Tras conquistar la
escena americana con sus tres primeros discos ("Kiss", "Hotter
Than Hell" y "Dressed To Kill"), publicados en poco más de un
año ( febrero 1974- marzo 1975), además de un épico disco en directo
("Alive!") Kiss volvían reforzados a entrar en el estudio para grabar
el que sería su cuarto trabajo de estudio.
No obstante, la banda
neoyorquina, animada por Bob Ezrin, productor de todos sus álbumes hasta aquel
momento, tomó la decisión de que su nuevo ser tuviera un sonido más elaborado,
lo que se traduce en transformar su sonido clásico, que podría definirse como
composiciones sencillas, animadas y con las que pasas un buen rato, en algo más
variado e instrumentalmente trabajado. Y es que "Destroyer" (Casablanca)
fue una de las producciones más ambiciosas en aquellos tiempos, incluyendo
aspectos tan atípicos como sonidos orquestales, cortesía de la New York
Philarmonic-Symphony Orchesta.
Tras 6 largos meses de
grabación en los Electric Lady Studios de Nueva York, el álbum estaba
completamente listo para ser lanzado, siendo el 15 de marzo la fecha elegida
para su puesta en venta.
La portada de este LP
es una de las más clásicas en la historia del Rock. Fue el artista Ken Kelly
quien creó esta maravillosa ilustración donde se reflejaba la rebeldía de Kiss.
Para ello, Kelly pidió al conjunto que lo invitaran a uno de sus conciertos
porque necesitaba "inspiración". Fue lo que percibió en aquel show lo
que se refleja en la portada. Ambas partes quedaron satisfechas, por lo que Ken
fue reclutado un año más tarde para la portada de otro gran disco, "Love
Gun".
Lo es y no lo es.
Si eres muy fan de los
tres primeros trabajos de Kiss, que se caracterizaron por el mencionado sonido
más alegre y facilón, "Destroyer" te resultará muy irregular, ya que
te toparas con buenos temas de la vieja escuela, pero también con cosas más
elaboradas y diferentes a lo que habías escuchado. Si no eres de ese primer
grupo, creo que este LP puede gustarte, ya que combina la primera época con el
inicio de una nueva era dentro de Kiss.
Yo admito que soy un
fiel admirador de los tres primeros trabajos. De hecho son casi mis tres
predilectos dentro de la densa discografía de estas viejas glorias, por lo que
este "Destroyer" tiene algún que otro tema que nunca me ha convencido
por mucho que lo he escuchado una y otra vez. Aún así, respeto mucho este
material, e himnos como "Detroit Rock City", "Beth",
"God Of Thunder" o "Shout It Out Loud" pertenecen a la BSO
de mi vida y las veo como joyas del Rock.
"Destroyer"
fue crucial en el futuro próximo de Kiss, ya que definió un nuevo sonido que
explotaría en sus siguientes trabajos. Su éxito de ventas, obteniendo medio
millón de copias el mismo año de su salida, les permitió atraer a una mayor
oleada de fans que se habían enamorado de su sonido, así como experimentar un
aumento considerable de ventas de sus 3 primeros álbumes, que habían pasado
algo más desapercibidos que este nuevo LP.
Sin perder más tiempo me adentro en este álbum para
analizar con amplitud cada tema:
Histórico inicio para el disco con "Detroit Rock City", uno de los
temas más laureados en la amplia carrera de estos dinosaurios de la música. El
sonido del motor de un coche arrancando y circulando mientras, en la radio,
suenan los propios Kiss con "Rock and Roll All Nite" sirven de
antesala para el inicio del machacón riff que distingue a este primer tema. Sin
ser 4 virtuosos con sus respectivos instrumentos, hay que alabar la labor de
todos ellos en este tema, realizando una composición maravillosa. Gene realiza,
creo yo, la mejor línea de bajo de toda
su vida, con unas rápidas variaciones en los versos. ¿Y qué decir de los solos?
Podremos disfrutar de unas inspiradísimas guitarras gemelas que harán las
delicias de todo amante de las 6 cuerdas. Un tema muy querido dentro del
Hard-Rock que se conecta rápidamente con la festiva "King Of The
Night", donde la banda nos conquista fácilmente con su buen rollito y su
potente Rock and Roll. Un corte sencillo, sin grandes variaciones, pero
suficiente para convencernos y escucharla un buen puñado de veces.

Tras escuchar este
misil, es muy normal que sientas gran extrañeza al escuchar a Simmons cantar en
una tesitura más angelical la agradable "Great Expectations", un corte que, sin llegar a ser calificada
como balada, sí que es muy suave para lo que el cuarteto acostumbraba en
aquellos tiempos. Buen tema, sin más. El estribillo flojea mucho y la
instrumentación carece de garra, o de emotividad, si el objetivo es que sea una
balada. Rescato el buen papel del coro de niños de Boston.
Un poquito más de
rebeldía se escucha en "Flaming
Youth", que sin llegar a convertirse en tu favorita del disco, sí que
suele resultar agradable su escucha. El estribillo podría cojear un poquito, ya
que no me pega tanto con el buen Riff principal. Rescato el más que positivo
solo de guitarra, que no es de Ace. Dick Wagner, quien por aquellos tiempos
tocaba para Alice Cooper, tuvo que encargarse de esa pista de guitarra de
Frehley, pese a haber sido este uno de los co-escritores. Lo curioso es que en
los créditos del álbum, Wagner no aparece en ningún lugar, y eso que no será
esta su única aparición en el disco. El solo de este invitado aporta un poco
más de crudeza al tema, aunque después de este el sonido vuelve a suavizarse un
poco. Me parece un tema de esos que se consideran "del montón".
Lo mismo me ocurre con
"Sweet Pain". Buena
canción en la que Frehley no toca la guitarra ya que Dick Wagner vuelve a
suplirlo ya que este se negaba a interrumpir una importante partida de cartas
(¡hay que verlo para creerlo!). Este "dulce dolor" es un buen tema
donde la voz de Gene vuelve a aparecer, pero no pasa de ser eso. Una buena
canción sin más. Composición donde todo es escuchable, pero no termina de enganchar al oyente como sí lo
hace un "Strutter" o un "Detroit Rock City" o el clásico
que se nos viene encima...
..."Shout It Out Loud" viene a nuestro rescate regalándonos
la vena más rockera y atractiva de la banda. Un tema que contiene el ADN de
estas leyendas en esos estribillos tan pegadizos como coreables. No sé cuántas
veces puedo haber escuchado/cantado este himno. Obviamente, dado al éxito que
tuvo, la banda la convirtió en una inamovible de sus presentaciones en
vivo. Todos y cada uno de los músicos
cuajan una actuación memorable. ¡¡¡Me encanta!!!
Es hora de otro
capitulazo dentro de esta obra. Poco más se puede decir de "Beth". La banda no quería
incluirla en el disco, pero Bill Aucoin, mánager de la banda, insistió para que
entrase en él y la banda terminó cediendo. Fue la cara B del single de
"Detroit Rock City". Bueno...o al menos durante un mes, ya que fue
tal el éxito que tuvo en la radio este tema que terminó convirtiéndose en la cara
A, relegando a "Detroit Rock City" a la cara B. En pocas palabras,
"Beth" es una de las baladas más tiernas y lacrimógenas jamás
paridas. Kiss nos muestra su faceta más elegante, con una sublime
interpretación de Sir Peter Criss, quien canta a las mil maravillas una letra que
él mismo escribió antes de entrar en Kiss, en la que se muestran los
sentimientos que su mujer, Lydia Di Leonardo, sentía cuando su marido salía de
gira. La orquestación del tema terminan
consagrando esta preciosidad de corte como uno de los más grandes de la carrera
de Kiss y, por supuesto, del disco. La guitarra acústica vuelve a ser tocada
por Dick Wagner.
“Do you love me?”
retoma la versión más rockera y divertida de la banda. Una canción que, sin
llegar a convertirse en un himno eterno del Rock, sigue manteniendo la esencia
de la banda, lo que se agradece. Muy buen estribillo y solo de guitarras
gemelas.
Finalmente, nos
encontramos con un cierre algo extraño titulado "Rock and Roll Party". No
te dejes engañar por el título, ya que no es un tema en sí. Es una
composición de poco más de un minuto donde se mezclan el coro de niños de Brooklyn y la voz de Paul
Stanley. No soy muy fan de rellenar un disco con estas cosas, ya que me gusta
que se cierren con algo de marcha, pero no deja de ser algo interesante.
Conclusión:
"Destroyer" es un muy buen disco, pero tiene un par de temas de
relleno que no lo convierten en una obra maestra como sí lo fueron sus
predecesores "Kiss" o "Dressed To Kill". Sin embargo, pese
al aparente descenso del nivel de algunas composiciones composiciones, podremos
disfrutar de auténticos himnos de la banda y del Rock como "Beth",
"Shout It Out Loud", "Detroit Rock City" o "God Of
Thunder"...¿qué más se puede
pedir?
Nota: 9
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