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Slash ft. Myles Kennedy & The Conspirators - 4 (2022)

Calificación: ***** (7)

La cuarta entrega de Slash, Myles Kennedy & The Conspirators acaba de ver la luz y, dado el fiasco que fue su anterior obra, uno no sabe bien qué esperar de este nuevo lanzamiento. A continuación vamos a analizarlo de manera extensa y sin prisa alguna.

 

Reconozco que cuando escuché “Living The Dream” quedé altamente decepcionado. No sé si esto se debió a lo mucho que disfruté de sus dos primeros álbumes (“Apocaliptic Love” y “World On Fire”), pero la falta de creatividad, la sobreexplotación de los mismos esquemas y, en definitiva, la ausencia íntegra de una sola canción que pudiera trascender, me hicieron temer que este proyecto pudiera empezar su declive definitivo. Es por ello que me hallé con sentimientos encontrados una vez anunciaron la salida de “4” para febrero de 2022 (hay que reconocer que no se complicaron mucho la vida con el título).

 

La gran peculiaridad de este nuevo trabajo es que ha sido grabado  en vivo desde el estudio, con todos los músicos interpretando sus secciones al mismo tiempo, lo cual se traduce en una producción más cruda y, al mismo tiempo, en canciones sin grandes adornos ni arreglos posteriores, algo que, para mí, siempre es positivo, aunque puedo entender a quien prefiere escuchar temas más nítidos y con claros retoques en las posteriores sesiones de mezclas.

 

“The River Is Rising” inicia con muy buen pie el disco. Un riff endiablado y adictivo de Slash en el que acelera su golpeo de cuerdas mientras su mano izquierda sube y baja por el mástil abre una canción grandiosa (mejor que su anterior álbum al completo). Myles está genial con el micrófono, cantando sin despeinarse y bordando un elegante estribillo en el que introduce sus habituales agudos. El guitarrista redondea al alza el resultado final con un veloz solo en el que puntea con clase y precisión. Numerazo sin duda.

 

Seguimos con la sencilla y pegadiza “Whatever Gets You By”, un número marcado por el ritmo sólido de batería y una distorsión considerable en la voz de Kennedy que, sumada a la cavernaria producción que de por si tiene el disco, crea una atmósfera algo más misteriosa a este número de buen Hard-Rock. El solo de Slash, que tampoco desmerece, viene precedido de un punzante scream de Myles Kennedy que no puedes perderte.

 

Me gusta la rudeza de “C’est La Vie”, un tema comandado por un seductor riff de Slash, así como efectos de talk-box también añadidos por el músico, sobre los que Myles Kennedy clava una interpretación estelar. Aunque está dentro de los parámetros habituales del grupo, me ha gustado muchísimo el estribillo.  Tras la segunda repetición del mismo, Slash introduce una variante al riff que también deja un excelente sabor de boca  y con el que termina dando paso a otro impecable solo.

 

Rock clasicón y alegre el que nos proponen a continuación en “The Path Less Followed”, un número lleno de energía en los versos, con constantes apariciones de los coros y un estribillo marca de la casa. Tal vez aquí empezamos a encontrar los primeros indicios de repetición en todo el álbum, con una estructura similar a lo que hemos venido escuchando y que tan poco bien les hizo en el “Living The Dream”. No obstante, hay que escuchar el nuevo solo de Slash y el acompañamiento de batería en el mismo.

 

Menos mal que las dudas se disiparán, al menos por momentos,  con “Actions Speak Louder Than Words”, un corte relajado y de inspiración más sureña en el que Slash usa numerosos efectos de distorsión que, entrelazados con un siempre bienvenido cencerro, tejen una tentadora telaraña sonora con sabor a Jack Daniels. Muy buen Rock ‘N’ Roll.

 

Otro de los momentos a tener en cuenta del disco es “Spirit Love”, una canción en la que el guitarrista de la chistera nos rompe los esquemas con una apertura de sitar eléctrico que termina derivando en el riff más pesado de toda su discografía. Me encanta Kennedy en este número, cantando con ese tono entre seductor y chulesco que tan bien le queda siempre.

 

Lástima que con “Fill My World” vuelvan a aparecer viejos fantasmas, y eso que su riff recuerda mucho al de “Sweet Child O’Mine” en sus primeros compases. Balada de Pop-Rock sin gracia ni nada reseñable, en el que todo suena a medio gas. Cuando fue elegida como segundo sencillo reconozco que me hizo ponerme en lo peor respecto al resto del disco, un miedo que hasta el momento se ha ido diluyendo con el paso de las canciones (salvo esta, claro está).

 

“April Fool” contiene un riff muy Joe Perry (no descubro nada al deciros que Aerosmith fue la banda que más influyó en Guns N’ Roses). Slash disfruta dibujando líneas funkys en su guitarra que son notablemente acompañadas por el resto de compañeros de la banda (Myles incluido). Sin embargo, a estas alturas del disco empiezo a sentir que el disco tiene un solo ritmo, frente a las variaciones de sus dos primeros trabajos.


Tampoco es difícil sonreír al escuchar el riff que inicia “Call Off The Dogs”, pista rápida y de buena instrumentación (ojo a la línea de bajo) en la que Myles logra regalarnos un simple pero efectivo estribillo que termina evitando que el número caiga al baúl del olvido.

 

Lo que sí ha sido un acierto es elegir "Fall Back to the Earth" como cierre. Estamos ante la pieza más rompedora de toda la obra, con seis minutos llena de detalles a reseñar: la base de bajo y batería suenan mejor que en el resto de números, Myles ofrece su mejor interpretación en todo el disco combinando dramatismo, elegancia y furia (me recuerda a la homónima “Ides Of March” de su último disco solista) en los diferentes pasajes que, por otro lado, dibuja un sobresaliente Slash que no para de introducir diferentes riffs y solos llenos de sentimiento y técnica. Pese a ser la pieza más larga del disco, se disfruta tanto que parece que dura mucho menos. El final es oscuro, con una melodía enigmática y hasta progresiva que baja el telón con solemnidad, dejando al oyente pensativo ante semejante despliegue de detalles.

 

Para suerte de todos, no estamos ante una continuación de “Living The Dream”. Sin ser ni de lejos una obra perfecta, ni ofrecer la diversidad de “Apocaliptic Love” o “World On Fire”, este “4” garantiza 43 minutos de buen Rock, con momentos altamente reseñables como “The River Is Rising”, “Fall Back To The Earth” o “Spirit Love” (en estos tres dejaron, curiosamente, las fórmulas de siempre de lado), otros de agradable escucha y un par de rellenos que podían haberse ahorrado sin problema (podían haber incluido la versión del “Rocket Man” de Elton John que están interpretando actualmente en sus directos). Hay que reconocer que un proyecto con semejantes dos iconos podría aspirar a algo más, pero, a fin de cuentas, el LP convence y eso me resulta ya suficiente a estas alturas de la historia. 

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