miércoles, 25 de julio de 2018

Daron Malakian & Scars On Broadway - Dictators (2018)

Calificación:

No nos engañemos. Es realmente difícil que algún día vea la luz el sexto álbum de System of a Down. Han pasado 13 años desde la salida de “Hypnotize” y nada parece presagiar que pronto saldría a la venta un nuevo trabajo de la banda originaria de Armenia.

Son varias las ocasiones en las que la banda se ha reunido en los últimos años para llevar a cabo giras por todo el mundo, o para celebrar el primer centenario del Genocidio Armenio (2015), pero esto nunca ha traído consigo un nuevo álbum de estudio del cuarteto. De hecho el propio Serj Tankian llegó a confesar hace poco tiempo que la banda ha vivido episodios de disputas personales entre sus miembros, especialmente entre el propio Serj y Daron, en aspectos financieros y compositivos que han derivado en la imposibilidad de sacar adelante un nuevo LP.

Viendo este oscuro panorama en el entorno SOAD, el nuevo trabajo de Scars On Broadway, proyecto de Daron Malakian, debe ser escuchado y disfrutado como un disco de System (una alternativa para calmar las ansias). Y es que hay que reconocer que existen muchas similitudes entre el sonido de ambas bandas (¿no será por Daron?), por lo que si no eres seguidor de SOAD, me extraña que Scars te pueda emocionar. No obstante, invitado estás a escuchar el disco y, si no es mucho pedir, a continuar leyendo esta reseña.

Tras haber lanzado un debut homónimo en 2008, Scars On Broadway ha estado una década prácticamente a la sombra. Esto se debió a que Daron estuvo inmerso en las diversas giras con System Of A Down. Las ya mencionadas diferencias entre Daron y Serj en el plano compositivo en estos últimos años han provocado que el segundo haya publicado una serie de álbumes en solitario en los que han figurado composiciones que el vocalista había creado para SOAD pero nunca fueron aceptadas. Daron, en cambio, no había realizado eso hasta este año. “Dictators”, efectivamente, se ha creado a raíz de composiciones que Malakian creó para la banda pero que jamás fueron aceptadas, siendo “recicladas” para Scars On Broadway, o, mejor dicho, Daron Malakian And Scars On Broadway (la banda fue rebautizada para la ocasión).

Dicho de esto, veamos si Daron acertó al rescatar sus viejas composiciones en “Dictators”…

Desde los primeros compases de “Lives” puede percibirse que este disco no va a ser muy diferente a su debut, con ese sonido de guitarras tan característico de SOAD y el registro vocal al que siempre nos ha acostumbrado Daron (muy oriental). La letra, aunque en un principio no lo parece (“todos bailan, cuando bailas, cuando quieres bailar, cuando quieres bailar…”), es un nuevo homenaje a las víctimas y supervivientes del Genocidio Armenio. Un inicio acertado, predecible y que nos hace presagiar que se trata de un LP atractivo.

No obstante, “Angry Guru” oscurece un poco nuestras ilusiones. Una canción más bien floja, con una letra absurda al más puro estilo “Cigaro” que parece restar seriedad a un disco que, como ya apunté, comenzaba hablando de un genocidio (¡vaya contraste!). Afortunadamente, en seguida entra en escena la homónima “Dictators” y el nivel vuelve a subir notablemente.  Con un riff similar al de “Serious”, se erige como una canción poderosa,  líricamente incendiaria (me encanta la frase “your politics will never corrupt me”), con una actuación plausible por parte de Daron y que, desde una perspectiva general, pertenece al grupo de canciones más destacables de todo el trabajo.

“Fuck And Kill” seguramente necesite un par de escuchas para convencer del todo. La letra es un tanto repetitiva y absurda, pero instrumentalmente es un cañonazo extremadamente pegadizo y acelerado. Algo similar, aunque en esta ocasión con mejor letra, ocurrirá en la posterior “Never Forget”, otra composición instrumentalmente positiva en la que hay que destacar la inclusión de un logrado sintetizador propio de las películas de ciencia ficción de los años 60.

Con la quinta pista el disco parece alcanzar su máximo nivel. “Guns Are Loaded” me parece la canción más sobresaliente de todo “Dictators”. Con cierto sabor a las canciones más suaves de SOAD, Daron borda una interpretación de categoría con el micrófono, cobrando un mayor dramatismo gracias a la sentida letra (“todas las pistolas se cargan cerca de ti”) que el melenudo escribió para esta composición. Además, el ascenso de intensidad que experimenta la canción pasando de un inicio lento a una sección más eléctrica termina de elevar a un nivel superior esta gran canción.

“We Won’t Obey” y “Sickening Wars” seguramente provoquen algunas lágrimas a los melancólicos fans de SOAD. Ambas muestran la faceta más machacona y frenética de Daron como compositor, con un sonido guitarrero cercano al Punk y una estructura muy similar a las de algunos clásicos de System.

“Talkin' Shit”, con su riff heredado de “They Say”, vuelve a mostrarnos al Malakian más cabreado con la sociedad actual reflexionando sobre las falsas amistades. La canción tiene especial interés en el trabajo de guitarras de Daron y los punteos que escupe su guitarra, construidos a partir de escalas arábigas.  “Till The End”, en cambio, da un giro de 180 grados a la temática y ahora habla sobre la amistad y los lazos de locura (en el buen sentido de la palabra) que constituyen estas. Instrumentalmente tiene un sonido más comercial y propio de una balada, pero resulta ser una pieza melódica agradable.

Finalmente, Daron y sus Scars On Broadway nos despiden con una breve pieza instrumental titulada “Gie Mou (My Son)”, en la que Daron ofrece otro elegante punteo de guitarra, y una cumplidora versión del “Assimilate” de Skinny Puppy.

“Dictator” es un trabajo muy disfrutable, accesible y placentero de escuchar, especialmente si eres seguidor de System Of A Down y de Daron Malakian, y es capaz de ofrecer al oyente un buen puñado de canciones logradas como “Guns Are Loaded”, “Talkin’ Shit”, la homónima “Dictator” o “Sickening Wars” en las que, además, hay letras realmente buenas. No obstante, Daron, como ya se sabe, es capaz de cualquier cosa, y ha introducido en el disco un par de canciones no tan buenas tanto en el plano lírico (hay algunas especialmente sobrantes, no nos engañemos)  o instrumental. Aunque este, seguramente, no sea el trabajo más exitoso y brillante en la carrera del bueno de Daron, sí puede afirmarse que es un trabajo notable, por lo que considero que es merecedor de un 7.




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