viernes, 17 de marzo de 2017

Motörhead - Bomber (1979)

Calificación:
"Bomber fue más que nada un disco de transición entre Overkill y nuestro siguiente álbum, Ace Of Spades, y esa era realmente su función".

Así de claro fue Lemmy en su autobiografía a la hora de explicar lo que supuso "Bomber", trabajo que en esta reseña me aventuro a analizar, en la carrera de Motörhead. A diferencia de la actualidad, donde cualquier músico comercial guaperas puede alcanzar la fama, hace un par de décadas no era tan fácil llegar a la cima del mundo, o al menos no en tan poco tiempo. Motörhead, tristemente, pese a ser una de las bandas más queridas e influyentes del Heavy Metal, no tuvo un fácil ascenso hasta el estrellato. De hecho, es de los pocos conjuntos que han vendido muchas más camisetas que álbumes. "Overkill" había supuesto un lavado de cara para el Metal de aquellos tiempos. El Speed Metal había nacido para quedarse. El sonido que aquel plástico tenía fue la teta de la que muchas futuras leyendas del Thrash Metal mamaron, como Metallica, Megadeth o Anthrax. Este subgénero terminaría por consolidarse con la llegada del emblemático "Ace Of Spades", otro álbum de culto dentro del Heavy que no puede faltar en las vitrinas de todo melómano. Entre ambos clásicos, como ha pasado en más de una ocasión, se publicó un trabajo que, si bien es cierto que no obtuvo la misma fama, supone una evolución del sonido de la banda que sirve como puente entre su predecesor y su sucesor. Esa es la historia de "Bomber", un disco nacido entre dos gigantes.  Si nunca has escuchado este increíble álbum, hoy puede ser un gran día para descubrirlo y disfrutarlo.

Tras un extraño suceso en el Punkahaarju Festival de Finlandia, en el cual la banda terminó realizando un funeral vikingo con la caravana que el evento les había cedido, y que terminó derivando en el encarcelamiento de toda la banda y su equipo que se alargó durante 4 días,  Motörhead optó por dar inicio a las sesiones de grabación de lo que sería su tercer álbum de estudio, si no contamos el "On Parole". Fue de nuevo Jimmy Miller quien se encargó de producir esta nueva entrega. Jimmy ya había trabajado con aquellos tres melenudos en el anterior disco, cuajando una grandísima labor. Lo mismo ocurrió con "Bomber", aunque es cierto que fue duro trabajar en esta segunda etapa con él ya que se había reenganchado  a todo tipo de drogas, lo que causó episodios en los que se quedaba completamente dormido mientras hacía su trabajo, o se fugaba a escondidas para quedar con su camello.

Durante el proceso de grabación, el trío actuó en el festival de Reading, compartiendo noche junto a The Police y Eurythmics. Según parece, la banda aprovechó la ocasión para vender pequeños banderines con el nombre de Motörhead escrito en ellas que inundaron la explanada donde el festival se desarrolló mientras el conjunto actuaba, lo que fue una grata sorpresa para  todos ellos.

La gira promocional de este disco iba a venir acompañada de un nuevo "juguete" que había construido la banda para la ocasión: el mítico bombardero. Si hay un objeto que haya definido la carrera de Motörhead, además del as de picas, es el bombardero que sobrevoló los cielos europeos en cada presentación dada por la banda. Así definió Lemmy en su autobiografía aquel monstruoso aparato:

"Las luces van montadas sobre un armazón de doce metros por doce, fabricado por pesados tubos  de aluminio, que imita la forma de un bombardero alemán de la Segunda Guerra Mundial. Volcaba en cuatro direcciones: adelante, atrás, hacia la izquierda y hacia la derecha; por cierto, fue el primer sistema de iluminación que hacía algo semejante. Pesaba de narices y si alguna vez se hubiera desprendido nos habría aplastado sin remisión, pero como elemento  de atrezo era impresionante y lo usamos en numerosas giras. Nunca tuvimos la oportunidad de llevarlo a Estados Unidos porque era demasiado enorme para el tipo de locales en los que tocábamos allí, así que Norteamérica, por desgracia, nunca ha recibido nuestro ataque a escala total."

En "Bomber" no te vas a topar con cortes ultraclásicos que fueron interpretados hasta el final de la carrera de la banda. Solamente dos o tres canciones de este disco sonaron en los últimos años, pero esto no quiere decir que el disco sea flojo (¡ni mucho menos!). Si algo me gusta de "Bomber" es que contiene cortes que, si bien nunca alcanzaron tanta fama como otros temas, son unas secundarias de lujo. La primera vez que tuve la suerte de escucharlo, cuando tenía 14 o 15 años, me sentí rápidamente atraído por aquellos 10 cortes + Over The Top (Bonus Track). Creo que todo amante de Motörhead y de su inigualable sonido debe escuchar este grandioso disco. 

El sucio inicio de “Dead Men Tell no Tales” (título muy de Western) nos avisa de cómo va a sonar el disco. Eddie lo borda con la guitarra, aportando Riffs sólidos y una serie de solos distorsionados dignos de ovación y de levantar los cuernos al cielo. Tampoco se queda atrás Lemmy y su manera de escupir cada verso, mientras logra sacar humo a su Rickenbaker. La letra, muy recomendada su lectura por cierto, trata sobre lo traicioneras que pueden llegar a ser las drogas y su "falsa amistad".

Seguimos con paso firme desfilando por este discazo con "Lawman", una canción machacona, pesada y sobresaliente. Resalto aquí el puente del corte, con coros y un Riff completamente diferente al principal.  Instrumental Motörhead en aquellos tiempos eran una caja de sorpresas. Lemmy, quien fue un letrista de primer nivel, dejó un recadito a todos los jueces del mundo con la frase “Sé que tu vida es un libro de reglas, pero todo aquel que necesita un libro es un idiota”. Imposible no quererle y echarle de menos.

Más extraña es “Sweet Revenge”. Medio tiempo a un ritmo mucho más ralentizado de lo normal tratándose de Motörhead, los padres del Speed Metal. Te puede gustar (mi caso) o te puede aburrir, es lo que tiene jugársela e intentar cambiar un poco tu sonido. El uso de distorsiones en el solo (se combinaron dos punteos diferentes en este) me encanta. Creo que podría compararse un poco con "Capricorn" del "Overkill", que tiene un sonido diferente y donde también podemos disfrutar de distorsiones y aspectos novedosos.

Vuelve la mala leche con "Sharpshooter", un tema que lleva el ADN de Motörhead por todos lados. Tres minutos de dinamita, con un puente-estribillo de escucha siempre agradable.

El nivel sube mucho con "Poison" y su malísima leche. La crudeza de los Riffs, los baquetazos de Taylor, el bajo  y de la quebrada voz de Lemmy crean unos versos, estribillos y solos que la convierten en una de las grandes piezas del disco.

Aunque si hay un tema que destaca casi sobre la totalidad de los temas del trabajo es “Stone Dead Forever”.  La distorsionada introducción de Lemmy al bajo (¡ojo que poco después se marca un solo!) combinada con los Riffs sirven como entradilla para una de las mejores canciones de los británicos en sus primeros años de vida en la carretera. Imposible no corear el desmelenado estribillo, así como erizarse con el sencillo solo de bajo que Lemmy se permitió hacer para que Eddie iniciara, segundos después, un nuevo solo de guitarra magistral.

Sin tiempo para respirar se inicia otro bombazo como “All the Aces”. Composición sencilla, sin grandes variaciones, aunque ese estribillo, uno de mis preferidos de toda la carrera del trío, merece un monumento. Siempre que pongo el disco en mi casa es sinónimo de emociones fuertes.

La mayor rareza del disco llega con "Step Down". Por primera vez podremos disfrutar de la voz de Eddie "Fast" Clarke como cantante principal, quien fue obligado por Lemmy a cantar por sus constantes quejas. Parece que Eddie varias veces durante las semanas de grabación dijo abiertamente que Lemmy se había convertido en el centro de atención de todas las miradas, lo que terminó enfadando a "Lem" y derivó en lo que derivó. Así lo contó Lemmy en su autobiografía:

"Llevaba una temporada quejándose de que me había convertido en el centro de atención del grupo, pero no hacía nada el respecto. Al final me harté de oírle rezongar y le dije: «Vale, en este disco vas a cantar un tema, coño».

«Oh,no, tío», protestó él. «No sé cantar, tío. Tengo una voz de mierda»

«Cantas perfectamente, tío, ponte delante del puto micro» Y eso hizo, aunque sin dejar de refunfuñar"

Pese a la negativa a cantar de Eddie, este Hard Blues es TAN bueno... . La voz brilla más por su sentimiento que por su calidad, las cosas como son, pero cumplió más que de sobra con las expectativas de Lemmy. Instrumentalmente es un tema completísimo, con los mejores solos de guitarra de todo el disco (¡ojo con el de la introducción!) y unos enormes Phil y Lemmy como acompañantes de primer nivel.

A continuación llega una de las canciones de Motörhead más odiadas por el propio Lemmy, "Talking Head", y, sinceramente, nunca he entendido el por qué. Creo que incluso dentro de este mismo álbum hay canciones más flojas, pero si "el padrino del Heavy Metal" lo dice tendremos que creerlo y respetar su opinión. Es una composición rápida y oscura, muy en la onda del Motörhead más clásico.

Para finalizar de la mejor manera posible llega “Bomber”, uno de los clásicos inmortales de la banda que, como tal, fue tocada en vivo hasta el último concierto. Fue con este corte con el que el famoso bombardero realizaba su aparición entre Riffs y sirenas apocalípticas, sobrevolando las cabezas de los músicos y provocando la locura de los allí presentes. El soberbio Riff principal de Eddie es acompañado por el indomable bajo de Lemmy y su afiladísimo sonido, mientras "Philthy" nos da una nueva lección de cómo romper los parches sin piedad. He perdido la cuenta de las veces que he entonado el estribillo del corte, uno de los más famosos de toda la carrera del conjunto, y de lo loco que me he vuelto con el solo de guitarra de Clarke. TEMAZO.


El disco, pese a la secundaria fama que tiene en la actualidad, llegó a alcanzar el puesto número 11 en las listas de ventas, lo que siguió poco a poco haciendo de Motörhead una banda de renombre. No tendría que pasar mucho tiempo hasta que aquellos tres melenudos decidieran subirse a lo alto de una colina ataviados con viejos trajes de pistoleros y con cierto  "As de Picas" (Ace Of Spades) listo para terminar de conquistar el mundo del Metal.  

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