martes, 23 de agosto de 2016

In Memoriam: Keith Moon


Hay personajes que pasarán la historia de la música por su voz, su habilidad con el instrumento, por sus letras, por las leyendas que circulan sobre su vida privada...en este caso, recordaremos al bueno de Keith Moon por sus locuras, aunque no por ello debemos obviar que es uno de los mejores baterías de la historia, sin duda alguna.

Algunas de sus frases más conocidas son: " Dame una mandolina y te tocaré rock and roll ", " Le dije a la gente que era un baterista antes de que yo tuviera una batería, yo era un baterista mental ", " Yo estaba un taller de reparación de la oxidación. Yo estaba en un taller de reparación de la roya y de supervivencia a tiempo completo. Yo sobreviví a todos los grandes terremotos, y el Titanic, y varios accidentes aéreos. " o " Mis amigos me llaman Keith, pero me puedes llamar John ".

Definido por sus propios profesores como un auténtico desastre, Moon se adentra en el Rock and Roll desde joven, entrando al poco tiempo en The Detours, que no tardarían en cambiarse el nombre por The Who (esos te suenan más ¿eh?). Para un mejor desarrollo de su locura, Keith se junta con otro pirado como fue, y sigue siendo, el genial Pete Townshend. Juntos comenzaron a convertir en tradición el destruir los instrumentos al final de cada presentación en vivo, la cual siempre era una auténtica gozada en lo que a sonido respecta.

Famoso por su humor negro, por su inimitable estilo en la batería y por esa actitud autodestructiva con la que vivió siempre le hizo ganarse el cariñoso apodo de "Moon the Loon" (Moon el chiflado). 

Con el éxito aparecieron los excesos y las grandes juergas. Las fiestas de Moon ya eran todo un mito en aquellos tiempos con alcohol y drogas por todos lados. Su obsesión por poner petardos en los inodoros son una clara muestra de lo bien que se lo pasaba el chico en todo momento. Precisamente, fue su creciente adicción al alcohol la que lo terminó de destruir, costándole la vida la fría madrugada del 6 de septiembre. Una sobredosis de pastillas tranquilizantes que se estaba tomando para evitar caer de nuevo en la tentación de la bebida lo mató.

Como homenaje más que merecido a esta estrella del Rock, hemos recopilado algunas de sus mejores anécdotas para recordar a Keith tal y como fue:

Una anécdota conocida por muchos se produjo en la aparición de The Who en el programa de los Smothers Brothers. Sin decírselo a nadie, Keith cargó el bombo de su batería con pólvora antes de la actuación, pero no sabía cuánta usar, y terminó poniendo demasiada.A l final de su actuación mientras el pobre Pete comenzaba a destrozar su Rickenbacker delante del equipo de Keith, el "chiflado" hizo estallar la pólvora causando una gran explosión que, a día de hoy se piensa que fue la que comenzó a crear una sordera progresiva en el guitarrista. El resto de los componentes, John y Roger, se agacharon a un lado del escenario. Un trozo de platillo se clavó en el brazo de Keith (¿karma?).

Una historia buenísima de Keith fue cuando decidió comprar un par de piernas ortopédicas, las sacó por la ventana del coche, y mientras el chofer conducía, él se dedicaba a mover las piernas y gritar, fingiendo una violación. Una gran idea, aunque con mucho humor negro. Se avisó a la policía y se inició una gran búsqueda hasta que localizó el coche en un hotel, subieron a la habitación de Keith. 

Mientras uno de los policías interrogaba al chofer, el otro registraba la habitación. En mitad de la explicación, el segundo salió del baño diciendo "Dios mío, no sólo la han violado, la han matado." A Keith, para rematar la faena no se le ocurrió otra cosa que poner las piernas dentro de la bañera, sobresaliendo éstas por la cortinilla, para hacer creer al poli que estaba muerta. ¿Dónde estaba Keith? en el armario del baño observando todo.

Pese a la época en la que The Who se originó, Keith nunca creyó en el movimiento hippie de paz y amor. De hecho, cuando alguien con pelo largo y collares le intentaba dar una flor, él sonreía y arrancaba la parte superior de la flor de un mordisco.

El gran Eric Clapton, quien no necesita muchas presentaciones, invitó a Pete Townshend a acompañarle en su nueva gira y Keith, que le gustaba mucho la fiesta, decidió unirse. En una de las actuaciones, salió al escenario y "tocó" una guitarra de juguete (una pena que no existan vídeos). Después, volvió del backstage con la guitarra llena de carne de hamburguesa y la rompió en la cabeza de Clapton (¿qué sentido tiene esto?).

Los ataques de ira y rabia eran bastante comunes en el batería. En uno de estos episodios, tiró una botella de vino a su esposa Kim. Afortunadamente, el objeto impactó en la pared dejando una gran mancha. Para quitar la mancha Keith puso un marco. Lo mejor es que posó para varias fotos publicitarias delante del marco.

Otra muy buena historieta del chiflado sucedió recién llegado a California. Keith se emocionó al enterarse que su vecino de al lado era ni más ni menos  que Steve McQueen. Fue ilusionado a su casa para presentarse, pero en vez de encontrarse a uno de sus grandes ídolos, conoció a su hijo, a quien le ofreció drogas rápidamente. El caso es que Keith comenzó a pelearse con el hijo de McQueen y terminó mordiendo al perro del actor. Al día siguiente el batería tuvo que ir a la comisaría para contestar unas preguntas y, para terminar con clase, se presentó vestido con un uniforme nazi. Se retiraron todos los cargos.

La última gran historia que contamos de Moon se produjo el día de su 20 cumpleaños. Keith tuvo que falsificar su edad, afirmando que cumplía 21 y, por lo tanto, podía consumir alcohol. La fiesta se realizó en el Hotel Holiday Inn de Michigan. El pobre director del hotel con toda su buena fe puso un cartel enorme que decía "Feliz Cumpleaños Keith". Digo pobre porque no sabía lo que se le venía encima.

La fiesta, en la que estaban sus compañeros de banda, se alargó hasta las 12. La música sonaba a todo volumen, el alcohol y las drogas no cesaban...  . El sello Decca y el fabricante de baterías Premier decidieron enviar conjuntamente una tarta de 5 pisos para su amigo Keith, quien no dudó en iniciar una guerra de tartazos junto con sus invitados.
Como decía, la fiesta llegó a las 12 y el director del hotel fue a avisar a Moon que la fiesta debía finalizar para que el resto de huéspedes pudieran descansar.  Tras negociar y estar un rato más, volvió a aparecer muy enfadado diciendo que parecía más una revuelta que una fiesta. Para terminar de mosquear al director Moon le dio un tartazo en la cara.

En ese momento se hizo el silencio. Los asistentes temían que se le estuviera yendo un poco de las manos el asunto a Moon, quien podía ser detenido por la policía. Si se lo llevaban preso descubrirían su verdadera edad. ¿Se calmó? Para nada! Rompió el cristal de un extintor y comenzó a tocar en todas las habitaciones diciendo que había un incendio. La gente corría alarmada. El director lo atrapó y Keith le prometió que se calmaría. ¿Se tranquilizó? No! Se enganchó en una lámpara de araña que no aguantó su peso y se reventó contra el suelo dejando una planta entera sin luz.


Acto seguido Moon cogió un coche y se intentó dar a la fuga. Digo que lo intentó porque termino conduciendo el coche hasta el interior de la piscina. Unos dicen que no había agua en la piscina y otros dicen que sí, pero el caso es que ahí terminó el gran cumpleaños de Moon.

La fiesta le costó a The Who la friolera de 50.000 dólares, normal tras tanta destrucción, y la imposibilidad de entrar en un hotel de la cadena de por vida.

Personajes así salen una vez cada miles de años. Te echamos de menos Moon!


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