Hay colaboraciones que tardan años en materializarse y que,
cuando finalmente se hacen realidad, justifican sobradamente la espera. La
unión de Jorn Lande y Tony Iommi es una de ellas. Más de dos décadas después de
sus primeros contactos, el legendario guitarrista de Black Sabbath y una de las
voces más reconocibles del hard rock y el heavy metal unen fuerzas en “From the
Dark”, un álbum que supone uno de los grandes hitos de la trayectoria del
vocalista noruego.
En esta entrevista para Anfetamina y Rock, Jorn Lande nos
habla de la gestación de este esperado trabajo, de la química musical que ha
surgido entre ambos y de la libertad creativa con la que ha podido dar forma a
sus melodías y letras. También echamos la vista atrás para repasar las
influencias que marcaron su identidad como cantante, desde Deep Purple, Rainbow
y Black Sabbath hasta el legado imborrable de Ronnie James Dio, una figura
fundamental tanto en su carrera como en su manera de entender la música.
Una conversación de más
de una hora de extensión en la que el entusiasmo por “From the Dark”
convive con las reflexiones de un músico que, después de décadas de
trayectoria, sigue encontrando nuevos motivos para sentirse afortunado y
mantener viva su pasión por el rock.
Es un placer tenerte aquí con
nosotros. Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo.
Jorn Lande: Gracias a ti
por invitarme, amigo.
Hoy,
por supuesto, hablaremos de From the Dark, tu colaboración con el señor Tony
Iommi, o sir Tony Iommi desde hace unos días ya que ha recibido la distinción
MBE (Miembro de la Orden del Imperio
Británico).
Jorn Lande: Sí, es
estupendo. Me alegro mucho por él. Se lo merece, sin duda.
Hablaremos de la libertad
creativa que has tenido en el álbum, del proceso de composición, de lo que
pueden esperar los seguidores y también un poco de tu larga trayectoria. Así
que, si te parece, empezamos.
Jorn Lande: Por supuesto.
Estamos
a pocas semanas de la publicación de From the Dark. ¿Cómo te sientes al saber
que este disco está a punto de llegar por fin al mundo?
Jorn Lande: Bueno, el
proceso en sí duró quizá un año y medio o dos años, pero, en realidad, ha sido
un camino de más de 22 años. Al menos para mí, todo comenzó mucho antes, porque
trabajamos juntos por primera vez en 2004. Entonces hicimos algunas maquetas y
viajé a Inglaterra en varias ocasiones para trabajar allí.
Como
sabemos, aquello no llegó a materializarse por diferentes motivos, entre ellos
las decisiones de las discográficas. Al final, Glenn Hughes terminó grabando el
disco en solitario de Tony, “Fused”. Después también se habló de salir de gira
y hacer otras cosas, pero Ronnie James Dio regresó para formar Heaven &
Hell y grabar “The Devil You Know”.
Yo
estaba metido en todo aquel proceso, de alguna manera. Hablamos de muchas cosas
e incluso se suponía que íbamos a salir a tocar juntos. Sin embargo, cuando
Ronnie volvió, aquello fue lo mejor para la banda. En aquel momento me sentí
decepcionado, obviamente, pero comprendí que era la mejor solución, tanto para
el grupo como para los seguidores, que podían volver a disfrutar de aquella
formación.
¡Y
qué disco hicieron! Cuando miro atrás, todo cobra sentido.
Ahora
me alegro de que las cosas no sucedieran entonces. Además, Tony me escribía de
vez en cuando a lo largo de los años. Me mandaba mensajes y me decía cosas como
«Jorn, algún día tenemos que hacer un álbum juntos». Pasaba el tiempo,
pero seguíamos en contacto.
Finalmente,
llegó el momento adecuado. Yo ya había dejado de pensar en ello. Había asumido
que nunca sucedería y estaba centrado en mi propia banda y en mi carrera. Había
aparcado aquella idea hasta que, de repente, sonó el teléfono. Y aquí estamos.
A veces las cosas suceden cuando menos te lo esperas.
Más vale tarde que nunca.
Jorn Lande: Sí, aunque
para mí esto es un regalo. Cuando llevas tantos años en esta industria,
grabando discos y colaborando con diferentes músicos, te das cuenta de lo que
significa una oportunidad así. Creo que, para alguien de mi generación que se
dedica a cantar rock o metal, este es uno de los trabajos más importantes que
se pueden conseguir. No creo que haya muchas cosas que puedan superarlo.
Además,
para mí tiene un significado personal muy especial, por todo el camino que he
recorrido desde que era un niño y descubrí a Black Sabbath. Siempre he sido un
gran seguidor de la banda y, especialmente durante mi juventud, seguí a Ronnie
James Dio desde Elf y Rainbow hasta su llegada a Black Sabbath.
De
pequeño escuchaba algunos discos de Sabbath de los años setenta, aunque muchas
veces eran recopilatorios con diferentes bandas de rock. Recuerdo que
disfrutaba de “Technical Ecstasy” y “Never Say Die!”, los álbumes de la última etapa
de Ozzy Osbourne. Sin embargo, la segunda mitad de los setenta fue la época con
la que conecté más, porque antes era demasiado joven.
Mi
padre también era cantante y músico, y tuvo una buena carrera cuando era joven.
Mi madre me llevaba a los conciertos y a las giras, así que crecí rodeado de
música, en plena época del flower power.
También
crecí escuchando los primeros discos de Led Zeppelin, como Led Zeppelin y Led
Zeppelin II, de 1969, además de muchos álbumes de principios de los setenta.
Pero fue entre 1975 y 1984 o 1985 cuando encontré la música que más me marcó y
que terminó influyendo en mi propia trayectoria y en mi manera de componer.
Todavía
hoy, muchos de los discos publicados a finales de los setenta y principios de
los ochenta siguen siendo esenciales para mí. Continúan formando parte de mi
colección y son algunos de los que más escucho en casa.
¿Hubo algún álbum que te cambiara
la vida?
Jorn Lande: Creo que
muchos discos de aquella época nos cambiaron la vida, porque fueron unos años
extraordinarios para la música, independientemente del estilo. De niño era un
gran admirador de Elvis, pero poco a poco fui acercándome al hard rock. Me
encantaba Brian Connolly, de The Sweet. En 1973, cuando yo solo tenía cinco
años, mi padre compró el sencillo de «Ballroom Blitz». Creo que llevaba «Fox on
the Run» en la cara B y tenía una fotografía de Brian Connolly en la portada.
Se parecía un poco a mí cuando era pequeño, sobre todo cuando yo tenía más
pelo. Mi madre era peluquera, así que le pedí que me cortara el pelo
exactamente igual que a Brian: un poco largo por detrás y con aquel estilo que
llamábamos “hockey hair”.
A
partir de ahí empecé a escuchar muchos de los discos que tenía mi padre, desde
Led Zeppelin hasta Uriah Heep. Después llegaron Deep Purple, Jethro Tull y “Thick
as a Brick”, que recuerdo haber escuchado y disfrutado junto a él.
También
escuchaba a una banda estadounidense llamada Redbone desde muy pequeño. Poco a
poco fui descubriendo Rainbow y otros discos que aquellas bandas publicaron a
finales de los setenta.
Otra
de mis influencias fue una banda llamada City Boy, especialmente por su
carácter experimental. Su debut fue una de esas propuestas que me llamaron
mucho la atención. Era un gran seguidor suyo y todavía conservo todos sus
álbumes. Uno de mis favoritos era el disco conceptual “The Day the Earth Caught
Fire”. Tenía una producción fantástica y unas composiciones extraordinarias. Su
sonido era una especie de combinación entre Queen y The Sweet.
Sin
embargo, la banda terminó apartándose de la escena o dejó de funcionar,
mientras otros grupos empezaban a crecer hasta convertirse en grandes
estrellas. También hubo muchas formaciones que se adaptaron al sonido de los
ochenta y experimentaron con aquella producción más moderna que comenzaba a
imponerse.
Pero,
por supuesto, escuchaba todos aquellos grandes discos de Black Sabbath,
Whitesnake, Deep Purple y Judas Priest. Recuerdo especialmente “Unleashed in
the East”.
Entrevistador:
¡Un gran disco en directo! Probablemente el mejor directo de Judas.
Jorn
Lande:
Sí. También escuchaba pop y música experimental. Me gustaba Kate Bush, de
Inglaterra, además de Rod Stewart, Bonnie Tyler y Meat Loaf. Escuchaba de todo,
incluso propuestas más cercanas al punk, como Blondie o Talking Heads. Había
muchísimas bandas fantásticas. También Genesis.
La etapa de Peter Gabriel es una
delicia.
Jorn
Lande:
Sí, sí. También me encantaba el primer álbum en solitario de Peter Gabriel. Especialmente
en aquella transición hacia los años ochenta. Había música realmente
extraordinaria. Escuché el disco en directo de Peter Gabriel hasta casi dejarlo
inservible. Todavía me encanta.Todo aquello me influyó muchísimo. Es como la
historia de Astérix y Obélix, ¿sabes?
¿Caíste en la marmita?
Jorn
Lande:
Obélix cayó en la marmita de la poción mágica y después ya no necesitó beber
más. Podría decirse que a mí me ocurrió algo parecido con la música. Caí en
aquel enorme océano de grandes discos y todas esas influencias terminaron
formando parte de mí. Se incorporaron a mi sistema y ahora están en mi ADN.
¿Crees
que influyeron a la hora de forjarte como cantante?
Por
supuesto. Por eso experimenté tanto con mi voz cuando era joven. Lo hice, por
ejemplo, con el proyecto ARK, con el que grabé un par de discos.
Intentábamos combinar diferentes elementos musicales y explorar nuevas
posibilidades.
También
experimenté mucho en los primeros álbumes de Masterplan, la banda alemana de la
que formé parte desde el principio. Allí ocurría algo parecido: probábamos
diferentes formas de utilizar la voz.
Hice
lo mismo en varios discos, como “The Devil's Hall of Fame” del proyecti Beyond
Twilight y quería seguir aportando al mundo aquella sensibilidad clásica, pero
los tiempos habían cambiado durante los años noventa.
Tiempos oscuros para el Metal…
Jorn
Lande:
Habían llegado el grunge, la escena de Seattle y todo aquello. Las
discográficas y la industria nos decían constantemente que aquellos días habían
quedado atrás, que debíamos hacer algo nuevo y buscar otro sonido. Creo que
aquello me llevó a intentar conservar lo que me gustaba, pero mezclando
diferentes expresiones musicales en una misma banda o incluso dentro de una
sola canción.
Con
el tiempo comprendí que trabajar de esa manera podía resultar muy exigente para
la voz, especialmente cuando sales mucho de gira. Aprendí que existe un estilo
de canto que funciona muy bien conmigo, que me permite mantener toda mi
potencia y actuar en varios conciertos consecutivos sin problemas.
Otras
maneras de cantar no me funcionaban tan bien. Empecé a entender que la voz es
una herramienta física, como una guitarra o un piano. Las cuerdas vocales
forman parte del cuerpo y son músculos que hay que cuidar. Por eso fui
cambiando poco a poco con los años. Al entrar en la década de los 2000, volví a
mis raíces y me centré de nuevo en el canto clásico del rock.
Pensé
que debía de existir una razón por la que Paul Rodgers, Robert Plant y tantos
otros grandes cantantes interpretaban las canciones de aquella manera. Su forma
de cantar se basaba en una dinámica natural y física.
No había forma de engañar al
oyente.
Jorn
Lande:
Por supuesto. En aquellos tiempos, la música se hacía de otra manera. Hoy
puedes construir muchas cosas teóricamente, utilizar ordenadores y hacer
prácticamente cualquier cosa en el estudio. Pero cuando crecí, aquellos músicos
tenían que demostrar que podían interpretar las canciones de verdad. Había que
subir al escenario y hacerlo todo en directo, con tu propia voz y tus propias
capacidades. Así que volví a aquella receta, por decirlo de alguna manera.
Y
esa receta la mantienes vigente en este álbum junto a Tony Iommi.
Jorn
Lande:
Así es. Este es el enfoque que hemos
utilizado en el disco de Tony. Nuestra manera de trabajar se basa en esa idea:
tiene que haber oficio, autenticidad y música de verdad. Creo que entre
nosotros existe una química fantástica. Trabajar juntos resulta muy inspirador
porque, desde el principio, conecté inmediatamente con sus riffs y con las
maquetas musicales que empezó a enviarme. Me resultó muy natural crear melodías
vocales, empezar a escribir y trabajar en las letras.
¿Tuviste libertad para escribir
las letras?
Jorn
Lande:
Por supuesto. Y escribo como lo he hecho siempre. Mis letras suelen ser
existenciales y reflexionan sobre el pasado, sobre el presente y sobre lo que
puede depararnos el futuro. Se trata de contemplar la vida desde dentro, de
reflexionar sobre nuestro recorrido. Suelo decir que va desde el nacimiento
hasta la muerte y más allá.
Hoy
mucha gente ya no escribe desde esa perspectiva. A veces parece que sí, porque
utiliza palabras como “oscuridad”, “luz”, “infierno” o “cielo”, pero no estoy
seguro de que siempre exista sinceridad detrás de ellas. No sé si esas ideas
nacen realmente de su interior.
A veces son un tema que tiene que
abordar por cumplir con el personaje.
Jorn
Lande: Exacto.
Muchos artistas construyen o fabrican sus proyectos para adaptarse a las
tendencias, sonar como algo que está de moda o aprovechar lo que funciona en
ese momento. Piensan: «Vamos a probar esto porque ahora se lleva». Así terminan
copiando fórmulas y creando cosas que no nacen realmente de ellos mismos. Son
elementos externos que ensamblan para construir un producto. Para Tony y para
mí, en cambio, es importante que la música nazca de nuestro interior. También
queremos dedicarle el tiempo necesario para asegurarnos de que todo esté bien.
La
decisión de publicar un álbum con ocho canciones, además de un par de temas
instrumentales como bonus tracks, surgió de forma bastante natural. Creo que
compusimos nueve canciones juntos y finalmente nos quedamos con ocho para el
disco, más esos instrumentales adicionales.
Es
interesante porque, cuando Tony y yo crecimos, él ya tenía experiencia grabando
discos que solían incluir ocho o nueve canciones. Era lo habitual en los años
sesenta y setenta.
No
sé si todo el mundo es consciente de que esto también tiene que ver con la
calidad del sonido. Cuantas más canciones incluyes en un vinilo, más estrechos
tienen que ser los surcos. Cuantas menos canciones haya en el álbum, más
espacio tienes para hacer esos surcos más anchos y, por tanto, mejorar la
calidad del sonido. Creo que este formato le viene perfecto al disco. Es como
si se hubiera diseñado específicamente para estas canciones.
Y ahora que hemos entrado en
materia respecto a “From The Dark”, ¿qué crees que vio Tony en tu voz para
convencerse de que eras la persona adecuada para este proyecto?
Jorn
Lande:
Creo que empezó a darse cuenta a principios de los años 2000, cuando descubrió
lo que yo hacía. Debió de escuchar algo que destacaba y que le llamó la
atención.
Cuando
eres músico, puedes reconocer fácilmente cuándo alguien hace algo auténtico,
con pasión, convicción y dedicación. Creo que él percibió eso en mi trabajo. El
mundo en el que vivimos, especialmente durante los últimos veinte o treinta
años, se ha vuelto un lugar bastante frío y estereotipado. Mucha música ya no
suena necesariamente auténtica. Las producciones pueden ser magníficas, todo
puede sonar perfecto y el resultado puede ser enorme, pero hay algo que se
pierde por el camino.
Si
eres músico, puedes reconocerlo. ¿No es precisamente por eso por lo que nos
gustan tanto los discos antiguos? Nos encantan aquellas bandas porque lo que
escuchamos es real. No siempre es perfecto, pero puedes sentirlo.
Creo
que Tony percibió esa energía en mi música, esa alma que quizá no es tan
habitual hoy en día, al menos en el rock y el metal. También le gustarían la
potencia de mi voz y la combinación entre mis raíces clásicas y una manera de
cantar más moderna.
Al
principio, Tony pensaba invitar a varios cantantes y quizá yo habría
interpretado solo una o dos canciones. También se planteó incluir más temas
instrumentales. Sin embargo, después de grabar las dos primeras canciones,
aquellas composiciones marcaron el rumbo de todo el álbum y establecieron el
nivel que queríamos alcanzar. Eso es, al menos, lo que me dijeron.
¿Cuáles fueron las primeras
canciones que compusieron juntos?
Jorn
Lande:
La primera fue «Beyond the Dead» y la segunda, «Stormwatcher». Aquellas dos
canciones marcaron el camino y Tony abandonó la idea de contar con más
vocalistas o incluir tantos instrumentales. También había hablado de incorporar
más elementos orquestales, porque acababa de trabajar en el ballet de Black
Sabbath. Le interesaba explorar esa dirección y podría haber sido fantástico,
pero terminó cambiando ligeramente su planteamiento. De repente, todo empezó a
sonar más como una banda, con un estilo definido.
En
el océano musical actual hay muchísimas propuestas y, en el mundo de las
colaboraciones, todo el mundo parece trabajar con invitados. No tiene nada de
malo, pero ya no resulta tan novedoso ni tan especial porque se hace
constantemente.
Hubo
un tiempo en el que contar con invitados era algo original y llamativo. Ahora
es mucho más habitual. Por eso creo que la decisión contraria fue la mejor para
este disco: construir algo sólido, reconocible y con una identidad propia. Que
puedas escucharlo y pensar: «Este es el sonido. Esta es la banda. Este es el
cantante. Así es como suena». Además, estamos hablando de alguien con la
trayectoria de Tony. Es, evidentemente, “el padrino del Heavy Metal”.
El padre de todo esto.
Jorn
Lande:
Puede sonar a tópico, pero es la verdad. Es único. Tiene una personalidad y una
identidad musical extraordinarias. Creo que tampoco quería que el álbum
estuviera rodeado de comparaciones y preguntas sobre quién debería participar.
Si hubiera trabajado con algunos de los músicos con los que tocó en el pasado,
la gente habría preguntado por qué no estaban Geezer Butler, Bill Ward, Vinnie
Appice o cualquier otro miembro de Black Sabbath.
Ahora
ha podido hacer algo fresco, un álbum nuevo con músicos diferentes. Me parece
una decisión inteligente y acertada, independientemente de que yo participe en
él (risas). Por supuesto, me alegro muchísimo de formar parte del proyecto.
Pero, si analizas el disco objetivamente, creo que ha sido un movimiento
saludable tanto para su carrera como para el resultado final.
Quería hablar de los dos
sencillos, pero antes hay algo que me llamó la atención. Estuve leyendo una
entrevista a Tony en la que decía que eres un auténtico perfeccionista en el
estudio. ¿Siempre has sido así o trabajar con Tony te ha vuelto todavía más
exigente?
Jorn
Lande: Bueno, evidentemente, este álbum era importante para mí y quería que
todo saliera bien. Pero siempre he sido bastante meticuloso y me gusta
intentarlo una y otra vez hasta quedar satisfecho.
En
el estudio, Tony solía estar sentado en el sofá de la sala de control. Mike
Exeter, el productor, pulsaba el botón del micrófono de comunicación y me
decía: «Jorn, ya lo tenemos. Está genial». Yo estaba en la sala de
grabación, con los auriculares puestos, y contestaba: «Una toma más». Siempre
he sido así.
Por
supuesto, este disco era algo especialmente importante para mí. También tenía
una dimensión muy personal, porque habían pasado más de 22 años desde aquellos
primeros intentos y había llegado a pensar que nunca sucedería.
Habíamos
grabado aquellas maquetas y hablado de hacer cosas juntos, así que sentía que
teníamos una cuenta pendiente. Cuando finalmente se hizo realidad, supe que
quería dar lo mejor de mí para conseguir que el disco fuera tan potente y bueno
como fuera posible. Creo que lo conseguimos gracias al tiempo que le dedicamos
y a las circunstancias en las que trabajamos.
Grabamos
algunas partes en Inglaterra y otras las hice en Dinamarca. También trabajamos
en el estudio doméstico de Tony. Él tocaba sus riffs mientras yo estaba en el
suelo, con el micrófono, cantando palabras sin sentido en una especie de inglés
inventado (risas). Tony y Mike se reían porque yo estaba mirando hacia la
pared. Tony llegó a decirme: «La próxima vez que vengas, pondré un tapiz en
la pared con un público dibujado, para que tengas a alguien a quien cantar».
Me
decía que estaba en el escenario y yo me ponía a correr por el suelo. Son cosas
que hacíamos cuando éramos jóvenes, y seguimos creando música de esa manera.
¿Y crees que era muy diferente a
la forma que Tony tenía de grabar con otros cantantes?
Jorn
Lande:
Como admirador de Tony desde hace tantos años, también tenía curiosidad por
conocer sus experiencias con Ozzy, Ronnie y todos los cantantes con los que
había trabajado. Le pregunté por ello y me dijo que todos hacían lo mismo. Así
era como creaban la música. Y esa es la manera de hacerlo.
Ha
trabajado con los mejores y tú eres uno de ellos.
Jorn
Lande:
Gracias amigo.
Me gustaría hablar de los dos
sencillos. Todavía no he podido escuchar el álbum completo, pero pronto tendré
el acceso promocional para hacerlo. Empecemos por «Stormwatcher», una de las
primeras oportunidades que tuvimos para escuchar esta nueva colaboración. Ahora
que la canción ha visto la luz, ¿qué representa para ti?
Jorn
Lande:
Es una de mis canciones favoritas del álbum. Es una composición poderosa y
vuelve a tratar esa idea que comentaba antes: el viaje a través de la vida y
las reflexiones sobre lo que sucede después. Habla de enfrentarse a la
oscuridad, superar los obstáculos y luchar por sobrevivir.
Además,
tiene una especie de concepto marítimo. Utilizo metáforas relacionadas con la
navegación: eres el capitán de tu propio barco, disparas tus cañones contra los
problemas y avanzas entre las olas, intentando superar todos los obstáculos que
encuentras en el camino. Me parece una canción fantástica. Ha quedado realmente
poderosa y majestuosa, y las guitarras de Tony son impresionantes. El riff
tiene una fuerza enorme y representa perfectamente su estilo. Cuando lo
escuchas, reconoces inmediatamente la personalidad de Iommi.
Lo
que más me gusta es que la canción demuestra la originalidad de ambos. Estoy
muy satisfecho con las melodías vocales y las letras que escribí. Creo que
quedaron brillantes y no se parecen demasiado a algo que hayamos escuchado
anteriormente. Tiene una personalidad muy propia, algo que identifico conmigo
mismo. Por su parte, Tony suena completamente a Tony. Es una de sus mejores
facetas.
Creo
que la canción refleja esa magia que existe entre nosotros y tiene una
identidad original. En otros temas pueden reconocerse influencias más
concretas. Por ejemplo, Tony puede tocar algo más cercano al blues, mientras
que yo puedo escribir una melodía inspirada en Dio.
¿Cómo
en “World Alone”?
Efectivamente.
En los primeros versos de “World Alone”, cuando empiezo a cantar la estrofa, la
melodía podría encajar en el universo musical de Ronnie James Dio. Es natural,
porque crecí escuchándolo y esa música forma parte de mi ADN. Cuando compongo,
a veces termino explorando esos paisajes musicales, especialmente porque la
forma de tocar de Tony me lleva de manera natural hacia ellos.
Sin
embargo, canciones como «Stormwatcher», «Beyond the Dead» y quizá alguna otra
tienen una originalidad que hace difícil señalar una influencia concreta y
decir: «Esto lo ha sacado de aquí» y eso es lo que me gusta de esos temas:
muestran nuestra colaboración de una manera original. Lo que se escucha es
nuestro propio estilo, nuestra personalidad y nuestra manera de entender la
música.
Ambas canciones han dado a los
seguidores algo que llevaban muchísimo tiempo esperando. Recuerdo cuando
publicaste «A Song for Ronnie James», tu homenaje a Ronnie. Creo que fue la
primera vez que te escuché, aunque quizá también pudo ser con «The Scarecrow»,
de Avantasia. El caso es que cuando te escuché por primera vez confieso que
pensé “Tony tiene que llamar al señor Jorn Lande para hacer un proyecto juntos”.
¿Eras consciente, mientras grababais el álbum, de que para muchos seguidores
del metal esta combinación parecía casi inevitable?
Jorn
Lande:
Para mí, el disco habla por sí mismo. Es un motivo de orgullo en mi carrera
poder publicar algo así. También estoy muy agradecido por las reacciones que
estamos recibiendo. La respuesta ha sido increíble y BMG, la discográfica, está
haciendo un trabajo fantástico. Están organizando sesiones de escucha en
diferentes lugares del mundo para que la gente pueda escuchar el álbum antes de
su publicación. La manera en que lo han presentado y en que han ido
desarrollando la campaña, paso a paso, es de una calidad extraordinaria. Es una
forma de promocionar un disco al máximo nivel y me siento muy afortunado de
formar parte de este viaje.
Después,
quién sabe qué sucederá. Las canciones ya están ahí, grabadas y prácticamente
esculpidas en piedra. Formarán parte de la historia y yo he tenido la suerte de
contribuir a ello. Es un disco de Tony, pero también he dejado mi sello
personal.
Por
supuesto. También es tu disco.
Jorn
Lande: Exactamente. Es un momento muy gratificante para mí. Podría decirse que
llega en una etapa avanzada de mi carrera. Normalmente, la gente piensa que un
músico alcanza su mejor momento a los veinte o treinta años, cuando tiene la
oportunidad de construir una carrera sólida y hacerse un nombre.
Pero
mi vida ha sido una montaña rusa. He tenido grandes éxitos en el pasado y he
vivido muchas experiencias diferentes. Ahora tengo 58 años y estoy disfrutando
de algo que considero uno de los momentos culminantes de mi trayectoria. Por
supuesto, hemos grabado muchos discos magníficos y podríamos pasar horas
debatiendo cuál es mejor que otro. Esa sería otra conversación. Pero, si
analizamos este proyecto tanto desde una perspectiva personal como profesional,
la acogida, la promoción y todo lo que lo rodea están en otro nivel.
Ya
en 2004, cuando grababa aquellas primeras maquetas, era consciente de que
estaba entrando en el reino de la realeza del rock. Yo era admirador de Tony
entonces y sigo siéndolo.
Ahora,
sin embargo, las circunstancias son diferentes. Tengo mi propia carrera y mi
propia identidad profesional, y eso aporta una perspectiva distinta a la
colaboración. Ya no me impresiona conocer a alguien de esa manera. Tony es un
amigo y un compañero de profesión. También existe una dimensión profesional:
tienes que estar a la altura y hacer bien tu trabajo. Hay que encontrar un
equilibrio entre la admiración y la responsabilidad de cumplir con lo que se
espera de ti. Creo que ahora era el momento adecuado para hacerlo de la manera
correcta.
¿Sientes
que ahora ha sido más fácil encontrar ese equilibrio?
Jorn
Lande:
Quizá no estaba preparado para ello cuando era más joven.
Así
que este era el mejor momento.
Jorn
Lande:
Sí, era el momento adecuado. Las estrellas se habían alineado. Y, por supuesto,
lo considero un regalo.
¡Un
regalo para todos los amantes del Metal!
Jorn
Lande:
Eso espero. También intento mantener los pies en el suelo, porque veo cuánto
está gustando el disco a la gente. Sé el esfuerzo que hay detrás de todo esto,
así que es importante sentirse feliz y orgulloso, pero también mantener la
humildad y agradecer que se esté promocionando de esta manera y que tantas
personas puedan escucharlo. Es algo muy gratificante.
Además,
voy a guardar con mucho cariño todos los momentos que Tony y yo hemos
compartido hasta ahora.
Volviendo
a From the Dark, y para terminar con el álbum: sin revelar demasiado, ¿hay
alguna canción que creas que puede sorprender a los oyentes porque lleva tu
colaboración con Tony por un camino inesperado?
Jorn
Lande:
Creo que «Beyond the Dead» tiene algo muy interesante, pero, si tuviera que
elegir dos canciones, quizá mencionaría «Black Times». Es la segunda canción
del álbum y tiene algo muy especial. Pero, si hablamos de algo todavía más
diferente, elegiría «Deathwake», en la que participa Brian May.
¡Ah, sí! ¡Otra leyenda!
Jorn
Lande:
Es una canción bastante artística, por decirlo de alguna manera. Cuando escribí
la letra, me inspiré en Drácula, de Bram Stoker. Es una historia que siempre me
ha fascinado. Ya había trabajado anteriormente con esa temática en “Dracula:
Swing of Death”, el disco que grabé con mi antiguo guitarrista, Trond Holter.
Otro
gran álbum.
Jorn
Lande:
Muchas gracias. También he explorado ese universo en otros trabajos. Por
ejemplo, en “Man of the Dark”, del álbum Lonely Are the Brave, hay elementos
relacionados con esa temática. Lo mismo sucede con “Shadowland” del LP The
Devil's Hall of Fame de Beyond Twilight.
No
significa necesariamente que todas esas canciones narren la historia de
Drácula, pero sí es evidente que hay elementos procedentes de ese universo de
vampiros y de la obra de Bram Stoker.
Necesito
preguntártelo…¿pudiste conocer a tu adorado Ronnie James Dio?
Jorn
Lande:
Por supuesto. No sé exactamente cuándo
fue la primera vez. Durante una temporada estuve de gira por Estados Unidos con
Yngwie Malmsteen y, en una de aquellas giras, actuamos antes que Dio. Fue por
la época en que Dio publicó Magica. Recuerdo que le entregué a Ronnie un CD de
Beyond Twilight, “The Devil's Hall of Fame”. Acababa de salir y yo estaba muy
orgulloso de aquel trabajo. Pensé que podía gustarle, porque el enfoque vocal
tenía algo que encajaba con su universo musical. Me habría encantado que lo
escuchara y que le impresionara, aunque nunca supe si llegó a hacerlo.
En
cualquier caso, para mí fue un honor conocer a Ronnie y compartir gira con él.
Hablábamos en los hoteles y, en alguna ocasión, nos sentábamos a tomar una
cerveza. Yo era como un fan curioso que le hacía preguntas sobre Rainbow, Black
Sabbath y todo lo que había vivido. Fue muy amable conmigo. Siempre se portó de
una manera extraordinaria. Me inspiró mucho, no solo como cantante, sino
también como persona. Demostró que se puede ser un gran músico y, al mismo
tiempo, un ser humano excelente.
Todos
podemos encerrarnos un poco en nuestra propia burbuja cuando trabajamos en
música. Queremos hacer el mejor disco posible y nos concentramos muchísimo en
nuestro trabajo. A veces eso puede llevarnos a centrarnos demasiado en nosotros
mismos. Pero Ronnie era una persona muy amable, considerada y respetuosa. Me
llevé conmigo ese ejemplo.
De
alguna manera, contribuyó a definir mi propio camino: seguir lo que te dicta el
corazón, creer en lo que haces y mantenerte fiel a ello. La industria puede
destrozarte con facilidad si no tienes esa convicción. Creo que Ronnie me
inspiró a seguir adelante de esa manera.
Si
no me equivoco, también cantaste junto a Glenn Hughes en el concierto homenaje
a Ronnie después de su fallecimiento.
Jorn
Lande: Sí, así es. Fui a ver a Tony y estuvimos ensayando. Allí estaban todos,
incluido Geezer Butler. ¡Era divertidísimo! Siempre estaba gastándome bromas. Recuerdo
que ensayamos en Gales. Fue un concierto muy emotivo y, además, Glenn y yo
tuvimos muy poco tiempo para prepararlo. Me enviaron una lista de unas 22, 24 o
25 canciones. ¡Era una lista larguísima! Les pregunté cuáles querían que
cantara.
Glenn
estaba de gira y tampoco tenía tiempo para ensayar, así que terminamos
acordando las canciones prácticamente durante la última semana antes del
concierto. Conocía algunos temas, pero otros no los dominaba demasiado bien.
Estaba
nervioso, lo recuerdo perfectamente. Pero aquello no iba de mí ni de ninguno de
nosotros. Se trataba de Ronnie James Dio y de rendirle homenaje. Además, el
concierto tenía como objetivo recaudar fondos para la lucha contra el cáncer. Eso
era lo importante.
Por
todo lo que significaba, fue un honor que me invitaran. En aquel momento
pensaba que podían haber llamado a cualquiera, porque muchísima gente habría
aceptado participar encantada. Fue un motivo de orgullo para mí, aunque también
fue un momento muy triste.
Nos acercamos al final de esta
charla, pero me gustaría hablar un poco de tu carrera y de tu legado. ¿Hay
alguna canción que te hubiera gustado escribir o cantar? Una de esas canciones
que escuchas y piensas: «Maldita sea, ojalá fuera mía»
Jorn
Lande:
Es una pregunta difícil (risas). No creo que haya sentido nunca que otros
artistas tuvieran algo que yo necesitara poseer. Más bien me inspiraban. Sin
embargo, hay canciones que encajan perfectamente con mi voz. Por ejemplo, “One
More for the Road” de Dio. Me encanta.
Hell yeah! ¡La apertura de
“Master Of The Moon”!
Jorn
Lande:
También hay temas que pertenecen a una familia musical muy cercana a lo que
hago con mi banda Jorn y a las canciones que escribo. “Lonely Are the Brave”,
por ejemplo, es una gran canción. Creo que muchas de las cosas que hizo Ronnie
eran perfectas para mi voz. Es natural, porque tomé muchísima inspiración de él
desde que era niño. Escuchaba canciones como “Gates of Babylon”, “Stargazer” y
tantos otros temas de Rainbow, pero también “Children of the Sea” de Black
Sabbath o “Wishing Well”. Me encanta esta última. No creo que la tocaran
demasiado en directo, si es que llegaron a hacerlo.
No recuerdo ninguna versión en
vivo.
Jorn
Lande: Yo llegué a tocarla una vez con Gus G. Hicimos algunos conciertos juntos
y creo que también estaba Uli Jon Roth, el antiguo guitarrista de Scorpions. Fue
hace muchos años, durante una serie de actuaciones en Grecia. Recuerdo que
ensayamos «Wishing Well» y fue fantástico cantarla.
Es que “Heaven And Hell” es una
obra maestra y, personalmente, el disco que cambió mi vida.
Jorn
Lande: Probablemente
también lo sea para mí. Si ese álbum no hubiera existido, quizá mi vida habría
sido diferente. Esas canciones tuvieron una influencia enorme en muchísimos
músicos.
Lo
mismo ocurre con la manera de tocar de Tony. Cualquier guitarrista de rock o
metal que empieza a incorporar esas notas oscuras y ese sonido tan
característico tiene una deuda con él y con Black Sabbath. Jorn Lande: Si
alguien dice que no tomó nada de Tony Iommi o de Black Sabbath, está mintiendo.
Ellos están en el origen de todo.
Hay
que recordar que fueron de los primeros músicos que experimentaron con aquellos
instrumentos eléctricos de esa manera. Jimi Hendrix y otros guitarristas
también estaban explorando nuevas posibilidades, y hasta los guitarristas que
acompañaban a Elvis tocaban rock and roll, pero todavía no existía aquel
sonido.
A
medida que evolucionó la tecnología, empezamos a disponer de guitarras y
equipos capaces de producir más distorsión. Eso abrió la puerta a nuevas
técnicas y a un sonido más potente y contundente.
Tony y Sabbath fueron el comienzo
de todo
Aunque
Led Zeppelin, Uriah Heep y otras bandas ya estaban haciendo hard rock, fue
Black Sabbath quien llevó al mundo aquel sonido oscuro, pesado y casi opresivo,
hasta convertirlo en su seña de identidad.
Algo
parecido sucedió con determinados gestos y símbolos. Mucha gente hacía el gesto
de los cuernos antes de que se asociara al metal. Recuerdo haber visto
fotografías de músicos de los Beatles haciéndolo y creo que Gene Simmons
también lo utilizaba. Pero fue Ronnie quien terminó convirtiéndolo en algo
propio, en su marca personal. Lo vinculó a su imagen y a su identidad.
Creo
que con Black Sabbath ocurrió algo parecido. Fueron capaces de apropiarse de un
sonido y convertirlo en su sello porque estaban allí desde el principio y
supieron desarrollar aquella idea.
Después
llegó otra etapa de evolución, con Eddie Van Halen y los avances tecnológicos.
Ozzy también inició una nueva fase junto a Randy Rhoads. A principios de los
ochenta aparecieron guitarristas como Jake E. Lee y Vivian Campbell, y creo que
se produjo otra revolución en la manera de tocar.
Con
Randy Rhoads, Eddie Van Halen y otros músicos de aquella generación se alcanzó
un nuevo nivel. Se descubrieron formas diferentes de utilizar la guitarra, de
tocar las cuerdas y de crear sonidos que permanecían presentes incluso cuando
no estabas atacándolas constantemente. Todo aquello abrió nuevas posibilidades
y permitió que la guitarra evolucionara una vez más.
Y
ahora, la última pregunta, amigo. Después de todo lo que has conseguido, ¿qué
queda todavía pendiente para Jorn Lande?
Jorn
Lande:
No lo sé. Seguramente hay países en los que todavía no he tocado, aunque he
hecho muchísimas giras por todo el mundo. Hay lugares a los que me gustaría ir.
Por ejemplo, he estado en Australia con otros proyectos, como Avantasia, pero
nunca he ido allí con mi propia banda, Jorn. Me encantaría tocar allí.
También
hay países en los que todavía no he actuado. He tocado en Estados Unidos, pero
nunca en Canadá con mi banda. He estado allí con otros grupos. La última vez
fue con Avantasia, creo que en Toronto.
Durante
años tuve un mapa con chinchetas que señalaban todos los lugares en los que
habíamos tocado. Pero, al final, mi mujer lo quitó porque ya no quedaba espacio
para poner más chinchetas (risas). ¡Habíamos estado en tantos sitios que era
imposible seguir añadiendo lugares!
Ahora
nos conformamos con los imanes de las ciudades y los países que visitamos.
Tenemos, por ejemplo, uno de Tenerife (risas).
¡Genial!
Puedes venir a la isla y cantar aquí cuando quieras.
Jorn
Lande: Sí, podría hacerlo. Podría dar un concierto en algún complejo turístico.
Podríamos organizar una velada acústica junto al bar, al lado de la piscina...tendría
que llevarme mi camisa hawaiana (risas). Sería estupendo.
Pero,
sinceramente, no tengo una lista concreta de cosas que necesite hacer antes de
terminar mi carrera. Simplemente quiero seguir creando mientras tenga tiempo.
Quiero
grabar más discos y seguir tocando en directo. También me gustaría probar algo
más contemporáneo, para ser sincero. Llevo tantos años haciendo música dura y
pesada que quizá disfrutaría experimentando con algo ligeramente diferente. Pero
el rock siempre estará en mi corazón y me resultaría difícil dejar atrás toda
esa energía.
Así
que, en realidad, no hay nada específico que me quede por conseguir. Quiero
seguir adelante, mantenerme sano y continuar llevando el rock a la gente. Para
mí, de eso se trata todo.
Jorn,
muchísimas gracias por tu tiempo. Ha sido un placer escucharte.
Jorn
Lande: Gracias a ti, Diego. Ha sido una gran entrevista. Sé que hablo mucho,
pero eso es mejor para ti como periodista.
Muchas
gracias. Espero que podamos volver a hablar en el futuro, cuando publiques un
nuevo disco con Jorn o con Iommi, sea lo que sea.
Jorn
Lande:
Ningún problema, amigo. Cuando quieras. Ha sido un placer. Además, tengo una
recopilación que saldrá después de este disco. Sé que ahora debemos centrarnos
en “From the Dark”, pero siempre hay varios proyectos en marcha y nuevos
lanzamientos a la vista. Después de este álbum también publicaré un
recopilatorio de Jorn. Siempre estamos trabajando en algo.
¡Estupendo! Espero que podamos
hablar cuando salga esa recopilación y charlar sobre toda tu trayectoria con
Jorn.
Jorn
Lande:
Cuando quieras. Solo tienes que escribirme y buscaremos un momento. No hay
ningún problema.
¡Cuídate!
Horns up!
Jorn
Lande:
Horns Up!
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