Como ya hemos señalado en alguna reseña previa, pocas bandas del enorme firmamento de estrellas del Hard-Rock pueden compararse en términos de elegancia e influencia a UFO, un conjunto que a través de títulos como “Phenomenon”, “Force It” o “Lights Out” revolucionaron notablemente el género e inspiraron a numerosos grupos que poco tiempo después también alcanzarían la eternidad (Iron Maiden, por ejemplo, siempre los ha citado como una banda de referencia para ellos). Tristemente, todo tiene un final y en el caso de esta banda este llegó hace un par de años, tras el último show de la extensa gira de retirada que llevaron a cabo.
Si piensas con la mente
fría en todas las décadas en que UFO estuvo activo y pones especial atención en
las diferentes formaciones que tuvo, terminarás dándote cuenta de que siempre
hubo un elemento inamovible: en el centro del grupo y ajeno a todo cambio
siempre estuvo el incansable Phil Mogg, uno de los cantantes más singulares del
Rock por sus registros delicados y elegantes.
Phil en los últimos años
ha tenido que lidiar con algunos problemas de salud realmente graves
(recordemos que en 2022 un infarto casi termina con su vida), pero eso nunca
fue impedimento para que, con UFO ya retirado, él mantuviera intacto su deseo
de seguir adelante en la carretera en solitario. Fue así como surgió el llamado
Moggs Hotel, una nueva banda para la cual el cantante ha reclutado a músicos de
gran nivel como su inseparable Neil Carter (pocos músicos pueden presumir de
haber tocado junto a UFO o Gary Moore), el guitarrista Tommy Gentry (The Raven
Age), Joe Lazarus a la batería y el afamado bajista Tony Newton (Gary
Moore/Michael Jackson/John Lee Hooker)
Este nuevo proyecto acaba
de presentar un debut homónimo conformado por 12 temas completamente originales
donde es posible encontrar la esencia sonora de Phil Mogg, aunque también hay
hueco para aventurarse con piezas menos habituales, por lo que, antes de
hincarle el diente a este LP, es necesario quitarse de la cabeza cualquier
expectativa sobre este disco que nos haga pensar en una “continuación de UFO”.
Es escuchar los primeros
compases de la inicial “Apple Pie” para darse cuenta de que el disco que
tenemos delante dista mucho de tratarse de algo anecdótico o que fue concebido
por cumplir. El Rock con tintes blueseros se impone en una canción donde la guitarra
de Neil juega un papel realmente crucial, así como también podremos comprobar
el más que aceptable nivel vocal que todavía posee Mr. Mogg, haciendo gala
todavía de ese tono de voz tan característico.
Lo mismo me sucede con la
posterior “Sunny Side Of Heaven”, una canción con algo más de fuerza en esa
sección rítmica (una vez más debe reconocerse el enorme trabajo de Carter y
Gentry tras sus respectivas guitarras) y que nos permitirá disfrutar de lo
lindo con esos coros femeninos tan enérgicos que acompañarán en gran parte de
la canción a nuestro protagonista.
Los decibelios aumentan
en “Face Of An Angel”, una canción erigida sobre arpegios tétricos y riffs
amenazantes que nos permiten visualizar la faceta más heavy de nuestro querido
Mogg, quien no duda en cantar con un plus de chulería mientras Neil le
acompaña con un buen puñado de fraseos sobrados de técnica.
“I Thought I Knew You”
nos desplaza entre arreglos de teclados y armonías de todo tipo a una
composición de un calibre más expansivo, especialmente en su estribillo, aunque
no por ello también podremos toparnos con dosis más rockeras (¡mucha atención
al contagioso riff principal que esta pieza posee!).
Tras una nueva sacudida
rockera titulada “Princess Bride” la banda nos atrapa en una más compleja
“Other People’s Lives”, donde la instrumentación y sus diferentes texturas
sonoras nos acercan a unos terrenos de incalculable epicidad que nos permiten
disfrutar de un Mogg reflexivo y que todavía conserva esa habilidad tan propia
para paladear cada verso.
Aunque en términos de
distorsión esta es más afilada, no he podido dejar de pensar en los Rolling
Stones cada vez que he vuelto a escuchar “Tinker Taylor”, una pista de
Hard-Rock británico y serpenteante donde vuelven los coros femeninos para
acompañar a un soberbio Mogg, a quien noto especialmente enérgico y disfrutón
cada vez que le toca intervenir.
En un tono más oscuro se
mueve “Weather”, una canción rica en melodías y algunos riffs de talante
callejero que parecen haber sido creados con el único objetivo de permitir el
mayor lucimiento de Phil, quien vuelve a cuajar una interpretación a la altura
de su enorme legado.
Tras un breve
instrumental de feeling cinematográfico titulado “Harry’s Place” es la
hora de “Wrong House”, la única canción de este álbum que me ha hecho recordar
a UFO con ese equilibrio perfecto de contundencia y melodías que podían haber
encajado perfectamente en cualquier álbum lanzado por el grupo en las décadas
de los 70 y /o los 80. Un número que dibujará una enorme sonrisa a los amantes
de los sonidos retro.
El final del álbum llega
con una dupla de canciones bien diferenciadas y que logran sintetizar en pocos
minutos todo lo que hemos escuchado a lo largo del álbum. Primeramente, nos
encontraremos con “Shane”, un número algo radiofónico donde las melodías y los
arreglos orquestales nos balancean entre la luz y la oscuridad hasta desembocar
en un estribillo coral de primerísimo nivel. Todo acaba con “Storyville”, una
pieza más lenta y coprotagonizada por el piano y el propio Mogg donde este
último se abre en canal para hablarnos sobre sus problemas de salud en los
últimos años.
CONCLUSIÓN
A estas alturas de la
historia, y teniendo en cuenta la prolongada edad y el reciente infarto que
casi acaba con su vida, creo que nadie, o casi nadie, esperaba tanto de este
debut en solitario de uno de los mejores cantantes que ha dado el Hard-Rock clásico
(tanto la limpieza como la energía siguen vivas en sus cuerdas vocales). Y es
que Phil Mogg ha sido capaz de sobreponerse a todo varapalo de la vida y,
manteniéndose fiel a su vocación artística, ha reclutado a un grupo de músicos
realmente excelente para dar vida a este más que disfrutable “Mogg’s Hotel”, un
LP que sin grandes pretensiones logra mantener al oyente atento durante toda la
escucha, algo que, a día de hoy no siempre sucede.
Mi agradecimiento
absoluto al incombustible Phil Mogg por seguir brindándonos alegrías.

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