y leyendas que vendrían poco tiempo después.

A sus pies "master" ;)




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