viernes, 16 de febrero de 2018

Whitesnake - Come An' Get It (1981)

Calificación:

El inicio de la memorable década de los ochenta fue muy positivo para Whitesnake. La publicación del álbum “Ready An’ Willing” (Mayo de 1980), en el cual fue incorporado Ian Paice a la batería, presentó un buen puñado de temas de alta calidad, como la mítica “Fool For Your Loving”, que se tradujeron en un ascenso destacado de popularidad que fue rápidamente aprovechado por el grupo para lanzar el destacado directo “Live…In The Heart Of The City” (Noviembre de 1980).

Por si fuera poco, la banda estuvo presente en el festival de Reading de 1980 y ofreció una memorable actuación que terminó de convencer a todos los miembros del grupo para volver rápidamente al estudio y grabar el que sería su cuarto álbum de estudio. Entre octubre de 1980 y enero de 1981, la “serpiente blanca” entró en los Startling Studios de Ascot (Inglaterra), una vez más, bajo la supervisión de su fiel productor Martin Birch. Lejos de cambiar su sonido hacia algo más comercial, el grupo creó 10 canciones completamente nuevas que seguían  fielmente unidas al Hard-Rock, el Blues, el Funk y el R&B, constituyendo un disco de muchísimo nivel y que, a nivel personal, logró introducirme en el grupo. Vamos ya con el correspondiente análisis a “Come An’ Get It”:  

Como cabe esperar de un buen disco de Whitesnake, el primer tema de este LP, que es precisamente el que da nombre al mismo, es provocador y sensual (véase la letra) y tiene ese tono festivo tan característico de este grupo (poquitas bandas me ponen de tan buen humor como ellos). Coverdale, como si fuera sencillo, canta con mucha clase y tranquilidad.

Seguimos en la misma onda con la magnífica “Hot Stuff”, trabajado corte que destaca por la cantidad de riffs que se suceden en el tema, la potencia de Paice en la batería, el solo de Lord en los teclados, el vozarrón de Coverdale (con grito incluido) y con una presencia muy interesante de los coros. Se nota mucha influencia de la música negra en este temazo.  Nunca me cansaré de escucharlo.

“Don't Break My Heart Again”, además de uno de los mejores temas del disco, es todo un clásico de la “serpiente blanca”. Aunque el título lo sugiera, no estamos ante una balada como tal, pero la letra si trata sobre el amor, una temática muy recurrente por parte del conjunto británico. Es increíble el feeling que desprende ese bajo sobre el que navega la siempre sobresaliente voz del maestro  Coverdale. En pocas semanas este alcanzó el puesto número 2 en las listas británicas, un hecho inédito en aquel momento para el grupo.
Para amantes del Blues como este que escribe estas líneas también la banda había reservado un estelar corte que llevó por título “Lonely Days Lonely Nights”. Estelar interpretación de toda la banda en el apartado instrumental, aunque, una vez más, es David Coverdale quien brilla por encima del resto con esas cuerdas vocales únicas e inconfundibles.

¿Fan de los primeros Whitesnake? “Wine, Woman And A Song” se convertirá rápidamente en una de tus preferidas. Rock cargado de buen rollo y mucha actitud. La letra, como bien indica su título, evoca y celebra la vida en la carretera. Moody y Marsden se marcan un solo compartido de guitarra que termina de bordar esta composición.

“Child Of Babylon” también merece una mención muy especial y destacada. Primero hay que destacar la similitud sonora con Led Zeppelin, una influencia más que obvia para la banda británica. Es una composición muy elaborada de Hard-Rock (¡el solo de guitarra es sencillamente una pasada!) que destaca por sus numerosos cambios de ritmo.

A nivel personal, perdón por este momento de subjetividad, siempre le tendré un cariño especial a “Would I Lie To You”, un monumental tema fiestero con el que crecí y di mis primeros pasos en el Rock. Coverdale sigue en su tónica macarra, cantando con chulería y algo de provocación, mientras Paice marca el ritmo con la batería y el gran Lord juega con los teclados, aportando la sección más bailable del disco. El intermedio más pausado es un cambio de ritmo tan necesario como brillante.

“Girl” y “Hit An' Run” imponen la fuerza y la rebeldía en el transcurso del disco. La primera cuenta con una serie de Riffs muy interesantes y con claras influencias de Funk, pero para mí es la segunda la más destacable de las dos ya que cuenta, además de con la habitual actuación sobresaliente de David, con dos solos de guitarra especialmente buenos (los mejores del álbum probablemente).

Finalmente, “Till The Day I Die” baja el telón con maestría. En su inicio disfrutaremos de una sección melódica de guitarras en la que David se nos pone más emotivo y carismático, haciendo el tema suyo hasta que rompen unos solos de guitarra, tristemente, breves (tanta belleza debería durar más tiempo) y la canción adquiere mayor intensidad.

De esta forma termina un álbum, a mi parecer, de obligada escucha para todos los amantes del Hard-Rock y del Blues, así como lo recomiendo a todos aquellos/as que quieran iniciarse en la carrera de esta grandiosa banda a la que es imposible no querer. Después vendrían obras, probablemente, mayores de las que hablaré en otro momento, pero creo que “Come An’ Get It” es un disco perfecto de principio a fin y, como tal, le pongo un 10.


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