jueves, 6 de julio de 2017

Aerosmith - Night In The Ruts (1979)

Calificación:
Si algo nos ha enseñado la historia es que en la vida, por muy fuerte o persistente que parezca o sea, nada es eterno.

La caída del Imperio Romano es un claro ejemplo de cómo hasta el más poderoso y dominador en cualquier momento puede ver cómo su castillo de naipes de viene abajo. Un caso similar, aunque en menores dimensiones si lo comparamos con los romanos, lo encontraremos en esta reseña.

Aerosmith, ese quinteto de amigos que a principios de los 70 se habían unido para, poco a poco, ir ascendiendo hasta conseguir el reconocimiento internacional por su música gracias principalmente a "Toys In The Attic" y "Rocks", comenzó poco a poco a caer en desgracia, teniendo consecuencias a corto plazo muy graves en el núcleo de la banda.

Ya en las sesiones de grabación del notable "Draw The Line", las tensiones entre algunos de los miembros comenzaron a palparse. La hostilidad se acrecentaba, además, por el excesivo consumo de drogas que comenzaba a mermar en el quinteto. Joe Perry, legendario guitarrista de la banda, comenzó a sentir el impulso de abandonar la banda y comenzar una carrera solista en la que nadie más que él pudiera imponer su criterio.

La burbuja terminaría de explotar en 1979, durante el proceso de grabación del que sería su nuevo álbum de estudio, y en la que tras años al cargo de la producción de los álbumes de la banda, Jack Douglas sería sustituido por Gary Lyons. Columbia, como buena discográfica explotadora, obligó a la banda a dejar a un lado el disco para salir de gira durante una serie de fechas. Los ánimos de la banda cada vez iban a más hasta que una noche, probablemente la más negra en la carrera de la banda, se produce un suceso que cambiaría el devenir de la banda por completo. Tras un concierto en Cleveland, se produce una discusión entre las novias de Perry y Tom, que terminó con la primera lanzando un vaso de leche a la segunda. La tensión aumentó y Joe y Steven se encararon (no sé si llegó a haber algo más que palabras) y, seguramente para sorpresa de todos los allí presentes, el guitarrista dejó claro que abandonaba la banda. Perry se bajaba del barco en plena grabación. Este fue, sin duda, un golpe duro. Cuando tienes construida una máquina perfecta y una de tus piezas fundamentales se cae, pone en serios apuros la integridad del conjunto.

La única solución posible que quedaba era seguir hacia delante en el proceso de grabación del disco, tratando de terminar las pistas de guitarra de Perry que no habían sido grabadas o que estaban inacabadas. Para ello la banda reclutó a Jimmy Crespo, quien luego se convertiría en el guitarrista oficial de la banda durante un par de años, Neil Thompson y Richie Supa. 

Si bien la crítica fue muy hostil con “Night in the Ruts”, desde ya quiero dejar claro que es un disco de escucha más que obligatoria porque tiene algunos temas realmente espectaculares. No hay temas que suelen incluirse en el repertorio de la banda,  ni tampoco temas tan populares como "Dream On", "Walk This Way" o "Sweet Emotions, pero sí que hay una amplia gama de temas muy variados y ricos en calidad, algunos no tienen NADA que envidiar a los grandes clásicos, que voy ya mismo a analizar...

Que no te engañe la prensa rockera. Pocos segundos necesitas escuchar de “No Surprize” para sentir en tu interior sentimientos de alegría y emoción al escuchar a Aerosmith y su sonido característico. No tardarás en sentir la necesidad de marcar el ritmo de la batería de Kramer con la pierna (es un síntoma habitual jajajaja).  Steven Tyler saca su talentosa e inconfundible voz para contar sobre una base instrumental que tiene la esencia de los Rolling Stones, una influencia más que clara para la banda. Las guitarra de Perry, completada en algunas partes por Richie Supa, y Brad suenan inspiradísimas en todo momento.

"Chiquita" es uno de los grandes pelotazos del disco. Una mezcla del sonido que poco después iba a caracterizar a la música ochentera comenzó con el Rock que había caracterizado a la banda hasta aquel momento. Gran canción en la que Neil Thompson se encargó de sustituir a Joe Perry en la guitarra, cuajando una sobresaliente actuación. Sin embargo, esta canción brilla por los arreglos de viento que Louis Del Gatto, Lou Marini,  George Young (no confundir con el hermano de Angus y Malcolm) y Barry Rodgers aportaron a esta canción, dándole un sonido más moderno y bailable a la canción.

Ni siquiera los malos momentos que vivía la banda en su núcleo habían logrado mermar la capacidad que tenía la banda para grabar temas de una altísima calidad. "Remember (Walking In The Sand)", versión del clásico de las Shangri-Las, suena fiel a la versión original pero con unas pinceladas de mayor belleza que añade esta banda gracias a la emotiva voz de Steven Tyler, ayudado en los coros por Mary Weiss,  en una de mis interpretaciones preferidas del cantante americano.  Una canción brillante para este disco.

El inconfundible dominio del slide guitar de Joe Perry abre "Cheese Cake", una canción con un sonido más crudo y sucio en comparación con los tres cortes anteriores. El cambio de ritmo que sufre el tema cuando es el turno del estribillo es de destacar, aunque aún más elogios merece el solo con slide que Joe tenía preparado justo después. No puedo ocultar que es uno de mis guitarristas más queridos.

Ahora quien brilla es  Jimmy Crespo, quien volvió a sustituir a Perry para la tristemente desconocida "Three Mile Smile". Funk clásico creado a partir de una sucesión de sublimes Riffs de guitarra por parte de Jimmy y Brad, del juguetón bajo de Tom y de los baquetazos de Kramer. El explosivo final de la canción es de lo más destacado del LP, con una banda completamente descontrolada, como un tren que ha descarrilado y avanza sin detenerse hacia un abismo. Sigo sin entender cómo la crítica atacó tan violentamente un disco de una calidad tan alta.

Para los que amamos el Blues, "Reefer Head Woman" es un detallazo por parte de Aerosmith. Habían pasado unos años desde que el homónimo y bluesero debut del quinteto había salido a la venta, pero en ese tiempo no habían olvidado sus raíces y cómo estas influyeron en su sonido. Blues de la vieja escuela, con armónica y un solo de guitarra de Joe atronador que en muchos instantes me recuerda al "You Shook Me" de Led Zeppelin (¡ahí es nada!)

¿Y quién puede resistirse a la intensidad “Bone to Bone (Coney Island White Fish Boy)”? Temazo de principio a fin comandado por  los punteos de guitarra que el tándem Brad-Joe se sacan de la chistera con aparente facilidad para ellos. Joe "fuckin'" Perry volverá a exhibirse con un extenso solo de guitarra en el que deja claro por qué es uno de los mejores guitarristas del Hard-Rock. Uno de mis temas preferidos de Aerosmith.

Señoras y señores, amigos del Blog. “Think About It”, versión de los Yardbirds de Jimmy Page, es una breve (tres minutos y medio) demostración del poderío instrumental y vocal que Aerosmith tuvo en la década de los 70s. Puede que suene repetitivo, pero Joe Perry hace un solo a la altura del mismísimo Jimmy Page (invito a comprobarlo) ...y eso no está a la altura de cualquiera.  Confieso que me es casi imposible elegir la mejor canción del disco.

Finalmente, “Mia”, como haría "Home Tonight" en el glorioso "Rocks", cierra el disco con una balada muy sentida que Tyler quiso dedicar a su hija recién nacida. El cantante se desgañita mientras toca el piano, logrando emocionar al oyente, mientras el resto de la banda crea una sólida base con cierto aroma a Queen. Richie Supa es el encargado de suplir a Perry a la guitarra en este último, y bello, pasaje.

Una vez que el disco termina, lo primero que suele pensarse es "los críticos musicales de las grandes compañías, en su mayoría, son una basura". Y es que no puedo entender cómo "Night On The Ruts" no fue alabado por la gente y se ha visto obligado a quedar a la sombra de otros grandes álbumes de la banda. Si bien los guitarristas invitados a colaborar por el conjunto hicieron un gran papel, es en los temas donde intervino Joe Perry en los que más se disfruta del sonido de las guitarras.

Lejos de dejarme influir por lo que "los profesionales" piensan de este disco, seré justo y le pondré un 8,8 porque la calidad de cada composición que el quinteto, que ni mucho menos estaba pasando por un buen momento, fue capaz de hacer.


¡Un disco que no debes ignorar!



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