viernes, 18 de mayo de 2018

Audioslave - Audioslave (2002)

Calificación:

El destino quería que dos de las bandas más emblemáticas de la última década del siglo pasado se fusionaran en un solo proyecto llamado Audioslave. Tras la marcha de Zack de la Rocha de Rage Against The Machine por “diferencias creativas”, sus compañeros restantes (Tom Morello, Brad Wilk y Tim Commerford) no tardaron demasiado en emprender la búsqueda de un nuevo cantante. Tras barajar varias opciones, Rick Rubin recomienda a Morello que contacte con el mítico Chris Cornell, quien,  ya por aquellos tiempos, tenía una exitosa  carrera a sus espaldas junto a Soundgarden, sin olvidar tampoco The Temple Of The Dog, que le convirtieron en uno de los vocalistas más reconocidos de los 90s. Rubin había trabajado junto a Chris en Soundgarden y estaba convencido de que el melenudo podía congeniar bien con la filosofía de la banda. Desde la disolución de Soundgarden en 1997, Chris había estado volcado en el lanzamiento y posterior gira de promoción de su álbum solista “Euphoria Morning”. Cuando Chris recibió la llamada de Morello y Rubin, este aceptó con la condición de cambiar el nombre del grupo. Una noche, en plena búsqueda de un nombre, Cornell, por fin, obtuvo un nombre adecuado para este nuevo proyecto: Audioslave.

Pocos meses después, el esperado debut de este supergrupo estaba preparado para salir a la venta entre tanta expectación.

Sería pecado, por mis orígenes, no detenerme un momento en la portada del álbum, que es todo un clásico del Rock contemporáneo. Aludo a mis orígenes porque la portada, aunque pocos lo saben, muestra un paisaje volcánico de la isla de Lanzarote, que pertenece al archipiélago de las Islas Canarias del que provengo. Según el diseñador de la portada, Storm Thorgerson, líder del grupo de diseño Hipgnosis (las portadas de Pink Floyd llevan su firma), eligieron Lanzarote porque “los volcanes se adecuaban a la inquietante amenaza de Audioslave”.

Este experimento podía haber sido un fracaso, como tantos supergrupos que quedaron en el olvido, pero con un tema como “Cochise” nada podía fallar. Unos primeros segundos de ascenso instrumental (me encanta el efecto de pedal que añade Morello), para dar entrada a un riff muy en la onda de Led Zeppelin, una influencia notable en Chris Cornell. Y es que el señor Cornell, a quien tanto extraño, empieza por todo lo alto, variando registros agudos con un intermedio más grave que deriva en uno de sus gritos más reconocidos. A los fans de los videoclips siempre les recomiendo el de este tema, con una pirotecnia descomunal que lo hace más vistoso.

Sin quitar el pie del acelerador (muy acorde esta frase con el videoclip) es el turno de la rabiosa “Show Me How To Live", con una nueva exhibición de Chris al micrófono y de Morello, punteando con mucha calidad y jugando con su fiel wah. El estribillo bien podría ser el mejor de todo el plástico (los agudos de Chris…madre mía).

La instrumentación tiene mucha presencia en “Gasoline”, aunque sea, de nuevo, Cornell quien se lleva la mayor parte de los elogios, siendo capaz de evolucionar su registro de unos agudos y suaves versos a una explosión de rabia contenida durante todo el estribillo. Algo similar ocurre en “What You Are”, una colérica dedicatoria de Chris a su exnovia, y en “Shadow On The Sun”, en las que el mencionado arsenal de registros del cantante, una vez más, vuelve a brillar por su amplitud. Ambos estribillos son extremadamente vibrantes. Otro aspecto a destacar, concretamente en el primer tema, es el solo distorsionado de Morello sobre una sugerente base de bajo a manos de Tim Commerford.

Si hay un tema que quedará para la historia del Rock contemporáneo, esa es “Like A Stone”, que bien podría ser la canción por excelencia de Audioslave. Tome asiento, querid@ lector/a y disfrute de una de las mejores interpretaciones que nos dejó ese genio llamado Chris Cornell, desplegando un potencial de armonías vocales y de emotivos fraseos que alcanzan su mayor emotividad en un estribillo mundialmente conocido.

"Set It Off" es una de mis debilidades personales, así como una de las más salvajes de todo el catálogo de este grupo. La esencia de Rage Against The Machine se cita con un cantante como Chris Cornell, que vuelve a optar los agudos característicos que ya pudimos disfrutar durante los dos primeros temas del LP, así como en su etapa con Soundgarden. La fórmula ganadora volverá a repetirse más tarde en “Exploder” (atención al final tarareado por Chris) con una letra que parece hablar sobre la necesidad de tener la mente sana y los peligros de perder el juicio. Hay frases como “Un chico que se volvió loco, tenía luces en la cabeza…” o “y entonces me di cuenta de que me había suicidado”, que leyéndolas ahora que Chris se ha ido, a veces pienso que trataba de avisarnos sobre su depresión, algo que también me ocurre cuando escucho algunos clásicos de Soundgarden como “The Day I Tried To Live” (el videoclip, para más inri, muestra a Chris intentando ahorcarse) o “Black Hole Sun”. Una tragedia…

Con “I Am The Highway”, como ya ocurrió en “Like A Stone”, el conjunto se vuelve a marcar una balada muy sentida, llena de arreglos acústicos y con Chris completamente pletórico (Chris no se adaptaba a la música…la música se adaptaba a Chris).  Otra balada que merece nuestra atención es “Getaway Car”, con un sonido mucho más clásico.

“Hypnotize” muestra a los Audioslave más alternativos, con una producción formidable de Rick Rubin que aporta ese toque aparentemente “tecno”, que realmente nace de los instrumentos del trío de músicos. “Bring Em Back Alive” o la potente “Light My Way”, vuelven a resucitar la rabia hecha música, con un aumento de la distorsión en la voz. Probablemente esta sea la canción más pesada de todo el LP.

El disco cierra con la enigmática “The Last Remaining Light”, una canción melódica de más de cinco minutos con un sonido poco cambiante en el que Chris se desenvuelve a la perfección. Un final a la altura de un gran debut.

No, realmente no encontramos letras de carácter político como las que engrandecieron a RATM, ni tampoco hay muchas referencias al Grunge de Soundgarden. Audioslave se había constituido con un proyecto nuevo, con la solidez instrumental que tres grandes músicos como Tom Morello, Brad Wilk y Tim Commerford poseen y con la eterna voz de Chris Cornell. “Out Of Exile”, posteriormente, conquistó a un mayor número de personas, pero siempre me quedaré con este primer LP.

Es un trabajo muy atractivo
 
, lleno de temas realmente buenos y que recomendaría sin duda alguna a cualquier amante del Rock contemporáneo.  Me gustaría darle la máxima nota por su trascendencia como álbum y por el buen puñado de clásicos que contiene.

Quería dedicar esta reseña a la memoria de Chris Cornell, quien nos abandonó en la oscura madrugada del 18 de mayo de 2017, dejando un legado imborrable.




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