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Joe Bonamassa - The Spirit Of Rory: Live From Cork (2026)

Calificación:***** (9)

Para quienes veneramos la figura de Rory Gallagher, cualquier homenaje despierta sentimientos encontrados. Por un lado, existe la satisfacción de comprobar cómo su legado sigue vivo décadas después de su muerte y continúa sirviendo de puerta de entrada para que nuevas generaciones de rockeros descubran algunas de sus obras más representativas. Por otro, aparece inevitablemente el temor de que alguien intente domesticar una música que nunca fue domesticable. Porque Rory no fue simplemente un gran guitarrista. Fue una forma única de entender el blues y el rock. Una filosofía de vida basada en la honestidad absoluta, en la carretera, en los escenarios y en una integridad artística que jamás conoció concesiones. Rory fue único.

Mientras otros perseguían éxitos comerciales, Rory únicamente quería disfrutar interpretando el blues de toda la vida. Mientras muchos construían personajes, él levantaba actuaciones legendarias valiéndose tan solo de una Stratocaster desgastada, un amplificador al límite y esa intensidad que convertía cada concierto en una experiencia irrepetible.

Por eso resulta tan significativo que haya sido precisamente otra leyenda de las seis cuerdas como Joe Bonamassa quien asumiera esta responsabilidad. Bonamassa lleva décadas reconociendo públicamente la deuda que mantiene con Gallagher. Ya en su debut discográfico, “A New Day Yesterday” (2000), grabó "Cradle Rock", y nunca ha ocultado que álbumes como “Live In Europe” o “Irish Tour '74” contribuyeron decisivamente a moldear su visión del blues-rock. Por tanto, que nadie piense que estamos ante un ejercicio de oportunismo o una simple operación comercial. Estamos ante un auténtico acto de amor musical.

Además, el contexto no podría resultar más simbólico. Joe eligió que este material fuese filmado durante sus tres noches en Cork, ciudad natal de Rory. Todo se percibe como una celebración colectiva que, lejos de terminar en desastre, funciona de maravilla.

Y aunque cualquier fan acérrimo de Rory sabe perfectamente que nadie podrá igualar al maestro irlandés y la fuerza arrolladora de sus directos, también es justo reconocer que Bonamassa ni siquiera intenta competir con él. Se limita a rendirle tributo.

Entrando ya en materia musical, la apertura constituye toda una declaración de intenciones. Tres de los grandes clásicos de Rory sirven para encender la mecha de un concierto que desde el primer minuto transmite respeto y entusiasmo a partes iguales. "Cradle Rock" conserva esa combinación irresistible de blues eléctrico y energía rockera que convirtió a Rory en una auténtica fuerza de la naturaleza sobre las tablas. Bonamassa la interpreta con convicción, sin caer en el exhibicionismo gratuito. Algo parecido ocurre con "Walk On Hot Coals" y la celebérrima “Tattoo’d Lady”, dos de las composiciones más explosivas del repertorio de Gallagher. Los desarrollos instrumentales permiten que Joe despliegue buena parte de su arsenal técnico, aunque siempre manteniendo el control narrativo de cada tema.

A continuación, Bonamassa nos deleita con dos piezas profundamente arraigadas en el blues de la mano de la menos popular “I Wonder Who” y mi querida “Calling Card”, en las que la sensibilidad blues y la sofisticación rockera continúan funcionando de maravilla varias décadas después de su publicación. Aquí encontramos a un Bonamassa especialmente inspirado.

Tras revisitar el icónico “Tattoo” mediante “Who’s That Coming”, Joe se saca de la chistera una versión salvaje de "Messin' With The Kid", el clásico de Junior Wells que Rory eligió como canción de apertura para su mítico “Live In Europe”. Durante sus tres minutos de duración percibimos diversión, espontaneidad y una sensación de celebración colectiva absolutamente contagiosa. También se agradece que Bonamassa rescatara de ese mismo álbum en directo la gloriosa "Bullfrog Blues" (original de William Harris), que suena tan eléctrica y vibrante que, por momentos, evoca la ferocidad del mejor Gallagher.

Después del pegadizo guiño al recomendadísimo “Blueprint” (1973) a través de “Treat Her Right”, llega el turno de uno de los himnos indiscutibles de Rory: “Bad Penny”. Como cabía esperar, Joe mantiene intacta la pegada original de la composición. Y es que habrán pasado varias décadas desde su creación, pero el riff sigue resultando tan irresistible como siempre. Muy destacable también la interpretación vocal de nuestro protagonista.

Uno de los grandes momentos de la noche es, sin duda alguna, la versión de diez minutos que Joe se marca de ese baladón inmortal que Rory nos regaló en su debut homónimo bajo el título de “I Fall Apart”. Gallagher siempre fue un maestro a la hora de transmitir vulnerabilidad sin perder intensidad, y esta composición representa una de las cimas emocionales de todo su catálogo. Por ello, me parece necesario poner en valor el respeto y la naturalidad con los que Bonamassa aborda esta pieza. El crescendo final resulta sencillamente espectacular.

Y si anteriormente alabábamos las tres canciones encargadas de abrir el repertorio, ahora toca rendirse ante las tres últimas piezas elegidas por Joe para echar el cierre. Primeramente disfrutamos de uno de mis blues favoritos de Rory, el glorioso “A Million Miles Away” de “Tattoo”, una composición que siempre me pareció influenciada por Hendrix. Acto seguido, recordamos el “Irish Tour ‘74” de la mano de “As The Crow Flies” antes de que todo concluya con "Back On My Old Stompin' Ground" y su impresionante despliegue de energía decibélica. Bonamassa y su banda encuentran el equilibrio perfecto entre intensidad y groove, convirtiendo el tema en el fin de fiesta soñado.

CONCLUSIÓN

Joe Bonamassa no publica “The Spirit Of Rory: Live From Cork” para sustituir a Rory Gallagher ni para mejorar sus versiones originales. Sería absurdo intentarlo. Lo que hace es algo mucho más valioso: recordar al mundo quién fue Rory y explicar por qué sigue siendo una figura tan importante. Bonamassa comprende perfectamente que está manejando un legado casi sagrado para muchos aficionados. Por eso evita el ego, prescinde de reinterpretaciones extravagantes y centra todos sus esfuerzos en celebrar unas canciones extraordinarias.

Como fan acérrimo de Rory seguiré regresando a “Irish Tour '74”, “Live In Europe”, “Calling Card”, “Tattoo”, “Photo Finish” o “Top Priority”. Nada cambiará eso. Pero también es justo reconocer que Joe Bonamassa ha firmado uno de los homenajes más sinceros, respetuosos y logrados que se recuerdan en mucho tiempo.

Parecía imposible que sucediera, pero les prometo que el espíritu de Rory volvió a deambular por Cork.

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