lunes, 6 de agosto de 2018

Halestorm - Vicious (2018)

Calificación:

Con el paso de los años Halestorm se ha ido haciendo hueco en una escena en la que son cada vez más las banda encabezadas por mujeres (grandes noticias, desde luego). En este caso Lzzy Hale, la líder indiscutible del cuarteto, se ha convertido en un símbolo reconocido del Rock femenino y ha comenzado  a aparecer en eventos tan diferentes como un concierto de los Smashing Pumpkins para interpretar una versión de “Stairway To Heaven”, un concierto organizado por Brad Whitford (Aerosmith) o tocando la canción de entrada de una luchadora de WWE antes de uno de sus combates. El caso es que tanto Lzzy como el resto del conjunto está siempre ocupado y eso se ha traducido en un aumento constante de seguidores (bien por ellos). Hasta la fecha la banda tenía en su catálogo tres interesantes álbumes de estudio (yo me quedo con los dos primeros) que han gozado de buenas críticas, por lo que el anuncio de un nuevo álbum de estudio titulado “Vicious”, ha despertado expectativas altas sobre el mismo que en esta reseña veremos si ha superado o no.

Nuestra aventura se inicia con “Black Vulture”, una atractiva carta de presentación en la que se alternan secciones melódicas (fundamentalmente presentes en los versos) y otras con una mayor contundencia, como los puentes y estribillos. Todo esto que os describo sucede mientras Lzzy nos regala la primera demostración de poder que esta artistaza atesora en sus cuerdas vocales mientras transmite un mensaje claro de superación. 

Los primeros segundos de “Skulls” podrían parecer más cercanos a un tema Pop, pero rápidamente la batería y un omnipresente bajo nos devuelven a los Halestorm más desenfadados. Una composición especialmente buena en los versos y en el estribillo gracias a la sobresaliente actuación de la señorita Hale. Tal vez extrañaría alguna alteración en la estructura, pero es una canción entretenida.  Mejores sensaciones me ha dejado la acelerada “Uncomfortable”, una canción muy en la onda de su clásica “Love Bites”, con la velocidad como elemento distintivo y con una nueva actuación plausible de Lzzy.

“Buzz” tiene cierto regusto a AC/DC en la secuencia de acordes inicial, aunque sigue sonando muy cercana a lo que nos han acostumbrado nuestros protagonistas durante su cada vez más extensa trayectoria. La letra habla sobre las drogas fundamentalmente, aunque también sobre la adicción al amor. Es un tema que se deja oír. “Do Not Disturb” y “Conflicted” también se dejan oír, pero me resultan menos destacables (especialmente la segunda). Cierto que añaden algo más de pausa al LP, pero también se percibe cierto bajón creativo. La primera de estas tiene elementos destacables, como el suave desarrollo de los versos o el solo de guitarra, pero vuelvo a extrañar la presencia de algo que marque la diferencia. La segunda introduce las guitarras acústicas (no tiene un mal riff), pero no deja de parecer un relleno dentro del LP.

Afortunadamente, “Killing Ourselves to Live” (un título que recuerda un poco a cierto tema del “Sabbath bloody Sabbath”) vuelve a subir el nivel del disco considerablemente, aunque sin llegar a las buenas impresiones que los tres primeros temas dejaron. La sección instrumental suena bien, llegando a su punto más álgido con el que para mí es el mejor solo de todo el LP. Lzzy también merece su reconocimiento en esta canción, dejando momentos excepcionales (¡vaya rugidos se marca en el intermedio del tema!).

Por mucho que su título sea igual que cierto himno del Metal firmado por los Judas Priest, pocas similitudes guarda, musicalmente hablando, “Painkiller” con el cañonazo de Halford y compañía. Buen Hard-Rock, pegadizo, con una gran labor vocal de Lzzy, pero sin tampoco llegar a sorprender o a mostrar cosas diferentes. Lo mismo ocurre con “White Dress” (¿podría acabar sonando en algún evento de la WWE dada la buena relación de Lzzy con la reconocida empresa de lucha libre?) o “Vicius” que, si bien no son malas canciones (ni mucho menos), no tienen demasiados aspectos que las haga especiales ni que les permita destacar sobre el resto del  LP. No obstante, siguen presentando aspectos positivos y característicos en la banda como los estribillos pegadizos, la siempre acertada Lzzy y una base instrumental agradable de escuchar.

Como cabía esperar, Halestorm también reservó parte del álbum para sus bellas baladas. “Heart of Novocaine” y “The Silence” tienen el poder de cautivarte desde la primera escucha. Y es que no exageraría al decir que estas pueden haberse convertido en las mejores baladas firmadas por este grupo en su carrera. Lzzy demuestra que, además de feroz Hard-Rock, tiene una voz privilegiada para las baladas. La primera me recuerda a algunas baladas más recientes de Scorpions como “House Of Cards”, mientras que la bellísima “The Silence”, que es la encargada de cerrar el disco, tiene un sonido más reflexivo y cercano al Folk. Un final precioso para un disco agradable.

Con “Vicius”, como cabía esperar, la banda americana vuelve a acertar. Es un trabajo que se escucha con facilidad, que ofrece algunos momentos de un nivel bastante elevado, con letras, en gran parte, reivindicativas y, como punto más álgido, con esa maravilla vocalista llamada Lzzy Hale manteniendo la reputación que se había ganado en el pasado gracias a ese vozarrón que tiene. Ni mucho menos es lo mejor que ha facturado la banda, ni tampoco presenta algo musicalmente nuevo (el Hard-Rock es muy difícil de reinventar), pero este álbum deja sensaciones positivas que se traducen en un 7.



1 comentario:

  1. No ha habido álbum de Halestorm que supere a "The Strange Case Of..." pero, aunque "Vicious" llega a sonar muy lineal, es uno de sus trabajos donde más luce la Voz de Lzzy, y eso es ya maravilloso. Yo le doy un 8.

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