Cincuenta años dan para mucho. Para cambiar varias veces de formación, atravesar épocas de esplendor y momentos de incertidumbre, sobrevivir a modas, crisis discográficas y cambios de generación y, sobre todo, para dejar una colección de canciones capaz de seguir sonando con la misma fuerza décadas después de haber sido escritas. Accept llevan medio siglo demostrando precisamente eso. Desde que aquellos alemanes comenzaron a abrirse camino en los setenta hasta convertirse en uno de los pilares sobre los que se construyó el heavy metal europeo, su influencia ha terminado siendo mucho mayor de lo que a veces se reconoce. Por eso, celebrar sus cincuenta años reuniendo a una auténtica legión de músicos para volver a interpretar parte de su legado puede parecer una idea excesiva, pero termina teniendo bastante más sentido del que podría esperarse.
“Teutonic
Titans 1976-2026” no es una recopilación al uso ni pretende sustituir las
grabaciones originales. Wolf Hoffmann, último miembro superviviente de aquella
formación clásica, ha preferido mirar hacia atrás acompañado por más de
cincuenta invitados y recuperar diecinueve canciones pertenecientes
principalmente al periodo comprendido entre “I’m a Rebel” y “Eat the Heat”. El
resultado es una especie de celebración colectiva en la que músicos de
generaciones, estilos y procedencias diferentes se encuentran con unas
composiciones que, en muchos casos, contribuyeron a definir el lenguaje del
heavy metal.
Y
precisamente ahí reside uno de los mayores atractivos del proyecto. Porque
cuando uno empieza a repasar la lista de participantes aparecen nombres que
parecen sacados de una enciclopedia del género: Phil Anselmo, Rob Halford, Kirk
Hammett, Billy Sheehan, Mikkey Dee, Chuck Billy, Gary Holt, David Ellefson,
Hansi Kürsch, John Bush, K. K. Downing, Sebastian Bach, Jeff Loomis, Joe Lynn
Turner, Ralf Scheepers, Chris Jericho, Dino Jelusić, Tobias Forge y muchos más.
Lo fácil habría sido quedarse en el impacto de semejante alineación y grabar
algo “por cumplir”. Lo complicado era conseguir que detrás de esa reunión de
estrellas hubiese canciones que justificaran el encuentro. Y las hay.
La
gloriosa “Fast As A Shark” abre el álbum como no podía ser de otra manera. Una
canción que ya en 1982, cuando apareció en “Restless And Wild”, parecía
anunciar el nacimiento de un Metal más crudo y alemán y que, varias décadas
después, sigue siendo una barbaridad. Phil Anselmo afronta las líneas de Udo
Dirkschneider desde su registro más áspero, Mikkey Dee convierte la batería en
una apisonadora, Billy Sheehan aporta su habitual personalidad al bajo y Kirk
Hammett encuentra el espacio perfecto para enfrentarse a Hoffmann con la
guitarra. La composición permanece prácticamente intacta porque tampoco
necesita demasiados adornos. Y es que su velocidad y agresividad siguen
funcionando como uno de los primeros puentes evidentes entre el heavy metal y
el thrash que estaba por llegar.
Si
semejante apertura sirve para recordar la importancia histórica de Accept,
“Balls To The Wall” demuestra el alcance de su influencia a escala mundial.
Poner al mismísimo Rob Halford al frente de uno de los grandes himnos de la
banda alemana es una de esas asociaciones que parecen inevitables después de
escucharlas. El Metal God comparte protagonismo con Mark Tornillo, mientras una
triada de grandes músicos como Matthias Jabs, Rex Brown y Jason Bowld completan
una formación de auténtico lujo. No sustituye a la versión original, ni falta
que hace, pero resulta fascinante escuchar a Halford llevándose las líneas de
Udo a su propio terreno y comprobar cómo el riff conserva intacta su capacidad
para sonar monumental.
El
álbum funciona especialmente bien cuando utiliza a los invitados para
reivindicar canciones de muchos quilates, pero que quizá han quedado relegadas
a un segundo plano en la historia. “Aiming High”, rescatada de “Russian
Roulette”, adquiere una mayor agresividad con Chuck Billy, mientras que mi
adorada “Run If You Can”, procedente de “Breaker”, encuentra una combinación
muy interesante entre Todd La Torre y Tornillo. El vocalista de Queensrÿche
aporta una limpieza y una precisión diferentes al registro más rasgado de Mark,
y el duelo guitarrístico entre Hoffmann y Ola Englund termina siendo uno de los
grandes atractivos de la canción. Más adelante también podremos disfrutar de
Ralf Scheepers y John Norum rescatando una joyita escondida de “Metal Heart” como
es “Wrong Is Wright”.
En
este bloque incluyo también una inclusión curiosa, ya que pertenece a “Eat the
Heat”, un álbum no tan positivo en la carrera de Accept que el grupo podría
haber decidido ignorar, pero que, con mucha valentía, ha querido reivindicar a
partir de una eléctrica versión de “Hellhammer” con Jason McMaster a la voz. El
resultado se acerca más al Accept contemporáneo y devuelve a la canción una
contundencia que la grabación original no siempre tuvo.
Otro
número que funciona de maravilla, y con arreglos bastante llamativos, es “Metal
Heart”. Dino Jelusić demuestra por qué se ha convertido en una de las voces más
interesantes de su generación, mientras la presencia de Ava Rebekah Rahman
introduce el violín en una composición que ya nació con una fuerte conexión con
la música clásica. Su intervención permite que Wolf Hoffmann vuelva a jugar con
esa relación entre el metal y la música clásica que lleva décadas explorando.
El resultado respeta la esencia de la canción, pero encuentra una manera
diferente de presentarla. Es exactamente lo que uno espera de una regrabación
de este tipo. Momentazo.
El
desfile de metal ochentero continúa con “Losers And Winners”, donde el
incombustible Hansi Kürsch se encuentra con Tornillo y Paul Gilbert comparte
guitarras con Hoffmann. Escuchar al vocalista de Blind Guardian adoptando un
tono más grave y agresivo resulta especialmente curioso, mientras que el
trabajo de Gilbert y Wolf termina convirtiendo el tramo final en un pequeño
festival de guitarras. Por su parte, sin bajar un ápice de intensidad, “Up To
The Limit”, con John Bush, Alex Skolnick, Rudy Sarzo y Shannon Larkin, apuesta
por una aproximación más respetuosa con la versión original, pero tener a
Hoffmann y todo un genio de las seis cuerdas como Skolnick intercambiando
guitarras ya justifica por sí solo el experimento. “Breaker”, con otro
vocalista contemporáneo muy destacado como es Girish Pradhan, así como Chuck
Garric y los hermanos Glen y Shawn Drover, firma una versión actual de este
clasicazo con el que en su momento Accept comenzó a despuntar como una banda
diferente dentro del heavy de su época.
Hay
también espacio para la arqueología. Y posiblemente sea uno de los aspectos más
interesantes de este “Teutonic Titans”. “Save Us”, perteneciente a “I’m a
Rebel”, no es precisamente una de las canciones que uno esperaría encontrar
entre los grandes clásicos de Accept, pero la elección adquiere todo el sentido
cuando aparece Tobias Forge detrás del micrófono. El líder de Ghost
prácticamente secuestra la composición para llevársela a su universo,
explotando ese componente setentero que ya estaba presente en el original y
envolviéndolo en una interpretación mucho más melódica y teatral. Es uno de los
ejemplos más claros de que este proyecto funciona mejor cuando no intenta
reproducir exactamente lo que Accept hicieron décadas atrás.
Algo
parecido sucede con “Love Child”, donde el bueno de Billy Corgan se enfrenta a
una canción que está bastante lejos de su terreno habitual. Su voz introduce un
contraste evidente y quizá no sea la interpretación más natural del disco, pero
precisamente por eso resulta memorable. Corgan no intenta convertirse en Udo ni
en Tornillo, sino que canta como Billy Corgan. Y esa libertad es una de las
mejores decisiones que podía tomar Accept. Si todos los invitados hubiesen
intentado imitar el sonido clásico de la banda, el álbum habría acabado
convertido en una sucesión de copias perfectamente ejecutadas y bastante poco
necesarias.
Y
cuando parece que la fórmula podría empezar a agotarse, aparecen combinaciones
todavía más improbables y disfrutables. Joseph Michael y Phil Demmel se marcan
una cañera versión de “Starlight”, Bumblefoot y Billy Sheehan lo bordan en
“Fight It Back” y otra leyenda eterna del micrófono como Joe Lynn Turner
recupera “T.V. War” junto a Fredrik Åkesson de la mejor forma posible. Estamos,
por ende, ante una sucesión de encuentros que difícilmente podríamos imaginar
de otro modo. Algunos funcionan mejor que otros, inevitablemente, pero incluso
los menos sorprendentes tienen el valor de poner estas composiciones en manos
de músicos que las han escuchado durante buena parte de sus vidas.
“Demon’s
Night” es otro de los grandes aciertos gracias a Bobby Blitz Ellsworth. El
vocalista de Overkill parece haber nacido para cantar Accept y su personalidad
encaja perfectamente con una canción que conserva toda la suciedad y
agresividad de la versión original. “London Leatherboys”, por su parte, recibe
el tratamiento de Sebastian Bach, que introduce su característica teatralidad y
mantiene junto a Tornillo ese espíritu callejero que siempre tuvo el tema.
Especialmente
curiosa resulta también “Monsterman”, con Jeff Scott Soto y un Jeff Loomis que
vuelve a demostrar por qué es uno de los guitarristas más reconocibles de su
generación. Soto adapta su voz para acercarse al carácter más áspero de Accept,
mientras Loomis aprovecha el espacio para ofrecer uno de esos solos que
justifican la presencia de un invitado de semejante calibre.
Y
para cerrar la fiesta, “Restless And Wild” reúne a Chris Jericho, quien además
de bordarlo como luchador también ha hecho grandes canciones junto a Fozzy, el
mismísimo K. K. Downing, Billy Sheehan y Ray Luzier. Tener al antiguo
guitarrista de Judas Priest participando en una canción de Accept ya constituye
un pequeño acontecimiento histórico. Su solo aporta inevitablemente el ADN de
Priest a una composición que pertenece a otra de las grandes bandas fundadoras
del heavy metal europeo. No supera al original, pero tampoco necesita hacerlo.
Aquí se trata de comprobar qué ocurre cuando dos de los arquitectos del género
comparten espacio tantos años después.
CONCLUSIÓN
La
única cuestión que puede generar cierta controversia es la selección. “Teutonic
Titans” se concentra fundamentalmente en la etapa comprendida entre 1980 y
1989, dejando fuera tanto el debut de 1979 como buena parte de la producción
posterior a “Eat the Heat”. Tampoco aparecen algunos clásicos que probablemente
muchos seguidores echarán en falta. Pero, al mismo tiempo, esa decisión permite
profundizar en una época especialmente determinante y rescatar canciones que
normalmente quedarían eclipsadas por “Balls To The Wall”, “Fast As A Shark”,
“Metal Heart” o “Restless And Wild”. La ausencia de “Midnight Mover” o
“Princess Of The Dawn”, por ejemplo, seguirá siendo difícil de explicar para
algunos aficionados.
Lo
que sorprende de “Teutonic Titans 1976-2026” es que, contra lo que suele
ocurrir con este tipo de proyectos, la cantidad de invitados no termina
devorando las canciones. Wolf Hoffmann funciona como el hilo conductor y Mark
Tornillo aporta la continuidad necesaria para que el disco siga sonando a
Accept, incluso cuando a su alrededor aparecen músicos con personalidades
completamente diferentes. No todos los experimentos son igual de acertados y
ninguna de estas nuevas versiones necesita reemplazar a las originales, pero
ese tampoco parece ser el objetivo.
Porque
este disco, a fin de cuentas, es una celebración del legado de Accept, pero
también puede convertirse en una magnífica puerta de entrada a su universo.
Alguien que llegue aquí atraído por Halford, Anselmo, Hammett, Corgan, Forge,
Bach o cualquiera de los nombres que aparecen en los créditos puede terminar
descubriendo que detrás de ellos existe una banda que llevaba años escribiendo
canciones capaces de reunir a todas esas generaciones de músicos.

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