viernes, 2 de junio de 2017

Bruce Springsteen - Darkness On The Edge Of The Town (1978)

Calificación:
Tras el abismal triunfo que había sido el optimista "Born To Run" (1975) en la carrera de Bruce Springsteen, convirtiendo al artista en una de las revelaciones de la música americana, el "jefe" tuvo que afrontar una etapa muy oscura en su vida. La producción y dirección de aquel disco, que había corrido a cargo de Mike Appel, disgustó mucho a un Bruce que inició una batalla legal de más de tres años contra Mike, que terminó llegando a los tribunales. Esta situación comenzó a mermar la mente del artista, quien cada noche comenzó a escribir letras y canciones que hablaban de desilusión, odio y sueños imposibles ante una dictatorial realidad. Al parecer fueron más de sesenta las composiciones que nacieron de aquellos momentos de ira, las cuales se vieron reducidas a 10 pistas que conformarían su cuarto álbum: Darkness On The Edge Of The Town.

Hay un cambio más que notable entre el Bruce del "Born To Run", alegre y energético, y su sucesor. Aquel joven de pelo desalmado había madurado en un periodo de tres años, y eso se ve reflejado en cada segundo del LP.  El nuevo Springsteen era un ser realista y atormentado  ante los golpes que la vida le había dado y que habían inspirado sus nuevos temas. Traumas y miedos internos se intercalan con una reivindicación de la clase obrera norteamericana, que pasaban difíciles momentos en aquellos tiempos. Aún así, nuestro amigo se niega a rendirse y, entre tanta oscuridad, no pierde la esperanza en un futuro mejor.

La producción de este cuarto asalto correría a cargo del propio Bruce junto a su  amigo y compañero de banda Steve Van Zandt . John Landau supervisó el trabajo de ambos músicos, resultando una calidad de sonido admirable y casi inigualable. No fueron sesiones de grabación sencillas. Elegir 10 temas de un listado de 60 fue una labor muy compleja para todos, pero la historia demostró que el esfuerzo valdría la pena.
Fácilmente este es el mejor trabajo parido por "The Boss". La producción, las letras, la música...todo está al máximo nivel y es muy difícil poner un pero.


La primera prueba de que Bruce había cambiado podemos percibirlas en las fotos usadas para la portada y contraportada de este LP. La famosa chupa que el americano vestía en "Born To Run" figuraba en la portada, pero no en la contraportada, lo que podría interpretarse como una especie de evolución vivida por un artista que decide despojarse de la superficialidad fantasiosa que le rodeaba para mostrar su verdadero yo sin ningún tapujo.

La marcha se inicia con la gloriosa "Badlands". Un triste Bruce maldice los malos momentos que la vida le había dado hasta aquel momento ("Las luces se apagan esta noche. La angustia en la corazón del país. Tuve un choque de frente, me estrellé contra mis tripas, tío. Estoy en medio de un tiroteo que no entiendo"), pero también nos regala momentos de luz y mayor optimismo ("Pero de una cosa estoy seguro, nena. me importan un bledo las mismas historias representadas "). La quebrada e inconfundible voz de Bruce nos conquista desde el principio, aunque será en el estribillo donde termina de conquistarnos. También en el estribillo destacan los coros de Steven, quien siempre ha sido un compañero de lujo en la E Street Band. No puedo evitar sentir cómo los pelos se me ponen de punta cuando surge de la nada el saxo de "The Big Man" Clarence Clemons, a quien siempre he extrañado mucho. ¡Temazo!

El tema más rockero, y mi preferido, del álbum y llega con "Adam Raised A Cain". Esta es la versión más cañera que se recuerde de Bruce. Guitarras afiladísimas, siempre apoyadas bajo una sólida base de bajo y batería, acompañan a un agigantado Springsteen que nos habla abiertamente de uno de los asuntos que más marcaron su infancia y su vida en general: la mala relación con su padre Douglas. Los problemas mentales que este poseía habían ocasionado una complicada vida conjunta. El miedo que el artista tiene a terminar como su padre es a lo que se refiere la canción ("Adán armó a un Caín"). Instrumentalmente estamos ante una joya, aunque no se queda atrás la sencillez del estribillo donde brillan muchísimo los coros. Sin ser un virtuoso de las seis cuerdas, Bruce hace un solo de guitarra digno de mención.  

Pocos adjetivos se me ocurren para describir a “Something In The Night”. Se me ocurre "maravillosa", "bella"...un baladón. La soledad y el miedo que un joven experimenta al hacerse adulto es  sobre lo que habla esta composición tan especial ("Has nacido sin nada...y mejor que sea así . Porque en cuanto tienes algo alguien llega para quitártelo" ). Roy Bittan siempre logra emocionarme con su piano, mientras que la batería de Weinberg me obliga a seguir su ritmo con mi pierna cada vez que pincho la canción. Siempre he creído que se ha valorado muy poco la calidad de Max como rompeparches. Es un batería efectivo que te coloca el baquetazo en el momento justo, y a día de hoy sigue así. Un corte precioso y sentimental que rápidamente se convertirá en una de tus preferidas.

"Candy`s Room", pese a su brevedad, es otro punto álgido del disco. De temática amorosa, Bruce nos habla de un amor ficticio con una chica llamada Candy, cuya habitación es frecuentada por todos los hombres de la ciudad, pero él está convencido de que es el enamorado de Candy ("Ella tiene vestidos de moda y anillos de oro (que le regalan los demás), ella tiene todo lo que quiere pero ellos no ven que lo que ella realmente quiere soy yo. "). Buena combinación de Rock con algunos momentos más suaves. Toda la banda nos deleita con una exhibición de solidez instrumental-vocal.  
  
Volvemos a sentir nuestros ojos apunto de expulsar lágrimas con “Racing In The Streets”. Un fino piano acompaña a la triste voz de Bruce, quien nos cuenta la  lamentable historia de un hombre de clase obrera que, harto de ver como sus sueños se alejan y la rutina lo ahoga, decide dejar su trabajo, huir de su hogar y aventurarse en el complicado mundo de las carreras ilegales, mientras su mujer en la soledad sufre por su marido ("Se sienta en el portal de la casa de su chico, pero todos sus bonitos sueños están hechos pedazos . Se queda sola mirando fijamente la noche con los ojos de alguien que odia haber nacido ").Desgarradora pista con la que alcanzamos la mitad del disco.  

Pese al doloroso ambiente que se respira en todo el disco, “The Promised Land” nos invita a enfrentarnos a todos los obstáculos que nos pone la vida, creyendo y soñando en las cosas buenas de la misma ("Líbrate de los sueños que te desgarran . Líbrate de los sueños que te rompen el corazón . Líbrate de las mentiras que no te dejan más que pérdida y desesperación "). Su tono más animado supone un chute de adrenalina y buen rollo. Temazo donde los coros siguen estando a otro nivel, aunque podremos disfrutar de otros aspectos como la armónica, muy en la onda de Bob Dylan, las guitarras, más afiladas que en la mayor parte del álbum, de Mr. Clarence Clemons y el órgano de Danny Federici, otro a quien se extraña mucho.

Dos minutos necesitará Bruce para volver a imponer la suavidad con "Factory", una canción que habla de la historia de las generaciones pasadas, que tuvieron que trabajar sin descanso para lograr algo de sustento para vivir. De una manera elegante, "The Boss" habla nuevamente de la clase trabajadora americana (“la fábrica le quita el oído, la fábrica de la da vida. Es la vida del trabajo, es la vida del trabajo”).

Acercándonos casi al final aparece "Streets On Fire", una canción muy cambiante, pasando varias veces de un sonido más propio de una iglesia hasta llegar al explosivo estribillo en el que Springsteen se desgañita, aunque su mejor momento vocal considero que llega justamente después del primer estribillo, cuando canta el verso con una fuerza y una afinación más de un cantante de música negra. Enorme Hit!

El viaje está muy cerca de llegar a su fin, pero al menos podremos consolarnos con un final de fiesta enorme. “Prove It All Night” suena muy similar a las maravillosas canciones que compusieron el "Born To Run", con un sonido más animado, aunque la letra hable del amor desesperado y los sentimientos de locura que este provoca en el protagonista de la letra ("...reúnete conmigo en los campos, detrás del generador. Escuchas sus voces diciendo que no vengas, pero ellos ya han escogido y nunca sabrán cómo se siente uno al robar, al engañar, al mentir, como se siente uno al vivir y morir”). En el aspecto instrumental, podremos disfrutar del saxofón de Clarence expulsando notas celestiales que a los pocos segundos son rematados por el rugir del punteo de una guitarra eléctrica.

Se acaba el álbum de la mano de la canción que le da nombre.  Claramente, Bruce quería terminar “Darkness On The Edge Of Town” dejando claro todos los problemas que habían estado tocándole la moral (por no usar otra palabra) durante aquellos años subidos en una montaña rusa de emociones y tristezas. No por ello parece rendirse a dejar que los problemas lo consuman ("Esta noche estaré en esa colina, porque no puedo parar, estaré en esa colina con todo lo que tengo. Estaré allí a tiempo y pagaré el precio de todas esas cosas que sólo pueden encontrarse en la oscuridad en los límites de la ciudad”). Fin de la obra.

Antes de empezar a desgranar tema por tema este álbum dije que "fácilmente" podríamos hablar del mejor LP de Bruce Springsteen....retiro ahora mismo lo de "fácilmente" y afirmo con toda firmeza que esta es la gran obra del mito americano. "Born To Run" le concedió la fama por la que muchos años llevaba batallando, pero "Darkness On The Edge Of The Town" le dio la gloria eterna en el Rock. Un disco que todo rockero clásico debe escuchar.



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