Llevaba un tiempo con
ganas de traer esta banda a nuestra página ya que, desde que la escuche por
primera vez, quedé gratamente sorprendido. Seguramente, como esto de los gustos
musicales es algo subjetivo (¡y menos mal!), a algunos no les llamará tanto la
atención porque, al fin y al cabo, su sonido tiene como base el Metal de la
NWOBHM y son muchas las bandas que, a día de hoy, también orientan sus
composiciones a este estilo, por lo que es normal que a algunos les parezca “una banda más”. No
obstante, no es mi caso (creo que, además de tener unas influencias más que
claras, también añaden su propia personalidad a sus piezas). Sinceramente, a mí
estos músicos me han flipado muchísimo y creo que tienen mucho potencial tal y
como comprobaréis en las próximas líneas.
Una vez, uno de los
principales reseñistas de una revista popular de Rock me dijo que no comparara
a las bandas nuevas con las del pasado ya que podíamos poner las expectativas
del lector demasiado altas. No le quito razón (la tiene absolutamente), pero
creo que en esta ocasión es bueno citar a un par de artistas para que os hagáis
una idea. Si nos fijamos en su cantante y guitarrista, Scarlett Monastyrski ,
hay ocasiones en las que recuerda un poco a Klaus Meine en sus primeros años
con Scorpions. También en el sonido hay ciertas similitudes con W.A.S.P., Tank o
Diamond Head (conjuntos que Sabïre no ha dudado en presentar como claras
influencias para ellos, algo de Motörhead, Judas Priest y también de
Saxon. De lo que estoy seguro, es que su
“minialbum” de debut, titulado “Gates Ajar”, es un trabajo sobresaliente y que
merece mucha atención.
Tras una introducción
completamente instrumental (algo tétrica, por cierto) que lleva por título
“Helheim”, el trío arranca las hostilidades con “One For The Road”, su primer
cañonazo serio a través del cual nos podemos hacer una idea de lo que “Gates
Ajar” nos aguarda: riffs eléctricos, velocidad de vértigo, grandes momentos
instrumentales y un gran trabajo vocal de Scarlett. La producción suena clara pero,
a la vez, tratada de tal forma que parece que nos encontramos, efectivamente,
ante un álbum de los años ochenta. Un inicio de altura que tendrá continuidad
con la entrada de “Rise To The Top”, un tema sobresaliente y que,
efectivamente, nos recuerda al movimiento metalero por excelencia que aconteció
en Inglaterra en aquellos gloriosos ochenta. Un estribillo soberbio y
sobradamente pegadizo. Es pinchar el
disco y venirse a mi cabeza el olor del cuero.
“Black Widow” y “Slave
Of The Whip” (muy Motörhead) son dos composiciones apabullantes. Se mantienen dentro
de la tónica clásica del álbum, con un buen puñado de riffs ilusionantes y unos
estribillos épico (gran trabajo de los coros, especialmente, en la primera) y
en las que, una vez más, destaco la potente voz de Scarlett (tampoco se
quedarán atrás sus punteos a la guitarra.
Los primeros segundos
de “Daemons Calling” parecen indicar que nos encontramos ante un medio tiempo,
no obstante, la cosa no tardará en cambiar y la banda se abrirá paso con un
tema cercano al Speed Metal (cuando la canción se acelera, el riff que surge me
recuerda mucho al de “Ace Of Spades”) que, como no podía ser de otra forma,
volverá a hacernos pensar en Lemmy y Motörhead. Auténtico temazo del que
destaco, por encima de todo, el solazo que se marca Scarlett y la posterior
sección arpegiada.
La guinda del pastel la pondrá la final “Make
Me Shiver”, otro cañonazo trepidante y muy ácido que, por mucho que trates de
evitarlo, termina enganchándote. Y es
que esta primera entrega del trío no es un asunto menor ni mucho menos. La
banda apuesta con firmeza por un estilo claramente definido por el sonido del
Metal ochentero, aunque añadiéndole, como no podía ser de otra manera, su
propia esencia. El tiempo dirá si Sabïre realmente se hará un hueco dentro de
la escena musical actual. Sin embargo, pase lo que pase, está claro que el
bocazas de Gene Simmons se equivocó por completo al dar por muerto al Rock y al
Metal. Sabïre vuelve a poner de manifiesto que son muchas las bandas que, a día
de hoy, siguen surgiendo y siendo capaces de crear una música atractiva y que
cumple con los patrones de nuestra música.
¡Para mí se merecen la
máxima calificación!


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