Toda gran leyenda tiene su inicio. Aquí vamos a hablar del nacimiento de un mito por el que profeso un respeto muy especial, al igual que la mayor parte de vosotros. Hablo de RONNIE JAMES DIO.
El 10 de julio de 1942 llegó al mundo este icono bajo el nombre de Ronald James Padavona, interesándose desde muy pequeño por los grandes cantantes de Blues que ha dado Estados Unidos, así como por los Beatles. Con solo 14 años, y sin recibir clase de canto alguna, ya estaba ofreciendo sus primeros bolos junto a Red Caps y Ronnie And The Prophets (hay algunas grabaciones por la red) donde, además de cantar, el joven Ronnie tocaba el bajo y la trompeta. Fue casi a finales de los sesenta cuando funda The Elves junto a David Fenstein, Mickey Lee Soule y Gary Driscoll. El nombre del grupo surgió por el simple hecho de que todos los miembros poseían una estatura más bien baja, siendo Ronnie, con su 1,63 de estatura, el más alto de todos. Pronto el grupo evolucionaría Elf y, como podréis comprobar, no tardarían demasiado en lanzar un primer LP de título homónimo que les haría un pequeño hueco dentro de la escena americana que, eso sí, fue suficiente para que los músicos terminaran enamorando a un guitarrista muy peculiar para iniciar un proyecto más serio y que les catapultaría al estrellato (especialmente a Dio).
Tras una portada curiosa (no puedo decir que sea bonita, pero tampoco que sea fea), se esconde un LP de ocho canciones excelentemente producidas que convencen y enganchan a cualquiera que decida darles una oportunidad. Llama la atención el hecho de que en este álbum, que es pieza de coleccionista para muchos, Dio firma con su nombre original (Ronald James Padavona) a modo de homenajear a sus padres. Si no has escuchado nunca esta pequeña joyita, ahora tienes una oportunidad de oro.
Durante la década de los sesenta, su música evolucionó del rock and roll cincuentero a un sonido con más influencias de Los Beatles como Blue Jagger (banda que realizó con sus amigos de juventud), pero siempre con un toque Rythm & Blues. Hacia finales de los sesenta, su banda se convierte en The Elves, nombre que pronto mutaría a simplemente Elf. No es difícil entender por qué: Ronnie era el más alto del grupo, y él medía 1,63 metros de estatura.

No obstante, para servidor el tema más destacado del disco es la monstruosa “Never More”, que parece la BSO de un musical de primera categoría. Tras unos primeros compases más baladísticos donde Dio exhibe todo su potencial como cantante con facilidad para emocionar (esto sí que lo seguiría haciendo en el futuro), la canción comienza a crecer en intensidad y a cambiar constantemente hasta amoldarse a una pieza de Hard-Rock setentera (muy Deep Purple) con algún deje funky en la guitarra de Feinstein.
Me gusta mucho “Dixie Lee Junction” por el acercamiento de la voz de Dio al tan atípico Pop-Rock melódico que no desarrolló demasiado durante su canción. En esta canción hay mucho de Scorpions, de Zeppelin (ese solo podría haber sido firmado por Jimmy Page sin problema), de los Electric Light Orchestra o Aerosmith. Una incursión ganadora en la que, además de a Dio, me gustaría destacar al teclista Mickey Lee Soule por su gran labor a lo largo de todo el disco.
El disco termina bastante bien de la mano de la distorsionada “Gambler, Gambler” en la que la guitarra y, por supuesto, nuestro maestro de ceremonias destacan por encima del resto. Sin duda es la canción más “heavy” (dentro de unos parámetros) del disco, aunque en su estribillo siempre me termine haciendo pensar en la Creedence Clearwater Revival (cosas mías supongo).

Eterno Ronnie lml
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