Ghost ya saben cómo convertir un concierto en una película. Hace apenas dos años, “Rite Here Rite Now” no solo trasladó a la gran pantalla dos noches de la gira de “Impera”, sino que se atrevió a hacer algo bastante más ambicioso: avanzar de forma decisiva en el “lore” de la banda, mezclando su tan querida ficción con un directo poderoso y concediendo a la música un protagonismo equivalente al de la historia que Tobias Forge llevaba años construyendo alrededor de sus personajes. Y si retrocedemos algo más, hasta hace unos nueve años, encontramos “Ceremony And Devotion”, el primer álbum oficial en directo de Ghost. Por eso, el verdadero desafío de “2 Big To Rig” no consiste tanto en volver al cine como en enfrentarse a un terreno mucho más delicado: publicar otro disco en directo cuando el grupo ya ha dejado dos testimonios muy diferentes de su dimensión escénica en un periodo de tiempo relativamente corto.
Y, contra
todo pronóstico, Ghost vuelven a salir bien parados. Porque además lo hacen en
una situación particularmente curiosa. Y es que “2 Big To Rig” documenta una
gira construida alrededor de “Skeletá”, un álbum que, pese a contener buenas
canciones y funcionar dignamente dentro de su discografía, probablemente sea el
trabajo de estudio menos inspirado de la carrera del grupo sueco. Sobre el
escenario, sin embargo, muchas de esas dudas se diluyen. La banda, que ha
mejorado notablemente en los últimos años gracias a la incorporación de una
serie de músicos realmente técnicos, consigue dotar al repertorio de una
energía, una contundencia y una dimensión que confirman que Ghost se han
convertido en una máquina de directo extraordinariamente fiable. La prueba
vuelve a estar en las canciones, pero también en una formación que ha alcanzado
un nivel sobresaliente y, sobre todo, en Tobias Forge, capaz de seguir
transformando cada concierto en algo que trasciende la mera interpretación
musical.
Más allá
de la espectacularidad visual del Skeletour, estamos ante un muy buen directo
de Ghost, registrado durante las dos noches celebradas en el Palacio de los
Deportes de Ciudad de México en septiembre de 2025. Realmente iban a ser tres
fechas, pero la primera tuvo que ser cancelada debido a que Tobias Forge sufrió
la popularmente conocida como Venganza de Moctezuma. Hay que reconocer que, al
menos para este que escribe, en comparación con los otros álbumes en vivo, creo
que “2 Big To Rig” capta como ningún otro la reacción coral de un público que
estuvo a la altura de semejante evento. Eso sí. Me resulta curioso, y sé que es
un tema presente entre los seguidores de Ghost en los últimos días, que la
mezcla disponible en plataformas de streaming se percibe ligeramente más
trabajada y equilibrada que el audio que se escucha en la película. No hasta el
punto de convertirlo en un falso directo, pero sí lo suficiente para que
guitarras, teclados, batería y, especialmente, la voz de Tobias aparezcan algo
más definidos y ordenados. Una pequeña diferencia que hace que esta edición
funcione estupendamente incluso para quien simplemente quiera escuchar un
concierto de Ghost sin necesidad de tener delante las imágenes.
La
elección de “Peacefield” para abrir el álbum es coherente con la nueva etapa,
aunque también permite apreciar desde el primer momento una de las pocas
sombras de la interpretación. Tobias Forge, aunque sigue siendo un auténtico
torbellino escénico, ciertamente no siempre está tan pletórico en algunas
canciones y se siente que sufre con determinadas pistas especialmente exigentes
como esta o la maravillosa “Umbra”. Conviene recordar, como he dicho más
arriba, que Tobias estaba saliendo de una intoxicación alimentaria muy severa
que lo había noqueado el día previo.
Pero
estamos hablando de Tobias Forge, señorías. Un visionario que, cuando encuentra
su sitio, sigue siendo un frontman descomunal. Y eso queda claro muy pronto.
“Lachryma”, “Satanized” y “Umbra” demuestran que las canciones de “Skeletá” han
nacido para funcionar sobre un escenario. Y sí. Era una de las grandes
incógnitas de esta gira comprobar si el material nuevo podía convivir con un
repertorio que contiene algunos de los himnos más reconocibles del rock
contemporáneo. La respuesta es contundente. Las tres piezas se integran con
naturalidad y, especialmente “Lachryma” y “Umbra” (dos temas deliciosos en
todos los planos), adquieren una pegada que permite entender por qué Ghost han
decidido conceder tanto protagonismo al nuevo álbum. También aprovecho para introducir
aquí la maravillosa ejecución de “The Future Is A Foreign Land”, tema que la
banda estrenó tras la publicación del anterior film y que me parece otra
maravilla melódica, con una letra además muy curiosa.
Entre los
clásicos, “Spirit”, la celebrada “Majesty” (un rescate muy agradable) y, por
supuesto, “Cirice” representan distintas caras de “Meliora”. La primera
mantiene ese componente bailable y oscuro que tan bien maneja Forge, mientras
que “Majesty” permite que el concierto se sumerja en terrenos más atmosféricos
y progresivos. Por su parte, “Cirice” sigue siendo, sencillamente, una
barbaridad y, una vez más, me parece que es la pieza de este nuevo material que
mejor suena en directo. Que sea una de las canciones favoritas del propio
Tobias se percibe en la forma en que la interpreta y en cómo la banda construye
alrededor de ella una tensión que termina explotando en uno de los grandes
momentos del concierto.
Pero si
hay una recuperación que personalmente celebro especialmente es “Satan Prayer”.
Recuperar una pieza de los primeros tiempos con los que muchos descubrimos a
Ghost permite contemplar la enorme distancia recorrida por Tobias desde
aquellos comienzos casi clandestinos hasta convertirse en una banda capaz de
llenar recintos de estas dimensiones. Y, al mismo tiempo, demuestra que el
repertorio inicial no ha perdido su capacidad de funcionar dentro de la
maquinaria actual. La contundencia con la que la banda ejecuta este número tan
gótico es una delicia.
Después de
ese viaje hacia los orígenes, “Year Zero” vuelve a demostrar por qué algunas
canciones de este grupo terminan convirtiéndose en bandas sonoras ideales para
rituales. El público mexicano se apropia completamente del tema y Ghost dejan
de ser durante unos minutos una banda sobre un escenario para convertirse en
una especie de ceremonia colectiva. Algo parecido sucede con la más
contemporánea “Rats”, probablemente una de las piezas que mejor resumen lo que
es Ghost en directo gracias a su riff poderoso, a la melodía inmediata, a su
teatralidad y a un estribillo concebido para ser gritado por miles de personas.
“He Is”
aporta la necesaria pausa antes de entrar en un tramo final en el que Ghost
parece decidir que ya no queda absolutamente nada por demostrar. “Kiss The
Go-Goat” recupera su deliciosa estética retro antes de que disfrutemos de otros
dos regalos sonoros como “Mummy Dust”, que se convierte en una exhibición de
músculo escénico y de voces rotas por parte de Forge, y “Monstrance Clock”, con
su precioso tono ceremonial.
Y entonces
llega el encore y, por ende, una sucesión de clásicos indiscutibles del grupo
como “Mary On A Cross”, “Dance Macabre” y “Square Hammer”, un cierre
prácticamente perfecto. La primera ha pasado de ser una joya relativamente
escondida a convertirse en uno de los mayores fenómenos populares de Ghost
gracias a su presencia en TikTok (curioso, ¿verdad?), la segunda sigue siendo
una irresistible pieza de disco-rock disfrazada de canción de hard-rock y la
última es ya un himno generacional.
CONCLUSIÓN
“2 Big To
Rig” funciona porque la formación actual está a un nivel extraordinario. Y creo
que este es uno de los aspectos que más merece reivindicarse al hablar de
Tobias Forge, quien ha ido modificando progresivamente la banda que lo acompaña
hasta conseguir una unidad tremendamente compacta. Los músicos actuales no
están ahí simplemente para reproducir los discos, sino para aportar una lectura
propia que rara vez decepciona.
Forge
sigue siendo el centro de todo, por supuesto. Él es quien decide hacia dónde se
dirige Ghost, qué historia quiere contar y cómo debe presentarse ante el
público. Pero precisamente porque ha sabido rodearse de músicos de semejante
nivel, puede concentrarse en aquello que mejor sabe hacer: ser el arquitecto
del espectáculo que diseña siempre cuidando cada detalle.
Ahora
queda esperar a los siguientes pasos del grupo. Tobias Forge ha anunciado un
parón indefinido y, después de una gira de semejante magnitud y de muchos años
tejiendo una historia realmente compleja, probablemente sea lo más sensato.
Ghost han alcanzado una dimensión enorme y repetir inmediatamente la fórmula
podría convertir la evolución en rutina. Forge necesita volver a desaparecer un
tiempo, encerrarse, pensar y descubrir qué demonios quiere hacer a
continuación. Mientras tanto, tenemos material de sobra para hacer la espera
más amena.

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