lunes, 12 de febrero de 2018

Joe Perry - Sweetzerland Manifesto (2018)

Calificación:

Con casi setenta años, nada parece poder detener al ya legendario Joe Perry, mejor conocido por todos por ser el guitarrista líder de Aerosmith, así como uno de los grandes maestros de las seis cuerdas. Su estilo a la forma de tocar, dotado de una técnica y una facilidad compositiva abrumadora, ha servido de influencia para otros nombres propios como el mismísimo Slash, con quien ha compartido en alguna ocasión escenario.

“Sweetzerland Manifesto” (Roman Records) es el sexto álbum lanzado por Perry a nivel solista (si sumáramos a estos los que ha lanzado con Aerosmith, así como los recopilatorios y los álbumes en vivo la cifra sería escalofriante). Para esta ocasión tan especial el artista ha contado con la colaboración de grandes amigos y compañeros de profesión como Robin Zander (Cheap Trick), David Johansen (New York Dolls), Terry Reid (destacado músico de sesión que ha trabajado junto a UFO, Don Henley, Reo Speedwagon, Cheap Trick o Mick Taylor, así como ser, sorprendentemente, el principal responsable de que Jimmy Page conociera a Robert Plant y le invitara a unirse a la que pronto se convertiría en una de las bandas más grandes de todos los tiempos), Zack Starkey (hijo de Ringo Starr y batería desde hace años de The Who), el famoso actor, y compañero de banda de Perry en los Hollywood Vampires, Johnny Depp, además de aparecer también en el álbum dos hijos del propio Joe (Tony y Roman Perry).

Este nuevo plástico fue grabado en Studio 1480 en Los Angeles y ha sido producido por el propio Perry junto a Bruce Witkin y, además, con Johnny Depp como productor ejecutivo. También hay que destacar la presencia del mismísimo Jack Douglas, productor de algunos de los álbumes más grandes en la carrera de Aerosmith como “Toys In The Attic”, “Rocks” o “Get Your Wings”, quien ha ayudado a Perry esta vez en la composición y producción de varias de las canciones que componen este trabajo.

La portada fue diseñada por Witkin y Tony Perry y en ella, como no podía ser de otra forma, podemos ver a Joe Perry en esencia, armado con su guitarra y con una de sus tantas poses chulescas que le han caracterizado en su, casi, medio siglo de carrera.

Teníamos muchas ganas de escuchar y reseñar este álbum y, como es una ocasión especial, hemos querido contar en el Blog para este análisis con nuestra amiga y compañera bloggera Alba, quien es una fanática hasta la médula de Aerosmith y de Joe Perry, y con quien ya coescribimos otras reseñas de “Los chicos malos de Boston”, como “Permanent Vacation”  o “Get A Grip”. No está bien decirlo pero, como fanáticos de Joe que somos puede que seamos algo más subjetivos de lo normal (disculpas por anticipado).

Sin más preámbulos, comenzamos a analizar “Sweetzerland Manifesto”:   

 Rumble In The Jungle (instrumental)

Alba: El disco empieza con un singular sonido que llama la atención. En esta ocasión le siguen unas voces acompañadas del ritmo de la batería y la guitarra. Es una canción muy singular que arranca con un solo distorsionado que parece transportarte a un mundo salvaje, tribal y algo caótico, cerrando como al inicio de la canción.

Diego: Perry apuesta firmemente por dar rienda suelta a sus ideas y nos da la bienvenida a su nuevo esfuerzo musical con “Rumble In The Jungle”, una pequeña pieza instrumental inspirada en la música tradicional africana, como puede percibirse en la percusión y en los cánticos que se suceden en el tema. La guitarra de Joe aparece en un segundo plano, punteando y construyendo la base sobre la que va creciendo el tema. Es una apuesta arriesgada y que puede tener muchos detractores (no es mi caso), pero siendo Perry su compositor, tampoco es extraño que aparezcan composiciones de este talante más progresivo.


I'll Do Happiness (con Terry Reid y Zack Starkey)

Alba: Una canción con un buen ritmo de la batería y un riff pegadizo que te hará mover tu cuerpo al estilo más blusero. He aquí una canción sencilla con un acompañamiento de un coro que da mayor vitalidad y fuerza a su melodía y a la voz rasgada del cantante.
Todos sus elementos unidos hacen de esta canción una buena escucha.

Diego: El sonido se “normaliza” con “I’ll Do Happiness”, que cuenta con Terry Reid (voz) y Zack Starkey (batería) como invitados de lujo. Buena demostración de Blues-Rock con un sabor más bien clásico en la que disfrutaremos del primer gran solo del bueno de Joe, que sigue estando en un estado de forma envidiable para su avanzada edad y la vida de excesos que ha llevado.



Aye, Aye, Aye (con Robin Zander)

Alba: En esta ocasión, la canción de “Aye, Aye, Aye” empieza con mucha fuerza y energía que se desborda en la voz del cantante y en la intensidad del acompañamiento de la melodía. Un buen inicio y un buen acabado. Otra canción que te hará querer cantar y gritar con todas tus ganas mientras te vuelves loco sumergido en la música que tiene un toque muy clásico en el blues junto al sonido del piano.

Diego: Probablemente esta sea una de mis preferidas. Joe acertó al contar en sus filas con el gran Robin Zander para cantar una de las canciones más movidas del LP. Rock en su tónica añeja, que cobra especial fuerza en el estribillo y en los momentos posteriores al mismo, y que cuenta con una serie de riffs espectaculares como el que aparece, por ejemplo, en el minuto 1:13 (¿es un guiño a Led Zeppelin?). El cantante de Cheap Trick hace una labor sobresaliente al micrófono, desgañitándose como acostumbra al respetable.


I Wanna Roll (con David Johansen)

Alba: Una voz grave que sigue una línea sencilla de melodía de fondo y un ritmo básico. Quizás esta canción pueda gustar más o menos dependiendo de los gustos musicales de cada uno. Es cierto que no es de las mejores canciones de este disco, ya que no hay muchos saltos y todo parece seguir una misma línea, por lo que puede que no se te acelere el corazón. Por el contrario, es una canción bastante calmada comparado con el “Aye, Aye, Aye” que escuchamos antes.

Diego: “I Wanna Roll” se me atraganta un poco más. Digamos que es una composición de tintes más melódicos a la que le falta algo más de magia para terminar de convencer. David Johansen hace una buena labor al micrófono, pero a esa instrumentación le falta algo de variedad y de factor sorpresa (un buen solo de Perry, que le sobra calidad para ello).   


Sick & Tired (con Terry Reid)

Alba: Comenzamos con un buen ritmo de la batería al que se le une un riff de la guitarra. Una buena música de acompañamiento que combina con la voz del cantante. Esta canción puede gustarte, aunque también sigue una línea muy parecida al estilo de “I Wanna Roll” con algún sonido de la guitarra que sobresale más y un solo típico que se asemeja a los solos escuchados en las otras canciones. A pesar de ello, es una buena canción

Diego: Me gusta algo más “Sick & Tired” en todos los aspectos (instrumental, vocal y lírico), recordándome en algunos instantes al sonido de los Deep Purple más modernos. Perry, ahora sí, se saca un solo de mucha envergadura que termina de construir un tema de agradable escucha.


Haberdasher Blues (con David Johansen)

Alba: Esa voz grave de “I Wanna Roll” la encontramos en esta canción también. Sin embargo, en esta ocasión, con la música de fondo y el sonido de la armónica, se integra más y le da un aire clásico que a todos nos gusta escuchar. Lo mejor para deleitar nuestros sentidos con el ritmo blusero más significativo acompañado del hermoso sonido del piano que le da ese toque mágico y la armónica que le da el sabor ácido y seco de un verdadero blues. Una canción que te llevará a pensar si alguna vez ya habías escuchado esta canción en algún rincón de tu cabeza. Perfecto para los amantes del blues de toda la vida.

Diego: Llamadme clásico y lo que queráis (hasta cierto punto lo soy), pero “Haberdasher Blues” es una de mis canciones predilectas de este disco y pienso que todo el amante del buen Blues-Rock no debería ignorarla, porque tanto Perry a la guitarra como David Johansen al micro cuajan un sublime corte que, desde la sencillez, se convierte en uno de los nombres propios del LP.



Spanish Sushi (Tony y Roman)

Alba: Una guitarra que suena con un acompañamiento algo diferente a las otras canciones. Una música algo mística que te lleva a un mundo oriental lleno de misterios. Quizás la música de acompañamiento con otro riff hubiese acentuado más el aire oriental. Sin embargo, este instrumental es muy singular en comparación con lo que contiene el disco. A su vez, es una canción armoniosa y lineal

Diego: Su título seguramente descoloque un poco, pero “Spanish Sushi” también merece ser escuchado con mucha atención. En este tema Joe se alía con sus hijos Tony y Roman para componer una composición completamente instrumental que combina Hard-Rock con numerosos arreglos atmosféricos que le dan, como ocurrió en la introducción, un tinte más progresivo.




Eve Of Destruction (con Johnny Depp a la batería)

Alba: Un gran ritmo de la guitarra con un acompañamiento con algún matiz ranchero y blusero, pero con algunos sonidos diferentes, bien integrados. La voz de Perry es buena, aunque en los agudos puedes sentir que falta algo. Es una canción con altibajos, por ello también es algo diferente a lo usual. Sin embargo, ello hace que combine bien con el significado de la letra de la canción.

Diego: En esta ocasión es el propio Joe Perry quien, además de empuñar la guitarra, toma las riendas del micrófono y versiona a Barry McGuire con una versión de “Eve Of Destruction”. Mr. Perry no pasará precisamente a la historia como cantante (como guitarrista estoy seguro de que sí), pero hace una labor bastante plausible y que, a mi parecer, rinde un soberbio tributo al músico de Oklahoma.


I'm Going Crazy (con David Johansen)

Alba: Siguiendo con la dinámica y el estilo del disco, esta canción refleja el sonido del blues acompañado de nuevo, con algunas intervenciones de la armónica y un órgano que suena de fondo. Estamos ante otra gran canción propia del blues. Aparte, el cantante en un momento dado tiene unas palabras a modo más de monólogo que acentúa el carácter del estilo de este single.

Diego: Sencilla pero muy pegadiza. “I’m Going Crazy” fusiona el Hard-Rock con algunas pizcas de Funk y Blues, resultando un corte de cuatro minutos que he de reconocer que me ha encantado desde el primer día que pude escucharla. Destacadísimo, una vez más, David Johansen a la hora de cantar, sacando su lado más bandido en los versos (a veces parece que se está dirigiendo directamente al oyente).  


Will Not Let Me Go (con la participación de Terry Reid)

Alba: Igual que la primera canción, “Rumble In The Jungle”, esta empieza con un sonido distorsionado, algo caótico que te envuelve en un aire algo oscuro dentro de lo que es el ritmo del blues. Una voz que no resalta por lo general, pero que capta muy bien los sentimientos de la letra y la música y los defiende muy bien en esta canción. Aquí encontraremos uno de los mejores solos del disco ya que transmite mucho más que en otras canciones. Una canción muy merecedora de los aires de grandeza que te hace sentir.

Diego: Nos despedimos del álbum con “Will Not Let Me Go”, canción poco cambiante que dispone de unos arreglos instrumentales que orientan el sonido hacia el Lejano Oriente. En algunos momentos me recuerda a “Taste Of India”, tema de Aerosmith incluido en “Nine Lives” y que curiosamente fue compuesta por el propio Joe. Si bien se extraña, quizás, alguna alteración en el transcurso de la canción, hay que destacar altamente el acertado solo de esta leyenda de la guitarra con el que nos transporta directamente hasta el final del disco.


CONCLUSIONES:

Alba: A nivel general es un buen disco, pero no es de los mejores de Joe Perry. Sin duda hay muchos otros que sobresalen y brillan mucho más que éste. Sin embargo, tiene ciertas canciones que pueden deleitar a los melómanos seguidores de este gran guitarrista y compositor. Por ello, recomendaría este disco solo a los verdaderos fans de Joe, dado que no es de los mejores álbumes y tal vez no podrá conseguir enganchar a las grandes masas de consumidores de este tipo de música con la misma facilidad que otros .

Diego: “Sweetzerland Manifesto” cumple sobradamente con las expectativas de lo que se puede esperar de un trabajo de Joe Perry en solitario. En sus 10 temas se percibe creatividad, trabajo y amor por la música, tres aspectos que son de agradecer. No obstante, sería exagerado afirmar que este es el mejor trabajo que el americano nos ha brindado en su carrera alejada de Aerosmith (ese lugar lo ocupa, para mí, su célebre “Let The Music Do The Talking”). Pasan los años y Perry sigue siendo capaz de sorprender.


¡Hemos decidido por acuerdo total que el disco es merecedor de un 7!







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