Ir al contenido principal

Black Label Society - Mafia (2005)

Nuestra Nota:*****

Mario Puzzo, con su novela, y posterior film de Coppola, “El Padrino”,  nos habló de la mafia y del poder y control de esta sobre la sociedad , como si de un titiritero se tratara. Se ve que nuestro querido Zakk Wylde, como este que aquí escribe, es muy fan de Don Vitto Corleone y quiso rendirle un homenaje de lo más curioso al “Godfather” con una portada que, de manera esquelética, recrea esa ilustración globalmente conocida en la que una mano maneja todos los hilos.

 

Bajo el título de “Mafia”, los Black Label Society del mismísimo Zakk Wylde presentaron en 2005 su sexto álbum de estudio tras haber dado la campanada con discos antológicos como “Sonic Brew” o “1919 Eternal”, por no hablar del cambio que había supuesto el más reciente “Hangover Music Vol. VI” en su estilo, con un mayor poder de las melodías. Sin cambiar de compañeros (Catanese. Nunenmacher y Lomenzo dejaron huella en BLS) compusieron un total de 14 canciones nuevas más una versión de Lynyrd Skynyrd que, con los años, convertirían a “Mafia” en uno de sus álbumes más destacables.

 

Zakk Wylde siempre ha despertado en mí un gran respeto por su técnica y solidez en la creación de riffs y solos, nutriéndose de cada proyecto en el que ha militado para introducir cosas nuevas en cada LP que publica. Su magia tras la guitarra despertó la atención de un Ozzy Osbourne “malacostumbrado” por haber contado en sus filas con dos genios del mástil como Randy Rhoads y que quedaría enganchado a la habilidad de este, por aquel momento, desconocido rubio que pronto se comería el mundo tanto en compañía del “madman” como con sus Black Label.   

 

Cuando hablo de bandas que me gustan muchísimo, reconozco que me cuesta ser objetivo, pero es que dudo mucho que exista alguien que no disfrute del glorioso “opener” que es “Fire It Up”, y su riff endemoniado y doblado con talk box (se graba a fuego en tu mente desde la primera escucha) antes de que Wylde se desgañite en el micrófono y lance unos rugidos de los que dejan a cualquiera en silencio y anonadado escuchando. No puede faltar, para nuestra suerte, un solo lleno de técnica y velocidad de este barbudo que siempre es garantía de explotar su técnica mejor que nadie. “What’s In You” termina de darnos la bienvenida con un riff que, particularmente, me recuerda, como en el corte anterior, al estilo desarrollado por otro grande de las seis cuerdas como Tom Morello durante sus años en Audioslave. De esta canción me quedo especialmente con ese estribillo tan marca de la casa que posee.

 

Y llegó la hora de mi queridísima “Suicide Messiah”, una de mis predilectas del grupo y de las que más se acercan al Doom y/o Metal clásico de Black Sabbath (Wylde suena bastante similar cantando a su “padrino” Ozzy). Riff cargado de malas intenciones, un puente hiriente y un estribillo para cantar hasta la saciedad…¿para qué más? TEMAZO.

 

La primera dosis de alteraciones rítmicas llegan con “Forever Down”, canción que en un inicio abre Zakk tras el piano, instrumento que también toca con mucha clase, antes de evolucionar en un medio-tiempo metalero con un estribillo considerablemente parecido al “We Die Young” de Alice In Chains. De hecho, me dices que esta es una colaboración “Post-Layne” de Wylde con Jerry Cantrell y compañía y me lo creería.

 

Turno de llevarse la mano al pecho y ponerse un poco sensibles. Es la hora de la canción que más ha trascendido del grupo. “In This River” es una de las baladas más bellas que servidor ha escuchado, porque tiene, por un lado, sensibilidad y, al mismo tiempo, un tono desgarrador que siempre me atrapa. La historia, a veces muy injusta, quiso que esta canción terminara por convertirse en un homenaje a nuestro adorado Dimebag Darrell, íntimo amigo de Zakk que sería asesinado unos meses posteriores a su composición. Aunque el solo de la versión de estudio es sobresaliente, recomiendo escucharlo en vivo ya que el rubio lo extiende considerablemente ofreciendo una lección de clase tras la guitarra envidiable, además de también introducir la canción con otro no menos impresionante.

 

Volvemos a encontrarnos a los Black “Sabbath” Society con una apisonadora de canción como es “You Must Be Blind”, que si bien suena dura y, personalmente, me mola muchísimo, nunca trascendió. Lo mismo, y me salto un poco el orden del listado de piezas, siempre me sucedió con “Been A Long Time”. La que sí obtuvo algo más de reconocimiento fue “Death March”, corte en el que la presencia de sintetizadores tras las guitarras me resulta, cuanto menos, acertada, así como el grito con el que Wylde termina cada estribillo.

 

Tras el ya tradicional solo de guitarra del álbum, esta vez titulado “Dr. Octavia”, la banda mete la quinta en “Say What You Will”, otra canción en la que siento la necesidad de reivindicar la figura de Zakk como cantante, acercándose en esos registros más graves, a los de Axl Rose, y en los agudos a Ozzy.

 

Un bajo diabólico abre la curiosa “Too Tough To Die”, una canción de voces dobladas que gana con las escuchas y en la que me gusta demasiado el papel secundario de la batería, sonando tímida en el fondo para dar un toque más infernal a la pieza.

 

Aunque el disco puede no convencer al 100% en su primera escucha debido a su densidad estilística, “Electric Hellfire” es una apuesta segura para obtener el beneplácito del oyente. Metal rápido y lleno de malas intenciones que goza de un estribillo acongojante. Los mismos sentimientos de grandeza los percibo en “Spread Your Wings” (esa apertura con maracas parece amenazar con la cercanía  de una serpiente de cascabel) antes de derivar en un riff al estilo “Fire It Up” con voces dobladas y talk box.

 

 

Encaminamos la recta final con la gran balada “Dirt On The Grave” (¡ojo al uso del talk box en esta!) en la que Wylde nos regala una buena ración de arpegios y golpes de piano para terminar, como suele ocurrir, con un estribillo para quitarse el sombrero. El último pasaje del disco es, a mi parecer, uno de los mejores y más variopintos del mismo. “I Never Dreamed”, versión más que curiosa de Lynyrd Skynyrd, es, para quien no conozca la original, una especie de Power Ballad donde se turnan la electricidad y las melodías (un piano omnipresente) y Zakk canta con una suavidad que calificaría de “linda”. Pasan los años y sigo flipando como la primera vez.

 

“Mafia” es uno de los discos insigne del grupo americano y, como buena obra de los BLS, es probable que necesite que le des un par de escuchas antes de que sepas apreciarlo como es debido. Para mí pertenece a ese grupo de LPs selectos dentro de su discografía y, como tal, solo puede llevarse mis elogios y aplausos.

Comentarios