martes, 3 de julio de 2018

Scorpions - Love At First Sting (1984)

Calificación:

Tras el apoteósico éxito mundial de “Blackout”, Scorpions se había consolidado como una banda a tener muy en cuenta en la escena. Ya llevaban más de una década ofreciendo grandes discos como “In Trance”, “Virgin Killer”, “Taken By Force” o “Lovedrive”, contando en algunos de estos con músicos de la talla de Uli Jon Roth o Michael Schenker. Sin embargo, estos no gozaron en su momento de gran fama fuera de las fronteras de su Alemania natal, exceptuando Japón, donde Scorpions eran auténticos dioses del Rock. Fue, como dije, con “Blackout” cuando la banda da un golpe sobre la mesa y conquista el mundo con su eléctrico Rock y su habilidad para facturar baladas como “No One Like You” o “When The Smoke Is Going Down”. 

Lejos de dormirse en los laureles de la fama, el quinteto no tardó en entrar al estudio para componer, grabar y producir el que sería su siguiente obra maestra: “Love At First Sting”, un álbum con el que Scorpions vuelve a tirar de la misma maestría compositiva de “Blackout” y, además, incluye algunos guiños al sonido más comercial que comenzaba a imperar en el Rock de los ochenta. El 27 de marzo  de 1984 vio la luz esta nueva placa, cuya producción volvió a correr a cargo del bueno de Dieter Dierks (¡cuánto le debe Scorpions a Dieter!) y fue grabado en Colonia. 

A continuación descubriremos si los alemanes fueron capaces de mantener el nivel de “Blackout” o hicieron honor a ese dicho de “las segundas partes nunca fueron buenas”. Para este análisis “tema a tema” tenemos la suerte de poder contar nuevamente con una gran amiga del Blog (responsable en gran parte de que Anfetamina & Rock exista) como Albita, quien ya nos ha acompañado en anteriores reseñas.

Let’s Rock!

Bad Boys Running Wild
Albita: Este disco es un clásico, así que poco hay que decir en cuanto a lo espléndido que suena cada canción. En este caso, “Bad Boys Running Wild” ya deja claro que te va a dejar con las ganas de querer cantar sin parar. Una línea melódica digna junto con un rock puro clásico que no pierde el encanto y la magia que despierta en uno escuchándola en su conjunto.

Diego: ¡Así se inicia un álbum! El primer aguijonazo de los alemanes se llama “Bad Boys Running Wild”, uno de los tantos clásicos del quinteto que encontraremos en este LP. Los deslizamientos y punteos iniciales de Jabs, con algo de distorsión añadida, dan paso a una sólida muralla de riffs característicos del tándem Jabs-Rudolf (sin olvidar los punteos que el propio Matthias se marca durante los versos) que, combinada con la base rítmica de bajo y batería, construyen una gran pista de Hard-Rock sobre la que nuestro querido Klaus Meine nos da su primera clase magistral (vendrán muchas más en los próximos minutos). Poco puede decirse del grandioso estribillo que tiene este tema, directo a la yugular y con una mala leche con la que parece que los Scorpions quería decirnos algo así como “no somos una banda de baladas solamente”. El solo de Matthias mantiene la contundencia para volver a desembocar en un par de estribillos más y, de esta forma, cerrar un temazo como este.

Rock You Like a Hurricane
Albita: No puede ser mejor. Esta canción es una de las más pegadizas y maravillosas del disco, no solo su ritmo enamora, sino que querrás cantar junto a Klaus mientras todo a tu alrededor desaparece y solo existe la música que te hace sentir cosas inexplicables. Prepárate, porque es hora de que experimentes el placer auditivo que te tienen preparado estos chicos ;)

Diego: Señoras y señores, póngase la mano en el pecho porque va a sonar uno de los mayores himnos de Scorpions, por no decir el mayor. Creo que no necesita muchas presentaciones un clasicazo del Hard-Rock como “Rock You Like A Hurricane” y el mundialmente conocido riff principal del mismo. El paso de secciones más melódicas como los versos a la contundencia de los estribillos, además de añadirle una pizca comercial a la estructura, el magistral estribillo, el solo de Matthias Jabs, los baquetazos furiosos de Herman, la exhibición de Klaus al micrófono (¿cómo se puede pasar en un par de segundos de cantar con suavidad a expulsar los rugidos que este se marca en los estribillos?), un videoclip acorde a la actitud de la canción…solamente queda decir eso de “Here I am, rock you like a hurricane!!!!!!”. OBRA MAESTRA.

I’m Leaving You
Albita: Sabemos que Scorpions tiene muchas baladas inolvidables, pero no todas tienen porqué significar cosas bonitas. Ésta, a pesar de no ser una mala canción, no llega a ser de las más que recuerdes, ya que tiene una línea melódica bastante parecida a la anterior. Pero sin llegar a compararlas, se deja escuchar, utilizando los estribillos que se repiten una y otra vez para intentar quedarse en tu mente, para obligarte a recordarla y no dejarla en el olvido. Es una canción que pretende quedarse en ti.

Diego: Siempre me he declarado muy fan de la melodía inicial de guitarra de este tema acompañada por los atronadores baquetazos de Rarebell. Con los versos toma protagonismo una elegante sección melódica cortesía del dúo Jabs-Schenker, así como un Meine en estado de gracia tirando de numerosos registros (lo que para él es tan sencillo pero para el resto de humanos es casi imposible). Jabs, al finalizar el segundo estribillo, se saca de la manga un poderoso, aunque breve, solo de guitarra en el que rompe por completo la estructura y añade un poco más de virtuosismo a semejante cañonazo. Una de las diversas joyas escondidas que puede uno encontrar en este álbum.

Coming Home
Albita: Una canción preciosa y lenta, pero su forma de cantarla es lo que la hace tan especial… aunque, cuidado, no te confíes, pronto explotará una música enérgica… Estos músicos han sabido como transmitir sentimientos en canciones, algo que muchos otros músicos no saben. La música no se debe escuchar, se debe sentir. De eso es lo que se debería tratar siempre, pero pocos lo consiguen. ¡Qué demonios! Estos músicos son de otro planeta. Es increíble cómo una canción lenta que se vuelve tan enérgica quede tan bien. Considero que ésta hay que escucharla sí o sí.

Diego: No puedo ocultarlo. Esta es otra de mis canciones preferidas del quinteto alemán que ha estado presente durante gran parte de mi vida y nunca ha salido. El bello inicio melódico construido por los arpegios de Rudolf y la dulzura con la que Klaus canta hasta que, de repente, todo parece detenerse y ¡BOUM! Subidón de decibelios a base de salvajes riffs de guitarra y una contundente línea de bajo sobre la que, de la nada, surge un Meine completamente diferente al romántico señor que había abierto el tema, desmelenándose y demostrando que, además de uno de los mejores intérpretes de baladas que ha conocido la historia de la música, tiene algo especial también para canciones con una vena más Heavy. Las guitarras de Schenker y Jabs, este último permitiéndose el lujo de introducir algunos solos de escándalo, suenan bestiales. Desde luego una canción imprescindible en mi Top y que no puedo dejar de escuchar cada vez que reproduzco este álbum.

The Same Thrill
Albita: ¡Hey! Aquí va una bomba musical. Sí, rock, esto es rock. No tengo palabras. Querrás más y más y más… no podrás parar. Querrás volverte loco y gritar al unísono en el estribillo. Creo que he vuelto en mis cabales. Sí, veamos, esto es increíble. Debes escucharlo. En contraste con las demás canciones, ésta tiene un sentido diferente, con mucha energía, mucha vitalidad. Una GRAN CANCIÓN.

Diego: “The Same Thrill” siempre he pensado que ha quedado tristemente olvidado o, al menos, en un segundo plano. Este es el corte más breve del LP y, a la vez, el más acelerado de todos. Pienso que si este hubiera estado incluido en “Blackout” junto a temas como “Dynamite”, “Now” o la propia “Blackout” no habría pasado tan desapercibida. Heavy Metal de quilates, al más puro estilo NWOBHM (si este tema lo hubieran publicado los Judas Priest, seguramente, hablaríamos de un clasicazo), con unos baquetazos asfixiantes del gran Herman Rarebell, una sección de guitarras soberbia (especialmente gracias a Jabs una vez más) y a ese pequeño gran ídolo llamado Klaus Meine, quien sigue obsesionado con deslumbrarnos cada vez que tiene que cantar. No es la mejor canción del disco, pero a mí me encanta.

Big City Nights
Albita: Esta también es un clásico. Si no la has escuchado, ya estás tardando. El estilo de esta banda es similar en sus canciones pero casi siempre tiene un toque diferente. Es una banda que no te dejará dar un respiro, para que sientas más su música. Así que cántalo, “Big city, big city night!”. Disfruta de la mejor música rockera de pura cepa.

Diego: Una vez más nos topamos con un clasicazo de los alemanes y una de mis preferidas de toda su discografía. “Big City Nights” es puro Hard-Rock. Un riff principal sencillo pero memorable, que dan paso a unos versos más melódicos sobre los que Meine se desenvuelve sobradamente bien hasta llegar al mítico estribillo del corte, que no tiene nada de complejidad pero es adictivo como pocos, algo que Scorpions sabía hacer muy bien. Los solos de guitarra es firmado, para sorpresa de muchos, por el gran Rudolf Schenker, algo que no suele ocurrir en el quinteto al tener en sus filas a un coloso como Matthias, pero el rubio lo borda y, aviso desde ya, no será el último punteo mágico que nos dejará en este LP.

As Soon As The Good Times Roll
Albita: Si la escuchas, podrás identificar el mismo estilo propio de la banda… pero como dije antes, con algo diferente. Así deberían ser las canciones, mismo estilo, pero distinta canción. Esta es una preciosidad, que te hace llorar solo de sentir todo lo que te transmite, de sentir ese amor sin realmente amar, solo sintiendo su música. Por lo que también considero que es una canción que se debe escuchar sí o sí. Sin excusas.

Diego: Llegamos a la canción más rara de todo el álbum, que no por ello deja de fascinarme. El riff inicial da paso a un Meine en unos registros más orientados al Pop, aunque, lejos de caer en ese género, el Hard-Rock regresa con el buen estribillo de la canción. Matthias sigue haciendo diabluras con los punteos que adornan los versos, por no hablar del notable solo que nos regala en el mismo. Tal vez esté equivocado, pero esta canción tiene algunos matices progresivos que llegan a recordar a los Scorpions de los 70s, pero sin llegar a abandonar el sonido ochentero.

Crossfire
Albita: La batería cobra protagonismo al inicio de esta canción, un redoble que solo te hace pensar en los tiempos de guerra. Una canción con un sentido diferente que transmite algo de tristeza… Es difícil describir algo que se siente, por lo que te invito a escuchar esta canción y que prestes atención a lo que te quieren transmitir los músicos aquí.

Diego: Aunque me parece que la versión con orquesta del “Moment Of Glory” es mejor, esta primera entrega de “Crossfire” está a la altura de lo que se espera de Scorpions. La progresión de riffs melódicos (me recuerdan a los que compondrían un par de décadas más tarde su canción “Rock ‘N Roll Band”) encaja maravillosamente bien con los redobles militares de Herman. Es una canción compuesta en clave épica, bella, extraña, con gran peso de los coros y con Klaus en estado de gracia (¡qué forma de cantar!). Esta composición, aunque rompe por completo con el estilo propuesto por la banda en este disco, no deja de resultarme una genialidad.

Still Loving You
Albita: Después de todas estas bellezas de canciones, llegamos a la última… Si eres muy sensible, con esta puede que llores. Es muy romántica, pero a la vez algo amarga. Si realmente sabes escuchar más allá de lo que es la línea musical, se te pondrá la carne de gallina por cada segundo de esta increíble canción. ¿Es la mejor? Creo que eso depende del gusto de cada quién, pero no podemos decir que no es de las mejores. Sin duda, TIENES QUE ESCUCHARLA. Es increíble ya no solo por lo que te hace sentir, sino de cómo todos los instrumentos se mezclan y crean algo precioso y único. Prueba a cerrar los ojos y a imaginar… ¿qué te hace pensar esta canción? “Still Loving you” (“Aun amándote”). No puedo seguir comentando… estoy llorando solo de volverla a escuchar. ES INCREÍBLE.

Diego: No estoy llorando mientras analizo esta canción…simplemente se me ha metido un poco de “Still Loving You” en el ojo. Si hubiera que definir la balada perfecta, esta sería el mejor ejemplo. Por aquellos tiempos “Staiway To Heaven”, otra balada maestra, había parecido diseñar la fórmula para hacer una Power Ballad, pero no fue hasta que Scorpions crearon este baladón, cuando realmente los cánones de la “balada poderosa” quedaron establecidos y fueron seguidos por gran cantidad de bandas ochenteras. Muchos de nosotros hemos accedido a la banda gracias a esta canción atemporal y, a día de hoy, sigue fascinándome como el primer día. La instrumentación es extremadamente emotiva gracias, en gran parte, a los arpegios iniciales, a los posteriores acordes de quinta y ese solo de guitarra firmado, por segunda vez en el LP, por Rudolf Schenker. Pero, si hay alguien que merece ser alabado hasta el final de nuestros días es Klaus Meine, una de las voces más bellas en la historia de la música, con ese tono limpio y sensible que le ha acompañado durante tantas décadas y que casi se apaga por culpa de una grave dolencia en sus cuerdas vocales. Con qué pasión pronuncia ese “I’ll Fight…”, con que suavidad nos regala esos “Time…” o “Love only love…”, para después desgañitarse en el estribillo, y clímax del LP, cuya emotividad alcanza dimensiones de escándalo. 6 minutos y 27 segundos de magia, de ilusión, de melancolía, de amor y desamor, de esperanza,…son muchos los sentimientos que emanan en cada escucha que hagamos de este tema.

Conclusiones:
Albita: Es un clásico y como clásico siempre tiene grandes canciones, pero esta banda es algo diferente. Siempre tienen algo con su propia marca pero con ese punto que le dan a las canciones que hacen la diferencia. No exagero cuando digo que Scorpions cuenta con todo tipo de público y no se debe solo a la forma melódica de su música sino también a la forma en que transmite eso que nos intentan decir en sus canciones. Es una banda que tienes que conocer, sea tu estilo o no. Porque esto no es para escucharlo, sino para sentirlo. Así que, queridos melómanos, este es mi medio para deciros que si no la escucháis os estáis perdiendo algo increíble. Así que dadle esa oportunidad a este disco. Se lo merece. Mi nota: 10 (pensaba ponerle un 9’8, pero para esa nota ya le pongo el 10). Magnífico

Diego: No puedo engañar a nadie. Este, junto a “Blackout” y “Lovedrive”, conforman mi triada preferida de álbumes de Scorpions (y un poquito por debajo estaría mi adorado “Taken By Force”). Nueve canciones compuestas con el gusto que siempre caracterizó a los alemanes son suficientes, primero, para entender por qué Scorpions son una de la bandas más grandes y trascendentales del Rock, segundo, para hacerse una idea del estilo que tomó el Hard-Rock en la década de los ochenta y, finalmente, para comprender por qué el Rock nos da vida a muchos de nosotros. Si no le diera un 10 a este álbum no merecería tener la suerte de poder escribir esta reseña. Obra maestra del género.


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