👉Antes
de empezar la reseña me gustaría comentar que este escrito estaba preparado
para salir el sábado 26 de marzo, pero por la muerte inesperada de Taylor
Hawkins consideré mejor mantener cierto luto antes de lanzarla al Blog. Su
relación directa con Dave Grohl, protagonista absoluto del disco, me parecía
motivo más que suficiente para reprogramarla.
Creo
que no existe rockero en el mundo que no sepa de la existencia de Dave Grohl,
uno de los músicos más populares del género en los últimos veinte años debido a
su papel como batería de Nirvana y, por supuesto, por ser el líder de los Foo
Fighters. Su afán de protagonismo, así como su sentido del humor, le han
convertido en un personaje que ha trascendido de las barreras del propio
género, hasta convertirle en un personaje reconocido en la cultura global, condición
que no todos los amantes del Rock y el Metal (especialmente los más puristas),
has sabido aceptar. Yo, si me permiten el comentario, iría encantado a tomarme
unas cañas con Dave porque me parece un tipo con mucho corazón y, musicalmente hablando,
un tipo con una mente envidiable.
Algo
que me gusta de Grohl, y que aquí se va a hacer visible como nunca antes, es su
ambición por salir de su zona de confort compositiva y tratar de sorprender al
oyente con propuestas novedosas, como por ejemplo sucedió con su proyecto
metalero Probot, donde colaboró con un buen puñado de iconos como Lemmy , Max
Cavalera o King Diamond, o con el tributo a los Bee Gees que realizó junto a
los Foo Fighters bajo el pseudónimo de Dee Gees. Tampoco hay que olvidar
“Play”, aquella canción de más de 20 minutos que grabó para un documental y en
la que interpretó todos los instrumentos. En definitivas cuentas, estamos
hablando de un músico hambriento por superarse constantemente, lo cual solo
podía generar en mí expectativas muy altas cuando me enteré de que iba a ver la
luz un trabajo de Metal Extremo con su firma.
A
principios de 2022, y pocas semanas antes de la trágica muerte de Taylor
Hawkins, los Foo Fighters estrenaron en los cines americanos una película de
comedia y terror titulada “Studio 666” en la cual, la banda decide grabar su
próximo LP en un viejo estudio donde 25 años antes una agrupación de Metal
Extremo llamada Dream Widow (ficticia, obviamente) grabó un LP que nunca llegó
a ver la luz ya que el vocalista asesinó al final de las sesiones a sus
compañeros. No os desgrano mucho más para quienes no la han visto.
Fruto
de este lanzamiento en la gran pantalla los Foo Fighters decidieron lanzar el
supuesto álbum perdido de Dream Window en plataformas digitales (originalmente
había planes de lanzarlo en formato físico a finales de año pero con la
reciente pérdida de Taylor, acontecida curiosamente el mismo día que estrenaron
en streaming el disco, ya no lo tengo tan claro). Pero ojo. Este NO es un disco
de Foo Fighters con otro nombre. Aunque esté claramente relacionado con la
película en la que figuran todos sus miembros, realmente estamos hablando de un
LP grabado íntegramente por Dave Grohl, siendo este LP concebido como un
proyecto solista. De hecho, el único miembro de la banda sin ser el vocalista que
figura en el disco ha sido el teclista Rami Jaffee y solamente lo hace en una
canción (“Lacrimus dei Ebrius”).
El
disco, al menos para mí, funciona muy bien desde su inicio. “Encino” es pura
rabia sonora, sin orden ninguno y con la única finalidad de reventar nuestros
tímpanos. Esos golpes de platillo y riffs infecciosos suenan por momentos a
Strapping Young Lad, solo que en vez de Devin Townshend tenemos a Grohl
desgañitándose tras el micrófono (no se le da nada mal esta tesitura, ¿eh?).
“Cold”
es una de mis piezas favoritas de la obra por su fusión de Heavy Metal
setentero al estilo Sabbath, con influencias más actuales y cercanas al Stoner
(piensa por ejemplo en Mastodon o Baroness). Me gusta mucho el juego de voces
introducido por Grohl aquí, intercalando
varios registros al mismo tiempo, así como unas secciones más o menos monolíticas
de guitarra, para crear una atmósfera cavernaria y desoladora que convence
muchísimo.
La
ya conocida “March Of The Insane” es un auténtico trallazo de Thrash Metal de
la vieja escuela al más puro estilo Slayer o Venom, con guitarras y voces que
te desangran con el paso de los segundos. Es imposible reconocer a Grohl tras
esos guturales, pero os prometo que es él (los baquetazos sí son más “marca de
la casa”). Un auténtico temazo, le pese a quien le pese.
Sin
bajar el listón en lo que a mala hostia se refiere, “The Sweet Abyss” nos
ofrece un imponente despliegue vocal en el que Grohl va desde los guturales más
fieros, hasta unas voces atmosféricas y corales más cercanas a los Foo
Fighters, pasando por pequeños instantes donde canta con un tono grave que me
ha recordado muchísimo al que posee Axl Rose cuando no lanza aguds.
Interesante el sonido
que impera en "Angel with Severed Wings", con un Metal más moderno en
sus versos y un estribillo armónico y de grandes coros que recuerda mucho a Foo
Fighters, pero al mismo tiempo a los Queens of the Stone Age en el plano de los
arreglos de guitarra (tiene hasta sentido ya que Grohl tocó con ellos).
Algo parecido pasa con
“Come All Ye Unfaithful”, un número que pese a los screams en su estribillo y
un par de momentos de guitarra más salvajes (hay además un breve pero
interesante solo), se siente más cercano a la versión más dura de los Fighters.
En mi opinión, le sobra un minuto (no prescindiría del pequeño outro con tintes
satánicos, eso sí que debe mantenerse), pero el resultado final convence.
Encaramos
la recta final, primero, con “Becoming”, un número de más de siete minutos que
nos sumerge en una atmósfera tremendamente opresiva que cumple con todos los
cánones de lo que muchos entendemos por Doom Metal: distorsión sin piedad,
ritmos de batería martilleantes, voces atmosféricas y muy pocas alteraciones
rítmicas. Para ser un estilo poco practicado por Grohl, creo que el resultado
es más que aceptable.
Terminamos
con “Lacrimus dei Ebrius” y sus más de diez minutos de Metal Instrumental con
guiños progresivos, en los que introducen, ahora sí, algunos cambios de ritmo
(atentos a los que se producen en los minutos 2:17 o en el 4:45) más notorios
que en su predecesora. Hay ciertos instantes donde siento que escucho a Opeth
en su etapa del Blackwater Park (escucha ese pasaje acústico del séptimo minuto
y me entenderás). Algunos deberían escuchar esta canción antes de volver a
poner en duda la valía compositiva de Dave Grohl. Siéntese y disfrute.
Si
Dave Grohl sigue disfrutando de la música, la mayor beneficiada siempre será
propia música, y quienes disfrutamos de esta. Dream Widow ha permitido al
consagrado artista explotar una faceta salvaje que de costumbre y creo que el
resultado es más que bueno o anecdótico. Obvio que aquí no se innova, ni el LP reescribirá la
manera en que debe componerse un disco de Metal extremo, pero sí que nos vuelve
a dejar clara la calidad y grandiosidad compositiva de uno de los personajes
más populares de las dos últimas décadas en el Rock.

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