jueves, 28 de mayo de 2020

Reeper - Get Your Ecstasy (2020)

Calificación:
“Es un disco muy Rockero que tiene muchas influencias y un sonido potente, es como digamos la introducción de Reeper para todo lo que viene.” 

Así define el bueno de Elías Andrada, un argentino dotado de un don especial a la guitarra que ha terminado por afincarse en Cataluña, su primer álbum de estudio junto a un prometedor grupo a escala internacional como es Reeper. Este proyecto liderado por este amable músico que no dudó en concederme hace unos días una pequeña entrevista para conocerle mejor cuenta con la participación de otros tres músicos como son Dagarod (mucha atención a este vocalista), el batería Joan Barbé y un más que conocido David Palau, quien ha tocado para un extenso elenco de artitas y que se encarga de la producción, el bajo y los teclados del álbum.  

“Get Your Ecstasy” está compuesto por un total de 10 canciones de fácil digestión que harán las delicias de cualquier persona que sienta atracción por el Metal de calidad. Elías nos decía que bandas como P.O.D., Pantera o Nickelback han sido una gran influencia para él a la hora de componer cada pieza de la obra, lo cual nos hace imaginar desde el primer momento la riqueza de sonidos que se van a dar cita a lo largo del plástico. 

Sin más preámbulos que añadir, la banda abre con “Egypt”, un inicio cañero, con mucha distorsión y, tal y como su propio título parece adelantar, con ciertos toques arábigos en esas líneas de guitarra tan bien elaboradas. El puente-estribillo es pura magia que convencerá a cualquiera a seguir adelante con la escucha íntegra del álbum. Posteriormente será el turno de “Shelter In The Night”, la cual suena más cercana al Heavy desde sus primeros compases, con buenos arreglos de guitarra y una distorsión extremadamente eléctrica que enamora. Durante los versos me ha encantado la presencia del bajo, el cual marca el ritmo para que Dagarod saque a relucir su gran registro. El estribillo vuelve a ser un punto a tener en cuenta (¡impresionante!). 


Las guitarras explotan y dan la bienvenida a mi favorita "Don't Look Away", un tema que roza lo Speed en la sección instrumental (sobresaliente para Elías) y que contiene una más que enorme interpretación vocal del destacado Dagarod al micrófono. Tema veloz que he tenido que poner en bucle por necesidad de lo mucho que me ha gustado.  

La potencia no baja con "Disappear", otro tema donde las guitarras tienen mucho peso dentro de la composición y que hacen posible una nueva exhibición al micrófono del vocalista. En esos versos puedo ver ligeros guiños a Black Sabbath, mientras que el puente-estribillo me retrotrae a grandes figuras del Rock-Metal melódico.  

Es la hora de bajar un poco las pulsaciones del disco, pero no por ello la calidad, a partir de "Under My Skin", una preciosa Power-Ballad melódica que engancha a cualquiera. La presencia de teclados nos hace pensar que estamos ante una banda de los años ochenta, pero es la excelente producción del álbum la que nos recuerda que estamos en 2020. Una vez más me quedo con la emotiva línea vocal y las más elegante guitarras. 

  La segunda mitad del álbum comienza de la mejor manera posible gracias a "Saturday Night" y sus tres minutos de riffs compactos al más puro estilo Hard-Rock de toda la vida. Un tema que pone de manifiesto el potencial que los de Andrada poseen antes de que la mala hostia vuelva a hacer acto de presencia en "Wicked Soul", donde Andrada saca su mejor arsenal de riffs afilados y, de paso, hace posible que Dagarod pueda lucirse en los versos escupiendo cada palabra con mucha rabia.  

 Metal con arreglos de teclados, ¿qué puede salir mal teniendo en cuenta que son Reeper quienes están sonando? “Final Destination” es, sin duda, una de mis predilectas de toda la obra por su caña, sus voces distorsionadas, el solo de guitarra y esos arreglos de teclados que irrumpen siempre que el tema va a subir la velocidad.  

Encaramos la recta final con toda una sorpresa dentro de la obra (también en mi top) como es "No Mercy In Me", en la que la cosa se acerca considerablemente al Thrash Metal debido a los monumentales y absolutamente demenciales riffs que conforman cada sección del tema. Dagarod no tiene problema alguno al adaptar su voz a este tipo de piezas.  

El broche de oro a la obra lo pone la bellísima "I Lost My Time", la segunda y última Power-Ballad de la obra en la que se intercalan guitarras eléctricas y acústicas, así como una sentida melodía vocal, que terminan por bajar el telón y dejarnos sin palabras. 


 Cuando uno escucha álbumes de tanta calidad solo puede quitarse el sombrero, felicitar al grupo y reivindicar la escena underground ya que es innegable que el futuro del Rock está más que asegurado con proyectos como Reeper.

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