El combo canadiense no baja el listón que tan alto lograron dejar en 2018 con su anterior obra. Una vez más, la rabia, el virtuosismo y el buen hacer se imponen en un recomendadísimo álbum.
Siempre es un buen
momento para descubrir a Skull Fist, una de las bandas más prometedoras de
nuestros tiempos y a la que me enganché enormemente desde que escuché por
primera vez su salvaje LP “Way Of The Road”. Su estilo combina voces limpias
(su vocalista tiene muchos matices que recuerdan a Klaus Meine entre los años
setenta y ochenta), un virtuosismo instrumental envidiable, composiciones con
mucha pegada y un feeling atemporal al que es difícil ofrecer resistencia.
Como iba diciendo, “Way
Of The Road” supuso un golpe muy serio sobre la mesa para estos muchachos de la
mano de composiciones de altísima calidad como “You Belong To Me” o “Better
Late Than Never” (de ls mejores álbumes que vieron la luz en aquel año, sin
duda alguna), por lo que no era nada extraño que desde el momento que estos
canadienses anunciaran la llegada de un nuevo álbum, esta vez titulado “Paid In
Full”, las expectativas comenzaran a crecer a un ritmo desorbitado.
Comenzamos la escucha
quedando atrapados con un pegadizo y árido riff inicial que anuncia la llegada
del tema título, el cual se muestra sólido e impenetrable, con un tono tal vez
más cercano a lo que entendemos por Hard-Rock (especialmente en su melódico
estribillo) o a un Metal más clásico (tal vez de la NWOBHM). Numerazo que
podría haber sido seleccionado como single, pero que prefirieron guardar en el
armario de las sorpresas hasta la publicación del LP. En el minuto 2:40 da
inicio el primer momento puramente instrumental del disco (siempre es uno de
los momentos más interesantes del grupo) y la banda termina de convencer a todo
el mundo (detractores incluidos) para que sigan adelante en la escucha.
“Long Live The Fist”
recuerda muchísimo a las mejores, y ya mencionadas, canciones del anterior
álbum, con un ritmo absolutamente trepidante que va ganando enteros en el
puente para terminar en un delicioso agudo de Zach (insisto en el poderío vocal
envidiable) que garantiza la eternidad de esta canción en la memoria de sus
fans, sin olvidarme de la asombrosa sección de solos donde no faltan ni técnica
ni grandeza y que alargan lo suficiente para dejar boquiabierto a todo
metalero.
¡Cómo martillean las
guitarras y el doble pedal al inicio de “Crush, Kill, Destroy”! Una canción
directa al grano, sin los adornos habituales del banda, tirando de una
estructura más sencilla en su primera mitad que apuesta por mucha solidez en
los versos para terminar en un estribillo que ya os digo yo que sembrará el
caos en futuras presentaciones en vivo. El solo en esta ocasión suena más
lacrimógeno, con nuevos momentos de twin guitars y un inesperado cambio de
ritmo (minuto 2:30) con el que la canción
aumenta salvajemente la velocidad. Tremendo número, señorías.
“Blackout” (no, no es
un cover de Scorpions, que de tanto nombrarlos ya no era hasta descartable que
esto llegara a suceder) abre con unos dulces licks de guitarra española que
dibujan una falsa calma sobre una canción que no tardará en estallar en un
nuevo ritmo demencial. Tal vez del conjunto de pistas que conforman la obra es
la que menos me ha transmitido, y eso que cuenta con una sección solista
nuevamente magnánima.
Se agradece mucho una
pieza como “Madman” a estas alturas de la escucha, ya que impone un ritmo mucho
más pesado y lento que rompe con la dinámica tan espídica que las anteriores
composiciones venían mostrando. Las guitarras van tejiendo una telaraña sónica
sobre la que van dibujando pequeños arreglos que Zach sabe aprovechar con su
voz, tirando de algunos agudos de los suyos en el estribillo.
El martillo pilón
vuelve a hacer acto de presencia y nos embiste con la sorprendente “For The Last
Time”, la cual realiza curiosos guiños al Power Metal en ese fantástico estribillo
(hay otro par de agudos para el recuerdo), así como se sacan de la chistera un
nuevo despliegue solista que a más de uno le hará preguntarse por qué no conocían
antes a estos genios.
Como su propio título
indica, “Heavier Than Metal” es una auténtica sacudida eléctrica directa al
oído que se antoja como un futuro himno del grupo (otra apuesta segura en
directo), con una letra dedicada a nuestro querido género que tan bien sabe
interpretar Zach con sus prodigiosas cuerdas vocales. Una vez más, queridos
lectores, las guitarras nos obsequian con un pequeño duelo de solos (algunos
interpretados al unísono) para los que se me empiezan a terminar los adjetivos.
El último cañonazo es
“Warrior Of The North” vuelve a mostrar tanto en los versos como en el estribillo
numerosas influencias de Power tanto en el mordedor ritmo propuesto desde la
batería y el bajo de Casey, así como en el glorioso chorus (como emocionan los coros aquí).Como fin de fiesta seremos
partícipes de un nuevo momento reservado para los solos tan despiadados que
firman siempre estos chavales.
CONCLUSIÓN
Los canadienses
supieron consolidar su propio estilo en “Way Of The Road” y, conscientes de
ello, tomaron la sabia decisión de mantener la misma fórmula en “Paid In Full”
resultando un trabajo de gran calidad que confirma el momento de forma tan
dulce que sigue viviendo uno de los grupos jóvenes más interesantes que tenemos
a escala mundial.

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