Y
“Electrifyed” llega, además, con las ideas muy claras. El decimocuarto álbum de
estudio de la banda liderada por toda una institución como Robb Weir no
pretende reinventar su sonido ni convertir a los Tygers Of Pan Tang en algo que
nunca han sido. Su propósito es mucho más sencillo y, a estas alturas, mucho
más valioso: recuperar parte de la crudeza de sus primeros años, cargarla de
músculo y trasladarla al presente sin perder la identidad que les convirtió en
leyenda. La propia banda ha hablado de una búsqueda de mayor peso y
protagonismo del riff, con el célebre “Wild Cat” como referencia.
…Y
basta con dejar que suene “Rise Up!” para comprobar que no estaban hablando por
hablar. Tras una introducción atmosférica, el épico riff de Robb Weir entra con
ese sabor a heavy metal clásico que no necesita demasiados adornos para
funcionar. La batería empuja, las guitarras construyen una muralla contundente
y el gran Jack Meille vuelve a demostrar por qué se ha convertido en una pieza
fundamental de la identidad moderna de los Tygers. Su voz conserva ese punto
áspero que permite a la banda endurecerse sin perder su componente melódico.
Que nadie lo dude tras este primer mordisco del tigre: han vuelto a poner las
guitarras sobre la mesa.
“Forevermore”
mantiene el nivel en alza con un tema de sabor clásico y un puente-estribillo
de lo más pegadizo y explosivo, en buena medida gracias a la variedad de
registros de Meille. La guinda al pastel la pone un breve pero muy veloz solo
de guitarra de Weir. Esa combinación entre fuerza y gancho es, precisamente,
una de las razones por las que los Tygers consiguieron diferenciarse dentro de
una escena repleta de grupos excelentes.
Con
“The Powers That Be” el grupo vuelve a pisar el acelerador, apoyándose esta vez
en una base rítmica más pesada y unas guitarras que parecen construidas para
sonar a todo volumen. Weir sigue demostrando que su manera de entender el riff
continúa intacta, mientras Footitt se integra perfectamente en una formación
que necesitaba que la llegada de un nuevo guitarrista no alterase su
personalidad. La química entre ambos es una de las grandes noticias del álbum.
No estamos ante una simple sustitución destinada a cubrir un puesto, sino ante
dos guitarras que trabajan juntas para ampliar el sonido de los Tygers y
proporcionarles una pegada especialmente efectiva. Y aquí merece la pena poner
en valor la calidad y, sobre todo, lo adictivo que resulta un estribillo
aparentemente sencillo, pero construido con una efectividad incuestionable. De
esos que entran a la primera y terminan reclamando su espacio en la cabeza
después de varias escuchas.
El
componente más oscuro aparece en “Dark Divinity”, uno de los cortes que mejor
demuestra que la banda sabe variar las atmósferas sin abandonar su esencia. El
groove, potenciado especialmente por una línea de bajo exquisita de Huw
Holding, se queda pegado desde la primera escucha y el puente aporta una
pequeña dosis de dramatismo que permite que la canción respire antes de volver
a golpear con un estribillo que impacta directamente en el mentón.
Llegamos
a la homónima “Electrifyed”, una especie de resumen de todo lo que la banda
quiere transmitir a lo largo de la obra y un highlight indiscutible del LP.
Tras una introducción narrativa emerge un claustrofóbico riff lleno de
oscuridad que termina convirtiéndose en un himno de heavy metal clásico que
recuerda a los primeros álbumes del grupo. La elección del título no parece ser
casualidad: electricidad, guitarras, actitud y decibelios ensordecedores.
Tampoco
dudaría en incluir entre mis predilectas a “The Nail”, un número donde el tempo
baja y aparece un pulso casi hipnótico, con un ligero aroma doom tanto en la
voz como en la instrumentación que permite a las guitarras adquirir todavía más
peso. Uno de esos temas con los que la banda nos recuerda que no necesita
velocidad para arrasar con todo lo que interpone en su camino.
“A
Shadow On Fire” mantiene esa combinación entre oscuridad y melodía, apoyándose
en un riff que capta tu atención desde el primer segundo. Un tema con sabor
clásico al más puro estilo NWOBHM que enamora a cualquier amante del Metal
atemporal. Por su parte, “The Fight Goes On” adquiere un significado especial
en el apartado lírico cuando procede de un grupo que lleva prácticamente medio
siglo peleando por seguir encima de un escenario. En otro contexto, el título
podría sonar a frase hecha. Aquí no. La historia de los Tygers está llena de
cambios, pausas, formaciones diferentes y momentos en los que cualquier otra
banda habría decidido cerrar definitivamente el capítulo. Y, sin embargo, la
pelea continúa. Rock movido y alegre que funciona de maravilla y que, ya de
paso, nos permite disfrutar de unos registros más relajados de Meille que
vuelven a funcionar de maravilla.
“Dark
Skies” recupera las atmósferas sombrías para seguir expandiendo el álbum en
términos sonoros y evitar que la fórmula resulte repetitiva. A lo largo de sus
cuatro minutos hay espacio para que la tensión se acumule, para que la melodía
respire y para que la canción avance con una cadencia más pesada. Una de esas
canciones que, como suelo decir, crece con el paso de las escuchas y termina
revelando nuevos matices cuando vuelves a ella.
Todo
termina a lo grande. Y es que “Revenge Is Sweet” devuelve toda la actitud que
uno espera de unos Tygers Of Pan Tang que han sabido plantarle cara al paso del
tiempo. Su producción actual, mucho más poderosa que la de sus primeros LPs,
consigue que esos elementos clásicos lleguen al presente con un sonido
musculoso y definido. Estamos ante un número con una orientación más ochentera
y melódica que nos recuerda esa faceta que el grupo tan bien explotó en la
segunda mitad de dicha década. En este último asalto, Meille vuelve a sacar a
relucir una potencia vocal envidiable.
CONCLUSIÓN
Pues
no mentían los Tygers cuando decían que iban a recuperar la actitud que había
detrás de aquellas canciones que conformaron su imprescindible “Wild Cat”. No
obstante, y lejos de convertirse en una banda tributo a sí mismos, el quinteto
liderado por Robb Weir ha sabido aprovechar la experiencia para crear una
colección de canciones con la que conectas en seguida. Es inevitable escuchar
ciertos pasajes y pensar en aquella Inglaterra de finales de los setenta y
principios de los ochenta.
No
todas las leyendas tienen que demostrar que siguen siendo relevantes intentando
parecer jóvenes. Algunas simplemente tienen que seguir haciendo aquello que
saben hacer excepcionalmente bien. Tygers Of Pan Tang son una de las piezas
fundamentales de la NWOBHM y “Electrifyed” es una continuación notable de su
legado.

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