viernes, 20 de abril de 2018

Scorpions - Taken By Force (1977)

Calificación:

Allá por 1965, en la ciudad alemana de Hannover, surgió una banda que, primeramente, adoptó el nombre de Nameless, para, poco después, pasar a llamarse Scorpions, nombre por el que todos conocemos a esta banda tan respetada en el mundo del Rock. Fue en 1972 cuando vio la luz su álbum de debut, “Lonesome Crow”, un trabajo en el que la banda inició la búsqueda de un estilo propio, mezclando el Hard-Rock, el Metal y el Rock progresivo. Posteriormente vendrían más LPs de gran nivel, destacando especialmente el mítico “In Trance” (1975), que les abre las puertas del éxito a nivel mundial, alcanzando una fama considerable en tierras niponas.
En 1977 ve la luz “Taken By Force”, álbum que en esta entrada reseño y que supuso el final de una de las mejores formaciones que ha tenido Scorpions. Tras la publicación del mismo, el legendario Uli Jon Roth, uno de los guitarristas más emblemáticos del grupo, abandonaría sus filas para centrarse en sus propios proyectos. El LP fue lanzado por el sello RCA y se grabó en los Dierks-Studios (Hamburgo) del reconocido productor Dieter Dierks.

Personalmente es un disco del que me declaro muy fanático. Lo escuché con neutralidad, sin compararlo con otros grandes trabajos de los alemanes y se terminó convirtiendo en una de mis placas preferidas. 

Antes de empezar con el análisis “tema a tema” hay que mencionar que, como ocurrió en otras ocasiones (véase “Virgin Killer”), la portada de “Taken By Force” fue censurada por mostrar a dos niños en un cementerio militar francés apuntándose con unas pistolas en un aparente juego de guerrillas. Esta imagen, que realmente no muestra nada desagradable, causó gran controversia entre tantas “mentes sensibles”, que obligaron a Scorpions a sustituirla por una portada más cutre en la que salen ellos y el título. Afortunadamente, en posteriores remasterizaciones del álbum se rescató la portada del cementerio, la cual encabeza esta reseña y creo que es mucho mejor.
Entremos en materia…

Con el sonido de un martillo automático, que se escucha de principio a final del tema (si pones atención te darás cuenta), abre “Steamrock Fever” el álbum. Las guitarras de Roth y Schenker escupen inspiradísimos riffs y punteos, mientras la base Buchholz-Rarebell, que tanto daría que hablar en los siguientes años, comienza a mostrar su compenetración y fuerza en un segundo plano. Klaus sobresale con su dramática voz, disfrutando de una canción cambiante que alcanza su culmen en un estribillo sencillo pero, como tantos temas del grupo, pegadizo y realmente adictivo.

Es el turno de uno de los temas que más respeto de estos alemanes. “We’ll Burn The Sky” posee numerosos elementos que la convierten un corte maravilloso y que, a veces, da la sensación que no ha recibido la cantidad de elogios que se merece. Compuesta por Schenker y, sorprendentemente, por Monika Dannemann, artista alemana que estuvo ennoviada con Hendrix y, años después, con Uli Jon Roth. Es sabido que Scorpions es uno de los mayores, y mejores, creadores de baladas épicas dentro del Hard-Rock, algo que puede probarse en este corte que sobrepasa los seis minutos de duración. La estructura es cambiante, con una sección arpegiada de versos muy emotiva y, después, una mayor aceleración que no tarda en volver a bajar las revoluciones un poco. En algunos instantes, además, pueden disfrutarse un par de punteos de guitarras gemelas por parte de Uli y Rudolf. Si hay algo que permanece inalterable durante todo el corte, aunque realmente siempre ha sido igual, es la voz de ese genio llamado Klaus Meine, quien siempre ha sido una de las voces del Rock, siendo capaz tanto de emocionarte en emotivas baladas de amor, como de hacerte gritar en salvajes temas de Rock.

La técnica guitarrística de Uli vuelve a ponerse de manifiesto con los riffs que se saca de la manga con “I’ve Got To Be Free”, un corte accesible y que no puedo dejar de escuchar cada vez que pongo en mi reproductor de CDs este álbum. Esta nos prepara el cuerpo para “The Riot Of Your Time” y su sonido cambiante sobre el que vuelve a destacar un imponente Klaus Meine, que juega con su voz como si fuera sencillo (¡qué envidia!). Tampoco se queda atrás el solo de guitarra que, a partir del minuto 2:14, se marca, nuevamente, el señor Roth. Aunque, sin duda, el momento de mayor exhibición por parte del guitarrista llegará de la mano de “The Sails Of Charon”, con su archiconocido fraseo inicial, aunque este brilla maestro de las seis cuerdas se luce durante todo el tema.  Es imposible resistirse a los encantos de este temazo que pasa por ser uno de los más emblemáticos de los Scorpions durante los 70’s (¡y no es para menos!).
La primera vez que escuché “Your Light”, no me gustó demasiado (¡pobre de mí!), pero con el tiempo me di cuenta de que está al nivel del resto de pistas que componen este LP. Se bajan las revoluciones y los alemanes sacan a relucir su faceta más melódica. Una vez más tengo que alabar el papel de un vibrante Uli que vuelve a hacer magia con su guitarra (¡ojo al solo que se saca sobre una pista rítmica chulísima de Rudolf!).

Para los amantes del Heavy Metal y a todos esos “críticos” que dicen que Scorpions solo “toca baladas” les dedico “He’s A Woman-She’s A Man”, uno de los cortes más salvajes en la carrera de los teutones. Riffs directos a taladrar tu oído cortesía de la dupla Schenker-Roth, una base bajo-batería imponente y un desmelenado Klaus Meine, que ruge con su micrófono. El solo de Roth vuelve a merecer una mención especial, así como el incendiario estribillo.

Por todo lo alto termina nuestro viaje. “Born To Touch Your Feelings” es una de las baladas más bellas, pero a la vez más olvidadas, que he escuchado. Klaus Meine, como cabía esperar, se convierte en el centro de atención con su prodigiosa voz que es capaz de transformar notas musicales en sonidos exquisitos. Sobre la instrumentación, que es asombrosa, me parece que toma gran inspiraciones de la música mediterránea, más concretamente de la griega, una peculiaridad que podría servir para justificar que Scorpions decidiera recuperar esta pieza para su magistral MTV Unplugged (para mí el mejor acústico de la MTV que se ha grabado) celebrado en Grecia, siendo una de las más destacadas de todo el recital.

Así termina un disco sobresaliente, digno de la máxima nota y de compararse con las mejores obras de Scorpions (“Blackout”, “Love At First Sting”, “In Trance”,…), pero injustamente sepultado por el paso del tiempo y por una crítica que terminó decantándose por otros títulos comercialmente más atractivos. Con este LP se terminaba una etapa en Scorpions, así como la estancia de Uli Jon Roth en el conjunto, un ciclo inicial en el que la banda se descubrió progresivamente así mismo y comenzó a escribir su nombre en el mundo del Rock.

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