lunes, 26 de marzo de 2018

Saxon - Thunderbolt (2018)

Calificación:

“Incombustibles” es un adjetivo que define fielmente a Saxon. Y es que 41 años de trayectoria, la consideración de ser una de las principales agrupaciones de la NWOBHM y el lanzamiento de trabajos trascendentales en la historia del género como “Wheels Of Steel” (1980), “Strong Arm Of The Law” (1980), “Denim And Leather” (1981) o “Crusader” (1984) avalan a estos simpáticos músicos que tantas alegrías nos han dado.  

Pocas semanas después de dar la bienvenida al año 2018, nuestros protagonistas volvieron a la carga con “Thunderbolt”, vigésimo segundo álbum de estudio (¡se dice pronto!), trabajo que fue producido por Andy Sneap, quien, por aquellos tiempos, también produjo el increíble “Firepower” de los Judas Priest, y se convirtió, pocos meses después en el sustituto de Glenn Tipton durante la posterior gira de Halford y compañía.

“Thunderbolt” sucede a “Battering Ram”, un trabajo que, si bien no presentaba grandes novedades en cuanto a sonido, sí gozó de una buena acogida por parte de su leal fanaticada. Hay que reconocer que, debido a su extensa discografía, podríamos llegar a pensar que podrían existir ciertas irregularidades, en cuestión de calidad, pero si algo define a nuestros Saxon es la llamativa regularidad de sus LPs. Obvio que no es una banda que, aparentemente, arriesgue de manera excesiva, a la hora de crear temas nuevos, pero cada entrega que lleva su firma tiene, como mínimo, dos o tres temas realmente buenos, un factor a destacar del grupo.

Con la salida de “Thunderbolt” me ha sido inevitable pensar, como seguidor del grupo, si estará a la altura de sus últimos trabajos o si, incluso, es capaz de superarlos. También me interesa mucho descubrir el estado de forma en el que se encuentra un cantante tan brillante como Biff Byford, una de las grandes voces del Metal.

Sin más preámbulos, os invito a leer el análisis “tema a tema” de esta nueva entrega de los naturales de Barnsley (Reino Unido).

Tras una ascendente introducción instrumental, aunque quizás algo pobre, titulada “Olympus Rising”, empieza nuestro viaje de la mano de “Thunderbolt”, una rugiente carta de presentación con la que los británicos dejan claro que mantienen viva su esencia metalera. Sin duda una apuesta ganadora para los poderosos directos del grupo. Byford nos da su primera “masterclass” como cantante, mientras las guitarras de Quinn y Scarratt avanzan sin piedad con machacantes riffs y punteos.

Se viene una magistral composición con “The Secret Of Flight”. Coros omnipresentes, Byford completamente desatado, unas guitarras absolutamente incontestables, con un solo que dejará a la mayor parte de los oyentes, y una destacable base de bajo y batería, cortesía de Carter y Glocker. 

Si hay un tema que personalmente destacaría, esa sería, sin duda, “Nosferatu (The Vampires Waltz)”, el curioso homenaje al famoso vampiro que res rendido por nuestros “protas”. He leído algunas críticas negativas hacia esta apuesta de Saxon por distanciarse un poco del sonido que acostumbran, algo que no comparto. Al igual que hizo Deep Purple con “Vincent Price”, la banda introduce teclados ambientales que aportan guiños terroríficos a la composición. Las guitarras, acompasadas con el ritmo de la batería, martillean a la vez que un dramático Byford nos advierte sobre los peligros de esta criatura malévola. Posteriormente entrará un sobresaliente solo que termina de hacer grande este tema.  

Saxon y Motörhead
El momento de mayor emotividad del disco lo encontramos en “They Played Rock and Roll”, el tan esperado homenaje de Saxon a Motörhead y, en especial, a Lemmy Kilmister. Cabe recordar que ambas bandas giraron en numerosas ocasiones por todo el mundo, siendo, precisamente, Saxon la banda que abrió para ellos en su última gira. En el intermedio del corte escucharemos al propio Lemmy haciendo su clásico saludo “We Are Motörhead…And We Play Rock And Roll”.  La letra está llena de referencias y guiños a la carrera de Motörhead y a algunos símbolos como el bombardero. Un tributo maravilloso. 

“Predator” es uno de los temas más rocosos del disco. Este cuenta con la colaboración de Johan Hegg, más conocido por ser el cantante de Amon Amarth, compartiendo micrófono con Byford en un llamativo duelo de voces, cuyos registros no son precisamente similares. No es uno de los grandes temas del trabajo, pero nunca está de más reproducirla.

Me es inevitable pensar en la mítica “Holy Diver” del inmortal Ronnie James Dio cuando escucho los versos de “Sons Of Odin” y su galopante bajo. Su sonido y su letra se orientan hacia lo épico. Una composición que, sin duda, recibirá la aprobación de la mayor parte de los seguidores de Saxon que la escuchen.  

Al más puro estilo de la formación actual de Accept,  “Sniper” se presenta afilada y veloz. Esta es otra de esas canciones que en directo es sinónimo de éxito. No obstante, extraño algún aspecto llamativo en este tema. Es bueno, pero podría ser aún mejor.

El nivel vuelve a subir con “A Wizard’s Tale” y sus referencias al rey Arturo y al mago Merlín. Se suceden momentos melódicos con otros de un ritmo frenético. El puente (¡me parece el mejor del trabajo!), el estribillo y las progresiones del solo de guitarras gemelas recuerdan mucho a los últimos trabajos de Iron Maiden. Tal vez hablaríamos del mejor tema de “Thunderbolt” si tuviera un estribillo mejor.

La rabia y la velocidad espídica de “Speed Merchants”, con sonidos de motos al inicio que, inevitablemente, me hacen pensar en aquella legendaria “Motorcycle Man” que abría “Wheels Of Steel”, muestran la vena más clásica y contundente de nuestros británicos. Esta composición bien podría haber aparecido en algún trabajo contemporáneo de los Judas Priest. 

Cierra este LP la hardrockera “Roadie’s Song”, curioso homenaje de Saxon a todos sus roadies o, como decimos aquí, “pipas” que hacen posible que todas nuestras bandas preferidas viajen alrededor del mundo y ofrezcan sus shows en vivo. La letra no desmerece en absoluto, reconociendo el esfuerzo de su equipo.

Cuando lo peor de un disco es el momento en que este termina quiere decir que estamos ante un LP de nivel. Así es “Thunderbolt”, un esfuerzo más que notable de una banda del talante y la trayectoria de Saxon, que no tiene nada que demostrar a estas alturas pero que, lejos de colgar las botas, o guitarras, opta por seguir entregándonos trabajos de mucho nivel como este. Mención aparte merece ese genio llamado Biff Byford, quien mantiene la increíble voz que le ha distinguido en todos estos años.  Obviamente no estamos ante un trabajo perfecto, ya que no todas las canciones tienen el mismo nivelazo, ni tampoco puedo compararlo con “Wheels Of Steel” o “Crusader”, pero tampoco puedo dejar de ponerle un logrado 8 (4 estrellas) a este sorprendente LP que me ha dejado con un gran sabor de boca. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nuestra Playlist