Ir al contenido principal

Ozzy Osbourne - Tribute (1987)

Calificación:*****

Lo reconozco. Nunca he podido escuchar Tribute como un simple álbum en directo. Cada vez que vuelve a sonar en mi reproductor de CD siento que estoy asistiendo al último gran testimonio de una de las asociaciones más mágicas que ha conocido el heavy metal. Hoy, además, hacerlo y reseñarlo tiene un significado especial. Se cumple un año desde la muerte de Ozzy Osbourne y pocas maneras encuentro más apropiadas de recordarlo que regresando al hombre que transformó para siempre su carrera: Randy Rhoads.

Cuando Ozzy fue expulsado de Black Sabbath a finales de los setenta, muy pocos daban un duro por él. Había sido la voz de la banda que prácticamente inventó el heavy metal, sí, pero también era un músico perdido entre adicciones e incertidumbres, con la sensación de haber alcanzado demasiado pronto la cima. Entonces apareció Randy Rhoads. Aquel joven guitarrista, formado en la música clásica y curtido en Quiet Riot (muy recomendables sus dos álbumes junto al grupo), no solo devolvió la ilusión a Ozzy, sino que redefinió por completo su sonido. Juntos dieron forma a Blizzard of Ozz y Diary of a Madman, dos obras imprescindibles que demostraron que la carrera en solitario del Madman no iba a vivir de las rentas de Black Sabbath, sino que estaba destinada a escribir su propia historia.

Lo más doloroso es que apenas tuvimos tiempo para disfrutar de aquella sociedad. El 19 de marzo de 1982, en plena gira americana, Randy Rhoads falleció con tan solo 25 años en un absurdo accidente de avioneta. Una tragedia que sacudió al mundo del rock y dejó completamente destrozado a Ozzy. No perdió únicamente a su guitarrista, sino a un amigo, a un compañero de batallas y a la persona que le había devuelto las ganas de seguir adelante cuando parecía acabado. Durante años fue incapaz siquiera de escuchar aquellas grabaciones sin revivir el dolor de aquella pérdida.

Por eso Tribute nunca fue concebido como un simple álbum en vivo para cumplir con diversos contratos discográficos. Estas grabaciones estaban destinadas a publicarse poco después de la gira de 1981, pero quedaron guardadas en un cajón tras la muerte de Randy. Solo cinco años más tarde, cuando Ozzy sintió que emocionalmente podía enfrentarse a ellas, decidió editarlas bajo un título que lo dice absolutamente todo: Tribute. No era un disco para vender nostalgia, sino una carta de amor y una reivindicación de un músico irrepetible.

Y, escuchándolo hoy, cuesta no pensar que ha terminado convirtiéndose también en un homenaje involuntario al propio Ozzy. Un año después de su fallecimiento, este álbum ya no solo inmortaliza a Randy Rhoads, sino también al Ozzy más inspirado, más hambriento y probablemente más importante de toda su carrera. Al hombre que sobrevivió a todo cuando nadie esperaba que lo hiciera; al icono que ayudó a definir el heavy metal en dos etapas muy distintas de su vida y cuya influencia sigue siendo imposible de medir. Si Black Sabbath levantó los cimientos del género, Ozzy pasó el resto de su vida engrandeciendo ese legado hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles de la historia del rock.

Con semejante contexto resulta imposible escuchar este disco con frialdad.

Desde los primeros compases, con el "O Fortuna" de Carmina Burana, que siempre sirvió de preámbulo para los conciertos del Madman, y la salvaje irrupción de "I Don't Know", queda claro que estamos asistiendo a algo especial. La banda entra como una apisonadora y Randy comienza inmediatamente a introducir pequeñas variaciones respecto a las versiones de estudio. Algo que se percibe enseguida es el ligero tratamiento de estudio, especialmente en una voz de Ozzy que quizá suena algo más pulida de lo que realmente fue aquella noche, algo muy habitual en los álbumes en directo de la época (si no, que se lo digan a Black Sabbath y su polémico Live Evil). En cualquier caso, el estado vocal de Mr. Osbourne por entonces era impresionante. Rhoads suena crudo y afilado, combinando armonías con esos solos imposibles que, en tan poco tiempo, lo convirtieron en un mito de las seis cuerdas.

Después llega "Crazy Train", probablemente la canción más importante de la carrera en solitario de Ozzy Osbourne, aunque no resulte sencillo quedarse con una sola. Aquí todo funciona. Ozzy está desatado, Tommy Aldridge convierte la batería en una locomotora y el bueno de Rudy Sarzo sostiene el conjunto con un bajo enorme. Pero la verdadera estrella de esta grabación vuelve a ser Rhoads. Sus arreglos, sus armónicos (innegable la influencia que ejerció sobre Zakk Wylde) y esas pequeñas modificaciones en los solos convierten un clásico ya perfecto en una interpretación todavía más emocionante.

Uno de los aspectos que más me fascinan de Tribute es comprobar cómo Randy nunca interpretaba una canción exactamente igual dos noches seguidas. Hoy, cuando muchos conciertos parecen calcados nota por nota del disco y hasta la forma de moverse por el escenario parece responder a un guion preestablecido, resulta apasionante escuchar a un músico que utilizaba las tablas como un auténtico laboratorio de experimentos. Cada solo tiene personalidad propia. Cada fraseo parece improvisado, aunque detrás esconda una planificación exquisita. Rhoads era un genio y, como tal, únicamente trajo cosas buenas al bueno de Ozzy. Temas como "Believer", "Flying High Again" o "Steal Away (The Night)" muestran probablemente al Randy más explosivo, pero también a un Ozzy especialmente cómodo sobre las tablas, cantando con una potencia y una claridad que parecían haberse perdido durante sus últimos años en Black Sabbath.

Palabras mayores para la épica interpretación de "Mr. Crowley", otro clásico eterno del Madman, donde todo suena absolutamente perfecto. La interpretación vocal de Ozzy me pone los pelos de punta, dramatizando cada verso y cada estribillo... pero es que el solo de Randy... constituye una nueva demostración, esta vez en directo, de por qué sigue apareciendo entre los más admirados de toda la historia del heavy metal. Es imposible escuchar esos minutos finales sin preguntarse hasta dónde habría llegado si hubiera disfrutado de una carrera completa. El destino fue terriblemente cruel con Randy.

Otro detalle que, a nivel personal, hizo que le cogiera un cariño especial a este LP fue la maravillosa versión de "Revelation (Mother Earth)", gracias a la cual pude valorar como merecía esta joya de Blizzard of Ozz. En esta grabación es como si la composición adquiriera una dimensión completamente distinta. La introducción conserva la delicadeza de estudio, pero pronto desemboca en una epopeya sonora repleta de virtuosismo instrumental por parte de todos los músicos y un lucimiento teatral cortesía del eterno Ozzy, quien firma aquí el momento más emotivo de toda la velada.

Como todo directo clásico, también hay espacio para las exhibiciones individuales. Si bien el solo de batería de Tommy Aldridge seguramente funciona mejor sobre el escenario que en una escucha doméstica repetida, el larguísimo solo que Randy firma durante la imprescindible "Suicide Solution" (otro temazo que Ozzy borda a las mil maravillas) termina convirtiéndose en uno de los grandes momentos del álbum. Durante un par de minutos, Rhoads logra resumir todo su vocabulario musical: velocidad, melodía, influencias clásicas, blues, feeling... Toma asiento y disfruta.

Después llegan las inevitables visitas al repertorio de Black Sabbath. Siempre he pensado que interpretar canciones de Tony Iommi era un desafío enorme. No porque fueran especialmente difíciles, sino porque su personalidad era tan aplastante que cualquier comparación resultaba inevitable. Sin embargo, Randy jamás intenta copiarlo. "Iron Man", "Children of the Grave" y "Paranoid" mantienen intacta su esencia mientras adoptan por completo el lenguaje de Rhoads. Son versiones que respetan el legado de Sabbath, pero poseen una identidad propia inconfundible. Rhoads fue un alumno aventajado de Iommi.

La recta final del concierto se inicia con "Goodbye To Romance", una de las primeras grandes baladas de Ozzy y que, de alguna manera, sentaría las bases sobre las que años después edificaría su legendaria "Mama I'm Coming Home". Aquí el Madman canta con una belleza incalculable, como si estuviera en el estudio de grabación, logrando algo realmente complejo: conmover a cualquiera. "No Bone Movies" es la encargada de echar el cierre de forma festiva, con su letra picante y un solo final de Rhoads breve, pero irresistible.

Como todos sabrán, el álbum concluye con varias tomas de estudio de "Dee", una sencilla pieza acústica que Randy dedicó a su madre y que fue incluida en Blizzard of Ozz con una duración de apenas 49 segundos. Aquí podemos disfrutar del genio de Rhoads dando forma a su obra, buscando la interpretación perfecta mientras conversa con el equipo de producción entre toma y toma. Cuesta no tragar saliva.

CONCLUSIÓN

Vale. Siempre existirán debates sobre los retoques aplicados a la voz y algunos overdubs posteriores. Es cierto que probablemente escuchamos una versión más pulida de la que realmente sonó aquella noche. Pero incluso aceptando esa realidad, cuesta negar que Ozzy atraviesa aquí uno de los mejores momentos vocales de toda su carrera. Esta obra documenta la resurrección de un genio que, tras años a la deriva, recuperó el hambre y la conexión con el público.

Obviamente, el álbum fue concebido como un homenaje póstumo a Randy Rhoads, pero ahora que también somos huérfanos de Ozzy, Tribute adquiere un significado todavía mayor. Estamos ante el recuerdo de una amistad, de una etapa irrepetible y de dos músicos cuya unión cambió para siempre la historia del heavy metal. Uno partió demasiado pronto. El otro, tras burlar a la muerte en innumerables ocasiones, vivió lo suficiente para despedirse bajo sus propias condiciones (¿quién no recuerda el legendario Back To The Beginning?) y convertirse en una leyenda absoluta antes de reunirse con él en la memoria de millones de aficionados.

Y aunque físicamente ya no se encuentren entre nosotros, mientras exista alguien dispuesto a desgañitarse gritando el "All aboard!" de "Crazy Train" o a emocionarse con el solo de "Mr. Crowley", puedo asegurarles que Randy Rhoads y Ozzy Osbourne seguirán siendo inmortales. 

A la memoria de Ozzy Osbourne y Randy Rhoads


Comentarios

Te recomendamos leer...

Tygers Of Pan Tang - Electrifyed (2026)

Calificación: **** * (9) "Cuarenta años después, el tigre sigue mordiendo" Varias décadas han pasado desde que la NWOBHM cambiara para siempre la historia del heavy metal británico, Tygers Of Pan Tang siguen teniendo algo que decir. No necesitan presentaciones, reivindicaciones ni disculpas por continuar haciendo aquello que les convirtió en una de las bandas fundamentales de aquella explosión. Su nombre está escrito junto al de Iron Maiden, Saxon, Diamond Head y tantos otros, algunos más icónicos que otros, que demostraron que el heavy metal también podía nacer de los pequeños clubes, de las guitarras conectadas a amplificadores demasiado grandes y de una generación que simplemente quería tocar más fuerte que la anterior. Que en 2026 podamos seguir hablando de un nuevo disco de los Tygers es, sin duda, una auténtica celebración. Y “Electrifyed” llega, además, con las ideas muy claras. El decimocuarto álbum de estudio de la banda liderada por toda una institución como Rob...

ENTREVISTA A ROBB WEIR (TYGERS OF PAN TANG)

Ha sido un auténtico placer poder charlar con una institución como Robb Weir, fundador y eterno guitarrista de Tygers Of Pan Tang el mismo día que “Electrifyed” , la nueva obra de esta banda referente dentro de la NWOBHM, ve la luz. Weir no dudó en dedicarnos más de una hora y media de entrevista, mientras descansaba en un hotel de Dinamarca en la víspera del Death Island Festival en el que Tygers actuaría como cabeza de cartel al día siguiente. ------------------------------------------------------------------------ Electrifyed se publica hoy, así que la primera pregunta es obligatoria: ¿qué sientes cuando finalmente llega el día en que un álbum en el que has trabajado durante meses o incluso años deja de pertenecerte y pasa a ser propiedad del público? ¿Sigues poniéndote nervioso después de tantos discos? RW: Es una pregunta estupenda para empezar. No, no me pongo nervioso. Si acaso, estoy bastante emocionado y hay mucha expectación. Pero, para serte sincero, el lanzamiento ha ...

Accept - Teutonic Titans 1976 - 2026 (2026)

Calificación: **** * Cincuenta años dan para mucho. Para cambiar varias veces de formación, atravesar épocas de esplendor y momentos de incertidumbre, sobrevivir a modas, crisis discográficas y cambios de generación y, sobre todo, para dejar una colección de canciones capaz de seguir sonando con la misma fuerza décadas después de haber sido escritas. Accept llevan medio siglo demostrando precisamente eso. Desde que aquellos alemanes comenzaron a abrirse camino en los setenta hasta convertirse en uno de los pilares sobre los que se construyó el heavy metal europeo, su influencia ha terminado siendo mucho mayor de lo que a veces se reconoce. Por eso, celebrar sus cincuenta años reuniendo a una auténtica legión de músicos para volver a interpretar parte de su legado puede parecer una idea excesiva, pero termina teniendo bastante más sentido del que podría esperarse. “Teutonic Titans 1976-2026” no es una recopilación al uso ni pretende sustituir las grabaciones originales. Wolf Hoffmann...

Airbourne - Airbourne (2026)

Calificación: **** * (7,8) Casi veinte años han pasado desde que “Runnin' Wild” cayó en mis manos y convirtió a Airbourne en una de esas bandas que uno termina asociando inevitablemente a una determinada etapa de su vida. Por aquel entonces eran presentados poco menos que como los herederos de AC/DC, una etiqueta tan cómoda como difícil de soportar cuando tienes que construir una carrera propia después de semejante comparación. Sin embargo, Joel O'Keeffe y compañía han conseguido llegar hasta aquí sin renunciar prácticamente a ninguno de los ingredientes que los hicieron reconocibles desde el principio. Seis discos después, siguen defendiendo el hard rock más directo, físico y descaradamente rockero con una fidelidad que, lejos de resultar preocupante, termina siendo parte fundamental de su encanto. Y sí, probablemente Airbourne hayan escrito varias veces la misma canción con distinto nombre, pero mientras esa fórmula siga funcionando, cuesta encontrar motivos para pedirles qu...

Iron Maiden - Senjutsu (2021)

Calificación: **** (9) Realmente me parece increíble y emocionante el hecho de poder estar hablándote largo y tendido, querid@ lector/a, de un nuevo disco de Iron Maiden. Y aunque sé que muchos podéis imaginaros el porqué, os lo resumiré de la siguiente manera: ¿a quién no le emociona hablar de la banda más grande de la historia del Heavy Metal?   Está claro que no todos los seguidores supieron aceptar a Maiden tras el “Seventh Son Of A Seventh Son” (motivos que no entiendo, pero habrá que respetarlos) con esa típica muletilla de “yo les perdí la pista desde el SSOASS”. Está claro que hubo un bajón compositivo en la última etapa de Dickinson, especialmente notorio en “No Prayer For TheDying”, pero no creo que “Fear Of The Dark” baje del notable alto. Si ya entramos en la era de Blaze…sencillamente os digo que pocos discos han recibido un trato tan injusto como el “X-Factor” (1995), trabajo oscuro y rompedor que sentó las bases de los Maiden del nuevo milenio. Volvería Bruce a...

Steve Hackett & Steve Rothery - The Roaring Waves (2026)

Calificación: **** *(8,5) Creo que en el corazón de muchos seguidores existía la corazonada de que, en algún momento, los caminos de Steve Hackett y Steve Rothery, dos auténticos mitos de la guitarra, terminarían cruzándose para dar lugar a una colaboración destinada a la historia. Estamos hablando de dos artistas unidos por una manera muy particular de entender su instrumento, más preocupada por sugerir, emocionar y construir atmósferas que por demostrar hasta dónde pueden llegar técnicamente. Hackett fue una de las piezas fundamentales de la etapa más creativa de Genesis y posteriormente desarrolló una extraordinaria carrera en solitario, mientras que Rothery, guitarrista fundador y miembro constante de Marillion, convirtió desde finales de los setenta la melodía y el sentimiento en una de las principales señas de identidad de su banda. Que ambos terminaran compartiendo un disco parecía una cuestión de tiempo, especialmente después de que en los últimos años hubieran coincidido sobr...

Edgar Allan Poe en la cultura Rock.

Sin lugar a dudas, Edgar Allan Poe fue uno de los padres de la literatura gótica. Sus numerosas novelas y poemas trataban temas tan oscuros como la muerte en sus diferentes vertientes (fundamentalmente asesinatos) o el rápido tránsito de la vida, pasando por la soledad y la necrofilia. La cultura gótica, satánica u ocultista, entre otros, se han inspirado y originado, en gran parte, a partir de las novelas de Poe. Nunca antes un escritor había creado historias tan terroríficas, que eran capaces de sembrar el miedo en sus lectores. Recomendamos mucho sus lecturas. Algunas son un poco complejas de leer por su vocabulario, pero enganchan fácilmente Artistas clásicos del Country, del Folk, del Rock y del Metal, entre otros, se han inspirado en sus historias a la hora de componer canciones y, aunque parezca mentira, hasta discos completos se han grabado a partir de obras de Poe. A continuación vamos a enumerar una serie de artistas y bandas que se inspiraron en Poe. Hay muchos má...

Ghost - 2 Big To Rig (2026)

Calificación: **** * Ghost ya saben cómo convertir un concierto en una película. Hace apenas dos años, “Rite Here Rite Now” no solo trasladó a la gran pantalla dos noches de la gira de “Impera”, sino que se atrevió a hacer algo bastante más ambicioso: avanzar de forma decisiva en el “lore” de la banda, mezclando su tan querida ficción con un directo poderoso y concediendo a la música un protagonismo equivalente al de la historia que Tobias Forge llevaba años construyendo alrededor de sus personajes. Y si retrocedemos algo más, hasta hace unos nueve años, encontramos “Ceremony And Devotion”, el primer álbum oficial en directo de Ghost. Por eso, el verdadero desafío de “2 Big To Rig” no consiste tanto en volver al cine como en enfrentarse a un terreno mucho más delicado: publicar otro disco en directo cuando el grupo ya ha dejado dos testimonios muy diferentes de su dimensión escénica en un periodo de tiempo relativamente corto. Y, contra todo pronóstico, Ghost vuelven a salir bien pa...

Kreator - Krushers Of The World (2026)

Calificación: *** * *(7,5) A estas alturas de su trayectoria, Kreator no necesita presentación alguna. Desde su surgimiento en los albores del Thrash Metal europeo durante los años 80, la formación alemana capitaneada por Mille Petrozza se ha erigido como una de las voces más feroces, fiables y persistentes del género a lo largo de cuatro décadas repletas de discos memorables y composiciones que, sin renunciar jamás a su identidad, han sabido evolucionar con los tiempos que les ha tocado afrontar. “Krushers Of The World”, su decimosexto trabajo de estudio, funciona tanto como una reafirmación de ese legado como una renovada declaración de intenciones: aquí no hay concesiones, no hay nostalgia impostada, solo thrash metal directo y sin filtros dispuesto a volarnos la cabeza. No resulta sorprendente que el álbum impacte visualmente desde el primer instante, ya que Kreator siempre ha mostrado un especial cuidado por el apartado artístico de sus lanzamientos. En esta ocasión, el respons...

Mastodon - Marrow Deep (2026)

Calificación: **** * (8,5) Cinco años separan “Marrow Deep” (2026) de “Hushed and Grim” (2021). En cualquier otra circunstancia, ese intervalo ya sería suficiente para despertar expectación, pero en el caso de Mastodon resulta imposible acercarse a este noveno álbum de estudio sin tener presente todo lo que ha sucedido durante ese tiempo. La formación que durante veinticinco años pareció inamovible dejó de existir. Brent Hinds abandonó la banda en marzo de 2025 y falleció pocos meses después en un accidente de motocicleta. Brann Dailor perdió además a su madre, y Troy Sanders tuvo que enfrentarse a las consecuencias devastadoras del huracán Helene. Demasiadas pérdidas, demasiadas heridas y, sobre todo, demasiado poco tiempo para asimilarlas antes de entrar en el estudio. Por eso “Marrow Deep” no es simplemente el primer disco de Mastodon sin Brent Hinds. Es el testimonio de una banda que ha tenido que reconstruir su propia identidad mientras todavía intentaba entender quiénes eran d...