Lo
primero que transmite Your Favorite Toy es energía. Se trata de un álbum breve,
directo y concebido para funcionar desde el primer minuto. Las guitarras
vuelven a situarse en el centro del sonido, Dave Grohl recupera un tono vocal
más agresivo y la llegada de Ilan Rubin aporta pegada, dinamismo y una lectura
más nerviosa de la maquinaria Foo Fighters. Rubin no intenta imitar a Taylor
Hawkins ni replicar el enfoque más sólido y clásico de Josh Freese; su
interpretación introduce una urgencia distinta, más tensa y afilada, que encaja
perfectamente con el carácter inmediato del álbum. Desde ese punto de vista, el
disco cumple con lo que promete: inmediatez, músculo y una voluntad clara de
alejarse de la solemnidad de su predecesor.
Sin
embargo, como comprobaremos a continuación, conforme avanzan las escuchas
también queda claro que ese impulso inicial convive con una sensación de
familiaridad que, en determinados momentos, termina derivando en una repetición
algo excesiva.
El
arranque con “Caught In The Echo” es uno de los puntos más altos del disco,
recuperando la urgencia y la tensión guitarrera de los primeros años con una
interpretación convincente tanto en lo instrumental como en lo vocal. Dave
Grohl suena visceral, mientras que Ilan Rubin deja rápidamente su sello tras
los parches. Un tema sencillo, pero tremendamente pegadizo.
También
“Of All People” sobresale gracias a su espíritu punk y a una agresividad bien
canalizada que se siente fresca y directa a lo largo de sus escasos dos minutos
y medio de duración. Una canción que el grupo ya ha demostrado que gana enteros
en directo y que, además, permite disfrutar del alto nivel de Rubin tras la
batería.
“Window”
es, sin duda, una de mis canciones preferidas pese a su linealidad y a su tono
más melódico e intimista. Aquí, Foo Fighters recuperan la esencia del
infravalorado Concrete and Gold para volver a jugar con ese rock alternativo y
atemporal que tan buenos resultados les dio en el pasado.
Reconozco
que la homónima “Your Favorite Toy” no ha terminado de convencerme pese a sus
buenas intenciones. Y es que, en esa búsqueda de equilibrio entre melodía y
aspereza vocal, con un gancho claramente intencionado y cierto aire garage,
siento que la propuesta no acaba de explotar como debería y termina quedándose
en algo anecdótico. Algo parecido ocurre con “If You Only Knew” y
“Unconditional”, dos cortes de más de cuatro minutos que dejan una sensación
algo fría y prescindible tras un par de escuchas debido a la ausencia de
elementos realmente memorables. Hay buenos riffs y una base rítmica sólida,
pero ambas piezas resultan menos inspiradas que otros momentos del LP.
El
nivel vuelve a subir ligeramente en la incisiva “Spit Shine”, otro corte que se
beneficia especialmente del trabajo de Ilan Rubin, cuya batería añade
intensidad real en lugar de limitarse al mero impacto sonoro. También resulta
interesante el trabajo coral en determinados pasajes del estribillo, además del
siempre fiable desempeño vocal de Dave Grohl.
Tal
vez uno de los momentos más interesantes de la obra sea “Child Actor”, la pieza
más introspectiva de todo el LP y, al mismo tiempo, la más radiofónica. Grohl
parece mirar hacia dentro con mayor claridad que en otros momentos del álbum
para firmar una composición melódica y emocional que, con toda seguridad, irá
ganando adeptos con el paso de los meses.
Casi
al final, “Amen, Caveman” pasa sin demasiada trascendencia con un punk-rock
algo descafeinado antes de que la banda cierre, ahora sí, por todo lo alto con
la altamente convincente “Asking for a Friend”, primer adelanto que pudimos
escuchar del disco y, si me preguntan, mi favorita del LP. Construida de manera
progresiva, la banda deja a un lado la inmediatez para apostar por un
desarrollo más pausado que culmina en un desenlace crudo e incisivo.
CONCLUSIÓN
“Your
Favorite Toy” es un buen álbum de Foo Fighters, aunque no uno especialmente
memorable. No hay grandes canciones más allá de un par de títulos, pero tampoco
tropiezos realmente importantes. A lo largo de la escucha encontramos
composiciones competentes que no siempre terminan de justificar su presencia
más allá de mantener el ritmo de un disco que se pasa volando. Tanto a nivel
sonoro como lírico creo que estamos ante un trabajo muy intenso, aunque quizá
algo más difuso en el apartado narrativo.
El
tiempo se encargará de dictar sentencia sobre esta obra. Hay oficio, energía y
el atractivo añadido de presentar la primera grabación oficial de Ilan Rubin
con la banda, cuya incorporación aporta frescura rítmica en un momento delicado
tras la breve etapa de Josh Freese, pero también deja entrever cierta
dependencia de recursos que el grupo lleva años explotando.

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