domingo, 11 de septiembre de 2016

King Crimson - In The Court of the Crimson King (1969)

Calificación:
En esta entrada analizamos un disco fundamental para entender la evolución que experimentó el Rock durante la década de los 60 rompiendo con los moldes tradicionales en favor de la experimentación y de buscar un sonido completamente diferente. Entre los diversos subgéneros que comenzaron a formarse, hoy nos interesa detenernos en la vertiente más psicodélica y progresiva.
Esta rama de la música se caracterizó por la fuerte presencia de géneros como el Jazz y la música clásica en el Rock. El sonido se cuida mucho más, derivando en composiciones, muchas veces, extensas, donde cada nota está colocada en un diverso momento por alguna razón. Pink Floyd, gracias a su líder Syd Barrett, dieron con la fórmula del éxito y se convirtieron en uno de los indiscutibles pioneros del nacimiento de este nuevo estilo. King Crimson pueden presumir de pertenecer a este glorioso grupo de bandas claves en la psicodelia y la experimentación. Por si quedaba alguna duda, en 1969 el conjunto editó un tal "In The Court of the Crimson King", su primer trabajo, que terminó de hacerles un huequito en la historia de la música.

Pocos aspectos negativos pueden decirse de este disco, a mí no se me ocurre ninguno. Cierto es que, si no eres un gran fan de este tipo de bandas, el disco puede llegar a convertirse en una tortura para ti, pero si tienes la suerte de amar este estilo y, en particular, a esta emblemática banda, este trabajo se convertirá en uno de tus preferidos.

 Ya solo la portada es una de las más conocidas del Rock. Esa asustadiza expresión dibujada por Barry Godber se convirtió en una imagen simbólica dentro del género. A veces me causa mal rollo mirar la carátula durante mucho tiempo, no es broma. Ese sentimiento de agonía, fobia y locura está muy vivo en la cara de ese extraño ser. Me hace más gracia el personaje que aparece dibujado en el interior del álbum, que tiene ciertas semejanzas con la luna y que hace una serie de señales con sus gestos.

No existe mejor apertura para este trabajo que "21st Century Schizoid Man". Los Crimson decidieron abrir el disco de una forma más animada de lo normal, y se marcaron este auténtico clásico del Rock Progresivo. Una fusión perfecta de Jazz y Rock, con un ritmo impredecible, a veces más lento, a veces más rápido, y con unas aportaciones del saxofón destacadísimas. La voz distorsionada de Greg Lake, quien también nos regala una línea de bajo casi inigualable, es el broche de oro a esta obra maestra. Creo que es el tema más "facilón" para los oyentes menos acostumbrados a escuchar Rock Progresivo.


"I Talk to the Wind" inicia ya el sonido más característico de la banda. Un inicio marcado por los instrumentos de viento, que no pararán de sonar en todo el tema, expresa la sensación de la más absoluta calma y tranquilidad posible. 6 minutos de viaje por lugares idílicos y pacíficos. Gran canción que mantiene de sobra el nivel que el primer corte había logrado.


La canción más grande del álbum la encontraremos en la exquisita "Epitaph". Una introducción muy emotiva da paso a la batería de Giles, quien realiza una labor sencilla pero precisa y perfecta para acompañar a un Greg que alcanza la perfección con su voz, que me trae ciertos recuerdos a la de Ian Anderson (Jethro Tull). Una canción preciosa donde la melancolía y el existencialismo son la temática predominante. La instrumentación es perfecta, con muchos arreglos sinfónicos que son capaces de emocionar al lector (conmigo lo han logrado en varias ocasiones jajajaja)

"Moonchild", no confundir con el trallazo de Iron Maiden, tiene la mala suerte de estar colocada justo después de "Epitaph", lo que, en mi opinión, puede generar opiniones más negativas, lo que me resultaría injusto completamente ya que los Crimson vuelven a marcarse un gran tema pausado. ¿Cuál es el problema que tiene el tema? Su larga duración es un motivo por el que mucha gente le quita valor al tema. Cierto es que desde los 2 minutos hasta el final del tema, que dura 12 minutos en total, transcurren 9 minutos de sonidos casi inconexos y extraños. Hay que entender que estamos ante un disco inmerso en plena etapa psicodélica, por lo que este tipo de momentos instrumentales no son tan atípicos. Me parece que es un gran retrato de la época de locura que atravesaba el Rock.


Para terminar con esta experiencia musical tenemos la sobresaliente canción homónima "In The Court Of The Crimson King". La voz de Greg en esta ocasión se me asemeja un poco a la del maestro Ian Gillan. Los cambios de ritmo que se van produciendo en los que la música sube de tono demuestran los dotes que estos genios tenían a la hora de crear auténticas maravillas. Para mí el gran ganador en el tema es Michael Giles, quien hace una interpretación en la batería, muchas veces completamente improvisada, que puede ser comparada con las de los baterías más grandes de la historia como son Bonham, Moon o Bill Ward. Para los más metaleros, Saxon grabó una versión de este tema (disponible en internet) que poco tiene que envidiarle a la original. Es más breve y la batería no suena tan elegante, pero no desmerece en absoluto.

Cuando hayas escuchado un par de veces seguidas este trabajo te darás cuenta del tesoro musical que acabas de descubrir. No es fácil adentrarse en la música progresiva, o por lo normal es así, pero una vez que comienzas a indagar en bandas como King Crimson, Pink Floyd o Genesis comienzas a seguir investigando diferentes bandas, más o menos conocidas, que han mantenido vivo el espíritu de este género. 


Me quito el sombrero ante esta obra maestra.

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