Con motivo de “Teutonic Titans
1976–2026”, el álbum con el que Accept celebra la friolera de cincuenta años de
trayectoria revisitando algunas de las canciones más importantes de su carrera
junto a invitados de auténtico lujo, tenemos la oportunidad de hablar con Wolf
Hoffmann. Una conversación sobre memoria y presente, sobre guitarras,
influencias y música clásica, sobre los músicos que han acompañado este viaje
y, también, sobre el futuro de Accept y su próxima visita a España.
Después
de 50 años con ACCEPT, probablemente hayas escuchado vuestras canciones más
veces que cualquier otra persona en el mundo. Cuando volviste a ellas para
Teutonic Titans, ¿las escuchaste como el músico que las escribió y grabó o hubo
momentos en los que pudiste escucharlas casi como un fan?
WH: Te voy a
contar un secreto. Nunca escucho los discos antiguos. Así que aproximadamente
la mitad de este álbum, Teutonic Titans, contiene canciones menos conocidas,
temas que no hemos tocado mucho y que yo tampoco había escuchado demasiado
porque, siendo sincero, nunca me siento en casa a escuchar mis propios discos.
Por
supuesto, tocamos determinadas canciones constantemente en directo. Así que
estoy muy familiarizado con «Balls to the Wall». También conozco perfectamente
«Fast as a Shark» y «Metal Heart» porque todos los conciertos de ACCEPT
incluyen esas canciones.
Así que
con esos temas es un poco más complicado, porque realmente no puedo ser tan
objetivo, ya que los escucho todo el tiempo. Pero hay muchas otras canciones
como «Aiming High», «Save Us» o «Demon's Night», y hay un montón de ellas que
puedo escuchar y pensar: «Oh, esta es una canción muy buena», casi como un fan.
No exactamente, pero sí un poco más.
Por
cierto, es una de las cosas más difíciles cuando estás tan cerca de tu propia
música: no tienes absolutamente ninguna objetividad. Es realmente complicado
ser objetivo con ella, pero supongo que es normal.
El
álbum tiene una impresionante lista de invitados que reúne a músicos de
generaciones y estilos muy diferentes. ¿Les disteis libertad para hacer suyas
las canciones o queríais que las versiones se mantuvieran cerca del espíritu
original de ACCEPT?
WH: No. Bueno, depende un poco de la parte que interpretaran. Por ejemplo,
con los cantantes les dijimos a todos que, obviamente, tenían que cantar esas
letras y mantenerse cerca de la línea melódica original de la canción.
Pero si
tenían otras ideas, que fueran a por ellas, que lo hicieran a su manera. Si
escuchas, por ejemplo, «Save Us» con Tobias Forge, suena completamente
diferente. Pero, al mismo tiempo, sigue sonando igual. Es familiar, pero es
bastante diferente del original. En otros casos, como con los solos de
guitarra, si alguien toca el solo de «Fast as a Shark», como Kirk Hammett
(Metallica)...
Bueno,
realmente no puedes... O tocas el solo como es o no puedes volverte loco y
hacer algo completamente diferente. Y, por suerte, él lo clavó. Lo tocó
prácticamente como el original, pero puedo seguir distinguiéndolo del mío. Y
eso es lo realmente divertido.
¿Hubo
alguna versión que te sorprendiera especialmente?
WH: Sí, un
par de ellas. «Save Us», por ejemplo. Pero creo que, antes que nada, hay que
empezar por los grandes. Tuvimos muchísima suerte de contar con Rob Halford en
este álbum y con Phil Anselmo. Así que esos tipos son realmente las leyendas de
este disco.
Pero, por
supuesto, hay gente como Tobias Forge, que me sorprendió por completo porque su
estilo vocal y su estilo musical son bastante diferentes.
Y otro es
Billy Corgan, que ni siquiera es un músico de metal, pero es un honor enorme
que haya hecho una de nuestras canciones. Aunque sea bastante diferente del
original, sigue resultándome familiar.
Es casi
como ya he dicho en otra entrevista: imagina que coges una casa y la reformas
por completo. Las paredes y el tejado siguen siendo los mismos, pero todo lo
demás, el interior, es nuevo, está redecorado y actualizado.
Así es
este álbum. Las canciones son las mismas, pero al mismo tiempo han sido
completamente transformadas y rehechas por todos estos invitados.
Debes
sentirte orgulloso, porque es todo un honor tener a estas leyendas en vuestro
álbum.
Muchísimo. Quiero decir, ¡qué honor tener a todas estas leyendas en nuestro disco!
Y
hablando de Rob Halford, uno de nuestros cantantes favoritos, ¿cómo fue
escuchar su voz en un clásico como «Balls to the Wall»? ¿Qué sentiste?
WH: Es casi
surrealista. Llevábamos varios meses esperando por él y no sabíamos si
realmente iba a suceder o no, porque queríamos que estuviera en el álbum y
habíamos esperado y preguntado si sería posible. Recibimos algunas respuestas
positivas, algo así como: «Sí, quizá».
Entonces,
en tu cabeza, tienes la esperanza de cómo será. Piensas: «Dios mío, sería
increíble si hiciera esa canción porque puedo escucharla en mi cabeza».
Y un día recibes ese correo electrónico y ahí está la pista. Y es él cantando exactamente como esperabas que sonara. Es fantástico. Es casi surrealista. Piensas: «Dios mío, ahí está, y suena exactamente como esperaba que sonara».
¿Y
hubo alguna versión en la que pensaras: «Yo jamás habría tocado esto de esta
manera, pero me encanta lo que esta persona ha hecho con ella»?
WH: Oh,
absolutamente. Un montón. Sobre todo porque, como sabes, soy guitarrista.
Escucha simplemente «Metal Heart», el solo del medio que toca Joel Hoekstra. ¡Dios
mío, tío! Jamás en un millón de años habría podido tocar eso. Y es un
guitarrista fantástico. Cuando lo escuché pensé: «Joder, tío. Esto es
increíble».
Curiosamente
tenía preparada una pregunta sobre Joel Hoekstra porque lo entrevisté hace ya
unos meses, cuando publicó su álbum en solitario, y me contó cuánto disfrutó
tocando aquellos conciertos con ACCEPT. Incluso dijo que era “el trabajo más heavy
que había hecho nunca”, pero que le encantó. ¿Qué crees que aportó Joel a
ACCEPT durante aquella etapa?
WH: Tío, el
tipo es... Si buscas «estrella del rock» en un diccionario, debería aparecer
Joel Hoekstra. Tiene el aspecto, tiene los movimientos y puede tocar como
nadie. Y lo que aportó fue una profesionalidad increíble.
El tipo
estaba increíblemente preparado. Cuando llegamos a ensayar con él, básicamente
nos estaba enseñando cómo tocar las canciones porque se las sabía
perfectamente. Había escuchado los discos y nos decía: «No, tío, en el álbum lo
tocasteis así. Debería ser de esta manera». Y nosotros: «¿De verdad? Vale».
Es un maestro de la guitarra.
WH: Sí, realmente lo es. Tiene un oído increíble y, en general, es una persona fantástica. Así que fue muy divertido.
Y
después de todos estos años, ¿qué crees que necesita una canción de heavy metal
para seguir funcionando 50 años después de haber sido escrita?
WH: Bueno,
depende. Si una canción es pegadiza, eso siempre ayuda. Si la escuchas una vez
y puedes entrar en ella inmediatamente, puedes memorizarla... eso es una buena
señal. Pero después tienes una canción como «Fast as a Shark», que tiene
cualidades diferentes. Quizá esa fue la primera canción de speed metal de la
historia. La gente nunca había escuchado algo tan rápido hasta entonces. Así
que, evidentemente, eso llama tu atención.
Pero
supongo que una canción de rock o de metal tiene que tener cierta calidad. Y
supongo que depende de la canción. Cada canción es bastante diferente.
Eres el único músico que ha formado parte de todos los capítulos de ACCEPT. Cuando escuchas a la formación actual tocando esas canciones antiguas, ¿escuchas al mismo ACCEPT que empezasteis en 1976 o escuchas una banda completamente diferente?
WH: Es lo
mismo que decía antes con la casa. Sé que no es la misma banda y que cada uno
toca de una manera ligeramente diferente, pero es una nueva versión de la misma
casa o de la misma estructura de las canciones. Y para mí, ahí está el encanto.
Y, por supuesto, recuerdo cómo éramos a principios de los 80.
Éramos
todos muy jóvenes, no sé, teníamos unos 18 años e intentábamos encontrar
nuestro camino en la vida y en la música. Y ahora han pasado 50 años y tengo en
la banda un grupo de músicos fantásticos y muy experimentados. Por supuesto que
se siente diferente, pero sigue siendo muy familiar y gran parte de esa energía
sigue siendo exactamente la misma, o quizá incluso mayor.
Tengo que
decirte que estoy disfrutando de los últimos años de mi carrera, los últimos 15
desde que volvimos a formar la banda con Mark Tornillo. Me lo estoy pasando
mejor que nunca en mi vida, mucho mejor de lo que lo hice en los 80.
Sí,
sinceramente, este «nuevo ACCEPT» ha hecho un trabajo fantástico durante la
última década... o un poco más de una década, ¿verdad?
WH: Bueno, es
más. Siempre me sorprendo. Creo que algo ocurrió hace cinco años y luego lo
miro y resulta que fue hace 13 años.
¿Blood
of the Nations es de 2009?
WH: Oh, sí.
Así que son 17 años, amigo.
¡Dios
mío!
WH: Sí, en mi
cabeza eso fue hace siete u ocho años, pero no, fueron hace 17 años.
Lo
recuerdo perfectamente. Recuerdo perfectamente cuando salió «Teutonic Terror»
y... ¡guau, el tiempo vuela!
WH: Sí, y eso
es exactamente lo que siento yo. Es exactamente así. Eso es lo que siento con
lo de los 50 años. Si lo pienso, son 50. Y pienso: «¿Cómo es posible? No puede
ser». Parece que fue ayer cuando empecé con todo esto.
Dejemos a un lado el pasado y miremos ahora al futuro. A finales de noviembre volveréis a España para tocar en Valencia y Madrid. Espero poder estar en Madrid porque desde Tenerife tengo que pagar un poco más.
WH: Sí, más
te vale. Más te vale (risas).
Lo
intentaré, lo prometo. Y la pregunta es: después de 50 años, ¿qué es lo más
difícil a la hora de preparar un repertorio para una gira tan especial como
esta del 50.º aniversario?
WH: La verdad
es que no es demasiado difícil porque, después de haber preparado repertorios
durante todos estos años, tengo bastante claro qué funciona. Tengo una buena
comprensión de lo que funciona en el orden de las canciones y en el ritmo del
concierto.
Pero puedo decirte que en esta gira vamos a tocar algunas canciones que no hemos tocado mucho en directo, porque esta gira del 50.º aniversario tiene que ser algo muy especial. Vamos a tener el escenario y la producción más grandes que hayamos tenido nunca y vamos a incluir muchas canciones poco habituales. Y, con suerte, también tendremos muchos invitados en esta gira. Porque esa es la idea. Queríamos contar con muchas de las personas que aparecen en el álbum. Vamos a intentar conseguir que aparezcan tantos como podamos durante la gira, como una sorpresa.
Si no
me equivoco, John Norum (Europe) estuvo con vosotros en Suecia, ¿quizá?
WH: Sí,
tocamos en Suecia. Tuvimos a John Norum, Ola Englund y Fredrik Åkesson, de
Opeth. Tres de los guitarristas más importantes de Suecia, todos juntos sobre
el escenario con nosotros. Fue fantástico. Y hemos tenido a Chuck Billy
(Testament) subiendo al escenario con nosotros. Todd La Torre, de Queensrÿche,
vino y cantó con nosotros.Así que hemos tenido muchos invitados sobre el
escenario recientemente.
Hoy en
día tocáis para gente que ni siquiera había nacido cuando se publicaron la
mayoría de vuestros discos más importantes, como yo. Tengo 29 años. ¿Qué
significa para ti ver a gente joven cantando canciones que escribiste hace
décadas?
WH: Es
fantástico. En esos momentos me pregunto: «¿Cómo conocen siquiera a ACCEPT?
¿Cómo...? ¿Tú por qué estás aquí entrevistándome?» (risas). Pero me alegro de
que estés. Es fantástico. Hemos tenido algunos conciertos recientemente.
Recuerdo perfectamente que hace unas semanas había un chico justo delante de mí
que no debía de tener más de 15 años. Y se sabía todas las palabras de las
canciones más desconocidas. Todas y cada una de ellas. Y creo que eso es
increíble.
El
rock no está muerto.
WH: No,
definitivamente no está muerto. Pensé que iba a morir en los 90, pero me
equivoqué. Sigue siendo más fuerte que nunca.
Y
cuando eras un músico joven, ¿qué guitarrista de rock o metal hizo que
quisieras coger una guitarra y tocar?
WH: Para mí
fueron Ritchie Blackmore, Uli Jon Roth, Angus Young y los dos guitarristas de
Judas Priest.
WH: Yeah!
Esos fueron probablemente mis grandes influencias. Esos tres o cuatro.
¿Y un
álbum que te cambiara la vida cuando eras joven?
WH: Bueno,
déjame pensar…diría “Made in Japan” de Deep Purple. Porque tenía ese componente
exótico. Quiero decir, para empezar, el álbum es fantástico y captura realmente
bien a un público en directo. Pero para nosotros, los chavales de aquella
época, Japón era prácticamente como estar en la Luna. Nunca, en un millón de
años, habríamos imaginado que algún día tocaríamos allí nosotros mismos. Pero,
por supuesto, queríamos hacerlo. No queríamos otra cosa. Queríamos ser como
nuestros héroes, como Deep Purple y todos esos músicos que viajaban a países
extranjeros, iban a Japón y grababan un disco en directo. Y, Dios mío, algún
día lo hicimos.
Así que sí, ese álbum tiene un significado especial para mí. No solo por razones musicales, sino porque representa ese sueño de ser un músico de rock que viaja por el mundo.
Y
tengo que preguntarte por tu amor por la música clásica, que se ha convertido
en una parte tan importante de tu identidad como guitarrista...Tu mujer toca el
violín, ¿verdad?
WH: Sí, así
es. De hecho, estaba practicando aquí. Podía escucharla mientras habla contigo hace un par de minutos (risas).
Y
quiero preguntarte esto no solamente por el solo o la introducción de «Metal
Heart», sino también por tu álbum, altamente recomendable, «Headbanger's
Symphony», donde combinas heavy metal y música clásica. ¿Recuerdas cuándo
empezó la música clásica a convertirse en algo que querías utilizar en tu
propia música o en tus composiciones?
WH: Desde que
era adolescente y desde que empecé a tocar la guitarra, siempre estaba
trasteando con ella y pensando en estas cosas. Pensaba: «Bueno, yo nunca podré
hacer eso. Pero ¿no sería genial si pudiera tocar algunas de esas composiciones
históricas con una guitarra eléctrica?». Me preguntaba cómo sonaría si tocara
un poco de aquello.
Y un día,
cuando estábamos grabando «Metal Heart», simplemente tuve la idea: «¿Qué
pasaría si toco esa pequeña melodía de Beethoven en esta canción?». Y quizá
podríamos utilizar otra pieza de Tchaikovsky para la introducción de «Metal
Heart». Y, mira por dónde, a los chicos de la banda les gustó, al productor le
gustó y después a los fans les gustó muchísimo.
Entonces
pensé: «Oh, quizá debería hacer esto más a menudo».
Y empecé
a sentirme un poco más animado y, a partir de entonces, se convirtió en una
especie de obsesión. Y cuando ACCEPT estuvo inactivo durante un tiempo en los
90, hice mi primer disco en solitario, dedicado únicamente a la música clásica.
Se llama simplemente “Classical”
Y después
quise ir un paso más allá y pensé: «Vale, ¿cómo sonaría si tocara estas piezas
junto a una auténtica orquesta sinfónica?». Y eso es lo que hice con
Headbanger's Symphony.
Sí.
Tocaste algunas de esas canciones en Wacken.
WH: Sí, lo
hicimos. Hicimos un concierto muy poco habitual en Wacken en el que tocamos
varios temas con una orquesta sinfónica.
Sí, lo
publicasteis como «Symphonic Terror», ¿verdad? Recuerdo que vi la retransmisión
en streaming desde Wacken aquel verano.
WH: Sí. ¿De
verdad? ¡Genial! Fue uno de esos conciertos que jamás olvidaré, simplemente
porque fue muy especial. Estaba muy nervioso y después todo salió
increíblemente bien. Dios mío, es uno de esos momentos que tienes sobre el
escenario que yo llamaría «momentos dorados». A veces tienes esos momentos en
los que todo funciona a la perfección, todo encaja maravillosamente y
sientes... no sé, aquel fue definitivamente uno de esos días. Porque a veces
hay conciertos en los que piensas: «Joder, he tocado eso mal» o «me he olvidado
de aquello» y algo no termina de sentirse bien. ¿Sabes a qué me refiero?
Y aunque
el público nunca lo perciba —para el público siempre es una experiencia
diferente—, a veces internamente tienes esa lucha sobre el escenario en la que
piensas: «Joder, debería haberlo hecho mejor» o lo que sea. Pero a veces ocurre
lo contrario. Piensas: «Dios mío, es perfecto tal y como está ahora mismo. Un
momento perfecto».
Y si
ACCEPT celebra otros 50 años...
WH: Entonces
volveremos a hablar (risas).
¡Espero,
espero! ¿Qué te gustaría que la gente siguiera diciendo sobre la banda?
WH: No lo sé,
tío. Realmente no me importa. Pero para entonces estaré muerto (risas). No,
quiero decir, no estoy aquí para dejar un legado ni nada parecido. Nunca pienso
demasiado en ese tipo de cosas. Estoy aquí ahora y disfruto de lo que hago. Y
me siento enormemente honrado de que ACCEPT esté en esta posición tan especial
de haber influido en tantos músicos a lo largo de nuestra trayectoria.
Y para mí
eso siempre ha sido más importante que tener, quizá, éxito comercial con una
canción de mierda, si sabes a qué me refiero. Quiero decir, me habría gustado
tener un disco que vendiera un millón de copias, pero si eso hubiera
significado tener que tocar una canción horrible que no me gusta hasta el final
de mis días, no estoy seguro. Probablemente no habría querido eso.
Estoy muy cómodo con la música que hemos creado, con el hecho de que haya influido en mucha gente y con todo el reconocimiento que eso nos ha proporcionado. Eso me hace sentir tan bien, o incluso mejor, que haber conseguido quizá un gran éxito comercial, si sabes a qué me refiero.
Y
empezaste ACCEPT siendo muy joven. Si pudieras volver atrás y hablar durante
cinco minutos con aquel joven Wolf Hoffmann, ¿qué le dirías?
WH: Le diría:
«Ten cuidado con aquello en lo que te estás metiendo, porque podría durar toda
una vida». Porque en aquel momento no tenía ni idea de si aquello iba a ser
algo sostenible durante toda una vida o si iba a durar un par de años, unos
meses o lo que fuera. Era básicamente día a día, semana a semana, mes a mes. Pero
nadie pensaba: «Dentro de diez años seguiremos aquí. Dentro de veinte años
seguiremos haciendo giras».
Eso
estaba fuera de la imaginación de cualquiera porque nadie lo había hecho antes
que nosotros. Toda la escena del rock and roll y del metal era tan joven que no
había nadie que hubiera hecho algo así durante tanto tiempo, porque por aquel
entonces todos éramos jóvenes.
No había modelos a seguir.
WH: Exactamente.
¡Y los Rolling Stones tenían 30 años! (risas). Pero en aquella época era algo
impensable. Siempre pensabas: «Bueno, esto es cosa de jóvenes y algún día
tendremos que conseguir un trabajo de verdad».
Teutonic
Titans mira hacia atrás y celebra 50 años de historia, pero ACCEPT sigue siendo
una banda del presente. ¿Ya estás pensando en el próximo álbum de material
nuevo? Y, si es así, ¿puedes decirme en qué punto se encuentra el proceso?
WH: El
proceso está aquí, en mi cabeza. Todavía no he hecho nada porque sé que
queremos hacer un nuevo álbum de estudio, pero para mí es muy difícil hacer
varias cosas a la vez. Ahora mismo, este año está centrado en la celebración de
los 50 años de ACCEPT y quizá también parte del año que viene. Y después,
cuando llegue el momento adecuado, volveremos al estudio, nos encerraremos allí
y nos pondremos a componer canciones con toda nuestra energía. Pero ese momento
todavía no ha llegado porque nunca escribo cosas de pasada.
No se me
da bien hacer esto de vez en cuando. No, ahora mismo, por ejemplo, si estoy
haciendo entrevistas y cosas así, no puedo coger una guitarra dentro de diez
minutos y empezar a escribir una gran canción simplemente porque mi estado
mental no es el adecuado.
Necesito entrar en esa zona, empezar a concentrarme en esa mierda y mantenerme centrado en ello cada día. Entonces las cosas sucederán.
WH: Y, por
último, cuando miras atrás a todo lo que has vivido con ACCEPT, ¿de qué te
sientes más orgulloso y hay todavía algo que te gustaría conseguir?
Estoy
tremendamente orgulloso y muy feliz de dónde estamos ahora mismo, especialmente
con todo lo relacionado con estos 50 años. Todo ha salido muy bien, muchísimo
mejor de lo que jamás podría haber esperado.
Realmente
no se me ocurre gran cosa que todavía quiera conseguir. Cierto es que sigo
teniendo la sensación de que la mejor canción todavía no se ha escrito y sigo
creyendo que el mejor concierto todavía no se ha tocado.
Así que
sigo pensando que estamos justo en mitad de todo esto y que lo mejor todavía
está por llegar. Pero si existiera un Premio Nobel del heavy metal, estaría
bien conseguirlo (risas). Aunque no existe.
Espero
que algún día lo creen los suecos.
WH: Sí, ojalá
(risas)
Wolf, muchísimas gracias. ¡Espero que hayas disfrutado de la entrevista!
WH: Sí,
mucho. Y espero que puedas venir al concierto de Madrid.
WH:Nos vemos
en primera fila. ¡Gracias! ¡Puño en alto!
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