La década de los 60s en Inglaterra, más
concretamente a partir de sus mediados, estuvo marcada, entre otras cosas, por
el nacimiento de una nueva generación de jóvenes desinquietos, hedonistas y
disconformes con la sociedad que en las que les había tocado vivir. Estos
fueron bautizados como los mods. Fue en este contexto donde surgieron bandas
que pusieron banda sonora a aquellos intrépidos jóvenes. The Who, una banda
formada en 1964 por 4 muchachos británicos, comenzó a despertar la atención
entre toda la juventud británica de la época. Digamos que surgió una especie de
beneficio mutuo entre los mods y The Who. Por un lado, los mods descubrieron en
los Who una banda que, en varias de sus canciones, manifestaban unos ideales de
vida que encajaban perfectamente con su ideología. Por otra parte, los Who
encontraron un público fiel y que les iba a acompañar durante toda su carrera.
Fue el 3 de diciembre de 1965 cuando el primer disco
de la banda, llamado “My Generation” salió a la venta. Este lanzamiento había
despertado previamente gran expectación gracias al considerable éxito del
single de “My Generation”. Este bombazo de popularidad se debió, en gran parte,
a su machacona letra, un aspecto que posteriormente analizaré con más atención.
Los IBC Studios de Londres fueron el santuario donde este gran LP se engendró
poco a poco. En abril de 1966 el sello Decca volvió a reeditar el álbum bajo el
título de “The Who Sings My Generation”, cambiando la portada y un par de
canciones, pero yo me ceñiré a reseñar el disco en su versión original, que es
además la que ha perdurado en el tiempo.

El segundo movimiento de ficha por parte de la banda
consta de un impresionante cover del “I
Don’t Mind” del enérgico James
Brown. Daltrey vuelve a lucirse con el micrófono, mientras que la banda se
orienta mucho más hacia el Rhythm & Blues. Muy disfrutables los punteos que
Townshend va añadiendo durante el transcurso de la canción.
“The
Goods Gone” es un tema que no sorprende, pero que
tiene mucho gancho tanto por la apagada manera cantar de Roger, como por la
instrumentación Mod. No sería un clásico, pero tampoco un fracaso dentro del amplio
cancionero del cuarteto.
Tal vez la dupla conformada por “La La La Lies” y “Much To Much” (esta segunda tiene cierto parecido a “Substitute”)
sea la más comercial y popera de todo el LP, con una estructura facilona y
dirigida a ganas más adeptos en el mercado, cosa que tristemente no lograron
pese al buen sonido de ambas. Esta pareja nos prepara el cuerpo para una buena
dosis de buen Rock a partir de un himno…

Sin tiempo para tomar un respiro tras lo que
acabamos de disfrutar, se inicia “The
Kids Are Alright”, otro de los grandes clásicos de The Who. Esta vez no es
el Rock duro el que impera, sino las melodías y la suavidad de la guitarra de
Pete, la medida de los tiempos de Moon, además de permitirse momentos de mayor creatividad
y velocidad con las baquetas, y la solidez de John. Las armonías vocales son un
aspecto muy destacable en este imprescindible corte. Una canción que todo
seguidor de los Who debería conocer.

¿Quién puede resistirse a los baquetazos de Moon en
“It’s Not True”? Buena apuesta de
los Who al combinar el Rock con algo de Pop más pegadizo. Una canción sencilla
pero cargada de optimismo y buen rollo.
El blues también influyó mucho en el sonido de The
Who, cosa que queda demostrada con la eléctrica versión que se marcan del gran “I’m A Man” del mítico Bo Diddley. El
intermedio instrumental es muy cambiante, con una presencia fundamental del
piano de Nicky Hopkins, y que termina dando la sensación en muchos momentos en
que se trata más de una improvisación que de un tributo a Diddley. Este es uno de mis momentos preferidos del LP.
Llegando casi al final es el turno de que Pete Townshend
nos regale la primera de muchas canciones en las que sería él quien cantaría. “A Legal Matter” es una pista rockera,
muy en la onda de los Rolling Stones y en la que Pete cumple bastante bien con
su cometido.
La fiesta finaliza con la explosiva “The Ox”, una jam completamente
instrumental acreditada a John Entwistle (de hecho posteriormente se le terminó
apodando “The Ox”), a Keith Moon, quien ofrecerá una auténtica exhibición en la
batería, demostrando una vez más por qué es uno de los más grandes rompeparches
de la historia, a Pete Townshend y al pianista Nicky Hopkins, quien también
hace grandes aportes a la canción. Un
cierre por todo lo alto para un gran disco.
El esfuerzo del cuarteto se vio recompensado con el
puesto número 5 en la lista de ventas británicas (UK NME Chart Albums) y una
gran acogida de todos los sencillos que editaron para promocionar su debut.
Con este “My Generation” los Who daban su primer
paso firme en el negocio del Rock, lugar donde año tras año irían consolidando
su fama y su nombre hasta llegar a convertirse en una de las bandas más
importantes e influyentes de la historia del Rock británico. Pronto llegaría
otro disco imprescindible como “A Quick One”, disco que demostró que la calidad
de su debut no fue un golpe de suerte. Sin duda, este primer LP de The Who es
merecedor de 4 estrellas. Le pondría más nota, pero creo que eso está solamente
al alcance de las dos obras conceptuales (“Tommy” y “Quadrophenia”), así como
del “Who’s Next” y su directo en Leeds.

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