Ir al contenido principal

Black Label Society - Engines Of Demolition (2026)

Calificación:*****(9)

Hablar de Black Label Society es, en buena medida, hablar de coherencia, identidad y resistencia dentro del heavy metal contemporáneo. Desde su nacimiento a finales de los noventa, el proyecto liderado por Zakk Wylde ha trazado una trayectoria que, sin grandes virajes estilísticos, se ha mantenido sorprendentemente firme y reconocible. Y eso, en un género donde muchas bandas veteranas acaban diluyéndose entre intentos fallidos de modernización o reiteraciones vacías, posee un valor incalculable.

Desde aquel debut crudo y casi místico que fue “Sonic Brew” (1998), pasando por obras esenciales como “Stronger Than Death” (2000), “1919 Eternal” (2002) o “Mafia” (2005), hasta llegar a trabajos más recientes como “Doom Crew Inc.” (2021), Black Label Society ha ido puliendo una fórmula muy definida: riffs pesados de raíz sabbathiana, un groove profundamente enraizado en el blues, solos cargados de emoción y una capacidad poco común para alternar entre la violencia sonora y la introspección. Puede que algunos críticos hayan señalado la escasa evolución como un punto débil, pero lo cierto es que esa solidez casi inquebrantable es precisamente lo que ha terminado por convertir a la banda en toda una institución.

Porque si algo ha demostrado Wylde a lo largo de más de dos décadas es que no necesita reinventarse constantemente para seguir siendo relevante. Su estilo —con esas inconfundibles pinch harmonics, su vibrato exagerado y su particular manera de frasear— resulta tan reconocible como el de cualquier gran guitarrista del género. Y, lo que es aún más importante, siempre está al servicio de la canción, evitando caer en el virtuosismo vacío.

Sin embargo, “Engines of Demolition” llega en un momento especialmente significativo. No solo se trata del primer álbum en cinco años tras una extensa etapa girando con Pantera en su reunión, sino que también está inevitablemente marcado por la pérdida de Ozzy Osbourne, figura clave en la vida y carrera de Wylde. Más que un colaborador, Ozzy fue mentor, compañero de escenario y amigo cercano, además de quien nos descubrió a Zakk al convertirlo en su guitarrista fijo en 1987. Su fallecimiento deja una huella emocional palpable que atraviesa el disco, especialmente en su tramo final, aportándole una dimensión más humana y vulnerable.

Este contexto añade una capa extra de profundidad a un álbum que, en lo musical, se mantiene fiel a las señas de identidad de Black Label Society. Aquí no hay reinvenciones radicales ni experimentos rupturistas: lo que encontramos es una banda segura de sí misma, plenamente consciente de su lugar en la historia del metal y que, lejos de acomodarse, refuerza su legado con determinación y honestidad.

Así, “Engines of Demolition” no solo funciona como una nueva entrega dentro de una discografía sólida, sino también como una especie de declaración vital: la de un músico que ha atravesado décadas de excesos, pérdidas y redención, y que continúa encontrando en la música una vía para canalizar tanto la furia como el duelo.

No se me ocurre una forma más épica de abrir un álbum que con “Name In Blood”, un tema que eriza la piel desde que su riff principal irrumpe con fuerza tras unos primeros segundos atmosféricos. Estamos ante un cañonazo denso, con un groove aplastante, que desemboca en un estribillo monumental y en un posterior duelo de solos entre Wylde y Dario Lorina. ¿Alguien se atreve a no darle una oportunidad a un disco que arranca con semejante nivel?

El salvajismo inicial tiene continuidad en un segundo plato de alto voltaje como “Gatherer Of Souls”, un corte marcado por un riff principal que remite claramente a la influencia de Black Sabbath. Un tema pesado y martilleante, con un estribillo pegadizo y un ligero frenazo progresivo previo a otro solo memorable. Escucharlo es inevitablemente pensar en clasicazos contemporáneos de Ozzy como “I Don’t Wanna Stop”, donde la magia de Wylde estuvo más que presente.

Seguimos el viaje con “The Hand of Tomorrow’s Grave”, uno de los momentos más densos del álbum y que, tras varias escuchas, ha terminado convirtiéndose en uno de mis favoritos del LP. A lo largo de sus más de cuatro minutos, el cuarteto combina elementos doom con su característico groove para construir un corte vibrante. Una vez más, toca quitarse el sombrero ante el despliegue de solos de Wylde, quien vuelve a unir fuerzas con Dario para firmar también algunos punteos gemelos.

Llega el momento de bajar las revoluciones con una bellísima balada muy fiel al estilo de Wylde: “Better Days & Wiser Times”. Y es que cuando el barbudo deja aflorar su espíritu country, siempre logra emocionar. Sin poseer una voz especialmente poderosa, Zakk transmite una vulnerabilidad genuina en este tipo de piezas, desnudando su alma sin caer en excesos. Aquí brilla con un corte que evoca a su “Lost Prayer”, con un solo cargado de sentimiento y una letra que se percibe profundamente autobiográfica.

 

“Le di la espalda a los vientos fríos

Por el calor del cielo del desierto

Las heridas acumuladas que llevo conmigo

Me recuerdan lo que ya no quiero ver

Dejé atrás mis traiciones

Por días mejores y tiempos más sabios”

 

Nivel altísimo también el de “Broken and Blind”, uno de los adelantos del álbum, que atrapa desde sus primeros golpes de batería con pinceladas de cowbell. La guitarra de Wylde vuelve a inyectar riffs pesados mientras el propio Zakk se deja la garganta con una interpretación vocal especialmente intensa. Un tema completísimo.

También tuvimos la suerte de recibir “The Gallows” como single promocional. De hecho, fue el primer adelanto de “Engines Of Demolition” y logró captar la atención desde el primer momento con su estructura opresiva, donde las guitarras generan una sensación constante de amenaza. Destaca especialmente el interludio instrumental tras el segundo estribillo, con nuevos golpes de cowbell a cargo de Jeff Fabb.

Alcanzamos el ecuador del viaje con “Above & Below”, un tema donde el grupo juega con la dualidad entre luz y oscuridad, alternando riffs macizos con pasajes más melódicos como ese estribillo casi celestial. La guinda la pone Zakk con un solo que tiene muchas papeletas para convertirse en el más impresionante de todo el LP.

Regresamos a la vertiente más íntima con “Back To Me”, una pieza acústica sencilla pero profundamente sentida, en la que Zakk vuelve a desgarrarse emocionalmente mientras deja fluir la emoción con naturalidad, hablando sobre la necesidad de permanecer junto a su compañera de vida.

 

“Dondequiera que vayas

Dondequiera que estés

Prométeme que me encontrarás

Que encontrarás el camino de regreso a mí

Este vacío que recorre estos campos áridos

Una sonrisa agradecida entre las huellas de mis lágrimas”

 

Inspirado en el célebre villano de Mad Max 2, “Lord Humungus” es puro músculo rockero, un corte 100% Black Label Society que recuerda ligeramente a su salvaje “Concrete Jungle” y que resulta ideal para escuchar al volante a toda velocidad. Otro single que dejó boquiabiertos gracias a su ritmo contundente, un desarrollo cargado de veneno y, por supuesto, un solo excelente con un extra de efectos de pedal.

Quizá “Pedal to the Floor” y “Broken Pieces” sean los temas que más fríos me han dejado del conjunto. Y no es que el rock directo del primero o las melodías distorsionadas del segundo resulten desagradables, pero sí se perciben algo más limitados o planos en comparación con el resto del álbum. Cumplen, pero no alcanzan el nivel de los momentos más inspirados.

Menos mal que el riff demencial de “The Stranger” nos devuelve de golpe a la senda ganadora. Un tema sólido, con aroma a heavy metal tradicional, que sin grandes sorpresas logra convencer gracias a su propuesta honesta.

Y llegamos al esperado cierre. Si en 2005 Zakk nos regaló “In This River” como homenaje a Dimebag Darrell, ahora es el turno de “Ozzy’s Song”, la serena pero devastadora balada con la que rinde tributo a su eterno maestro, Mr. Ozzy Osbourne. Sobre una instrumentación liderada por piano y guitarra acústica, Wylde canta con una tristeza sincera y contenida sobre la pérdida de su amigo y mentor, a quien promete seguir honrando (“The skies may cry But I'll be holding on”), al tiempo que recuerda al oyente la importancia de vivir intensamente (“Enjoy the ride before it’s gone. Enjoy the ride it doesn't last for long”). Y, antes de que todo termine, se marca un último solo eléctrico cargado de rabia y técnica que, sin duda, habría recibido la aprobación del propio Ozzy. Sencillamente, hay que quitarse el sombrero.

CONCLUSIÓN

“Engines of Demolition” no busca reinventar a Black Label Society, y probablemente tampoco lo necesita para consolidarse como uno de los trabajos más destacados del cuarteto en los últimos años. A lo largo de sus 13 canciones, con un nivel bastante homogéneo, el álbum ofrece exactamente lo que uno espera, pero ejecutado con una inspiración especialmente notable.

Zakk y los suyos han logrado dar forma a un disco que crece con cada escucha y que, con el paso del tiempo, tiene muchas opciones de situarse entre sus obras más logradas. Tiempo al tiempo.

Comentarios

Te recomendamos leer...

Rush - Fly By Night (1975)

Calificación: **** * (9) Hay discos que funcionan como carta de presentación, otros como consagración… y luego están aquellos que marcan un auténtico punto de inflexión. “Fly by Night” (1975) pertenece, sin duda, a esta última categoría. No es únicamente el segundo álbum de Rush: es el verdadero nacimiento de la banda que el mundo acabaría admirando. Tras un debut en 1974 claramente influenciado por el hard rock de Led Zeppelin, Rush seguía siendo un grupo en plena búsqueda de identidad. Había potencia, técnica a raudales y una actitud arrolladora, pero su dirección sonora aún no terminaba de definirse. Todo cambiaría con la llegada de Neil Peart, un prometedor batería que, tras haber tocado durante un par de años con una banda local llamada J.R. Flood, decidió dar el salto y presentarse a las audiciones que Rush organizaba para sustituir a John Rutsey, cuya diabetes había impedido su continuidad. Es fácil imaginar la expresión de asombro en los rostros de Geddy Lee y Alex Lifeson...

Exodus - Goliath (2026)

Calificación: *** * *(7,5) Hablar de Exodus es remitirse directamente a los cimientos del thrash metal. Formados en la Bay Area a finales de los 70, fueron una pieza clave dentro de ese movimiento que cambiaría para siempre la historia del metal junto a nombres como Metallica, Slayer o Anthrax. Su debut, el mismísimo “Bonded by Blood” (ya va siendo hora de traerlo al blog, ¿no?), no solo es un clásico incuestionable, sino también uno de los discos fundacionales del género que, cuarenta años después, continúa sonando tan vigente y demoledor como el primer día. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Exodus jamás ha sido una banda acomodada. Su trayectoria ha estado marcada por constantes cambios de formación, idas y venidas —especialmente en la voz— y una lucha permanente por mantenerse relevantes sin renunciar a su identidad. En ese escenario, el regreso de Rob Dukes, quien ya formó parte del grupo entre 2005 y 2014, vuelve a colocar a la banda en una posición interesante: no ...

The Black Crowes - A Pound Of Feathers (2026)

Calificación: **** *(8,5) Para algunos oyentes, The Black Crowes son simplemente una de las grandes bandas de rock estadounidense surgidas a finales de los años ochenta. Para otros —entre los que me incluyo sin ningún tipo de pudor— representan mucho más: un grupo imprescindible que, pese a las tendencias dominantes cuando aparecieron sus primeros álbumes, en plena explosión del Grunge dentro y fuera del continente americano, se consolidó como una de las formaciones que defendieron a capa y espada el rock en su vertiente más clásica. Y es que los hermanos Chris Robinson y Rich Robinson han firmado una de las discografías más sólidas del rock moderno, capaz de mirar de frente a los gigantes del pasado mientras levantaba una identidad propia y reconocible. Personalmente, siempre he sentido una debilidad especial por el grupo. Los considero una de mis bandas predilectas y puedo presumir de tener todos sus LPs. Lo cierto es que, aunque sus primeros trabajos —especialmente Shake Your Mon...

Barón Rojo - Volumen Brutal (1982)

Calificación: Amigo lector, antes de comenzar a hablar de este trabajo como suelo hacer, creo que es necesario avisarte que en los siguientes párrafos vas a poder adentrarte en uno de los discos más grandes en la historia del Rock Nacional, si es que no es el mejor. Barón Rojo será recordada siempre como una de las primeras bandas de Heavy Metal que existieron en nuestro país junto a Obús, Leño o Coz, entre otros. Precisamente, los hermanos De Castro, guitarristas del Barón, habían comenzado tocando en Coz. Junto a ellos, dos compañeros de viaje que todo músico querría tener, el "uruguasho" Hermes Calabria en la batería, grandísimo músico, y don José Luis Campuzano, mejor conocido como "Sherpa", del que siempre me he considerado un gran admirador por su forma de cantar, componer y de tocar su legendario Rickenbacker. En 1980 el Barón comenzó a volar hacia el estrellato. Un año más tarde debutaban con "Larga Vida al Rock and Roll", otro disco que ...

Iron Maiden - Senjutsu (2021)

Calificación: **** (9) Realmente me parece increíble y emocionante el hecho de poder estar hablándote largo y tendido, querid@ lector/a, de un nuevo disco de Iron Maiden. Y aunque sé que muchos podéis imaginaros el porqué, os lo resumiré de la siguiente manera: ¿a quién no le emociona hablar de la banda más grande de la historia del Heavy Metal?   Está claro que no todos los seguidores supieron aceptar a Maiden tras el “Seventh Son Of A Seventh Son” (motivos que no entiendo, pero habrá que respetarlos) con esa típica muletilla de “yo les perdí la pista desde el SSOASS”. Está claro que hubo un bajón compositivo en la última etapa de Dickinson, especialmente notorio en “No Prayer For TheDying”, pero no creo que “Fear Of The Dark” baje del notable alto. Si ya entramos en la era de Blaze…sencillamente os digo que pocos discos han recibido un trato tan injusto como el “X-Factor” (1995), trabajo oscuro y rompedor que sentó las bases de los Maiden del nuevo milenio. Volvería Bruce a...

Slipknot - Slipknot (1999)

Calificación: ***** Toda gran banda tiene un interesante origen…y el de Slipknot no iba a ser excepción. Con motivo del 20 aniversario de su primer álbum he querido rendir un sentido homenaje a una de las bandas más carismáticas y destacadas de los últimos tiempos. Aunque ya en 1997 el grupo había publicado una demo titulada “Mate. Feed. Kill. Repeat” con el cantante Anders Colsefini, de la cual se extrajeron varias canciones para futuros lanzamientos del grupo, fue con la obra de título homónima, lanzada a finales de junio de 1999, cuando los de Iowa comenzaba su auténtica andadura por el universo del Metal. Poco después del lanzamiento de la mencionada demo, un joven chaval con ganas de comerse el mundo llamado Corey Taylor se convirtió en el nuevo cantante del grupo. Aunque la intención original del grupo era la de lanzar una segunda maqueta, los planes cambiaron cuando las grandes discográficas comenzaron a interesarse por hacerse con sus derechos. Fue Roadrunner el s...

Iron Maiden - The Number Of The Beast (1982)

Calificación: ***** 22 de marzo de 1982...se publica uno de los discos más importantes en la historia del Heavy Metal, y que supondría el primer número 1 de Iron Maiden en las listas británicas. Su título, "The Number of the Beast" (casi nada...). Los antecedentes de este álbum se remontan a la primera época de la banda, cuando Paul Di` anno era la voz de "la doncella". Con ellos grabó dos discazos como "Iron Maiden" y "Killers", con los que la banda comenzó a hacerse un hueco en el panorama musical de la NWOBHM, junto a bandas como Saxon, Motörhead UFO, entre otros muchos. Sin embargo, los excesos de Paul, los cuales le trajeron algún que otro conflicto, produjeron su expulsión de la banda, la cual comenzaría a buscar a un cantante de inmediato. El elegido fue, ni más ni menos, que Bruce Dickinson, el cual provenía de otra afamada banda de la época, Samson, con los que había terminado de mala manera. En su audición, la cual se conserv...

Lamb Of God - Into Oblivion (2026)

Calificación: **** * (9) Muy pocas bandas dentro del metal moderno han conseguido mantener una reputación de consistencia y fiabilidad como la que ostenta Lamb of God. Desde que irrumpieran en la escena a comienzos de los 2000 con una mezcla explosiva de groove metal, thrash y actitud hardcore, el quinteto de Richmond se ha consolidado como uno de los pilares del metal estadounidense contemporáneo. Discos como “Ashes of the Wake”  (2004), “Sacrament”  (2006) o “Wrath” (2009) establecieron un estándar que muchas bandas posteriores intentarían imitar: riffs incisivos, precisión rítmica quirúrgica y la voz inconfundible de Randy Blythe escupiendo veneno con una mezcla de rabia política y nihilismo social. A lo largo de más de dos décadas, Lamb of God ha demostrado algo que muy pocos grupos logran: evolucionar sin traicionar su esencia. Incluso cuando algunos de sus discos más recientes —como “Lamb of God” (2020) o “Omens”  (2022)— mostraban una faceta más pulida y accesi...

Rammstein - Zeit (2022)

Calificación: **** * (9) La maquinaria alemana sigue dando sus frutos. Lo nuevo de Rammstein suena por momentos como un logrado y sorprendente retorno a sus primeros esfuerzos discográficos, aunque tampoco renuncia a incluir elementos más contemporáneos, convirtiéndola así en una de sus obras más ambiciosas y variopintas.  En sus casi tres décadas de trayectoria, Rammstein ha logrado hacer algo de lo que no todas las grandes bandas de Rock y Metal pueden presumir: no dejar a nadie indiferente. No todo el mundo ha sido receptivo con el estilo musical de una de las bandas precursoras del Industrial Metal, así como por sus letras y videoclips, los cuales casi siempre suelen tratar temas que despiertan polémica (no olvidemos el más reciente revuelo despertado por el videoclip de “Deutschland” en el que, durante algunas escenas, aparecían vestido de judíos cerca de ser ahorcados para luego alzarse y ejecutar a las tropas Nazis). Podría decirse, si me lo permiten, que estamos habla...

Pantera - Far Beyond Driven (1994)

Calificación: **** * (8,5) Coincidiendo con su trigésimo aniversario me apetece reseñar el mismísimo "Far Beyond Driven", la séptima obra de estudio de Pantera y, como muchos sabrán, uno de sus LPs más oscuros y agresivos. Desde principios de la década de los 90 la banda se había consagrado como un fenómeno de masas gracias al éxito mundial de “Cowboys From Hell” (1990), la obra por excelencia del Groove Metal, la cual les permitió llevar su poder sonoro a lo largo y ancho del globo terráqueo mientras las cifras de adeptos no dejaban de crecer. “Vulgar Display Of Power”, lanzado en 1992, aunque en líneas generales se considera como otro gran álbum del grupo, también hay que mencionar generó cierta controversia por su evolución sonora hacia terrenos más densos que el “Cowboys”, algo que no todos los seguidores del grupo supieron encajar. Sin embargo, si algo demostraron los Pantera desde sus inicios es que siempre se mantuvieron fieles a su propia libertad creativa (no hay ...