Cuarenta años después de echar a andar, Prong sigue demostrando que su sonido no necesita demasiadas explicaciones. La combinación de agresividad, precisión rítmica, riffs contundentes y una sensibilidad melódica que siempre ha convivido con su personalidad más áspera, la cual continúa siendo una marca de identidad difícil de confundir. Tommy Victor ha conseguido mantener viva esa personalidad a través de distintas etapas, cambios de formación y tendencias musicales, sin renunciar a una fórmula que ha dejado una huella mucho más profunda de lo que a veces se le reconoce. Basta recordar la influencia de discos como “Beg To Differ” (1990) o “Cleansing” (1994) para entender el papel que Prong desempeñó en la evolución del metal alternativo y el groove metal.
Tras un
“State Of Emergency” (2023) especialmente centrado en los ritmos densos y el
músculo del groove, el nuevo álbum homónimo recupera una mayor diversidad de
registros. Victor, acompañado ahora por Christopher Dean al bajo y Tyler Joseph
a la batería, vuelve a transitar con naturalidad por los diferentes territorios
que han definido la discografía del grupo. El resultado no supone una ruptura
con lo anterior (¡ni mucho menos!), pero sí una escucha más dinámica, en la que
el thrash, el hardcore, el crossover y las texturas alternativas e industriales
encuentran su espacio sin que ninguna de esas vertientes parezca forzada. El
propio Tommy, a quien pudimos entrevistar varias semanas antes del lanzamiento
del disco, reconoce que su bagaje musical procede tanto del punk, el post-punk
y el rock alternativo como del metal, con referentes tan diversos como Black
Sabbath, Deep Purple, Bad Brains, Discharge o Celtic Frost. Una amalgama de
influencias que ayuda a entender la personalidad de un disco que mira hacia
distintas épocas de la banda sin quedarse anclado en ninguna.
En el apartado sonoro, el trabajo de Andy
Sneap merece una mención especial. Tommy Victor reconocía que el productor tuvo
bastante libertad a la hora de decidir cómo tratar las voces y que una de sus
primeras propuestas fue eliminar buena parte de las capas que se habían grabado
inicialmente para dejar una interpretación mucho más desnuda. Una decisión que
sorprendió al propio músico, pero que terminó reforzando la personalidad del
álbum. «Este disco es menos bonito y tiene más agresividad», resumía. Y esa
crudeza se percibe tanto en las guitarras como en una voz que conserva una
intensidad admirable, sin renunciar a los matices melódicos que enriquecen
varias composiciones.
“The
Banner” abre el álbum con una descarga inmediata de energía que parece dar
continuidad a lo escuchado a lo largo de su predecesor. Su combinación de
velocidad, contundencia y sentido del ritmo resume buena parte de las virtudes
de Prong, aunque es ese estribillo melódico el que termina de darle
personalidad y evita que se quede en un simple ejercicio de fuerza.
Curiosamente, la canción surgió casi por accidente y en muy poco tiempo. Victor
nos explicó que Tyler Joseph y él construyeron juntos el tema y que fue
precisamente el batería quien aportó el estribillo que terminó convenciéndole.
Esa espontaneidad parece haber jugado a favor de una composición que funciona
tanto por su impacto inicial como por su capacidad para quedarse en la memoria.
Sin tiempo
para coger aire “New Commission” muerde con una urgencia casi asfixiante. Las
guitarras y la batería avanzan sin piedad mientras la voz de Victor escupe cada
frase con una agresividad que conecta directamente con las raíces hardcore del
grupo. Su efectividad también tiene que ver con la concisión, un elemento
fundamental a la hora de componer nuevas canciones. «A veces las canciones
duran demasiado. Hay que condensar», explicaba Tommy, una filosofía que encaja
perfectamente con un tema que no necesita más de lo imprescindible para
transmitir toda su intensidad. Buena canción.
“The
Uprising” mantiene el empuje, aunque introduce una vertiente más cercana al
metal industrial y a los sonidos que marcaron la gloriosa etapa de “Cleansing”.
Sus juegos entre guitarra y voz, junto con una estructura que alterna tensión y
descarga, permiten que el tema respire sin perder contundencia. Es uno de esos
cortes en los que se aprecia cómo Prong ha sabido incorporar elementos de
distintas épocas sin que el resultado parezca una suma de referencias
empastadas a la fuerza.
Con
“Uncertain Truth” llega uno de los cambios de registro más interesantes del
álbum. Su atmósfera opresiva y su carácter más melódico contrastan con la
agresividad de los cortes anteriores, mientras Victor adopta una interpretación
vocal más contenida que termina acentuando la inquietud dramática de la
composición. El propio músico nos confesó que la canción procedía de una
carpeta de ideas que inicialmente no había pensado utilizar para Prong y que
terminó incorporándose al álbum en una fase bastante tardía. Quizá por eso
tiene una personalidad algo diferente, pero su presencia contribuye a enriquecer
el conjunto y demuestra que la banda no necesita mantener permanentemente el
acelerador pisado para resultar convincente. Quizá los amantes del Prong más
clásico no comulguen demasiado con este corte.
“Fear The
Sun” recupera la distorsión sucia y los riffs macizos que tanto nos gustan, con
una interpretación vocal de marcado acento punk que dota al número de un tono
áspero y directo. No es casualidad que el propio Tommy considere que esa
vertiente más punkarra suele quedar injustamente eclipsada cuando se habla de
la trayectoria de Prong. Y es que aquí vuelve a ocupar un lugar protagonista y
ayuda a explicar por qué su sonido siempre ha resultado tan difícil de
encasillar.
El metal
alternativo tiñe una menos sorprendente “Commonsense Resolution”. Su estructura
y sus cambios de ritmo conectan con esa particular manera de combinar melodía,
contundencia y una cierta tensión callejera que, si bien suena a Prong, se
siente algo menos interesante que otros números del LP.
Frente a
este último corte, “Doomed World” apuesta por una atmósfera más oscura y densa,
en la que el peso de los riffs y la sensación de amenaza adquieren tanta
importancia como la propia velocidad. Su título podría llevar a pensar en una
visión apocalíptica del presente, pero Tommy matiza que la letra tiene un
carácter mucho más personal, invitando al oyente a reflexionar sobre la manera
en que cada uno afronta la realidad que le rodea. «A veces tienes que aceptar
las cosas como son, y eso no significa resignarse», explicaba. Una lectura que
encaja con el tono del tema. Número que crece con las escuchas.
Reconozco
que adoro la faceta visceral de este grupo. “Proportionate Response” tiene
todas las papeletas para ser el mejor corte de todo el LP. Tras unos primeros
minutos llenos de velocidad, aparece ese riff especialmente crudo que modifica
por completo la sensación de la canción y le aporta una nueva dimensión. Le
pregunté a Tommy si alguna vez un riff le había obligado a replantearse la
dirección de un tema que ya parecía terminado, y reconoció que estuvo a punto
de eliminar precisamente ese pasaje, aunque finalmente decidió conservarlo por
puro instinto. Una decisión acertada, porque es uno de esos detalles que
terminan marcando la diferencia.
“Transgression”
incorpora matices más cercanos al metal alternativo e industrial, aunque se
siente algo insípida. Menos mal que el nivel vuelve a subir de forma
proporcional con la intensidad en “Simulated
Drowning”, un número de sabor clásico que no sería extraño que suene en futuras
giras del grupo.
El cierre
llega con “Our Continuance”, una elección especialmente acertada por su
carácter más sombrío y dramático. En lugar de despedirse con otra descarga de
velocidad, Prong apuesta por una composición de mayor densidad, en la que la
interpretación más teatral de Victor y los arreglos de guitarra construyen una
atmósfera inquietante. La canción fue concebida desde el principio como el
último tema del álbum, tanto por su estructura como por su contenido lírico. Su
título plantea una incógnita sobre la capacidad de seguir adelante pese a las
adversidades. Ya sea por salirse un poco del estilo o por sus tintes
dramáticos, confieso que esta es otra de mis preferidas del LP
CONCLUSIÓN
“Prong” es
un trabajo especialmente disfrutable porque recupera distintas piezas de un
lenguaje que la banda lleva décadas perfeccionando. Puede que no suponga una
transformación radical y que haya momentos algo más prescindibles, pero sí
ofrece una mayor variedad y una conexión más evidente con las diferentes etapas
de su trayectoria. El grupo vuelve a mirar hacia sus raíces punk y thrash,
recupera el peso del groove y reivindica su aportación al metal alternativo sin
caer en la nostalgia complaciente. Si Prong hace lo que mejor sabe, es difícil
que decepcionen.

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